Skip to main content

Full text of "Patriotas y traidores"

See other formats


UNIVERSITY OF N.C. AT CHAPEL HILL 



r 




m 



00043613312 



LA JUSTICIA EN CUBA 




c^p- 



OÜARTA SERIE 



"""> 




Y 



^z>* 



<Z7 



PRIMER TOMO ' 



POR 



DOS COMPAÑEROS 



«^¿á* 



Precio 50 Centavos 



T*^* 



HABdífA 
IMP. P. PlltNiNDE&y C'OMP. 

17* obispo 17 
1913 



J 




-J 






- 



Digitized by the Internet Archive 

in 2012 with funding from 

University of North Carolina at Chapel Hill 



http://archive.org/details/patriotasytraido01seca 



LA JUSTICIA EN CUBA 



PATRIOTAS Y TRAIDORES 



POR 



DOS COMPAÑEROS 



PRIMEE TOIMIO 



UNIVERS1TYL1BRARY 

UNIVERSITY OF NORTH CAROLINA 

ATCHAPELHILL 



HABANA 

IMP. P. FERNÁNDEZ Y COMP. 

17. OBISPO 17 

1912 



I ... I . 



EXPLICACIONES NECESARIAS 



a» 



Al dar á luz este libro de carácter patriótico, que condensa en sus 
páginas todos los principales movimientos y todas las evoluciones del 
problema llamado Veteranista, por unos aplaudido como reivindicador de 
derechos legítimos violados por la arbitrariedad, y censurados por otros, 
como mantenedores de un Statu. - quo imprudente que pudiera llevarnos á 
una conflagración, estimo necesario hacer algunas breves explicaciones 
que marquen mis propósitos, y determinen, en forma categórica, las fina- 
lidades por mí perseguidas. Es una labor de obligado método, que habrá 
de ser tenida en consideración, seguramente, por los lectores. 

En los primeros momentos subsecuentes al propósito de dar vida 
á este modesto trabajo de recopilación y de estudio en aspectos diferentes, 
fué mi ánimo .demostrar, con argumentos irrecusables, que los Centros 
de Veteranos, constituidos en Cuba á impulsos de sentimientos patrióti- 
cos, como representantes y mantenedores de los principios revoluciona- 
rios que dieran vida á nuestra nacionalidad, habían sido en todos tiem- 
pos, y seguían siendo en el presente, elementos de orden, defensores 
de la justicia, y amparadores del derecho, cuyo carácter de dignidad y 
de nobleza se refleja, muy especialmente, en el último problema plan- 
teado, al evidenciarse, en los movimientos y evoluciones realizados, que 
los Veteranos, no han sido jamás concupiscentes, ni han subordinado 
sus actos á convencionalismos impuros, ni se (han hecho solidarios de 
obras aisladas de particular interés privado, que pudieran poner en tela 
de juicio su honorabilidad y sus prestigios. 

En el deseo de realizar un trabajo completo, susceptible de ser gene- 
ralmente comprendido y apreciado en todos sus aspectos, traté de hacer 
una obra de recopilación de datos y antecedentes, con los comentarios 
relativos á cada uno; pero me encontré con una dificultad suprema: la 
recopilación y comentarios intercalados, hubieran dado lugar á confu- 
siones en el estudio, y á mayores confusiones en la apreciación de 
los hechos. 

Por otra parte, al tratar de intercalar los documentos referentes á 



(1) Después de redactado este proemio, llega á mi poder, en prueba de galera del 
Diario de Sesiones, el discurso del apreciable I)r. González Lanuaa, y aun cuando agra- 
dezco el buen deseo del que lo remite, resulta tarde para imprimirlo en este tomo. 



II 

los distintos accidentes de la campaña, resultaron aquéllos de tal manera 
numerosos que ihubiera sido imposible condensarlos y comentarlos en una 
obra de límites precisos; y en este concepto, estimé necesario dividir el 
trabajo en dos partes, dedicada la una, la primera, á la exposición de 
datos que hubiera ó pudiera obtener, de antecedentes cronológicos, de 
¡hechos precisos que sirvan de fundamento á un juicio y á una resolu- 
ción, y la segunda, al estudio formal de esos antecedentes, desde el 
punto de vista moral, social y jurídico. 

Este procedimiento, por mí adoptado, resulta práctico, sencillo y 
propio para todas las mentalidades, porque, después de exponer en el 
primer tomo todos ó la mayor parte de los antecedentes relacionados con 
la cuestión veteranista, en sus diferentes formas y evoluciones, expongo, 
en el segundo tomo, la crítica de esos informes, de esos antecedentes, 
de esos datos, para el esclarecimiento de la verdad de los hechos. 

Si, por el contrario, hubiera preferido la publicación en un solo 
tomo, de los hechos y comentarios, conjuntamente, habría tenido necesi- 
dad de esperar á la reunión de todos aquéllos, lo cual hubiera demorado 
la publicación de este trabajo, que estimo de palpitante actualidad. En 
este concepto, remito á la imprenta los datos que poseo, á reserva de 
publicar posteriormente los que adquiera, ó se me faciliten, contando con 
que, dada la festinación con que procedo, si hubiere algún trastorno en 
el orden cronológico, lo subsanará el buen juicio de los lectores. 

Esta obra comienza con la publicación del primer Eeglamento orga- 
nizador de los Centros de Veteranos, en cuyo artículo primero se consigna 
que ' ' el objeto de esta institución será trabajar en la paz por la reali- 
zación y el afianzamiento de la Eepública de Cuba, perpetuar el culto á la 
memoria de los gloriosos mártires y de los grandes hechos de la indepen- 
dencia patria, promover el auxilio de los que personalmente tomaron 
parte en la lucha y de sus viu'das y huérfanos, y fomentar la instrucción 
y progreso del pueblo cubano". 

No es, por lo tanto, un Centro puramente benéfico para la protec- 
ción de los compañeros desvalidos, como sostienen algunos, sino también 
y muy especialmente un Centro patriótico llamado á conservar y desen- 
volver en la paz, las conquistas en la guerra realizadas. 

Esta finalidad sólo puede alcanzarse entregando la vida de la Repú- 
blica á los buenos, á los mejores, en vez de entregarse, como viene ha- 
ciéndose, á nuestros enemigos y á nuestros contrarios. 

Termina esta obra el día 24 de Febrero, que fué el marcado como 
resolutorio, en la Junta de Generales. Empero, algunos datos importan- 
tes, que como la Sentencia de inconstitueionalidad dictada por el Tribu- 
nal Supremo, los he dejado para el segundo tomo, porque en él es dónde 
me propongo tratar, con toda amplitud, la materia de derecho. 

Es muy posible que en la exposición de los antecedentes, existan 
deficiencias, debidas á la falta material de tiempo para preparar eate 
trabajo; es muy posible también que falten, como elementos de compro- 
bación, algunos documentos importantísimos que solicité oj^ortunamente 
y que no me han sido facilitados, unas veces por causas independientes 



III 

de la voluntad de los que les poseían, y ©tras veces por obstáculos pre- 
sentados á los que debían facilitarlos. 

Entre las dificultades, se ofrece, como caso insólito, el del discuso 
del doctor Lanuza. En vano agoté todo el repertorio de los recursos 
disponibles para «onecer, al objeto de comentarlo, el discurso pronuncia- 
do por el doctor Lanuza en la Cámara de Representantes, en la sesión 
del 6 de Diciembre, al proponer en nombre del Partido Conservador, la 
derogación total de la ley del Servicio Civil. Todos mis esfuerzos, pública 
y privadamente dedicados á la consecución de ese informe, han resultado 
infructuosos como si la pena de un grave error, hubiera aconsejado 
s:i silencio. 

Propóngome, sin embargo, imprimirlo íntegro en el segundo tomo y 
comentarlo con toda extensión. 

Por otra parte, es preciso no perder de vista, que esta labor ha sido 
realizada robando horas al natural descanso, no pocas veces con detri- 
mento de mis trabajos profesionales, siempre de carácter urgente, por 
lo mismo que son los únicos que me proporcionan los recursos necesarios 
para la vida, circunstancia que seguramente habrán de tener en cuenta 
mis compañeros, para disculpar las deficiencias ú omisiones en que invo- 
luntariamente hubiese incurrido. 

Empero, tanto ese informe como otros datos que no he podido pu- 
blicar en este primer tomo, como por ejemplo varios artículos que se 
me han extraviado, y el discurso pronunciado en la Asamblea de Santia- 
go de Cuba, como otros elementos de comprobación, serán publicados en 
el segundo, si, aparte de los que yo particularmente consiga, logro que 
me sean facilitados por aquellos que poseyéndolos, debieron facilitárme- 
los con anterioridad. 

Como quiera que yo intervine en la mayor parte de los sucesos vete- 
ranistas, es natural que posea antecedentes relacionados con los mismos, 
en cuanto se refiere á mi participación en ellos; y en tal virtud á na- 
die sorprenderá que yo los exponga, para demostrar las contradicciones 
en que han incurrido la mayor parte de los hombres públicos en este 
delicado problema patriótico, ,social y legal, planteado por los Veteranos. 

Es claro que en esta exposición, que en el fondo es de principios, he 
de manifestar los pensamientos y los sentimientos que han marcado rum- 
bos á mi conducta, desde que se crearon los Centros de Veteranos. 

El lector podrá ir apreciando, por la expresión cronológica de los 
hechos, quien sostuvo siempre un criterio inquebrantable en la materia 
fundamental de que se trata, y quiénes han claudicado, ó, cuando menos, 
sostenido criterios acomodaticios, condicionales, á veces afirmativos, y á 
veces negativos de un dereoho, criterios acomodaticios que, tratándose 
de los intereses de la patria, no deben ser susceptibles de acomodamientos 
ni de equivocaciones. Pero, aparte de que el lector pueda apreciar esas 
contradicciones y diferencias de juicio, con la simple lectura de los datos 
aportados á este primer tomo, yo me propongo evidenciar en el segundo 
tomo, con claridad meridiana, las informalidades y las claudicaciones 
realizadas por no pocos que se titulan patriotas. 



IV 

Empero, dos puntos esencialísimos me interesa ahora dejar con- 
signados. 

Refiérese el primero á las orientaciones fundamentales de la campa- 
ña veteranista. Los Veteranos no han tenido jamás, como norma de su 
conducta, el propósito de combatir y anular á los españoles que cum- 
pliendo deberes de orden legal y de orden patriótico, han defendido, en 
todas las formas posibles, los derec/hos más ó menos legítimos de su 
nación, como los cubanos han defendido su independencia. Eran dos 
derechos antagónicos, pero eran dos derechos: el derecho de dominio 
sancionado por la conquista y por el tiempo, y el derecho de indepen- 
dencia y de libertad consagrado por todos los Códigos modernos, y por 
un sentimiento general de la 'humanidad. Eos Veteranos ¡han anatemati- 
zado y ; han censurado, dentro del perfecto derecho de defensa, á los cu- 
banos que, en las épocas accidentadas de la revolución, abandonaron á la 
patria natural para colocarse al lado de la metrópoli dominadora, á los 
cubanos de origen, que voluntariamente dejaron de ser cubanos y se con- 
virtieron en españoles, para combatir nuestras aspiraciones de indepen- 
dencia, para oponerse á la conquista de nuestra libertad. 

El segundo punto, tiene por objeto ihacer constar que la inmensa 
mayoría de los Veteranos, la casi totalidad de los Veteranos, no promo- 
vieron el movimiento veteranista ni por minucias de oíden político, 
extrañas á nuestras aspiraciones, ni por bastardos fines personales im- 
propios de las instituciones honradas, sino por finalidades patrióticas y 
de radical moralización. No han sido aventureros dispuestos á aprove- 
char el botín surgido de la contienda, sino propagandistas de una 
obra de regeneración. 

Es muy posible que para justificar cumplidamente esos extremos, 
falten algunos documentos importantísimos que no me ha sido dable 
cod seguir, así como otros, propios, que han sufrido accidental extravío; 
pero unos y otros procuraré ¿levarlos al segundo tomo, con el objeto 
de que la obra resulte completa y acabada en todo lo que pueda depender 
de mi eficacia y de mi actividad, por lo mismo que se trata de uua labor 
de fondo interesante que debe ocupar una página en la historia de nues- 
tras vicisitudes como pueblo independiente y soberano. 

Alhora bien: ¿á qué obedece el título dado por mí á este trabajo? 

Esto necesita también una explicación, y voy á darla cumplida. 

Dóile, en primer término, el título de La Justicia en Cuba, porque, 
en realidad, el problema veteranista, ha sido una cuestión de derecho. A 
peco que, con verdadera imparcialidad se examinen sus condiciones, ha- 
brá de reconocerse que no se trata, exclusivamente, de un problema de 
orden patriótico, sino que abraza caracteres patrióticos y jurídicos sobre 
los cuales ha recaído la sanción de los tribunales. Por otra parte, yo he 
venido publicando distintos folletos, con ese mismo título, relativos á 
diferentes cuestiones de orden social que han sido resueltas por los 
tribunales; y en identidad de conceptos, y por analogía, estimé conve- 
niente dar á este nuevo trabajo, el mismo título de aquéllos,. 

El subtítulo de Patriotas y Traidores, parecióme adecuado á la fina- 



iidad que se persigue, si tenemos en cuenta que en los momentos actuales 
figuran en nuestra vida pública muchos que habiendo sido patriotas, más 
tarde claudicaron, mereciendo, por esas claudicaciones, el título de trai- 
dores. Conviene recordar que en el mismo campo revolucionario, se ha 
dado el caso, sensible sin duda, pero indispensable, de castigar con la 
más grave de las penas, á no pocos miembros del Ejército Libertador, 
que después de haber demostrado patrióticas energías, cayeron en los 
abismos de la inmoralidad y de la apostasía. Si la guerra hubiera conti- 
nuado, es probable que el Código Penal militar hubiera cogido en sus 
redes á muchos de los claudicantes actuales. He ahí porque es indispen- 
sable establecer una línea divisoria entre los que siendo Veteranos, no 
forman en la actualidad en las filas de los patriotas. 

El patriotismo no tiene como coeficiente la explotación de la Patria 
redimida. 

Todo esto aparte de los que fueron traidores á la Patria cubana 
antes de la evacuación del Ejército español. 

Por último, consigno que esta labor es obra de dos compañeros, por 
deferencia y afecto al doctor Horacio Díaz Pardo, que me auxilió con 
su talento y su infatigable actividad en los anteriores trabajos com- 
prendidos bajo el mismo título de La Justicia en Cuba; y si bien en e3te 
trabajo no ha tenido intervención alguna, eomplázcome en unir su nom- 
bre al mío, como testimonio de la estimación que le profeso. 

Antes de terminar debo expresar mi gratitud á un querido compa- 
ñero que pecuniariamente me ha auxiliado en la impresión de esta obra, 
pero cuyo nombre quiere ocultar. 

(Réstame dar las gracias más expresivas á todos los elementos que 
generosamente me prestaron su valiosa cooperación, y con especialidad á 
las distintas Delegaciones de Veteranos que, si por disciplina, aceptaron 
resoluciones imprudentes, demostraron su adhesión á los principios por 
mí sustentados al colocarse á mi lado y favorecerme con sus auxilios 
para la publicación de este trabajo, que no es más que la condensación 
del espíritu veteranista en esta lucha del derecho. 

Manuel SBCADES. 

Habana, 24 de Febrero de 1912. 



TOMO PRIMERO 



jrj 

DE LA 

INSTITUCIÓN DE VETERANOS 

DE LA INDEPENDENCIA 



CAPITULO I 

OBJETO DE LA INSTITUCIÓN 

Artículo 1.° — - El objeto de esta Institución, que se denomi- 
nará Veteranos de la Independencia, será trabajar en la paz 
por la realización y el afianzamiento de la República ele Cuba, 
perpetuar el culto á la memoria de los gloriosos mártires y de los 
grandes hechos de la Independencia patria, promover el auxilio 
de los que personalmente tomaron parte en la lucha y de sus viu- 
das y huérfanos, y fomentar la instrucción y progreso del 
pueblo cubano. 

CAPITULO II 

Art. 2.° — Los socios serán honorarios, protectores y numera- 
rios. Los primeros serán aquellos cubanos que, sin haber estado 
en el campo revolucionario, hayan prestado tan eminentes servi- 
cios á la causa de nuestra redención, que el Consejo local en cada 
punto acuerde, precisamente por unanimidad, y en votación secre- 
ta, conferirles ese título ; protectores, serán aquellos cubanos que 
quieran, previa aceptación del Consejo respectivo, ayudar á -esta 
Institución para el cumplimiento de sus altos fines ; y numera- 
rios, los que habiendo estado en la revolución en el orden militar 
ó en el civil, lo soliciten del Consejo local, y éste acuerde la admi- 
sión en votación secreta. 



Art. 3.° — Las solicitudes se dirigirán al Presidente del Con- 
sejo local, y si pasados treinta días no se hubiese comunicado la 
admisión á los peticionarios, se entenderá que fué rechazada. 

Art. 4.° — Los socios numerarios tienen el deber de cumplir 
las obligaciones que le impusiere su respectivo Consejo local, 
salvo excusa fundada, que éste apreciará, así como la de amparar 
y proteger en la medida de sus fuerzas, y en casos graves, á los 
demás socios, dando cuenta inmediatamente al expresado Con- 
sejo local. 

Art. 5.° — ■ Todos los que han tomado parte en la Revolución 
tienen derecho á la protección en general de esta Institución ; pero 
la beneficencia sólo será ejercida con los que sean socios y con 
las viudas y huérfanos de los que hubieran muerto, é inútiles 
en el campo revolucionario. 

Art. 6.° — Se consideran muertos en el campo revolucionario 
para los efectos de este Reglamento, además de los fallecidos por 
heridas ó enfermedades en la Revolución, los que lo hayan sido 
fusilados por los españoles, ó en sus funciones en el extranjero, á 
consecuencia de heridas ó enfermedades contraídas en la referi 
da Revolución. 

CAPITULO III 

DE LAS ASAMBLEAS 

Art. 7.° — La autoridad suprema de La Institución residirá 
en una Asamblea general que deberá reunirse cada tres años, el 
día 12 de Agosto, en el punto donde resida el Consejo general; 
sus acuerdos serán ejecutivos, pudiendo también variar este Re- 
glamento en lo que no es esencial á la Institución. 

Art. 8.° — ■ La autoridad superior en el territorio residirá en 
una Asamblea territorial, que deberá reunirse cada dos años 
el día 24 de ¡Febrero, en el punto donde resida el Consejo terri- 
torial ó resolverá con fuerza ejecutiva sobre todo lo que afecte 
á la Institución en el territorio. 

Art. 9.° — La autoridad local en el punto donde exista Con- 
sejo local residirá en una asamblea local, que deberá reunirse 
cada año el día 10 de Octubre, y resolverá también con fuerza 
ejecutiva, sobre todo lo que afecte á la Institución en la localidad 
y su jurisdicción. 

Art. 10. — La Asamblea general estará formada por un de- 
legado por cada punto donde hubiere 'Consejo local, pero si en 
alguna pasase de quinientos el número de socios, cada quinientos 
ó la fracción de éstos, si la hubiere, elegirá un delegado ; la Asam- 
blea territorial por delegados en la misma forma y número que 
para la general ; pero sólo en lo que comprende el territorio y la 
Asamblea local, que la compondrá todos los socios honorarios y 
numerarios en cada punto. 



Art. 11. — Las Asambleas serán presididas por los respecti- 
vos Presidentes de los Consejos, los que si fueren Delegados, vo- 
tarán como tales y además, caso de empate 'repetido por dos 
veces, decidirán cuando se repita un empate. Serán Secretarios 
de las Asambleas los que lo fueren de los Consejos y sólo tendrán 
voto cuando fueren delegados. 

Art. 12. — Las Asambleas locales, todos los años en reunión 
del 10 de Octubre, eligirán el Consejo local y un delegado y sus 
suplentes para cada quinientos socios, contándose únicamente los 
honorarios y numerarios, ó fracción de ese número para la Asam- 
bilea general, y lo mismo para la territorial para el próximo año. 

Art. 13. — Para que pueda tomar acuerdo una Asamblea, 
será necesario la presencia de la mitad más uno de los Delegados 
ó de los socios numerarios ú honorarios en su caso ; si no los hu- 
biere, el Presidente convocará por segunda vez, celebrándose con 
el número que se presente ; entre la citación y la celebración de la 
Asamblea, deberán siempre mediar sesenta días, si se trata de 
una general-; treinta, si de una territorial y quince, si de una local. 

Art. 14. — Los Consejos podrán, guardando los plazos esta- 
blecidos en el artículo anterior, convocar Asambleas extraordina- 
rias y el Consejo local tomará posesión después de terminada la 
Asamblea local electiva. 

Art. 15.° — Sólo tendrán voto en las Asambleas locales, los 
socios honorarios y numerarios ; serán elegibles ios socios nume- 
rarios para Presidente de Honor de esos Consejos, consejeros de 
los territoriales y del general y Delegados para la Asamblea ge- 
neral y los territoriales dichos socios numerarios y las personas 
que, aunque no pertenecieren á la Sociedad, hubieren estado en 
el campo revolucionario. 

CAPITULO IV 

* Art. 16. — Habrá un Consejo general, que residirá donde 
estuviere el gobierno del país; se compondrá de los Delegados ele- 
gidos por cada Consejo territorial y tendrá á su cargo la alta 
Dirección de la Institución ; esos cargos durarán tres años to- 
mando posesión el día 15 de Diciembre y dicho Consejo cuidará 
de que los territoriales hagan las elecciones oportunamente. Serán 
Presidente, Secretario y Tesorero del Consejo general los que en 
votación secreta designe éste, entre los mismos Consejeros. 

Art. 17.° — Habrá un Consejo territorial por cada territorio 
en qué esté dividida la Isla y residirá en la capital de cada uno 
de ellos ; se compondrá de un Delegado por Consejo local dentro 
del territorio y tendrá á su cargo la Dirección de la Institución, 
dentro de dicho territorio ; esos cargos durarán dos años, tomando 
posesión el día 10 de Abril, y dicho 'Consejo cuidará de que los 
locales hagan las elecciones con la antelación debida. La elección 



de Presidente, Secretario y Tesorero será en la forma ordenada 
para el. Consejo general. 

Art. 18. — Habrá un Consejo local donde se reúnan por lo 
menos cien socios numerarios ; dicho Consejo se compondrá de un 
Presidente y ocho consejeros, entre éstos designará el mismo Con- 
sejo los que han de desempeñar las plazas de Secretario y Teso- 
rero. El Presidente será sustituido por los consejeros por el orden 
de elecciones ; ésta se efectuará en la forma del Artículo 12. 

Art. 19. — Nadie podrá formar parte de más de un Consejo 
á la vez, ni de un Consejo y una Asamblea. 

Todos los cargos serán gratuitos. 

Art. 20. — Los Consejos celebrarán sesión cada quince días, 
y además, cuantas veces lo creyeran conveniente el Presidente ó 
la mayoría de los consejeros ; se citará para las reuniones con 
veinticuatro horas de anticipación, y para tomar acuerdo, será 
necesario la presentación de la mayoría de los consejeros ; sino los 
hubiere, se citará por segunda vez con el mismo intervalo de tiem- 
po y entonces tendrá lugar la sesión con el número que asista, 

Art. 21. — Los consejeros del Consejo general serán susti- 
tuidos cuando fallecieren, renunciaren, se ausentaren ó tuvieren 
incompatibilidad á juicio del Consejo, por los Consejos territoria- 
les á que corresponda la vacante, los consejeros de los territoriales 
por los locales respectivos y los consejeros locales por el mismo 
Consejo local ; los electos en esas elecciones parciales tomarán 
posesión á la mayor brevedad. 

Art. 22. — Los consejos locales podrán levantar fondos en la 
forma que estimen conveniente y abonarán á los Consejos territo- 
riales las sumas que para los gastos de ésta y del general fijen 
las Asambleas territoriales y la general respectivamente. Cada 
Consejo abonará los gastos de su Asamblea y los territoriales remi- 
tirán al Consejo general las cantidades que para él hayan reci- 
bido de las locales. 

Art. 23. — Los Consejos podrán establecer, autorizados por 
la Asamblea correspondiente, locales donde los socios tengan 
instrucción ó solaz ó asistencia, organizando su régimen interior 
y rendirán su cuenta detallada y justificada á cada Asamblea del 
movimiento de fondos, presentando además una Memoria de 
su gestión. 

CAPITULO V 

DE LOS PRESIDENTES DE LOS CONSEJOS 

Art. 24. — Los Presidentes representarán al Consejo respec- 
tivo ; firmarán los documentos que emanen de dicho consejo ; per- 
cibirán y contestarán la correspondencia que no exija acuerdo 
previo ; ordenarán el pago por el orden y fechas en que los 
acuerde el Consejo, y respecto á lo que sea imposible esperar la 



reunión ele áste, también los ordenarán ; pero dando cuenta en la 
primera sesión ; dirigirán las discusiones y ejecutarán las resolu- 
ciones de su Consejo. 

CAPITULO VI 

DE LOS SECRETARIOS 

Art. 2o. — Los Secretarios llevarán el libro de actas, redac- 
tando éstas, que firmarán los consejeros que asistieren á la sesión, 
haciendo constar los votos particulares; auxiliarán al Presidente 
y al Consejo en lo que fuere necesario ; conservarán los archivos 
é intervendrán en todos los libramientos ele pagos expedidos por 
el Presidente, tomando nota en un libro. Además los de los con- 
sejos locales, llevarán un libro en que, por orden alfabético se 
inscriban los nombres de los socios, con todas las circunstancias 
suficientes para la debida identificación y constancia del grado ó 
empleo militar ó civil que hubieren tenido en el campo revolu- 
cionario ; el orden alfabético será de apellidos. 

CAPITULO VII 

DE LOS TESOREROS 

Art. 26. — Los Tesoreros son los depositarios y recaudadores 
de los fondos ; rendirán cuenta en cada sesión del Consejo y for- 
mularán la general de éste para cada asamblea ; llevarán un libro 
de entradas y salidas; conservarán el archivo, guardarán cuida- 
dosamente los comprobantes de los pagos, verificados éstos me- 
diante el libramiento del Presidente intervenido por el Secretario 
y por el orden de dichos libramientos, si así le fueren presentados, 
y harán el presupuesto de gastos é ingresos que aprobará el Con- 
sejo por cada año. 



DISPOSICIONES GENERALES 

Prünera. — Después de constituidos el Consejo general y los 
provinciales, sólo podrán votar Delegados para las Asambleas 
correspondientes á esos consejos, excepto los primeros, las Asam- 
bleas locales de puntos donde' el Consejo Local tenga más de un 
año de existencia. 

Segunda. — Cuando se vote más de un Consejero ó más de 
un Delegado e nun Consejo, en una Asamblea, cada elector vota- 
rá por todos en una misma papeleta. 

DISPOSICIONES TRANSITORIAS 

Primera. — Mientras no se constituyan los consejos territo- 
riales, ejercerán sus funciones los locales de las capitales de terri- 



^S'; 



torio ; dichos consejos resolverán cuando haya número suficiente 
de locales en el territorio para que se elija el territorial ; cuando 
estén constituidos la mayoría de los de esta clase, elegirán el 
Consejo general. 

Segunda. — La primera renovación del Consejo general será 
el día 15 de Diciembre de 1901 ; la primera de los territoriales 
el día 10 de Abril de 1900, y la primera de los locales el día 10 
de Octubre de 1899. 

Tercera. — Para la constitución de nuevos Consejos locales, 
se celebrará Asamblea en cualquiera fecha, y en ella, si aún no 
se hubieren constituido los consejos generales y territoriales, ele- 
girán Delegados para las asambleas territoriales y general ; si 
esos consejos estuviesen ya constituidos, la Asamblea local no 
podrá elegir Delegados hasta el 10 de Octubre, después de un año 
de existencia del Consejo local. 

Cuarta. — Todas las fechas de posesión y de celebración de 
asambleas establecidas por este Reglamento no se refieren á la 
primera vez, pues en ésta se autoriza á los consejos territoriales, 
ó los locales que los representen, para dictar las medidas necesa- 
rias al logro de que cuanto antes existan todos los organismos de 
la Institución, para la elección y posesión del Consejo general; 
se pondrán de acuerdo los territoriales cuando exista la mayoría 
de ellos y no podrán celebrarse asambleas territoriales ni general 
sin que antes estén posesionados y funcionando los respectivos 
consejos territoriales y general. 

Quinta. — Cualquier caso no prescripto en este Reglamento 
será resuelto por cada Consejo, comunicado al general, para que 
la primera Asamblea general, si lo aprueba, lo añada al Re- 
glamento. 

P. y L. Santiago de Cuba, Noviembre 20 de 1898. — J. M. 
Rodríguez, Mayor General. — Carlos García Yélez, Coronel. — ■ 
J. Padró Griñón, Coronel. — Arcadio de la C. Rodríguez. — Oc- 
tavio Montejo. — M. I. Mandwley, Secretario. 



ARTICULO ADICIONAL 

Mientras se elijen los Consejos Territoriales y ejercen esas 
funciones los locales de las capitales de territorios, dichos conse- 
jos locales se compondrán de un Presidente y doce Consejeros. 

Santiago de Cuba, Noviembre 20 de 1898. 

W 
\ Aprobado por unanimidad en la Asamblea de esta fecha. 

t& Marianao, 22 de Enero de 1899. — El Presidente, José M. Ro- 
éfiíguez, Mayor General. — El Secretario, Carlos Duboy, Coronel. 



9 
EL BANQUETE DE LOS VETERANOS EN EL HOTEL TELÉGRAFO (D 

Habla el ¡Dr. Secades á nombre de la generosa Juventud Re- 
volucionaria : Manifiesta que no era partidario de la conmemora- 
ción del glorioso día, puesto que no se puede contar aún con la 
alegría de la victoria, incompleta como está contenida por una 
bandera extranjera que flota sobre nuestra tierra con aire orgu- 
lloso de absoluta poseedora. 

Para lograr nuestros ideales necesitamos fuerzas, y esas 
fuerzas no las conseguiremos si no nos unimos en apretado lazo 
y marchamos identificados en una sola fé y con los ojos fijos en 
el mismo ideal. 

'Recomienda el orador una unión firme y tenaz, la constitu- 
ción de una especie de franc-masonería, deberíamos considerar- 
nos como hermanos de una sola é inmensa familia. 

Brinda por los inmortales redentores de las santas ideas; 
brinda por Céspedes, Martí, Maceo, Gómez. . . brinda por último 
por esa juventud revolucionaria que supo clavar tan alto el pa- 
bellón de la patria y que está dispuesta á marchar de nuevo á 
la lid si ella se lo pide. 

(La LHseusión, 11 de Octubre de 1900). 



VETERANOS DE LA INDEPENDENCIA 

El Meeting de la Güira. — Unión con los buenos españoles. — La Inde- 
pendencia está hecha. 

A la hora de la cita se encontraban reunidos, en el paradero 
•del Oeste, la Comisión del Centro de Veteranos de la Habana, 
designada para constituir el Centro de 'Gruirá de Melena, y los 
numerosos acompañantes. 

Llegamos á la Güira y allí nos esperaba el pueblo en masa 
con multitud de banderas cubanas y música, y asordando los .aires 
con estrepitosas aclamaciones á ¡ Cuba libre !, al ¡ Ejército liber- 
tador !, al marqués de Santa Lucía y á los Centros de Veteranos, 

El oleaje de aquella muchedumbre que con frenesí ardiente 
revelaba el sentimiento de la libertad, nos llevó á la Casa Consis- 
torial; durante el trayecto, un gentío inmenso se apiñaba en las 
calles, balcones y ventanas, ansioso de ver la figura venerable del 
legendario patriota de las dos guerras, el marqués de Santa Lucía. 

Una vez allí, se nos sirvió un desayuno, precediéndose des- 



(1) Existen más brindis: Por el doctor Luis Feria; Coronel Pedro 
Mendoza Guerra; General Enrique Loinaz del Castillo; Teniente Coronel 
Esperón; Horacio Rubens, Juan Gualberto Gómez; General Eusebio Her- 
nández y General Méndez Capote. 



10 

pues á la formación de la candidatura del Centro local, y acto 
continuo el almuerzo, almuerzo espléndido con que nos festeja- 
ban nuestros hermanos de la Güira. El salón en que se nos servía 
estaba decorado con palmas, y á su frente se destacaba el retrato 
de José Martí. La orquesta amenizaba con el himno nacional, el 
de Garibaldi y la Marsellesa, aquella agradable reunión. Al final 
se pronunciaron brillantes brindis, excitando la atención, por lo 
gráfico, el de un guajiro llamado Fidel Pérez, que dijo, refiriéndo- 
se á 'Santa Lucía, que "tenía preparados los espolones para 
la otra". 

Y llegó la hora del meeting. 

EL MEETING 

En la espaciosa plaza pública se había levantado una ele- 
gante tribuna rodeada de banderas cubanas. 

El pueblo en masa de la Güira la rodeaba, á pesar de la im- 
pertinente lluvia que en aquellos momentos calaba á todos los 
que allí se encontraban. 

El señor Herrera, persona prestigiosa de la localidad, dio la 
bienvenida á los comisionados del Centro de Veteranos de la Ha- 
bana, y leyó la candidatura, electa, del Centro de Veteranos de 
la 'Güira. Concedió la palabra, en primer término, al distin- 
guido comandante 

MANUEL SECADES 

Empezó manifestando que se sentía satisfecho al ver el entu- 
siasmo que despierta la ¡creación de los Centros de Veteranos — 
mantenedores del lema independencia ó muerte — en toda la 
Isla ; de ese pueblo que se reunía al mágico grito de ¡ Viva Cuba 
libre !, reflejando el sentimiento general de los cubanos, que le 
hacía llegar al convencimiento completo de que 'aún en Cuba 
había hombres dispuestos á sacrificarse por -la patria. 

Trató sobre los fines de dichos centros, uno de los cuales es 
atraer. En este concepto, dijo, no debe rechazar á los españoles 
que vengan á sus filas ; así como tampoco se prescindió de ellos 
cuando en los días de peligro formaron á nuestro lado. 

Tratando de los americanos expresó que tenía absoluta con- 
fianza en el pueblo de los Estados Unidos, que por dignidad y 
honra sabría cumplir su solemne promesa; pero que si nuestras 
sagradas aspiraciones resultasen burladas, conculcados nuestros 
derechos y violada la santidad de la justicia, una voz suprema, 
la voz de la dignidad herida, de la honra mancillada, nos obliga- 
ría á la protesta contra todas las usurpaciones y contra todas las 
tiranías, aunque esa protesta nos condujera al suicidio, pues vale 
más morir honrado que vivir en la ergástula de los esclavos y de 
los viles, arrastrando miserable cadena de una esclavitud moral 



11 

que marcaría en nuestra frente el estigma ignominioso de bal- 
dón eterno. 

En éste y en otros varios párrafos el orador fué aplaudido 
frenéticamente, recibiendo una verdadera ovación. 

Después .subió á la tribuna la señorita Dolores Pina y un 
niño vestido de indio cubano diciendo patrióticas frases y ento- 
nando canciones originarias de Cuba. 

PEEEZ ABREU Y ENTRALG-O 

Hablaron los hermanos Pérez Abreu y tras ellos el coman- 
dante Entralgo, verboso y vibrante, escombrando en la historia 
exhumó tristes recuerdos ; concluyendo con frases de unión, de 
respeto mutuo y apostrofes á la libertad y á la independencia. 

EL GENEEAL ALFONSO 

Pronunció breves y conceptuosas palabras que hallaron eco 
simpático en el concurro, y después anunciaron que haría uso de 
la palabra el redactor de "El Cubano", señor 

A. RAMOS MEBLO 

Comunicó su nerviosidad al inmenso auditorio al que arrancó 
frenéticos aplausos ; entre otras cosas dijo : que el Presidente -Mac 
Kinley hablaba á los cubanos por medio de geroglíficos y que ha- 
bía muy fundadas razones para desconfiar de la buena fe del go- 
bierno de Washington. Agregó que hacía votos solemnes por la 
paz ; que por sus artes se llegase á la república de Cuba, añadien- 
do que si un día lóbrego y siniestro llegaba á nuestro ánimo la 
convicción de que todas las esperanzas se habían perdido era me- 
nester hacer también votos solemnes por la guerra. En otro pá- 
rrafo elocuentísimo se expresó en estos términos : 

España, señores, como nación dominadora ha muerto en 
Cuba ; empero á pesar de ello aquí viven, aquí vivirán y yo quiero 
que vivan los españoles. 

EL MARQUES DE SANTA LUCIA 

Púsose de pie el apóstol de la redención de Cuba y con frases 
austeras y de suyo elocuentísimas, expresó que hacía suyo el dis- 
curso del señor Eamos Merlo, y que se levantaba solamente para 
reiterar otra vez .ante su pueblo su propósito irrevocable de ir á 
la independencia de la patria de cualquier modo. Que él no lla- 
maba á los españoles, pero que sí les abría los brazos para reci- 
birlos y que, lejos de tener inconveniente, sentía verdadero plaoer 
■en confundirse con ellos. 



12 

DOCTOS FEDERICO FALCO 

Este generoso hijo de Italia, que hizo propios nuestros dolo- 
res y compartió con nosotros nuestras alegrías y nuestras priva- 
ciones en la campaña, á solicitud repetida del concurso, dirigió 
sinceras y conmovedoras palabras, que fueron acogidas con gene- 
ral asentimiento. Declaró que si no era cubano de nacimiento, su 
corazón era cubano, y que los pueblos que olvidan sus dolores no 
acrecientan sus energías para los empeños decisivos. 

DOCTOR EUBEBIO HERNÁNDEZ 

'Fué su discurso inspirado y sereno al mismo tiempo. Enu- 
meró sintéticamente los problemas allí tratados y con calma, pero 
con pasión reflexiva, se extendió en oportunos juicios, terminando 
con arranques de verdadera elocuencia, aplaudiendo el espíritu 
allí imperante de una paz, de una unión y de una concordia en- 
tre todos los elementos que pueblan á Cuba, bien entendida. 

Posteriormente dijo que si no se realizaba el ideal de la in- 
dependencia estaban dispuestos los veteranos á ir á la muerte, 
cumpliéndose así el juramento hecho al lanzarse á la revolución. 

Concluyó su discurso diciendo que la independencia ya esta- 
ba realizada, pero si alguien tratara de quitárnosla, la vergüenza, 
la dignidad y el honor, sabría marcarnos el camino de la libertad. 

El orador fué ruidosamente .aplaudido y felicitado. 
(La Lucha, 1899). 



ARTICULO DE SECADES 

Para que resalte la injusticia cometida con el señor Secades 
y, al mismo tiempo para dar más circulación al artículo del señor 
Secades, que bien la merece, lo reproducimos, tanto más cuanto 
que sabemos que hay mucha gente que desea conoerlo. 

(La lectura de él, pone, cada vez más, de relieve la injusticia 
de que hablamos. Porque basta fijarse en la parte en que se- 
cades, dice: 

"El Centro de Veteranos reconoció el indiscutible derecho 
de aquellos hijos del trabajo, y para que el conflicto terminara 
tuvo á su vez, necesidad, contando con la autorización del Gobier- 
no, de hacer concesiones que, en puridad de principios, ni al mis- 
mo Poder Ejecutivo le estaban permitidas, por lo mismo que 
venían á contrariar ú oponerse á la libertad de acción que debe 
reconocerse á los Tribunales de Justicia. Esto es una defensa 
del Poder Judicial completa." 

Y si se objetara que el señor Secades á lo anterior agrega : 
"que el Ejecutivo influye — sin que sea un secreto para nadie — 
en la mayor parte del Poder Judicial — que todavía no está cons- 



13 

titucionaímente organizado — impusiera autos de sobreseimiento á 
los Tribunales etc.," y que esto anula lo antes dicho, respondería- 
mos que el señor Secades tiene buen cuidado de poner en esta 
parte de su trabajo los puntos sobre las "íes". En efecto, afir- 
maba el señor Secades y con razón, que no estando el Poder Judi- 
cial constitucionalmente funcionando, la intrusión del Ejecutivo 
podía ser, si no lo era, un hecho. Y á que no suceda tal cosa tien- 
de asimismo en el párrafo de su artículo que comentamos, el se- 
ñor Secades, lo que constituye otra defensa del Poder Judicial, 
puesto que cuida el señor Secades, con ±as observaciones que hace, 
ae salvar, digámoslo así, los prestigios de ese Poder. 

¡Y sin embargo, por haber atacado al Poder Judicial se le 
declara cesante, teniendo además una ley que lo amparaba en el 
derecho de atacarlo. . . ! 

Y todavía, como si lo expuesto fuera poco, el señor Secades. 
amén de la ley de que hacemos mérito, disfrutaba "de la libertad 
de ejercer su profesión", con lo que dicho se está que podía, en 
la Audiencia, y en el mismo Tribunal Supremo, atacar al Poder 
Judicial, en defensa de sus olientes. 

Pero ¿á qué esforzarnos en demostrar la monstruosidad de 
que ha sido víctima el señor Secades por obra y gracia del señor 
Secretario de Justicia? 

Ved su hermoso artículo. Reproducirlo es perturbar la ini- 
quidad política del señor Zaldo. 

Helo aquí : 

CUESTIÓN DE PRINCIPIOS 

No acertamos á explicarnos el fundamento de los cargos, que 
apasionadamente, vienen haciéndose á la Comisión nombrada por 
el Centro de Veteranos por sus- actitudes con motivo de los últi- 
mos sucesos, y tal parece que hay intereses particulares empeña- 
dos en combatirlas, sin darse cuenta, dos que de tal modo proce- 
den, que la conducta leal y honrada del Centro de Veteranos 
estuvo siempre, y estará en lo sucesivo, por encima ele todas las 
diferencias políticas que se susciten. 

El Centro de Veteranos, que conserva en su seno — como 
depósito sagrado — el dogma revolucionario en toda su integri- 
dad, no forma, como colectividad, ni debe formar, parte de nin- 
guna de las actuales agrupaciones políticas, ni habrá de formarla 
de las que, en lo sucesivo se constituyan, por lo mismo que en- 
tiende que es más elevada la misión que está llamado á cumplir 
dentro ele la República ; y si en los pasados tristísimos aconteci- 
mientos que turbaron la normalidad de nuestra vida intervino, hí- 
zolo — autorizado por el Gobierno — como mantenedor del orden 
para sostener la República, como defensor de la justicia, como in- 
termediario entre dos clases sociales accidentalmente separadas 



14 

por secundaria cuestión de interés. En esta intervención no había 
sino cuestión de principios, y no podía haber acto alguno de 
política de partidos. 

fSi más tarde, y terminados aquellos sucesos por la resigna- 
ción de los obreros, el Centro de Veteranos continuó funcionando, 
no hizo tampoco como manifestación de simpatías políticas á fa- 
vor de determinado partido, sino en cumplimiento de compromi- 
sos de honor solemnemente contraídos á virtud de las negocia- 
ciones practicadas. 

'La Comisión nombrada por la Asamblea general de Vetera- 
nos, había prometido á los obreros en huelga, haciendo uso de las 
facultades que á este objeto se le habían concedido, que al volver 
á sus trabajos no serían en modo alguno perseguidos, y bajo esta 
condición el obrero cede y la huelga se termina. 

Y he ahí que de repente surge la persecución violenta que 
no se había hecho en el período álgido de la contienda, y son 
arrancados de sus hogares, y son procesados, y son encarcelados, 
los que en la palabra de los veteranos ciegamente confiaban. 

El Centro, estaba, pues, obligado á reclamar el inmediato 
cumplimiento de la promesa que la comisión, en nombre de la 
asamblea general de veteranos, había formulado, y por eso debió 
haber pedido una amnistía, sin ocuparse de quiénes habían de 
ser los amnistiados, que figuraban por cierto ó podían figurar en 
los diferentes partidos que aquí — por desgracia — se dedican^ 
en la mayoría de los casos, antes que á defender los sagrados inte- 
reses de la Patria, á las mezquinas concesiones del presupuesto. 

Los argumentos empleados, con este motivo, por los repre- 
sentantes de los partidos gubernamentales, son de carácter emi- 
nentemente político, y tienden á particularizar una cuestión, que 
el Centro de Veteranos hace de orden general. La afirmación de 
que el Centro de Veteranos no debe seguir interviniendo en las 
distintas derivaciones de la huelga-, porque sus estatutos le prohi- 
ben hacer política, es un verdadero sofisma : ni el acto antes 
realizado por la Comisión, ni los que ahora se realizan por la 
Comisión ó por el Centro, son antitéticos con el artículo del Re- 
glamento que se invoca. Antes bien lo confirman, puesto que 
todos esos actos tienden á restablecer la paz moral de la Repúbli- 
ca, accidentalmente perturbada, y esa es la principal de sus mi- 
siones. Aceptar como bueno ese argumento, equivaldría á no 
reconocer la validez moral y legal de ninguno de los compromi- 
sos, bien administrativo ó de carácter orgánico, contraídos por 
el Centro fuera de la letra y del espíritu del precepto indicado. 

Ahora bien : en estos asuntos hubo una serie continuada de 
errores y de equivocaciones meereedoras de censuras. 

El gobierno, por no estar arraigado en la conciencia pública 
y por no haber sabido rodearse de grandes prestigios que le auxi- 
liaran, tuvo que evidenciar su debilidad, confiando al Centro de 



15 

Veteranos funciones de intermediario con los obreros. El Centro 
de Veteranos reconoció el indiscutible derecho de aquellos hijos 
del trabajo, y para que el conflicto terminara, tuvo á su vez nece- 
sidad, contando con la autorización del Gobierno, de hacer con- 
cesiones que en puridad de principios, ni al mismo Poder Ejecu- 
tivo le estaban permitidas, por lo mismo que venían á contrariar 
ú oponerse á la libertad de acción que debe reconocerse á los 
Tribunales de Justicia. 

Esas concesiones hechas por la Comisión del Centro de Vete- 
ranos, ' ' en nombre del Gobierno ' ', .aún están incumplidas. 

¿De qué modo deben cumplirse? Como no era procedente 
que el Ejecutivo, ni aún influyendo como influye — • y esto no es 
un secreto para nadie — en la mayor parte del Poder Judicial, que 
todavía no está constitucionalmente organizado, impusiera autos 
de sobreseimiento á los Tribunales, nosotros entendíamos — y se- 
guimos entendiendo — que la concesión de una Amnistía, sería la 
solución definitiva y completa de todos estos problemas. 

A nuestro modo de ver, los Senadores que pertenecen al 
Centro de Veteranos, y conocían — ■ por lo mismo — los compro- 
misos contraídos con los obreros por la Comisión nombrada, 
debieron haber presentado al Senado ese proyecto de ley, que 
hubiera venido á regularizar todas las anormalidades. 

Aún es tiempo de buscar esa solución, que es para nosotros 
la única acertada. 

Pretender que el Centro de Veteranos no siga esa orientación, 
eso sí que es pretender que haga la política del partido guberna- 
mental, que es el único interesado — apartándose de los princi- 
pios, — en que la Amnistía no se conceda. 

La actitud del Centro de Veteranos es bastante diáfana, 
para no hacerse sospechosa ni aún á los más intransigentes, y en 
el presente caso, nosotros prescindimos de todos los personales 
afectos, que más tenemos en el partido gubernamental, porque 
antes están los principios que las personas. Y de ahí que nos co- 
loquemos al lado de los débiles para pedir — - con el Centro de 
Veteranos — la concesión de una Amnistía. 

Mmiuel Sscades. 
(El Mundo, Diciembre 27 de 1902). 



LA CESANTÍA DEL SEÑOR SECADES 

Cuando los Veteranos gestionaron, cerca del Presidente de 
la República, una resolución favorable á los individuos que se 
hallan presos y sometidos á procedimiento con motivo de los su- 
cesos de la última huelga, el primer Magistrado de la Nación se 
excusó de poner sus manos en el asunto, por respeto á la inde- 
pendencia del Poder Judicial. 



16 

Claro está que viniendo la manifestación de parte de quien 
se halla investido de la más alta jerarquía, debíamos cerrar los 
ojos á la duda, sin necesidad de acudir al procedimiento de San- 
to Tomás, que quiso ver para creer. Mas es el caso que no pudimos 
ser creyentes, porque, no solamente nosotros, sino todo el mundo 
sabe ya á qué atenerse, en cuanto á lo expuesto por el honorable 
ex-maestro del Central Vailey. 

No creemos que sea preciso poner en este momento los pun- 
tos sobre las íes para probar lo que está en la conciencia pública, 
ni entendemos que haya esfuerzo humano que sea bastante para 
negar el aserto de que, entre nosotros, la independencia jurídica 
se encuentra á la altura de una peseta falsa. 

Lo ocurrido en estos días con el señor Manuel Secades lo 
justifica plenamente. Los funcionarios judiciales no pueden ha- 
cer política activa: esto es un hecho cierto. Pero los subalternos 
del Tribunal, sí pueden hacerla. Así está mandado. Pero van las 
lepes do quieren los reyes, como reza un antiguo refrán. Un 
empleado subalterno hace política, y esto le disgusta al señor Se- 
cretario de Justicia, al extremo de que, no pudiendo contener su 
ira, lanza la amenaza de lo dejaré á usted cesante. Y el Tribu- 
nal Supremo de Justicia, el más alto tribunal de la República 
de Cuba, que tiene á su cargo en última instancia, la honra y la 
fortuna de los ciudadanos, declara cesante al subalterno. 

No nos extraña lo ocurrido : es un mal general en la Améri- 
ca latina, con el cual se va contagiando este pueblo nuevo, ciego 
y desatentado. Los gobiernos americanos, por lo común, creen 
que el gobierno es la tiranía : por esto los tiranos de la joven 
América no han tenido nada que envidiar — á veces han supe- 
rado — á los tiranos de los pueblos viejos. Se practica en Amé- 
rica una democracia especial, que tiene el palo como símbolo y 
la voluntad despótica como principal Estatuto. 

No culpemos del todo á los Magistrados del Tribunal : care- 
cen de fuerza, porque no ven su posición firme, y no todos esta- 
mos llamados á ser enteros y enérgicos. Si una ley los procla- 
mara inamovibles, no abrigarían temor alguno, y se harían 
fuertes para resistir las imposiciones de lo alto. En el caso que 
nos ocupa, han obedecido el mandato declarando cesante al se- 
ñor Secades; pero adjudicándole los grandes honores de los que 
caen heroicamente : abriéndole las puertas de la fortaleza cer- 
cada, para que salgan con el arma al hombro, á tambor batiente 
y las banderas desplegadas. 



Véase cómo le ha sido comunicada su cesantía á nuestro 
joven amigo, lo cual hacemos venciendo su repugnancia á publi- 
car un documento que tanto le honra: 



17 
"Habana, 22 de Diciembre de 1902. 
Al Sr. Manuel Secades y Japón: 

•La Sala de Gobierno, en sesión celebrada el día de hoy, 
acordó que, reconociendo el derecho que tienen los subalternos 
del Tribunal á hacer política, en el sentido que estimen conve- 
niente, no puede admitirse que un empleado judicial afirme pú- 
blicamente, sin expresión de fundamentos, que para nadie es un 
secreto que los Tribunales de Justicia están sometidos ó ceden á 
las influencias de poderes extraños, con cuya afirmación se falta 
á la consideración y respeto que el Poder Judicial debe merecer 
á todos sus subalternos, por lo que era de aprobarse la separa- 
ción del cargo de oficial de la Secretaría de Gobierno que propuso 
el Presidente del Tribunal, que manifestó que, al hacerlo, lo veri- 
ficaba con harto sentimiento, por tratarse de quien, como usted, 
á sus condiciones personales de inteligencia y actividad, reunía la 
de ser un empleado celoso y cumplidor de sus deberes. 

Al comunicar á usted el acuerdo de la Sala de Gobierno, no 
necesito manifestarle el sentimiento que me embarga, por tratarse 
de quien ha sido, durante el tiempo que desempeño la Secretaría 
de este Tribunal, un auxiliar inteligente y eficaz. * 

De usted atentamente, 

Ldo. Antonio Mesa y Domínguez, 

Secretario. ' ' 
(La Lucha, Noviembre 25 de 1902). 



LA ASOCIACIÓN DE VETERANOS 

CARTAS DE SANTA LUCÍA 

El venerable patriota Salvador de 'Cisneros, ha acogido con 
entusiasmo el propósito de unir á los Veteranos de la Indepen- 
dencia en una gran "Asociación", de carácter nacional. He aquí 
dos cartas del Marqués, que demuestran su adhesión al proyecto : 

Sr. Dr. Manuel S&ccúdes. 

Mi apreciable amigo : 

Por un artículo que he visto en el periódico El Literal, de 
esta ciudad me he enterado del proyecto que intenta llevar á cabo 
el general Mario G. Menocal, cuyo artículo, como todos los de us- 
ted, es celebrado ; y estando conforme con sus ideas, y desde 
mucho antes teniendo yo si no el mismo proyecto, otro de igual 
índole, he pensado que uniéndonos podremos tener mejor éxito 



18 

y á cuyo efecto le incluyo una carta, al señor Menocal, para que 
usted se entere y tenga la bondad de remitirla por su conducto, 
favor que le agradecerá y anticipadamente le da las gracias, su 
atente y s. s. — Salvador Gimieras. 

Habana, 10 de Enero de 1908. 
S/c. Consulado 37. 



Sr. Gen&réL Mario G. Menooal. 

■Mi querido amigo y compañero : 

Según se me ha informado y he visto por un artículo de 
nuestro común amigo el doctor Manuel Secades, piensa usted 
reunir á todos los veteranos y volver á formar los Centros que 
anteriormente había, y como hace días que tengo el propósito de 
que nunca desaparezca esta institución y que de algún modo sea 
beneficiosa para todos, apruebo su idea y desde luego me uno 
á usted para que, colaborando reunidos, podamos conseguir 
mejor éxito. 

Como pienso publicar un periódico independiente, para de- 
fender los intereses de todos los cubanos, sin atender, como es 
natural, á los principios políticos que sustenten, pongo á su dis- 
posición las columnas de dicho periódico, no solamente para us- 
ted, sino para la Sociedad veterana que usted forme. El título 
del periódico será La Estrella Solitaria en recordación de la que 
publicaba nuestro inolvidable Rafael Morales (Moralitos), du- 
rante la guerra de 1868 á 1878 ; ésta la cuarta época, y al mismo 
tiempo si usted quiere honrar á dicho periódico, con hacerlo 
•oficial de dicha Sociedad, se lo agradecería como el más alto 
favor que en la actualidad pudiera hacerme. 

Con el mayor respeto póngame á los pies de su señora y sabe 
puede disponer siempre de su atto. y s. s. Salvador Gisneros. 

Habana, 10 de Enero de 1906. 
S/c. Consulado 37. 



MI BRINDIS 



Imposibilitado por distintas causas, de complacer á mis que- 
ridos amigos y compañeros, los veteranos de Cienfuegos, tomando 
una parte activa en la fiesta quese proponen celebrar el día 24, 
y para la cual han tenido la atención, que les agradezco, de invi- 
tarme, y, como por otra parte, el ilustre y venerable patriota se- 
ñor Salvador Cisneros Betancourt me pide un artículo para m 
interesante periódico La Estrella Solitaria, qué viene á recor- 
darnos, en la paz, las ansias y las aspiraciones de la guerra, 



19 

creóme 'obligado con unos y con otros, y conmigo mismo, á indicar 
cuál sea, en mi opinión humilde, la significación histórica de los 
veteranos, no sólo en estos momentos accidentados, y aun pudiera 
decir de crisis moral dolo rosísima, sino también para el porvenir, 
que se presenta envuelto en brumas que apenas dejan vislumbrar 
algún rayo alentador de confianza y de ventura, como si en las 
evoluciones de los tiempos, y al choque violento de las pasiones, 
hubiérase perdido la fe y los entusiasmos de pasados días. 

Desde el momento en que los odios y las rivalidades de Par- 
tido vinieron á establecer diferencias políticas y á crear antago- 
nismos profundos entre los defensores de la libertad y del dere- 
cho, entre aquellos hombres que, guiados por un mismo senti- 
miento, impulsados por un mismo principio, identificados en una 
común aspiración, pretendían romper — en desigual contienda — 
la secular cadena de nuestras esclavitudes, para levantar sobre 
los escombros del pasado el templo augusto de nuestra inde- 
pendencia y de nuestra soberanía, yo sentía mi espíritu contur- 
bado por tristes pesimismos, y presentía duelos funestos para la 
libertad ; pero el propósito de los veteranos de Cienfuegos de 
ofrecer al mundo el espectáculo magnífico de confraternal unión, 
en cuyo fondo sólo palpiten el sentimiento augusto de la Patria 
y el amor inextinguible para la República, hizo nacer en mi alma 
la consoladora esperanza de que aquellas nubes pesimistas po- 
drían desvanecerse al soplo vivificador del entusiasmo patriótico, 
dormido ó debilitado, pero no muerto en el corazón del pue- 
blo cubano. 

En estos momentos de solemnidad suprema en que los vete- 
ranos de Cienfuegos, olvidan las divisiones y se congregan, atraí- 
dos por un pensamiento común, para conmemorar uno de los días 
más grandes, acaso el más grande de nuestra vi'da; en estos 
momentos en que todas las miradas se vuelven al pasado, para 
admirar la enérgica arrogancia de aquel puñado de valientes 
que ansiosos de libertar á un pueblo grande sometido á hu- 
milladora tutela, desplegaron á los vientos la inmaculada ban- 
dera de combate, y en que todos los corazones laten ai uní- 
sono, como si obedecieran á una sola vibración, y en que todas 
las conciencias se transforman en altares para rendir adora- 
ción ferviente á esta fecha sagrada que forma el despertar bri- 
llante de un pueblo castigado por el infortunio, y constituye la 
aurora esplendente de nuestra emancipación ; en estos momen- 
tos de solemnidad suprema consagrados al culto querido de los 
recuerdos, que son como savia vivificante que sanea y fortalece 
el espíritu, toda diferencia desaparece, todo recelo se extingue, 
toda rivalidad se anula, y las manos se estrechan, y las volunta- 
des se confunden, y los viejos ideales renacen, y las aspiraciones 
de justicia, de bienandanza y de grandeza se unifican en la in- 
quebrantable conjunción generada por el santo amor á la patria, 



20 

á la libertad y á la independencia, y los veteranos vuelven á ser 
los compañeros, los hermanos que pelearon á la sombra de una 
sola bandera. 

'Si on los ardores de la pelea y en las incertidumbres del 
campamento ; si en la intranquilidad de aquellos días de com- 
bate tenían los veteranos, como elemento esencial de su poder y 
de su fuerza, los estrechos vínculos de una fraternidad jamás des- 
mentida por accidente alguno, y merced á esa confraternidad 
que presidía á todas sus acciones, logróse, arrebatar á la metró- 
poli el secular dominio de esta tierra privilegiada cuyas bellezas 
cantan en lenguaje no imitado, las aves y las flores de sus cam- 
piñas, las brisas que la acarician, y los mares que la besan, es 
preciso que esa misma confraternidad presida á todos sus actos en 
la paz si han de conservarse incólumes las conquistas realizadas. 

La unión que sirve para destruir, es igualmente necesaria 
para edificar, y para mantener lo edificado. 

Es evidente que en esta obra de reconstrucción política y 
moral en que estamos empeñados, toca á los veteranos, acaso la 
más difícil de las misiones: la misión de servir como elemento 
moderador entre las varias tendencias que se presentan ; y si ayer 
entre las agonías del combate, cada veterano representaba la 
justa aspiración y el legítimo derecho del pueblo entero de 
Cuba; si todos juntos, unidos por un dogma común reflejaban 
la voluntad y deseo que habían llegado á formar durante una 
centuria la religión purísima del sentimiento patriótico, religión 
consagrada con el óleo santo de la persecución y 'del martirio, 
religión que tiene entre sus apóstoles á Martí y entre sus márti- 
res >á Maceo, religión cuyas páginas más brillantes aparecen es- 
critas con el dolor inmenso de los sufrimientos y con la serena 
tranquilidad de la inocencia en los calabozos inmundos de los 
presidios, en los peldaños del cadalso y entre las agonías del 
destierro ¿cómo es posible que hoy, en la paz, cuando necesarios 
se hacen los servicios de los Veteranos de aquella religión augusta, 
éstos se disgusten para dividirse, para fraccionarse, para dejarse 
arrastrar por el impetuoso torbellino que produce en esta sociedad 
enferma la lucha de los partidos, lucha sin ideales y sin prin- 
cipios, lucha vergonzosa de personales codicias que envuelven 
en sombras el porvenir de las instituciones, que, por honor de 
todos, quisiéramos ver rodeadas de glorias, de prestigios y de 
grandezas ? 

¡ Ah, no ! 'No es posible que los veteranos, los hombres de la 
guerra, los que ayer con su esfuerzo poderoso y con su abnega- 
ción sublime mantuvieron enhiesta aquella gloriosa bandera que 
como símbolo ele redención desplegaran tres generaciones de cu- 
banos, quieran abatir, en estas horas tristes, que marcan en la 
historia de nuestra vida política inesperadas claudicaciones, aque- 
lla santa enseña que nos condujera >á la victoria, quieran abando- 



tena 

21 



nar esa bandera entre las (asperezas del camino que falta por re- 
correr para salvar la ¡República de todo posible naufragio. 

A nadie se le oculta que en este período que venimos atrave- 
sando, hubo como una especie de desviación de aquellas orienta- 
ciones que nos trazara el inmortal Martí, con su sabiduría de 
vidente; á nadie se le oculta que en este período accidentado, 
henchido de soberbias, se han adulterado todos los principios 
que formaron el espíritu de nuestras revoluciones, desde el 
modesto grito de protesta, del año 1823, hasta los intentos del 
año 1851 ; desde el formidable levantamiento de 1868, hasta el 
estallido de 1895, que culminó en nuestra independencia; á na- 
die se le oculta que estamos sometidos — siquiera sea de una ma- 
nera encubierta — á un régimen de privilegios y de dictadura. 

Y á mantener ese régimen, y á mantener ese desequilibrio, 
contribuye poderosamente la desunión, mejor dicho, la discordia 
que existe entre los veteranos, cuya influencia moral debiera 
dejarse sentir, no como amenaza, sino como manifestación del 
derecho revolucionario, de los principios de justicia, de las nece- 
sidades' 'del pueblo, en todas las esferas gubernamentales. 

Los veteranos son los depositarios de nuestras tradiciones y 
de nuestras glorias; los veteranos son los sacerdotes de la más 
alta y de la más santa de las religiones, de la religión de la 
patria, en cuyos altares están obligados á deponer odios y recelos 
y desconfianzas y envidias, para constituir la más grande, la más 
noble, la más pura de las instituciones de la República. 

Siga la política del país los inciertos rumbos que le marque 
el voluntario capricho de los hombres; desenvuélvanse por do- 
quier las personales codicias, y conserven los veteranos — como 
hostia santa levantada en el altar sagrado de la Patria — el es- 
píritu de confraternidad, de unión y de concordia que informó 
toda su vida de campaña, y el país se habrá salvado de todo con- 
flicto y la República podrá elevarse á inconmensurable altura en 
el concierto general de las Naciones. 

Mas ¡ ah ! Vemos con desconsuelo que el acto patriótico de 
Cienfuegos, apenas tiene imitadores ; vemos, con tristeza profun- 
da, que la más completa indiferencia existe entre nosotros, y las 
fiestas conmemorativas que se celebran, apenas rompen con el 
estrecho molde de los formalismos usuales para entrar de lleno 
en la esfera amplísima de los grandes espontáneos entusiasmos, 
como sincera manifestación de los 'más nobles sentimientos 
patrióticos. 

Y, sin embargo, los veteranos, que representan la historia 
del pasado, pueden ser la más firme garantía de las grandezas 
del porvenir. 

iEn estas condiciones, desde este punto de vista, es induda- 
ble que la más interesante de las conmemoraciones de esa fecha 
gloriosa, que es el rayo de luz que (alumbra las negruras de núes- 



22 

tra vida, que representa el estallido de sufrimientos, de agonías 
y de dolores que se desbordan, sería la consagración de la frater- 
nidad de todos los veteranos, unidos, con vínculos inquebranta- 
bles, por un ideal común, por un mismo dogma, por un mismo 
principio, por una suprema conjunción, para la realización del 
bien, de la justicia y del derecho. 

Todo por la Patria y para la Patria : esa debiera ser su 
única divisa. 

Si yo hubiera tenido la dicha de tomar parte en esa fiesta 
magnífica de Cienfuegos ; si mi voz humilde hubiera podido reso- 
nar un solo momento en aquel recinto donde estaban congrega- 
dos los veteranos todos de aquella localidad, siempre agitada por 
dolorosas convulsiones ; si yo hubiere podido llevar allí la mani- 
festación de todos mis sentimientos y de todas mis aspiraciones, 
yo hubiera dedicado mi brindis á pedir á los veteranos, legíti- 
mos representantes de las glorias de la patria, que depusieran 
todas las divisiones, todas las diferencias, todas las rivalidades 
políticas que los separan, para establecer una perfecta solidari- 
dad de intereses morales, que fuera como la resurrección de los 
viejos ideales de unión y de concordia, necesarios para la conso- 
lidación de la República, y para asegurar la prosperidad y bien 
estar de la patria, con instituciones justas y honradas. 

Pero ya que no puedo cumplir esos deseos, eomplázcome en 
enviarles desde aquí mi fraternal saludo, y el testimonio sincero 
de mi ladhesión á ese acto, digno por todos conceptos de los 
aplausos generales del país. 

Manuel Se cades. 
(La Estrella Solitaria. — Habana). 



EL TRIUNFO DE LOS MALOS 

'Siempre hemos oído afirmar, de una manera indiscutible, 
que el General Weyler fué en Cuba el tipo más completo y aca- 
bado de la maldad y de la tiranía ; siempre hemos oído decir que 
— sin dolerse de las víctimas que producía — llevó su política de 
terror á los últimos extremos, cubriendo de luto los hogares, lle- 
nando las cárceles, que eran insuficientes para contener el nú- 
mero de presos políticos que en ellas se recluían para ser deporta- 
dos á los presidios de África, ó para ser conducidos, muchas 
vee,es misteriosamente, al legendario foso de los laureles. 

Y si con tranquilidad y con calma, volvernos la vista al 
pasado para estudiar la génesis y los desenvolvimientos sucesivos 
de aquellas dolorosísmias escenas, que culminaron en una recon- 
centración, que fué causa generadora de grandes miserias y de 
grandes vicios, nos encontramos con que al lado de Weyler, acon- 
sejándolo, dirigiéndolo, impulsándolo al mal, figuraban hombres 
ilustres — ¡ cubanos ! — de aquella situación. 



23 

Era de esperar que la caída de aquel hombre funestísimo 
para el pueblo de Cuba, determinara la caída de todos sus ami- 
gos y consejeros; era de esperar que su desaparición, llevara 
consigo la desaparición de los hombres que contribuían, con su 
concurso, á la realización de sus maldades. 

Y no fué así: Weyler se marchó, y quedaron — siempre in- 
fluyentes — sus consejeros. 

Cambió la decoración ; pero siguieron funcionando los mis- 
mos personajes. 

Los directores de ayer, siguen siendo los directores de hoy, 
y casi podríamos decir — aceptando como bueno el viejo refrán 
español — que son los mismos perros con diferentes collares. 

'Dícese también, por todas partes, con entusiasmos patrióti- 
cos — más veces supuestos que sentidos — ■ que la revolución ha 
triunfado, que la revolución ha conseguido la suprema victoria 
ele nuestra libertad, que la revolución ha tenido, como corona- 
miento glorioso, la proclamación de nuestra independencia y la 
constitución de la República ; y esto hace suponer, á los que no 
conozcan el proceso biológico de nuestros movimientos revolucio- 
narios, que han triunfado los elementos buenos de la revolución, 
que han triunfado aquellos que, con abnegaciones y con sacrifi- 
cios, han sostenido incólume la bandera de combate, y han defen- 
dido — hasta realizarlo — el sublime ideal de la emancipación. 

Pero si volvemos la vista al pasado, y estudiamos todos los 
movimientos que han venido realizándose en el transcurso de 
los tiempos, observaremos que no son los buenos de la, revolución, 
en su mayoría, los que han triunfado ; que no son todos los buenos 
de la revolución los que llevan la influencia de su civismo y de 
su desinterés al desenvolvimiento de las instituciones, que no son 
los buenos de la Revolución los que predominan, porque por una 
especie de contubernio verdaderamente inexplicable, hánse con- 
fundido, en estos últimos tiempos, con los buenos, elementos que 
fueron siempre contrarios en sentimientos y antagónicos en aspi- 
raciones, y de ese contubernio repugnante, resultó una amalgama 
amorfa que perjudica los intereses de la patria. 

Y he ahí por qué hoy se observa que figuran en la política 
activa del país, llevando, aparentemente, su representación, hom- 
bres que á pesar de haber sido revolucionarios, formaron, por 
más de un concepto, en las filas de los míalos, y otros hombres 
que — siempre opuestos a nuestros movimientos redentores — 
maldecían de la revolución, y deseaban beber la sangre de los 
cubanos. 

En cambio, los buenos, los leales, amigos ó enemigos de la 
•revolución, aparecen preteridos; los buenos — salvo muy hon- 
rosas excepciones — se retraen, porque no aceptan, ni pueden 
aceptar, el pugilato con los que fueron siempre sus enemigos, 
más que sus contrarios. 



24 

Y he ahí la verdadera situación de la política actual. 

Aquellos que con esfuerzos indomables lucharon para for- 
mar una patria independiente y soberana ; aquellos que animados 
por la fé que preside á los grandes triunfos, abandonaron hogar 
y familia para destruir un pasado de humillaciones y levantar 
sobre sus escombros el templo augusto del derecho ; aquellos que 
sufrieron con patriótica resignación las dolorosas agonías de la 
accidentada campaña, y los que pasaron por las tristísimas tor- 
turas del presidio ó del destierro, no figuran, no influyen, no re- 
presentan en nuestra vida política actual. 

En cambio, los que en todos tiempos se opusieron á los mo- 
vimientos revolucionarios que habían de culminar en la procla- 
mación de nuestra libertad; los que dictaban á Weyler medidas 
de represión y de castigo ; los que aconsejaban la reconcentración 
del pobre campesino como medio eficaz para terminar — por el 
hambre — ■ la guerra redentora ; los que, aún dentro de la revolu- 
ción, eran elementos intrigantes, díscolos ó discordantes, esos 
son los que mandan, esos son los que triunfan, esos son los que 
gobiernan. 

Es, pues, evidente, que el triunfo de la revolución, ha sido 
el triunfo de los malos ; de los malos de ayer, de los malos de 
hoy, de los malos de siempre 



Mwnuel Secades. 



(El Liberal. — 1906. — Habana). 



LA ASOCIACIÓN DE VETERANOS 

El propósito del general Mario íMenocal de agrupar en una 
asociación, con fines cooperativos y patrióticos á la vez, á todos 
los veteranos de la independencia, va tomando cuerpo, va pasan- 
do de proyecto á realidad, á pesar de los grandes obstáculos con 
que tropieza, á juzgar ¡por la información siguiente que encon- 
tramos en nuestro colega La Discimón. 

Se trata de una carta de adhesión á su proyecto, que ha sido 
enviada al general Men ocal por los veteranos que la firman, per- 
tenecientes á todos los grupos en que se divide hoy la política. 

Hela aquí : 

"Habana, 25 de Enero de 1906. 

Señor General Mario Menocal. 

Central "üihaparra". — (Puerto Padre. 

iMuy estimado amigo y compañero: El pensamiento de usted, de fun- 
dar una Asociación de Veteranos de la Independencia, que nos dio á cono- 
cer el periódico "La Discusión", no sólo lo consideramos bueno y opor- 
tuno, sino que, á nuestro juicio, es una iniciativa que viene á llenar una 
necesidad sentida. 



25 

¡Nada más legítimo que los veteranas traten de agruparse con un fin 
benéfico y cooperativo, con el propósito de conservar vivo el afecto que 
debe siempre existir entre los viejos compañeros que compartieron juntos 
los peligros y penalidades de nuestras guerras; y para procurar, además, 
por todos los medios á nuestro alcance, que no se entibie nunca el senti- 
miento de la nacionalidad. 

Como usted, opinamos que una Asociación de la índole de la que trata- 
mos de fundar, tiene que ser en lo absoluto ajena á los fines y propósitos 
que persiguen los partidos políticos, como elementos necesarios de la vida 
pública en todo régimen democrático; y que en nada ha de coartar el 
derecho de cada veterano de formar parte de la agrupación política más 
conforme con sus tendencias y modo de apreciar nuestros problemas in- 
ternos. Si bien es indudable que han de ser dos nuestros objetivos: 
tratar de fomentar la cordialidad entre todos los veteranos, lo que influi- 
rá provechosamente en" las relaciones 'de los partidos, y procurar que 
exista siempre entre nosotros solidaridad de sentimientos y unidad de pro- 
pósitos en cuanto afecte á los intereses fundamentales de la República 
y á la defensa del ideal por el cual ofrendamos nuestras vidas. 

Oordialmente lo felicitamos á usted por su noble iniciativa, la que 
hacemos nuestra, con el propósito de coadyuvar con usted á su realiza- 
ción, y con la seguridad de que otros muchos compañeros han de ofrecer- 
nos para ese empeño su valioso concurso. 

Reiteramos á usted el testimonio de nuestro afecto y de nuestra más 
distinguida consideración. — Eugenio Sánchez Agramonte, Armando Sán- 
chez Agrámente, Rafael de Cárdenas, Benjamín Sánchez Agramonte, Ma- 
nuel Alfonso, Manuel María Coronado, José Clemente Vivanco, Rafael 
Portuondo, Aurelio Hevia, Manuel Secades, Ignacio Wébe>r, Oreneio No- 
darse, Elíseo Cartaya, Alfredo Arango, Eduardo Machado, Justo Carrillo, 
[Alberto Nodarse, Luis Y.eTO Miniet, Saturnino Lastra, Ignacio Almagro, 
Saúl Alsina, Armando Riva, Miguel Coyula, Gabriel de Cárdenas, Mario 
Diez, Octavio Giberga, Octavio Zubizarreta, Justo García Vélez, Domingo 
Méndez Capote, José Ramón Vülalón, Enrique Núñez, Manuel Piedra, Ni- 
colás de Cárdenas, Eusebio Hernández." 

El peligro en que se encuentran las tradiciones revoluciona- 
rias, que deben ser indispensablemente las bases de la República 
por la resolución conquistada ; el intento ¡de sustituir la situación 
de fuerza creada para ganar las elecciones, por otra situación 
esencialmente ex-autonomista, lia hecho, tal vez, pensar en que 
no era dasacertado el proyecto del General Menocal, de que preci- 
sa hacer algo eficaz que impida la muerte de los ideales generosos 
que dieron vida á la nación cubana, y de ahí el que la "Asocia- 
ción de Veteranos" encuentre medios de arraigar en la opinión. 

No ignoramos, ni tratamos de ocultarlo, que puede ser un 
peligro para el desenvolvimiento nacional de las instituciones 
civiles la preponderancia de una organización de marcado sabor 
militar y revolucionario; pero ese peligro es sólo problemático, 
y no podrá presentarse sino en el caso de que se tuerzan los rum- 
bos de la institución ; pero en cambio de eso, tiene la ventaja 
inapreciable de servir para aniquilar un peligro cierto, evidente 
é innegable : el del entronizamiento de la reacción, que sería sin 
duda la muerte de la República ; y lo lógico, lo que la razón acón- 



26 

seja .en todos los casos y circunstancias de la vida, por espíritu 
'de propia conservación, es escoger de entre dos males el menor. 
Veremos cómo se va desarrollando la "Asociación de Vete- 
ranos", acontecimiento que está llamado á tener gran resonan- 
cia en el país. 

(Las Dos Repúblicas. — Camagüey) . 



ORGANIZACIÓN Y PROPAGANDA. — IMPORTANTE REUNIÓN 

Una reunión verdaderamente importante, por todos concep- 
tos, ha tenido lugar en la tarde de ayer en los salones del perió- 
dico La- Discusión. Se trataba de dar por constituida — como así 
resultó — ■ la naciente, y ya fuerte Asociación de Veteranos, sur- 
gida por iniciativa del general 'Mario Menocal y apoyada por 
elementos valiosísimos de Cienfuegos, Oriente y esta capital. 

Gran número de veteranos, previamente convocados y pro- 
cedentes de distintos lugares de la Isla, acudieron á aquel lugar, 
con el objeto de. cambiar impresiones y de tratar de la organiza- 
ción del referido patriótico proyecto. 

Allí vimos, entre otros, á los generales Carlos García Vélez, 
Rafael de Cárdenas y Manuel Alfonso ; coroneles Antolín Martí- 
nez, Orencio Nodarse, Ignacio Almagro, Mario Díaz, Aurelio 
Hevia, Manuel 'María Coronado, José Clemente Vivanco, Luis 
de Cárdenas, Eulogio Sardinas y Roig ; así como otros numerosí- 
simos jefes, oficiales, clases y soldados: Alberto de Cárdenas, 
coroneles Piedra (Manuel), capitán Antonio Bolet, general Ar- 
mando Sánchez Agrámente, coronel Lúeas Alvarez Cerice, co- 
mandantes Cruz Muñoz, Manuel Secades, etc., etc. 

El acto resultó magnífico, hermoso, tanto por la cordialidad 
y la fraternidad reinante entre buenos compañeros, cuanto por 
la presencia de algunas muy distinguidas personalidades que des- 
de hace tiempo estaban ó parecían estar retraídas. 

'Democráticamente — por designación general — nombróse 
una mesa provisional compuesta por los señores García Vélez y 
Cárdenas (Rafael), y como 'Secretario, Nodarse. 

Abierta la sesión por el Presidente, y expuesto el objeto 
que allí los reunía, pidió la palabra el señor Secades, y concedida 
que le fué, indicó que, puesto que se trataba de una constitución 
del Centro ó Asociación general de Veteranos, entendía que lo 
primero que debía hacerse era redactar las bases fundamentales, 
y con posterioridad, después de conocidas aquéllas por todos los 
veteranos de la Isla, proceder á la redacción de un proyecto le 
Reglamento que debía ser discutido oportunamente. 

Apoyaron esta proposición el coronel Hevia y el general 
Alfonso, y después de un amplísimo debate en que intervinieron, 
además de los ya expresados, los señores Cruz Muñoz, Alfonso, 



27 

Roig, Bolet. Sardinas, García Vélez y otros, acordándose — por 
unanimidad — nombrar nna Comisión compuesta de diez miem- 
bros, encargada de la redacción — dentro del plazo de un mes — 
de las bases generales, y si posible fuere, de un proyecto de Re- 
glamento fundado en aquéllas. Además, se convino que la Comi- 
sión nombrada lo fuera, á la vez. de organización y de propagan- 
da; y, en este concepto, que dirigiera á todos los Centros de ve- 
teranos — actualmente constituidos — , así como á todos los miem- 
bros del Ejército Libertador, solicitando su concurso, sus con- 
sejos, y la más práctica cooperación. 

Para ello, y según tenemos entendido, se les requerirá que 
designen delegados ó representantes para la próxima Asamblea 
Nacional de veteranos, que deberá tener lugar dentro de un mes 
ó de cuarenta días. 

Todas las proposiciones de orden fundamental para la Aso- 
ciación, dieron siempre lugar á vivas y amenas polémicas, soste- 
nidas á- la altura de los principios y de las conveniencias mora- 
les de la Asociación. Todos los allí congregados demostraron, 
suficientemente, que tratándose de asuntos ó de cuestiones patrió- 
ticas, eran, antes que todo, leales compañeros, cariñosos herma- 
nos. Daban, por tanto, de lado á los candentes asuntos políticos, 
propios, únicamente, de las agrupaciones políticas. • 

No obstante, la nota inoportuna trató de apuntar la oreja. 

Ya todo se había terminado, y se disponían á retirarse los 
invitados, cuando el coronel Lúeas Alvarez 'Cerice — Director 
de los Enajenados de Mazorra — propuso que los veteranos hi- 
cieran profesión de fe gubernamental, protestando, por consi- 
guiente, de los recientes sucesos de Guanabacoa. 

Inmediatamente pidió la palabra el coronel Manuel Piedra, 
así como otros de sus compañeros. 

El general García Vélez la solicitó para una cuestión de or- 
den, y propuso "no ha lugar á deliberar", puesto que la reunión 
aquella no tenía que ver para nada con los sucesos de la política. 
A esta proposición de García Vélez, así como á otra de Seeades, 
en el sentido de aprobar como nombramiento definitivo el provi- 
sional que se había hecho de la mesa directora, recayeron mues- 
tras unánimes de aprobación, poniéndose de pie todos los concu- 
rrentes, en medio de una salva de aplausos y del mayor en- 
tusiasmo. 

El espectáculo resultó, pues — como decimos al principio — 
hermoso y fraternal. El doctor Lúeas Alvarez Cerice quedó, pues, 
corrido y dispuesto — para lo sucesivo — á no proponer á hom- 
bres cuerdos y sensatos, lo que resultaría más propio de un Esta- 
blecimiento de Enajenados, tan brillantemente por él adminis- 
trado y dirigido. 

(La Discusión. — 1906). 



28 

EL BANQUETE DE LOS VETERANOS 

BANQUETE DE LOS VETERANOS EN HONOR DE LOS JEFES Y OFICIALES 
DE LA "NAUTILUS" É ILUMINACIONES 

Vivas y aplausos sonaron extraordinariamente estruendosos, 
cuando el Excmo. Sr. Ministro de España y la oficialidad de la 
Nmi'Uius llegaron en carruajes á las puertas del teatro Nacional. 

Entre vítores y aplausos descendieron de los coches, y á los 
acordes, primero, de la Marcha >Real, y después á los sones del 
Himno de Bayamo, fueron pasando trabajosamente por entre 
la triple hilera de público apiñado en el vestíbulo. 

Eran las ocho en punto. 

/Penetraron en el teatro. Los pasillos estaban también reple- 
tos de público. Los palcos llenos de lindas y elegantes mujeres, 
que unían á su hermosura gentilísima, una distinción irrepro- 
chable. Y en las altas localidades, el pueblo, el buen pueblo, se 
apretujaba, aplaudía, gritaba, en una explosión de simpatía, de 
entusiasmo y de afecto. 

Era brillante, hermoso, seductor, el aspecto de la sala, miles 
de luces eléctricas desparramaban su claridad intensa ; y discu- 
rriendo por el patio de lunetas, alrededor de la mesa, iban y ve- 
nían los comensales, emendo unos uniforme, otros vestidos de irre- 
prochable frac. 

Y mientras tanto, las lindas mujeres, elegantes, mundanas, 
complacidas, desde sus palcos, que eran tronos de flores, sonreían, 
discreteaban, imprimían un ligero vaivén al país primoroso de 
sus abanicos. . . 

Era bello el aspecto. Y era bella también la forma y distri- 
bución de la mesa. Ocupaba este artefacto indispensable en todo 
ágape, la totalidad casi del amplio salón y todo el escenairo. En el 
escenario estaba la presidencia. Formaba la mesa un an'cla perfec- 
ta. Y estaba llena de flores. Los marinos tenían su puesto entre 
los veteranos ; confundidos en una mezcla simpática, contrastan- 
do el blanco uniforme de nuestros libertadores, con el uniforme 
negro y severo de los guardias marinas y de la oficialidad de la 
Nmdilus. 

Sobre los uniformes de unos y otros veíase fulgir un lacito 
artístico. Era una banderita cubana, plegada, entrelazada ; y era 
esto la confirmación plena, absoluta, de la confraternidad esta- 
blecida entre cubanos y españoles. 

Confraternidad que se hacía más visible contemplando el 
testero del salón. 

Además de Martí, unidos también, presidiendo la fiesta, des- 
tacábanse los retratos de Antonio Maceo y del Generalísimo de 
nuestras guerras patrias. 

Entre estos retratos había flores. Y había unas telas primero- 



29 

sas, que representaban en su pintura diversas cruces de la Ar- 
mada; y por encima de estas cruces y de esos gloriosos retratos, 
se extendía, inmóvil, la hermosa bandera que á la corbeta Nau- 
tilus han donado los Veteranos de la Independencia. . . 

'Tomó asiento el señor Ministro de España. Se sentó á su 
derecha el venerable Marqués de Santa Lucía. Tomó asiento á su 
izquierda el señor Comandante de la Nmitilus. Ocuparon sus 
puestos los restantes comensales. 

Y empezó el banquete. 

'La amplia sala resonó vibrante á los acordes de las músicas ; 
llegaba lejano el eco de la Banda Municipal situada en el pórtico, 
y resonaba estruendosa la de Artillería, que amenizó el banquete 
con sus sonatas, situada á la derecha de la Presidencia, en el 
patio contiguo. 

Brindó primero el doctor Secades. Y después de un bello 
proemio, en el que hizo constar que estaban unidos en este uná- 
nime sentimiento de simpatía y adhesión á los marinos de la 
Nautilus los Veteranos de toda la Isla, dio lectura, para compro- 
bar su aserto, á diversos telegramas recibidos momentos antes 
de principiar el banquete. 

Estos telegramas expresan bien el pensamiento inicial del 
doctor Secades ; y si se unen á los múltiples recibidos por el vene- 
rable Marqués, se tendrá la comprobación exacta de que efectiva- 
mente, los veteranos de toda la República, y todos los que en esta 
tierra hospitalaria viven, sienten y piensan, como los defensores 
de nuestra independencia, se sentaron alrededor de la mesa en 
banquete fraternal con sus hermanos los marinos españoles 

Decían : 

Bayaho, Junio 29. — General Eusebio Hernández. — Vete- 
ranos y liberales históricos adhiérense banquete marinos Nauti- 
lus. — Capote, Pimía. 

Baracoa, Junio 28. — General Eusebio Hernández. — Me 
adhiero como veterano banquete marinos Nautilos. — Ramón 
Ccóstellamos, Coronel. 

Sagua de Tánamo, 29 de Junio. — General Eusebio Hernán- 
dez. — Represente Veteranos de aquí banquete honor marinos 
Nantüus. — Lores, Herrera. 

Bañes, Junio 28. — Doctor Eusebio Hernández. — Vetera- 
nos este término se adhieren banquete marinos Nautilus. — Ar- 
mando Feria, Coronel. 

Holguín, Junio 29. — General Eusebio Hernández. — Como 
Presidente Veteranos esta ciudad adhiéreme sinceramente ban- 
quete honor ilustras marinos españoles Nautilus. — General Cor- 
neiio Rojas. 

Sonaron aplausos. Hizo constar que no proseguía la lectura 
de otros más por no hacerla interminable. Manifestó que el Mar- 
qués de Santa Lucía había recibido muchos telegramas, concebí- 



dos en iguales términos. Y basándose en esta unanimidad de pa- 
receres que anima á los veteranos de toda Cuba, dirigiéndose á 
los marinos de la Nmitilus, les dijo así : 

BRINDIS DE M. SE CADES 

Sr. Comcwckmte y demás Oficiales de La Nautüu-s. 

Señores Veteranos. 
Señores : 

Ante todo, séame permitido dar .lectura á los distintos tele- 
gramas que — en prueba de adhesión — ■ se han recibido de los 
diferentes pueblos de la Isla, porque ellos significan la consagra- 
ción de esta fiesta de la confraternidad que los Veteranos de Cuba 
dedican á los Veteranos de España. 

Un Capitán del Ejército Libertador, el Sr. Rafael Conté — 
Redactor del periódico Cuba — fué el anunciador de esta fiesta, 
y por virtud de esa iniciativa acogida en aplausos por una Co- 
misión organizadora compuesta de los valientes Generalas Monte a- 
gudo y Freiré, Coroneles Tómente, Sanjenis y Estramps se 
alcanzó este éxito brillante que todos acabamos de presenciar. 

Y la lectura de esos telegramas, de esas pruebas de adhesión, 
demuestran que no estamos solos en este acto, sino que en él nos 
acompañan todos los Veteranos desde Oriente á Occidente, senti- 
miento general del país que tiene el mérito excepcional de reflejar 
lo más vibrante, íntimo y profunda del sentimiento cubano. 

No podía ser de otro modo, porque hay en la historia de todos 
los pueblos, accidentes múltiples que marcan grados distintos de 
evolución, representativos de avances naturales en las amplísi- 
mas esferas de la libertad y del progreso ; y así como en la vida 
íntima de la familia se verifican emancipaciones admirablemente 
descritas en días anteriores por el señor Moreno Eliza, Coman- 
dante de la Nautüus, que llevan la sanción de la naturaleza y de 
la ¿Ley, sin que por eso se quebranten vínculos fundamentales, así 
también en la vida política, en la vida de los pueblos, se realizan 
idénticas emancipaciones, sostenidas y amparadas por el más 
perfecto de todos los derechos : el derecho de la libertad. 

Es un error suponer, y apenas habrá de encontrarse hoy, ni 
aún entre los fanáticos de escuela, quien con ánimo sereno y es- 
píritu levantado se atreva á sostener que el pueblo cubano, ha 
sido, ni durante el período secular de sus guerras redentoras, ni 
pueda ser, en lo sucesivo, enemigo declarado del pueblo español, 
de ese pueblo gigante por su tradición y por su historia, que ha 
grabado, que ha sabido grabar en esta tierra bendita, el sello per- 
durable de su religión y de su idioma, idioma y religión que han 



31 

recorrido el mundo en -gloriosas hazañas, llevando á todos los con- 
fines de la tierra, gérmenes vigorosos y fecundos de civilización 
y de cultura. 

Cuba peleó contra el 'Gobierno de España por su independen- 
cia y por su libertad, sin odios, sin rencores, sin apasionamientos 
propios de las guerras intestinas que suelen producir las grandes 
y crueles venganzas, puesto que aquí en Cuba ha ocurrido, señores, 
lo mismo que ocurre en los duelos de carácter privado : dos hom- 
bres se baten, como se baten los pueblos, obedeciendo á leyes inde- 
clinables de honor, en representación de dos derechos ó de dos as- 
piraciones contrarias, y después de satisfecha esa imperiosa nece- 
sidad desaparecen los linderos que separaban á los unos de los 
otros, y úñense en fortísimo y sincero abrazo que constituye el 
abrazo que se dan los hombres dignos y valientes. (Aplausos). 

"No hay ni vencedores ni vencidos". 

Y esto se comprueba con una sola observación : apenas ter- 
minada la lucha que el ansia de libertad había generado entre 
nosotros los cubanos, sintióse la necesidad suprema de reanudar 
los vínculos de familia accidentalmente quebrantados por la gue- 
rra, y verificóse una aproximación iniciada por el Generalísimo 
inolvidable Máximo Gómez, que llevó la calma á los espíritus, 
el bienestar á los hogares, la tranquilidad y el equilibrio al seno 
de nuestra sociedad. Y es que el último cañonazo disparado al 
descender de nuestras fortalezas la bandera roja y gualda de las 
legendarias universales conquistas, y al elevarse esa otra bandera 
bellísima de la estrella solitaria que simboliza nuestros martirios, 
nuestra nacionalidad y nuestra soberanía, terminaron todas las 
diferencias, y en el fondo de las conciencias, altar donde se consa- 
gra el cumplimiento del derecho, despertó la aspiración noble de 
conservar inmaculada, la unidad étnica de este pueblo redimido, 
sobre el cual se 'agitan ya do lo rosas y terribles amenazas de 
absorción. 

Y ante este sentimiento generoso y altruista, solidificáronse 
lazos de amor fraternal, debilitados tal vez en algún momento, 
pero nunca rotos, porque no se rompen ni pueden romperse ja- 
más vínculos del afecto que están enclavados en nuestro corazón 
y en nuestra propia alma. 

Vosotros, los españoles, representáis en Cuba una de las fuer- 
zas más poderosas afectivas, y una de las fuerzas más poderosas 
económicas que dan vida á esta nacionalidad : y digo que repre- 
sentáis una de las fuerzas afectivas, porque el elemento español 
levanta en Cuba hogares que son templos santificados por el tra- 
bajo, y engrandecidos por el amor y por la virtud de la mujer 
cubana, y porque esos españoles en su mayoría constituyen aquí 
familias que unen en estrecho abrazo dos amores igualmente sin- 
ceros é igualmente profundos; el amor inquebrantable al padre 
español, y el amor inquebrantable á la madre cubana. 



Y digo que represéntala una de las poderosas fuerzas econó- 
micas porque á diferencia de lo que pasa con los demás extranje- 
ros, las riquezas españolas son ó pueden llegar á ser riquezas cu- 
banas. Esas fortunas que aquí se levantan en las luchas eternas 
de la vida por el trabajo honrado, esos desenvolvimientos indus- 
triales y mercantiles que marcan etapas de prosperidad, viene á 
reflejarse de una manera positiva en los engrandecimientos del 
país, y fortunas é industrias y prosperidades, van pasando natu- 
ral y gradualmente, por ley de herencia, á manos cubanas. 

[Por otra parte, hay entre nosotros, españoles y cubanos, iden- 
tidad de pensamiento y de sentimientos, porque es una nuestra 
literatura, porque es el mismo nuestro idioma, y porque, como 
decía un escritor español ilustre, los hombres que pronuncian de 
igual modo las frases Diois, mo)cbre y amor, no pueden ni en el 
tiempo ni en el espacio, dejar de ser hermanos. 

De mi sé decir que mi padre, como la mayor parte de los pa- 
dres de los cubanos, era español, y fué además — por la oportu- 
nidad que ahora se me presenta para decirlo — marino español, 
y como tal, luchó contra nosotros los cubanos, en defensa de los 
intereses de su patria ; pero yo recuerdo que allá en mi infancia 
y en las intimidades apacibles del hogar, dirigiéndose á nosotros, 
sus hijos, nos decía que habían demostrado amor profundo á su 
patria aquellos cubanos que pelearon durante diez años, durante 
una década gloriosa por la libertad y por la independencia. 

Estas enseñanzas de virtudes cívicas, estos sentimientos le- 
vantados y patrióticos de nuestros padres, estos ejemplos merití- 
simos se fueron grabando, al andar los tiempos, en nuestra con- 
ciencia y en nuestro corazón, y á ellos hemos respondido oportu- 
namente en el año 95, porque esos sentimientos nos trazaron el 
camino del deber, y nos hicieron comprender el alto concepto del 
honor y de la dignidad. 

Señores marinos españoles : en estos momentos de suprema 
solemnidad que vienen á borrar de una manera completa en la 
historia de dos pueblos toda la remembranza de pasados resenti- 
mientos; en estos momentos de suprema solemnidad que viene á 
estrechar vínculos fraternales, permitidme que yo os salude y que 
envíe á E.spaña por vuestro conducto, el testimonio de mi admi- 
ración, de .mi afecto y de mi respeto. 

Sed bien venidos á esta tierra hospitalaria que os acoge con 
cariño, y que os verá marchar con tristeza, y al llegar á vuestra 
patria, que es patria de héroes, decid al pueblo español que el 
pueblo cubano siente por él profundísimas estimaciones. 

Brindo por consiguiente, y en primer término, por España, 
h. nación de las grandes conquistas y de las glorias legendarias, 
brindo por la España del siglo xv, en cuyo período y cuando las 
demás naciones de la vieja Europa se limitaban á aportar ele- 
mentos á la civilización universal, ella modificó la Geografía con- 



33 

tribuyendo con el descubrimiento de un continente, el continente 
americano, llamado á cumplir altos fines en la historia de la hu- 
manidad; brindo por la España de los héroes y de los mártires, 
que dominó los mares, y que impuso por doquiersu genio y su 
literatura, y que en estos momentos, respondiendo á su pasado 
histórico, empieza á levantarse poderosa de su ruina. 

Brindo por Cuba, por esta tierra tanto más amada, cuanto 
mayores son sus desventuras, por esta mi patria querida, que con 
abnegación y con sacrificios sin límites, ha conquistado su inde- 
pendencia y su libertad, escribiendo y estando dispuesta á escri- 
bir cuantas veces necesario fuese, epopeyas de gloria en los cam- 
pos de batalla, en el cadalso, en el presidio y en el destierro. 

Brindo por la brillante Oficialidad de la Nautilus á la cual 
pido que conserve de nosotros, los Veteranos de Cuba, un recuer- 
do cariñoso. 

Brindo, señores, por el Ejército Americano, hoy nuestro 
huésped distinguido, por la participación que ha tomado en la 
consagración de nuestras libertades. 

Y brindo, por último, por la mujer cubana, por esas bellas 
y encantadoras mujeres que siempre se asocian con su presencia 
á nuestros actos patrióticos; por esas mujeres, que imitando á las 
de la antigua Esparta, y siguiendo los esfuerzos dignísimos de 
equellas heroínas españolas que en la Coruña, en Zaragoza y en 
Madrid, lucharon por la independencia de su pueblo, entonces 
humillado por la invasión francesa, mandando á la guerra á sus 
padres, á sus esposos, á sus hijos, para que defendieran nuestro 
derecho, á la par que ellas llevaban la fé á nuestros espíritus y 
la confianza al ánimo muchas veces desfallecido, dándonos aliento 
para proseguir la campaña redentora en defensa de nuestros 
ideales (El orador es ovacionado). 

(La Nautilus en la Habana, por N. González,Junio 29 de 1908). 



CONSEJO NACIONAL DE VETERANOS DE LA INDEPENDENCIA 

ACTA NÚMERO UNO 

En la ciudad de la Habana, á 14 de Febrero de 1909, previa 
indicación personal hecha por el Coronel Sr. Manuel Aranda. se 
reunieron en el Hotel "Telégrafo" los Veteranos Generales Sal- 
vador Cisneros, Enrique Collazo, Enrique Loynaz del Castillo ; 
Coronel 'Cosme de la Torriente, Coronel Manuel Aranda, Coronel 
José D'Estrampes, Comandante Benjamín Sánchez Agramonte, 
Teniente Coronel Avelino .Sanjenís, Comandante Gaspar N. Be- 
tancourt, Coronel Nazario R. Peo, Teniente Coronel Miguel Zal- 
divar, Comandante Ramón Cordovás, Capitán Felipe Alberty, 



34 

Sub-Teniente José M. Carbonell, y Teniente Coronel Alfredo 
No darse. 

Los allí reunidos creyeron conveniente la unión de los x Vete- 
ranos en toda la Isla, como Institución Patriótica y Benéfica. 

Presentó el Coronel Manuel Aranda una moción que copia- 
da á la letra dice: "A los Veteranos de la Independencia. — Com- 
pañeros : — ■ El que suscribe, Coronel del Ejército Libertador, 
tiene el honor de someter á la consideración de los Veteranos pre- 
sentes, la siguiente moción : : 

Primero: Que na creído oportuno citar á varios de sus com- 
pañeros en este lugar para celebrar con ellos un cambio ele 
impresiones. 

Segundo: Que éstas consistirán en primer lugar, en discutir 
si sería conveniente al país la unión perfecta de todos los Vetera- 
nos, para que en apretado lazo, como Asociación Patriótica, y 
ahora que tenemos un Presidente Veterano, podamos antes que 
nada ofrecer nuestra cooperación al Gobierno de la nueva 
República. 

Tercero: Que habiendo la política dividido á los Veteranos en 
contentos y descontentos, busquemos los medios de salvar las dife- 
rencias ocurridas, para que la unión sea un hecho. 

Cuarto: Que teniendo presente la poca acogida que nos ofre- 
cieron siempre los Gobiernos anteriores, solicitemos del actual 
Presidente, que no incurran en igual error, y que nos ofrezcan 
su apoyo, para poder proceder á la Constitución de los Centros 
de Veteranos tan necesarios como instituciones Patrióticas. 

Quintos Que una Comisión sea nombrada para pedir en lo 
posible al Presidente Gómez que los Veteranos que hayan sido de- 
clarados cesantes sean repuestos en sus destinos ú otros análogos. 

Sexto: Los Gobiernos cubanos, no deben olvidar nunca el 
respeto que merecen los soldados de aquella Revolución que trajo 
la Patria para todos. 

Séptimo : Que es cierto que la Constitución no establece pri- 
vilegios personales, pero que nadie podrá negar que es necesario 
que los Gobiernos se apoyen en los hombres que supieron hacer 
la Patria libre, porque ellos sabrán sostener la paz y defender 
la República. — ■ Habana y Febrero 13 de 1909. (F) M. Aranda. 
Esta moción fué aceptada en principio y se acordó en nombre 
de los allí reunidos hacer nuevamente la citación para el día de 
mañana en el salón del Ayuntamiento de la Habana. 

Hay un sello que dice : ' ' Consejo Nacional de Veteranos de la. 
Independencia. — Secretaría". — Esta acta es copia fiel de su 
original que se encuentra al folio 1.° del Libro 1.° de Actas del 
Consejo Nacional de Veteranos, y al 123 del Libro 2.° del mismo. 



A LOS VETERANOS.. 

La Asociación de Veteranos de la Independencia de Cuba, 
según expresa el artículo primero de sus Estatutos, tiene por 
principal objeto la defensa y mantenimiento de la República y 
la conservación de la Paz, apoyando á todo Gobierno elegido por 
sufragio como lo estatuye la Constitución. 

Siendo esa la finalidad de la Asociación no se concibe que á 
estas horas no se baya completado de un extremo á otro de la 
Isla la organización de las Delegaciones y se hayan inscripto en 
ellas todos los hombres de buena voluntad que lucharon por la 
Independencia de su tierra. 

El próximo 10 de Octubre, el aniversario glorioso del grito 
de Yara, se propone el Consejo Nacional, á la vez que conmemo- 
rar ese día luminoso de nuestra historia, hacer un gran alarde de 
fuerza y pujanza de la Asociación, que si hoy reúne en sus 74 
delegaciones muchos millares de buenos veteranos podrá para 
entonces agrupar algunos miles más si cada cual, de aquí á 
entonces, cumpliendo con su deber, acude á inscribirse en la De- 
legación de su residencia, ó juntándose con los compañeros que 
vivan en su localidad creen Delegaciones donde no existan aún. 

La independencia de Cuba, ganada por el esfuerzo heroico 
de sus hijos y por la ayuda poderosa de los hombres de Norte 
América, es una obra que no quedará completa mientras puedan 
los enemigos de la Patria libre trabajar por su descrédito y esa 
obra de maldad resultará imposible el día que de un extremo á 
otro de la Isla los Veteranos nos demos la mano para cumplir 
con los fines principales de la Asociación. 

Por eso, sirvan estas líneas de llamada á todos los Veteranos 
que aún no han cumplido con su deber seguramente por causas 
ajenas á su voluntad, para que lo cumplan, que cumpliéndolo 
velarán por el crédito de Cuba y por el sostenimiento de su Go- 
bierno independiente, cualquiera que sea su filiación política, 
pues los Veteranos, patriotas antes que políticos, siempre apo- 
yarán al Gobierno que el pueblo cubano se haya dado conforme 
á su Constitución, para evitar que jamás vuelva Cuba á sufrir 
la vergüenza de otra intervención extranjera como la pasada, ya 
que nada hay más vejaminoso para un pueblo que ha llegado á 
ser libre que verse dirigido por un Gobierno que no es el que 
voluntariamente se ha dado él mismo y por el cual los Veteranos 
siempre lucharán por evitar que las miserias de la política pro- 
duzcan en Cuba una nueva intervención de los Estados Unidos 
de América. 

Habana, Agosto 20 de 1909. 

General Salvador Cisnero? Betancourt, Coronel. Manuel 
A randa, General Mario G. Menocal, General Francisco Carrillo, 



General Ensebio Hernández, General Jesús Rabí, General Enri- 
qne Collazo, General Agustín Cebreco, General Fermín Valdés 
Domínguez, General José Miró Argenter, General Emilio Núñez, 
General 'Rogelio Castillo, General Eugenio Sánchez Agr amonte, 
Coronel Matías Duque, General Alejandro Rodríguez, Coronel 
Domingo Lecuona, General Enrique Loinaz del Castillo, General 
Pedro Pérez, General Pedro Díaz, Coronel Ernesto Asbert, Gene- 
ral Juan Dueassi, Coronel Rafael Manduley, General José B. Ale- 
mán, General Pedro Betancourt, Coronel Nicolás Alberdi, Gene- 
ral Luis Robau, Coronel Cosme de la Torriente, Comandante 
Manuel Secades, Coronel Nazario Rodríguez Peo, Coronel Poli- 
carpo Fajardo, Comandante Miguel Coyula, Comandante Elíseo 
Cartaya, Comandante Luis de la Cruz Muñoz, Coronel Pablo 
Mendieta, Teniente Coronel Avelino Sanjenís, Coronel Orencio 
Nodarse, Coronel Francisco Leiva, Comandante Antonio Herre- 
ra, Coronel Miguel Iribarren, Coronel José Gálvez, Comandante 
Domingo Herrera, Coronel Andrés Hernández, General Daniel 
Gispert, General Demetrio Castillo, General José M. Capote, Co- 
ronel Manuel Sanguily, General Alfredo Regó, Coronel Julián 
Betancourt, General José de J. Monteagudo, Teniente Coronel 
Julián V. Sierra, Coronel Manuel Piedra, Comandante Gustavo 
Caballero, Coronel Raimundo Sánchez, Coronel Alfredo Despaig- 
ne, General Silverio Sánchez, Coronel Fernando Méndez, Coro- 
nel Aurelio Hevia, Teniente Coronel Dr. Juan J. Milanés, De- 
siderio Piloto, Coronel Jorge Vega Lámar, Comandante Javier 
Molina, General Fernando Freyre de Andrade, Comandante Lo- 
renzo Despradel, Coronel José Carne jo, Coronel Indalecio Sobra- 
do, Coronel Faustino Guerra, Coronel Orestes Ferrara, General 
Gerardo Machado, Coronel José D'Estrampes, Comandante Ar- 
turo Primelles, Teniente Coronel Alfredo Nodarse, Coronel José 
D. Asanza, Coronel Dionisio Arencibia, General Lope -Recio 
Loinaz, Comandante Miguel A. Ruiz, Coronel Carlos Guás, Co- 
mandante Julio Arteaga, Coronel Manuel María Coronado, Ca- 
pitán Ángel Rosende, General Salvador IT. Río. 

(La Discusión, 22 Agosto de 1909). 



LOS VETERANOS EN PALACIO 

A las dos de la tarde acudió al Palacio Presidencial la Comi- 
sión designada por el Consejo de Veteranos, para celebrar, á pe- 
tición del señor Presidente de la República, un cambio de impre- 
siones acerca de la situación actual, como antiguos compañeros 
de la guerra de Independencia, que estiman aún vigente el jura- 
mento que hicieron en los campos de batalla, de luchar por la 
conservación libre y soberana de la personalidad cubana. 



37 

Después de una breve pero expresiva exposición que acerca 
del objeto de la entrevista hizo el general José Miguel Gómez, 
los veteranos allí reunidos, olvidando en aquel momento las dife- 
rencias de carácter político que pudieran separarlos, hicieron 
presente al Jefe del Estado, que la institución de los veteranos 
estará siempre á su lado, como Presidente electo legalmente por 
la mayoría del pueblo de Cuba, para robustecer su autoridad y 
su prestigio, así como siempre que el Primer Magistrado de la 
nación ocurra á ellos para que la Patria, sublime ideal de todos, 
se conserve libre y soberana, á despecho de los peligros y de las 
asechanzas á que quieran .conducirla sus enemigos. 

Cordial en extremo fué la entrevista, usando de la palabra 
casi todos los presentes, y brindándose al término de ella, por 
Cuba, por la estabilidad de su Gobierno y por el bienestar de su 
pueblo; expresándose, 'además, frases de elogio para la prensa 
genuinamente cubana, con la cual podrán contar, tanto el Go- 
bierno como los veteranos, en su patriótica labor de consolidar y 
afianzar, en todo su esplendor, las instituciones republicanas. 

La Comisión la componían: generales Gerardo Machado, 
Fernando Freyre de Andrade, Eugenio Sánchez Agramonte ; co- 
roneles Manuel María Coronado y Manuel Aranda; teniente co- 
ronel Avelino Sanjenís y comandante Manuel Seca des. 

{La Discusión. — 1909). 



EL PRESIDENTE Y LOS VETERANOS 

■He aquí los patrióticos discursos pronunciados por el señor 
Presidente de la República y por los miembros de la Comisión 
de Veteranos de la Independencia, en la reunión celebrada para 
tratar de la situación política y económica de la República, y á la 
que asistieron los señores General .Freyre de Andrade, Coronel 
Cosme de la Torriente, Comandante Manuel Secades, Teniente 
Coronel Sanjenís, Coronel Manuel M. Coronado, Coronel Ma- 
nuel Aranda, General Lora, General Machado, General Pedro 
Díaz, Coronel D'Strampes, Coronel Andrés Hernández, Coronel 
Reyes y General Sánchez Agramonte. 

SENOS PRESIDENTE DE LOS VETERANOS 

Correspondiendo á la invitación que nos ha sido hecha por 
usted, aquí venimos los Veteranos para tener el gusto de celebrar 
el cambio de impresiones que usted desea. 

SEÑOR PRESIDENTE DE LA REPUBBLICA 

Antes de entrar en materia, quiero expresarles á ustedes, 
para que <k su vez lo hagan á los demás compañeros del Centra 



38 

de Veteranos, la inmensa gratitud que siento hacia ese Centro, 
-en primer lugar, por lo pronto que ha estado en ponerse al lado 
del Gobierno cada vez que ha habido alguna vacilación, y, en se- 
gundo término, por haber acudido inmediatamente á mi llama- 
miento. Y, dicho esto, voy á entrar en lo que origina esta reunión. 

Todos aquí conocemos cuál es la marcha del país; no tengo 
por qué explicarla á cada uno de los que están aquí, porque nin- 
guno es extraño á ella, y la conocen. El periódico Él Mundo ha 
hecho de una manera minuciosa un relato de toda ella, y de modo 
que no puede engañar á nadie, ha explicado la situación bajo sus 
distintos aspectos, demostrando, como consecuencia, una ventaja 
positiva á favor de la situación actual, comparada con todas 
las anteriores. Pero es el caso, que á pesar de eso, se ha venido 
haciendo una campaña en contra de la República, que si no ha 
puesto en peligro su vida, porque yo tengo que declarar que no 
he visto tal peligro, ha traído como consecuencia, tal desconfian- 
za, que va perjudicando las transacciones mercantiles é in- 
dustriales. 

Empiezo por declarar también que yo no he citado aquí á 
los Veteranos para realizar ningún acto político determinado, á 
favor de ninguna de las agrupaciones políticas existentes en el 
país. Me doy perfecta cuenta de que la Institución de Veteranos 
responde á algo más elevado, y lo demuestra el hecho de que 
aquí en esta reunión, veo representación de todos los partidos 
políticos cubanos. Yo he llamado á los Veteranos para un acto 
patriótico, y si para ello no fuera, no los hubiera llamado. Sé lo 
que significan los Veteranos ante la opinión del país; me doy 
cuenta, asimismo, de que 'esta situación política, ele que nosotros, 
como pueblo ó nación, disfrutamos hoy, es hija legítima de los 
Veteranos todos, que nos costó el conquistarla muchísimos sacrifi- 
cios, derramar mucha sangre, sufrir mucha hambre y soportar 
muchísimas persecuciones ; y yo, que soy una rama de ese tronco, 
yo, que recibo savia y vida de ese mismo tronco, cada vez que 
estimo que la situación se pone un tanto nerviosa, no puedo 
■dejar de pensar en los Veteranos, porque si nosotros cuando es- 
tábamos en la guerra, hicimos el juramento de morir con honor 
y vergüenza hasta salir adelante en nuestro propósito, como al 
cabo salimos, yo creo que ese juramento aún está vigente, que no 
pueden los Veteranos volver la espalda á ninguna situación en 
que sean necesarios y se reclamen sus consejos en bien de la 
Patria. Y por eso es que he llamado á los Veteranos, y por eso mi 
llamamiento no responde á ningún acto político, en favor de 
ninguna agrupación política, sino que es un acto patriótico. 

Y hechas estas aclaraciones que estimo necesarias, sigo mi 
relación : Pues á pesar de ese bienestar á que me refería, se nota 
que hay una constante propaganda, no de oposición al Gobierno 
que yo presido, que ésta á mí no me preocupa, sino que, antes 



39 

al contrario, sería de agradecerse, y yo la agradecería, porque 
creo que no hay un Gobierno capaz de marchar bien, si no hay 
una oposición que fiscalice todos sus actos malos, y sí á entrar 
por el camino en que el Gobierno debe conducirse. Yo no quiero, 
por lo tanto, enmudecer una oposición, quiero, por lo contrario, 
que esa oposición exista, y hasta la alentaría; pero quiero que 
sea oposición patriótica, una oposición verdad, una oposición fis- 
calizadora ; que no le haga favor alguno al Poder público, porque 
éste no debe recibir beneficios de esa naturaleza, porque se malea; 
pero que no se haga oposición inventando cosas que no han pasa- 
do, que no se pinte la Kepública de Cuba empequeñeciéndola de 
tal manera, que parece algo así como si fuera posible que el Go- 
bierno de Washington quitara al Presidente ele la República, 
como se quita un mueble de un laclo para colocarlo en otro, olvi- 
dándose de que el Presidente de la República no está en su sitio 
designado por el gobierno de Washington, sino que ha sido pues- 
to allí por la mayoría del voto popular, que es el único que puede, 
asimismo, quitarlo de él : que en cuanto á mí, ya lo he dicho mu- 
chas veces, no estoy clavado en este puesto, ni estoy enamorado 
de él ; mientras en él esté, cumpliré con mi deber, y siempre que 
una Institución como los Veteranos crea que con mi presencia en 
este puesto se perjudica la República, lo dejaré, pero sólo de 
esa manera. 

Y á esa campaña que un día y otro viene diciendo que el 
Presidente de la República va á ser depuesto por el Gobierno de 
Washington para poner á otro, hay que darle fin, porque si eso 
sucediera ¿qué República es esta? Y esa campaña es antipatrió- 
tica, porque no siendo posible lo que en ella se afirma, repito, sin 
embargo, un día y otro día, lo que tiende es á hacer perder la 
vergüenza á nuestro pueblo, y yo creo, señores, que si en cual- 
quiera de las naciones del mundo, si en España, por ejemplo, hu- 
biera periódicos que dijeran que el Gobierno francés ó inglés, 
habría de destronar al rey Alfonso XIII para poner otro, estoy 
seguro que lincharían á esos periodistas; como sucedería igual- 
mente en los Estados Unidos, si allí se dijera que por el hecho 
de marchar mal la Administración, por alguna de las potencias 
se quitaría al Presidente para colocar á otra persona en su lugar. 

Aquí, por causa de esa campaña, nos estamos acostumbrando 
á oir á diario que no existe nuestra libertad, ni nuestra indepen- 
dencia, porque no es pueblo libre ni independiente, el que vive 
•como se quiere pintar á Cuba. 

Esa campaña es dañina, es perjudicial á la República, yo lo 
estimo así, y por eso deseo oir el consejo de los Veteranos, compa- 
ñeros en las fatigas por las conquistas de las libertades de Cuba, 
para emplear, ó para que me indiquen los medios á mi alcance 
que pueclo emplear para que eso no continúe, para ver cómo se 
normaliza esa situación perjudicial para la República, bien ha- 



40 

ciendo indicaciones, ó de alguna manera, porque yo tengo que 
defenderme; y yo me siento obligado á seguir uno de estos dos 
caminos : ó abandonar este puesto, porque yo no puedo consentir 
que la República se pisotee de esa manera, y mientras yo esté 
aquí no se pisoteará la República, ó si no se hallan medios hábiles 
para dar fin á esa campaña malsana, yo buscaré los medios, cua- 
lesquiera que ellos sean, sin pararme en consideraciones de nin- 
gún género, que luego la Historia me juzgará y dirá si he aten- 
tado á su vida ó he luchado por conservar la República y sus 
instituciones. 

Esto es lo que yo quería exponer á mis amigos y compañeros 
los Veteranos, y oir su opinión acerca de este particular, como 
me propongo oiría siempre que haya momento, como este, en que 
habré de acudir á ellos para que me den consejos, que yo soy 
de los hombres que sé oir consejos y sé seguirlos, cuando crea 
que son buenos, y siempre agradecerlos. 

COMANDANTE MANUEL SECADES 
Señor Presidente : 

La circunstancia de haberos dignado disponer citar para el 
día de hoy, á los Veteranos ele la Independencia, con objeto de 
cambiar impresiones con relación á la actual situación del país. 
nos anima y nos vigoriza y presta nuevos alientos y esperanzas á 
los Veteranos, porque ese acto, ese paso vuestro, esa patriótica re- 
solución, sienta un precedente hasta hoy desconocido en Cuba y 
que ojalá hubieran iniciado anteriores gobernantes, y Dios quiera 
que en lo sucesivo lo imiten los que lleguen á ocupar el alto sitial 
de la Presidencia de la República; y os enaltece más si cabe, 
puesto que ella lleva á reafirmar ante la opinión pública el alto 
concepto y la estimación que vos sentís por aquellos compañeros 
leales que, durante el período difícil de la guerra, en los momen- 
tos de peligro y en las ansias de la campaña, supieron luchar 
por la conquista de la libertad y de la independencia. 

Nosotros, los Veteranos, olvidando las diferencias de la polí- 
tica, anulando por completo las rivalidades de banderías, hemos 
entendido que debíamos reunimos en un campo neutral, y ani- 
mados en un solo pensamiento : el amor á Cuba. Y he ahí. señor 
Presidente, por qué los Veteranos todos, sin distinción ni diferen- 
cias de partidos políticos — conservadores y liberales — hemos 
venido aquí dejando á un lado esos calificativos personales, para 
subordinarlos al calificativo de Veteranos; y he ahí, también, 
por qué nosotros venimos aquí sin representar á ninguna de las 
agrupaciones políticas existentes hoy en Cuba, y sí sólo llevando 
la representación de la Patria Cubana. 

Yo creo que los Veteranos, con arreglo á sus Estatutos, y 
según se ha declarado aquí por el General Freyre y por el Coro- 



41 

nel Torriente, están en el deber de apoyar á todos los Gobiernos 
legalmente constituidos, y también en el deber de sostener á todo 
trance la paz, y podéis tener la convicción de que nosotros 
estamos dispuestos á no quebrantar esos deberes, porque en el 
cumplimiento de los mismos están empeñados nuestro honor y 
nuestra historia de abnegaciones; pero también entendemos que 
conjuntamente con esos deberes, tenemos derechos que ejercitar, 
y entre ellos, un derecho supremo, de alta significación é impor- 
tancia: el derecho de velar por el sostenimiento inquebrantable 
de nuestra personalidad como pueblo libre y soberano. 

Nosotros creemos, como ya aquí se ha esbozado, que hay en 
Cuba, y fuera de Cuba, enemigos irreconciliables de nuestras ins- 
tituciones republicanas, contra las cuales conjuran subrepticia- 
mente, en el silencio y en el misterio, teniendo por único objetivo 
nuestro descrédito en el exterior y, como consecuencia, el males- 
tar en nuestro país, traducido por la paralización que hoy se 
observa en nuestra vida mercantil é industrial. Nosotros creemos 
que unas veces el odio mal encubierto, otras veces la envidia dis- 
frazada con el ropaje de las virtudes cívicas, y casi siempre el 
instinto desvergonzado, porque no puede tener otro calificativo, 
de realizar pingües ganancias á cambio de determinadas conce- 
siones del Gobierno, influyen sobre los espíritus bastardos para 
procurar, si no traer una nueva Intervención americana, á lo 
menos amenazar á cada momento con ella para que se anule 
nuestra personalidad nacional, lo que constituiría la más terrible 
de las humillaciones. Y por eso nosotros también creemos, como 
lo indicaban los compañeros que han usado de la palabra, y como 
parece deducirse de las frases que soy el primero en aplaudir, 
anteriormente pronunciadas por el señor Presidente de la Repú- 
blica, que eso debe castigarse, que eso no debe quedar impune, 
que es preciso de una vez y para siempre, dada la situación difícil 
en que se encuentra colocada Cuba con respecto á su libertad é 
independencia y á la forma misma como está constituida la Re- 
pública, emplear medios que, acaso, no se utilicen en otros países, 
pero que aquí deben emplearse por conveniencia general y para 
la salvación de esa misma República. 

Pero, por mi parte, y también con la sinceridad y con la 
lealtad que son propias de mi carácter, y con ese respeto que ani- 
ma mis ideas considerándome como de la propia familia, debo 
hacer una confesión, en prueba de imparcialidad: y es, señor 
Presidente, que también creemos los Veteranos, que en estos 
últimos tiempos, acaso con la mejor intención, tal vez con la me- 
jor voluntad y deseo de acertar, se han realizado, con frecuencia, 
por algunos hombres que ocupan puestos en la actual situación, 
no pocos errores que se han puesto de manifiesto en las protestas 
y censuras públicas, errores que nosotros estamos obligados — si 
deseamos ser irreprensibles — á evitar, á toda costa, á fin de que 



42 

esos enemigos, que esos contrarios á quienes me refería anterior- 
mente, y á quienes se han referido asimismo los otros compañe- 
ros, no tengan no ya razón, sino ni siquiera el más levísimo pre- 
texto para fundamentar sus sistemáticas oposiciones. 

Cúmplase ante todo y sobre todo la Constitución y las leyes 
que de la misma se derivan, y podéis tener la plena seguridad de 
que en esa obra, que bien pudiéramos llamar de reconstrucción 
y de afianzamiento de la Patria y de sus instituciones republi- 
canas, los Veteranos de la Independencia, estarán dispuestos, es- 
toy seguro de ello, á luchar por la paz, por el orden, por la armo- 
nía y la concordia entre todos los conciudadanos ; pero para eso 
sería indispensable, como indicaba, aunque de pasada el Coronel 
Tórnente, colocar la República sobre un pedestal de justicia,, 
establecer el respeto al derecho en todas sus manifestaciones, 
constituir una Administración sólida y honrada, y cumplir la 
Ley en todos sus menores detalles. En esas condiciones y con las 
energías de carácter de que habéis dado multitud de pruebas y 
que estáis dispuesto á dar — y nosotros lo aplaudiremos siempre 
que sean energías bien entendidas — tened la convicción absoluta 
de que la República será imperecedera y que por tanto, este 
pueblo de héroes y de mártires no volverá á sufrir más nunca 
la humillación de una nueva Intervención, porque si eso, por 
desgracia, llegara á suceder, sabríamos sacrificarnos una vez más 
por la Independencia, pero antes, ¡ah! antes los Veteranos sabría- 
mos sacrificar también á los miserables que nos trajeran esa 
situación injusta. . . 

(El Triunfo, 28 de Agosto de 1909). 



LA JUNTA PATRIÓTICA AL PUEBLO DE CUBA 

Durante el interregno de la segunda intervención norteame- 
ricana, y á raíz de haberse, como quien dice, terminado la revuel- 
ta de Agosto de 1906, el señor Salvador Cisneros Betancourt, 
convoca los patriotas y dá el encargo de que se redacten las bases 
del Gran Partido Revolucionario Cubano, por cuyo partido sus- 
piran todos los fieles de la República. 

Se llevaron las bases de ese partido, que no eran otras que 
las del partido liberal, concordadas con los actuales tiempos, falto 
de reorganización, y se dejaron echadas esas bases, á prevención, 
mientras la política se orientaba y podía prescindirse del vasto 
plan de reforma que 'esas bases implicaban, y, cuyas reformas no 
se creyó práctico llevar, entonces, á la realidad, tendiéndose sólo, 
con los hombres más esclarecidos, á restablecer la unión bastante 
quebrantada y eohar los cimientos de la Junta Patriótica, redac- 
tando enseguida su reglamento sobre articulados tan amplios 
que no podían serlo más. A nadie se excluía como no fuera al 



43 

remiso ó al traidor ; y en esa gran colectividad, se iba á la suma 
de agregados sin distingos políticos, tratando de inclinar al go- 
bierno á la Selección que premiara y estimulara el mérito. Se 
llegaron á reunir al pie de la estatua del Apóstol 10,000 almas ; 
se hizo reaccionar bastante el desmayado patriotismo ; se conme- 
moraron fechas jamás rememoradas, y se dieron, ya en la sala 
capitular, ya en el salón de conferencias del Senado, reuniones á 
•donde concurrían los más conspicuos revolucionarios. De esta 
cruzada salió lo mismo el socorro para los huérfanos de la "Pa- 
tria", que la hijuela, esa querida hijuela que se llama "Centro 
de Veteranos", y por emulación de todos, otras asociaciones de 
ear'ácter patriótico, también aparecieron bajo el nombre de Emi- 
grados cubanos, etc. 

La política, que es ó suele ser ambición, encrespó el mar de 
las pasiones ; y ya frente á los comicios, las fuerzas del partido 
liberal, bifurcadas, iban á perder la batalla cuando esta Junta 
que tiene bastante en su haber, se 'avistó con los caudillos, y se 
llegó, si no á la fusión perseguida, por lo menos á una coalición 
que evitó para Cuba otra intentona revolucionaria que induda- 
blemente hubiera venido, si como fruto de esa desunión, hubiese 
llegado á triunfar el Partido Conservador, digno como todos los 
partidos legalmente constituidos de los mayores respetos. 

La Junta patriótica predicando la continencia y el amor, ha 
llenado, fuera del campo político, una verdadera misión ; y si por 
dificultades de propaganda no ha podido llegar, pueblo por pue- 
blo, predicando sana doctrina, se debe á la misma efervescencia 
política que mantiene siempre al pueblo con propagandas prema- 
turas, que no cesan jamás, en continua ebullición. 

Nos hallamos en una situación muy parecida á aquella que 
teníamos cuando la exaltación del General Gómez á la Presiden- 
cia de la República, girando sobre un círculo vicioso y con los 
mismos problemas irresolutos ó mal resueltos; y ante el peligro 
que entraña la desunión, tanto más cuanto, que hoy hay menos 
número de neutrales ó retraídos políticos, la Junta Patriótica 
hace un llamamiento á todos sus hijos, á todos los cubanos, para 
que pospongan el yoismo y se hagan fiscales en la obra del propio 
engrandecimiento nacional. 

Sólo debido á la atomización ó guerra de grupos, han sido 
posibles, en Cuba, verdaderos estados políticos pasionales, y abe- 
rraciones de negocios, que esta Junta quiere ignorar, pasando 
sobre ellos como sobre ascuas para no tener que emplear, contra 
los agiotistas, los más duros apostrofes. . . 

De la desunión, han sacado provecho los que menos derecho 
tenían al disfrute de la cosa pública ; y se ha enmarañado de tal 
modo la madeja, que no hay quien verdaderamente pueda decir 
que está — junto á la amalgama nociva — en franco camino da- 
orientación. 



44 

La política lo ha absorbido todo, sin poner restricciones eti- 
los elegibles, y olvidándose de las sanas lecciones del patriotismo, 
se desoyen los prudentes clamores, y, en medio de un desenfreno 
reprensible, sólo se tiende á consolidar posiciones, obtener pues- 
tos, procurar ascensos y atesorar dinero á cambio de girones dé- 
la conciencia. . . 

Hoy, fecha fausta en los anales patrios, iremos al "foso de 
los laureles" á recordar, entre la vetusta fortaleza, que allí caye- 
ron, por azarosa ley fatal, mártires que inmola siempre la liber- 
tad insaciable, en cuyo nombre se cometen muchos crímenes, y se 
holoeaustan generaciones, como para testimoniar á los pueblos el 
trabajo que les cuesta su rescate ó emancipación, junto con el 
aprecio gualda que deben hacer de tan hermoso don. Para los 
que allí cayeron de cara al sol, una plegaria sentida, una lágrima 
y una flor. . . 

El árbol de la libertad es muy frondoso y los cubanos todos 
deben cobijarse bajo sus amadas ramas, siquiera no sea más que 
para que el sueño de los que han sucumbido en la brega más difí- 
cil que pueblo alguno haya tenido por su independencia, no sea 
perturbado por extraños invasores. 

Bajo los alegres pliegues de nuestra bandera, tienen dere- 
cho á .cobijarse y sentirse felices todos los cubanos, como decía 
Máximo Gómez. 

Y si por evento no hubiera un rayo de sol para los más abne- 
gados, en tierra conquistada por el propio esfuerzo, sería eso 
señal inequívoca de desorientación y desgobierno. 

La Junta Patriótica que se fija en que la política refleja en 
las Cámaras su propio malestar, desearía no ver, no sólo en esas 
Cámaras, si que también en los puestos de más confianza de la 
República, á ciertos elementos que se supeditan á otros más ca- 
paces y patriotas, ó que fueron decididos defensores de un régi- 
men combatido por los soldados de Maceo, y que, hoy, bajo un 
mentido disfraz, desean que olvidemos la execrable conducta que 
tuvieron para con su país, en días luctuosos ó de prueba terrible. 

A evitar que se dé este espectáculo disolvente, con disgusto 
del mismo gobierno, y de todos los hombres de decoro, tenderá 
la Junta patriótica principalmente ; puesto que el traidor exalta- 
do, pónganlo donde lo pusieren, no podrá dar más que cero 
al cociente. 

La Junta Patriótica visitará en breve las provincias; y sin 
mucho ruido, con media docena de hombres de buena voluntad 
y una magnífica enseña preconizará la excelencia de la paz, como 
debe entenderse la verdadera unión para que dé opimos frutos,. 
de qué manera hay que hacer la selección ; de qué modo puede 
ser buena la disciplina de los partidos ; cuál es el deber primor- 
dial de sus jefes, leaders ó caudillos; en qué deben consistir las 
virtudes cívicas de los ciudadanos ; cómo debe practicarse el pa- 



45 

triotismo en sus distintas fases ó graduaciones, y de qué modo r 
saturándolos de sana doctrina, pueden y deben prepararse los 
pueblos para hacer obra eminentemente nacional. 

Estamos otra vez junto á la estatua del apóstol. . . junto al 
Consejo Nacional de Libertadores, lejos de toda fiesta palatina, 
meditando siempre, sobre el modo de ayudar á resolver nuestros 
arduos problemas ; formando un pequeño núcleo de fieles que . 
cada año van siendo menos porque la muerte abre sus brechas. . . 
buscando, entre los que celebran de corazón el 10 de Octubre, 
ideas luminosas que nos den futuras orientaciones. ¿Pero acaso 
nos vamos á contentar con el deber piadoso de ofrendar recuerdos 
á nuestros muertos ilustres ó á ir ante sus aras para lamentarnos 
ele que no sigan todos sus ejemplos edificantes ? ¡ 'De ninguna ma- 
nera ! Ante la estatua de nuestro coloso del pensamiento y del 
patriotismo, vamos á confortarnos en una fe que no desmaya; 
pero vamos también á recordar á los que tienen la grave respon- 
sabilidad del poder, que la historia los juzga y que son pequeños 
cuando se enervan entre los placeres de Oápua y se olvidan del 
deber primario en que están de inspirarse sólo en la salud del 
pueblo. 

¡ ¡Martí ! ! Cuba hecha verbo y traducida á miríadas de ideas 
luminosas, de horizontes muy diáfanos y de un amor inacabable 
para todos los suyos. Martí, el sublime visionario, el genial Martí 
iluminando nuestras conciencias, manumitiéndonos y señalando 
á todos la ruta inequívoca. . . ¡ ¡ ¡Con qué conmisceraeión verá al 
que desmaye ! ! ! ¡ ¡ Qué aliento no sería capaz de infiltrar al reha- 
cio ! ! Ce qué modo no haría restallar el látigo ele fuego de su 
palabra contra los que, protervos, se hubieran separado de su 
doctrina, contra los que han tergiversado con hechos malévolos; 
el decálogo de su credo ! ! 

Tú, sólo tú, eres grande en la carne y en la piedra ; y tú, 
por encima de nuestra legión de héroes y mártires, levantas tu 
mirada de águila y enseñas, con tu ejemplo, á fundir en el crisol 
de los pueblos libres una nueva nacionalidad. 

Desde nuestra humilde envoltura, con el corazón lleno de 
altruismo por Cuba, que debe ser el amor de nuestros amores, 
saludemos al gigante Martí, gloria de América, y al mártir de San 
Lorenzo, haciendo votos para que rectifiquen su conducta los dé- 
biles de espíritu é incapacitados de corazón que nublan su con- 
• ciencia por oro, y del modo más vil abandonan al compañero en 
medio de la dura refriega ó se olvidan — ■ ingratos — del peligro 
conjuntamente comparado, del juramento hecho y vulnerado ó 
de que no es posible consolidar la obra del "maestro" sin excluir 
del gobierno político de la patria, á los hombres de mala volun- 
tad, traidores de siempre, refractarios al progreso moral de su 
pueblo, enemigos de toda causa noble . . . 

Si pudiéramos en una suprema invocación atraer hasta nos- 



46 

otros algo de Martí, pediríamos, con luz refleja de su luz, respec- 
to para su memoria, piedad para nuestras instituciones, y grande 
galardón para los que, siguiendo su ejemplo inmortal, quieran 
ser buenos hijos de Cuba, por encima de todos los sacrificios; sin- 
sabores y denuestos . . . 

Junto al Consejo Nacional de Veteranos, inválidos de la pa- 
tria que tanto valen, el alma se conforta en días como este pen- 
sando que toda hazaña queda obscura ante la gran hazaña, por 
hacer, de consolidar la obra abordada por los revolucionarios cu- 
banos, únicos custodios de nuestras libertades y única entidad, 
que haciendo una depuración, necesarísima, puede contener las 
demasías de los que claudican, amparar á los verdaderos patrio- 
tas poátergados, por los que son menos, ó por los que - — ignoran- 
tes — desde el gobierno no ise dan cuenta que de esta manera, san 
dar calor á una verdadera cohesión, en este sentido, retardan la 
obra que simboliza el enciclopédico Martí, que llena, sólo con su 
figura, la parte más grande y culminante de nuestra historia. 

A nuestros queridos compañeros en el culto del honor y sal- 
vaguardia de la República, exhortamos para que á partir de este 
día, .aceleren, amparados en el troquel de la Ley, la obra de pedir 
y obtener, de los altos poderes, la formal promesa de que no con- 
sentirán, en lo sucesivo, que intervengan nuestra administración, 
para malearla, hombres que viven de todas las situaciones, y que, 
en el momento del peligro, traicionan, cínica y descaradamente, 
su cuna después de haber saqueado su presupuesto. 

'Martí quería á todos los que abrazaran á su bandera; pero 
las bridas de esa bandera, como su custodia y defensa, no la hu- 
biera confiado más que á sus fieles,. . . 

Por el Comité ejecutivo. — Salvador Cisnsros Betanoourt, 
Presidente. — Enrique Collazo, Vicepresidente. — Dr. Ernesto 
A. Fernández, Secretario. — Dr. Alfredo Figueroa, Tesorero. — 
Dr. Manuel Recades. — (Siguen las firmas hasta mil asociados). 

(Manifiesto de la Junta Patriótica. — 1910. — Habana). 



LOS VETERANOS DE LA INDEPENDENCIA, AL PUEBLO DE CUBA 

El Consejo Nacional de la Asociación de Veteranos de la In- 
dependencia creyó cumplir con uno de sus más sagrados deberes 
acordando á principios del actual mes de Enero designar una 
Comisión que visitara al señor Presidente de la República para 
que le hiciera presente que los veteranos, siempre amantes de la 
Patria y de su bien, verían con gusto que los altos destinos de la 
Nación no sean dirigidos por aquellos que la combatieron con las 
armas en la mano durante nuestras guerras de emancipación, así 
como tampoco por los que de una manera ostensible combatieron 



47 

su independencia y aún combaten su libertad, habiéndose cumpli- 
do con su cometido por la Comisión al poner en conocimiento del 
señor Presidente dicho acuerdo, por si estimaba razonable aten- 
der á esas indicaciones, que son los deseos de la inmensa mayoría 
de los que se interesan por el bien del país y la gloria de la 
Patria, 

Desde .que se hizo público el referido acuerdo, no han des- 
cansado espíritus mezquinos ó malévolos en propagar por la 
Prensa la absurda, mejor dicho, la miserable versión, de que á 
los veteranos, entendiendo por tal exclusivamente sólo ó los cu- 
banos que militaron en las filas del Ejército Libertador, no les 
movía en sus gestiones cerca del Presidente de la República otra 
idea que la de su predominio en la vida pública y en los puestos 
retribuidos de la Nación. ¡En este camino no se ha vacilado en 
llegar hasta sostener en letras de molde, con el grabado, que los 
revolucionarios sólo son un tres por ciento de la población nativa 
del país, y que el noventa y siete por ciento restante había estado 
al lado del gobierno de España, cuando la guerra heroica que 
derrocó para siempre la soberanía de esa potencia en Cuba, sien- 
do contrario á las aspiraciones expuestas por los veteranos el se- 
ñor Presidente de la República. 

Procediendo de esa manera mentirosa é infame, los eternos 
enemigos de la libertad y de la independencia de la Patria cu- 
bana, donde han podido vivir y viven aún, por la bondad y la 
generosidad sin límites de los servidores de la Revolución que 
trajo la República, han querido, y quizás logrado por un momen- 
to, perturbar la conciencia de este noble pueblo y producir la con- 
fusión de los espíritus á que aspiran, para seguir medrando en 
esta tierra desgraciada, campo por tanto tiempo de sus explota- 
ciones y latrocinios. El plan perseguido siempre ha sido el mis- 
mo desde hace algunos años, pero no porque él sea bien conocido 
para muchos de los que á la felicidad de la Patria han dedicado y 
dedican todos sus afanes, ha dejado por eso de dar generalmente 
para sus mantenedores y defensores opimos frutos. 

Gritando siempre que José Martí, al congregar á su conjuro 
mágico á todos los buenos cubanos que tuvieron fé en él para la 
gran obra de redención de la Patria, anunció que Cuba sería li- 
bre con todos y para todos, cada vez que aquí se ha recordado 
que no deben tomar parte en la dirección de los destinos de Cuba 
Libre sus feroces é intransigentes enemigos de ayer, se han alza- 
do enseguida en todas partes voces que han clamado contra lo 
que llaman violación y profanación de las doctrinas y máximas 
del gran preparador y organizador de la Revolución triunfadora 
del 95, que tuvo su precursor en el Padre de la Patria, en Carlos 
Manuel de Céspedes, y su cimiento más firme en la década glorio- 
sa que comenzó en Yara. 

¡ La República se hizo para todos ! grita el que, vistiendo el 



48 

uniforme de guerrillero ó voluntario español, se cansó de derra- 
mar á traición la sangre del que en los campos desafiaba el gran 
poder de España, ó en las rancherías, pueblos y ciudades asesinó 
á mansalva 'k los que sólo pecaron contra los dominadores porque 
suspiraban por el triunfo de los paladines de la noble causa, ó 
gozó con el exterminio lento y cruel, por el hamhre y las enfer- 
me 1 .les, de los que gemían en las zonas ó campos cíe reconcen- 
trac-ón, de los que él era centinela, y en que millares de millares 
de ancianos, mujeres y niños, fueron peor tratados que piaras de 
animales destinados al matadero. ¡ Todos los cubanos, según la 
Constitución, son iguales ante la Ley, y la República no reconoce 
fueros ni privilegios personales ! chilla el que en los cargos pú- 
blicos, hasta que triunfó la Revolución, sólo se ocupó de deprimir 
á sus paisanos y de ayudar á robar á los aventureros que cruza- 
ban el océano inmenso únicamente para saquear el Tesoro cubano 
sin preocuparse jamás de las legítimas ' reivindicaciones de su 
pueblo y para el cual Céspedes ó Martí, Ignacio Agramonte ó 
Máximo Gómez, Antonio Maceo ó Calixto García, no merecieron 
nunca ser mejor tratados que los más feroces capitanes de pira- 
tas ó bandoleros. ¡Cuba está perdida irremisiblemente, y será 
anexada á los Estados Unidos del Norte si no se apoya en todos 
los hombres de su raza ! clama el cubano ó español, que en los 
tiempos de las guerras coloniales sólo se preocupó de acrecentar 
su bolsa ahondando más las diferencias existentes entre los crio- 
llos y los peninsulares, corrompiendo las conciencias desde las 
hojas mercenarias que vomitaban <á diario sus injurias sobre este 
pueblo infeliz y que después del derrumbe de la soberanía de 
España ha corrido en 'busca de grandes negocios tras el ameri- 
cano interventor, al que, odiando ferozmente, no ha vacilado en 
lamerle la mano, como ahora, cuando el Tesoro de la República, 
que ha ayudado á vaciar en estos últimos años, está exhausto, 
idea y combina concesiones monstruosas que le permitan conti- 
nuar apoderándose de los últimos dineros de este pueblo, al que 
odia y al que anhela ver envuelto en pavorosos conflictos con 
aquel que le ayudó á conseguir su libertad y su República. Y 
todos á coro, con estruendo formidable, para engañar más al 
pueblo cubano, vocean ahora : ¡ Es el predominio del machete y 
del rifle el que se busca y al que se aspira, son los veteranos que 
pretenden dominar y amordazar las conciencias, es la posterga- 
ción del pacífico por el militar revolucionario lo que se pretende! 
¡ Juntémonos los pacíficos, los no guerrilleros y venceremos á esos 
ambiciosos ! 

Pero esta vez no ha de resultar lo que en otras ocasiones ; 
ahora todos los que, más ó menos activamente, formaron parte 
del gran Partido Revolucionario Cubano que fundara José Martí 
en la emigración, es decir, los que con las armas ó sin ellas lucha- 
ron dentro y fuera de Cuba para traer la República Cabana, 



49 

tienden -i juntarse por encima de toda clase de diferencias políti- 
cas, y por eso el Consejo Nacional de Veteranos de la Indepen- 
dencia, hablando muy alto y claro, va á decir de una vez para 
siempre qué es lo que pretendemos y á qué aspiramos, para que 
la obra de nuestros amores y nuestros afanes, aquella por la que 
tantas lágrimas y tanta sangre se ha derramado en Cuba, se sab- 
ve y perdure para todos los cubanos. 

La Asociación de Veteranos de la Independencia, forma- 
da por los que sirviendo militar y civilmente estuvieron en los 
campos de la Revolución; por los hijos y nietos de los veteranos 
y por los que auxiliaron al Ejército Libertador, tiene por prin- 
cipal objeto la defensa y mantenimiento de la República y la 
conservación de la Paz, apoyando á todo Gobierno elegido por 
sufragio, como lo estatuye la Constitución, fomentando y estre- 
chando para ello los lazos de unión y confraternidad entre todos 
los veteranos, enalteciendo el sentimiento nacional y estimulando 
el culto á la memoria de los que dieron su vida por la libertad 
de la Patria ; y por eso, centinelas avanzados del ideal, los vetera- 
nos no pueden descansar tranquilos en sus casas, ó bregar á dia- 
rio por el bienestar material de los suyos que por años desaten- 
dieron ó abandonaron, mientras sepan que poco á poco los ene- 
migos dispersos han ido juntándose y que aquellos que, si la 
Revolución hubiera triunfado por sí sola por la fuerza ele las 
armas en los campos de batalla, como han triunfado casi todas 
las revoluciones de América, en vez de alcanzar su éxito con la 
ayuda de un pueblo, si bien de otra raza, amigo decidido del 
cubano y que tanto contribuyó y contribuye á su libertad é in- 
dependencia, habrían para siempre desaparecido de Cuba, si no 
del mundo de los vivos, han vuelto poco á poco á ser tan influyen- 
tes en su antiguo feudo, que han logrado hasta llegar á situarse 
á la sombra ele los Gobiernos de la Nación, á vivir de los favores 
de sus gobernantes, y hasta á compartir en algunos casos las fun- 
ciones de los mismos. 

Y este resurgimiento sorprendente y monstruoso que nos 
vuelve poco á poco á las épocas de mayor degradación de la Colo- 
nia, esta influencia malsana y perniciosa en la vida pública de 
los enemigos jurados de los ideales más caros de los patriotas 
cubanos, han alentado y hasta envalentonado en modo y forma 
tal á muchos' de los que militaron en la hueste desalmada y san- 
guinaria que aquí ya, sin respeto á nada ni á nadie, ha sido posi- 
ble en estos últimos años ver, con asombro y con ira para los 
buenos cubanos, cómo se ha podido insultar en algunos papeles 
periódicos, ó en reuniones públicas, ante oyentes absortos por la 
audacia, á todo lo que de más sagrado ha habido y hay en la 
historia revolucionaria de la Patria. Y por esto ha llegado hasta 
ser posible que en Cuba se haya hablado y escrito ya contra la 
independencia de esta tierra y hasta que en estos mismos días 



50 

no hayan vacilado periódicos que se titulan extranjeros, — que 
fueron en tiempos ya remotos, pero que presentes aún están en la 
memoria de todos — los voceros de la difamación y del exterminio 
•de nuestro pueblo para matar sus anhelos de libertad, — en acha- 
car los males actuales de la Patria á los hombres que hicieron la 
Revolución y en predicar que si hubiera subsistido en Cuba la 
soberanía de España viviríamos una vida venturosa y no la mi- 
serable á que entienden estamos irremisiblemente condenados 
cuando más ó menos pronto, según sus predicciones, se pierda la 
personalidad cubana, y por tanto, la República, absorbido ó ava- 
sallado nuestro pueblo por el pueblo que le tendió con gesto her- 
moso la mano en aquellos días negros en que ningún otro volvía 
hacia él sus ojos. 

Los veteranos entienden, que si fuera posible formar la esta- 
dística de todos los que sirvieron, soñaron ó amaron la indepen- 
dencia de la Patria, de los que en el campo empuñando el rifle 
y el machete, ó trabajando en Les organismos civiles, combatieron 
contra España, de todos los cubanos que desde el extranjero 
ayudaron con su trabajo ó sus simpatías de modo tan valioso á 
los que en los campos bregaban y de aquellos que dentro de las 
poblaciones dominadas por las tropas españolas ayudaron de di- 
versos modos á la Revolución, ó suspiraban á diario por su éxito, 
sería entonces sólo cuando podría decirse cuántos cubanos estu- 
vieron contra España y cuántos con ella, y con seguridad que la 
proporción sería la contraria de la que en estos días se ha afir- 
mado. Y para sumarios á los revolucionarios habría que contar 
también con los indiferentes y con los que no cometieron críme- 
nes contra la causa ele la libertad y los que al despertar de su 
egoísmo, al día siguiente del triunfo de los partidarios de Cuba 
Libre, debieron sumarse y se sumaron á sus compatriotas que 
habían luchado por todos y en bien de todos, aceptando así de 
buena fe los hechos consumados. 

De entre esta legión inmensa, en las filas de esos que forman 
la casi totalidad del Pueblo Cubano, es donde los Veteranos en- 
tienden que deben reclutarse los hombres llamados á defender y 
salvar la República de los peligros internos ó externos que pue- 
dan rodearla en estos sus primeros años de vida en el concierto 
de los pueblos libres. De entre los que batallaron ó suspiraron por 
el ideal y los que lo han hecho suyo de buena fe después, y no 
tengan sus conciencias manchadas por delitos contra la patria, 
es donde deben los partidos políticos escoger aquellos á quienes 
encomendar el cuidado del honor y el manejo de los destinos y la 
fortuna de la Nación. No pueden existir hoy día Partidos políti- 
cos cubanos que no hayan asentado sus cimientos sobre los ci- 
mientos gloriosos del gran Partido Revolucionario Cubano, que 
no sustenten por encima de sus diferencias doctrinales los prin- 
cipios luminosos que el grito de Yara irradió sobre Cuba y que 



51 

los alzamientos de Baire é Ibarra consagraron y conquistaron 
definitivamente para los hombres nacidos en este suelo america- 
no, ó que venidos de tierras extrañas quieran hacerla su segunda 
patria. Y en esos cimientos del Partido Revolucionario Cubano 
que en hora tan sonada como la de Yara fundara el Apóstol 
José Martí, se deben entrelazar y unir para libar juntas la 
misma savia, las raíces de nuestros Partidos políticos, y por eso 
ninguno de ellos debe, por el afán de ganar adeptos ó de con- 
quistar votos, entregar ni una sola de las defensas de la Patria, 
encomendar la vigilancia de uno siquiera de los puestos avan- 
zados de la misma, á aquéllos que aún no aman la República, ni 
tienen ni pueden tener fe en ella, y menos aún á los que la man- 
cillaron y befaron, ó contra ella cometieron crímenes horrendos 
cuando estaba en pañales. 

Cuba con todos y para todos no puede significar que, funda- 
da la República sobre los cimientos débiles que la historia y su 
posición geográfica le han dado, la obra lenta de consolidación de 
esos cimientos y de afirmación de su personalidad por el respeto 
y la estimación que logre alcanzar de las demás Naciones, y espe- 
cialmente del gran coloso del Norte, que al amparo de la doctrina 
de Monroe guarda toda la América contra las ambiciones expan- 
sionistas de Europa, el manejo de los destinos de la misma, el 
cuidado y buen funcionamiento de su aún débil y delicado orga- 
nismo, la resolución de sus múltiples problemas internos y exter- 
nos, se encomiende á quienes no tan sólo nada hicieron por ni 
nacimiento á la vida internacional, sino que se afanaron, sin 
reparar en los medios, para matar en germen la idea republicana 
que el ejemplo de los antiguos subditos americanos del Rey de 
España que siguieron las banderas de Bolívar y San Martín, 
habían ido poco á poco sembrando en los cerebros de una gran 
mayoría de los cubanos. 

Bien está que si alguno de los grandes enemigos de la vís- 
pera, por su gran valer intelectual y por su indudable adhesión 
actual á la causa de la independencia se hace necesario utilizar- 
lo, que se le utilice; pero de ésto á que centenares de centena- 
res de gente mediocre ó sin escrúpulos, manchadas las manos 
por el fraude, por el robo, ó por la sangre, llenos de odio como 
ayer y, por tanto, con el pecho abierto para cualquiera fechoría 
en el mañana, los partidos políticos los coloquen desde donde 
puedan, á mansalva, por maldad ó cobardía, traicionar el ideal, 
mientras millares de patriotas de moralidad probada y más 
capaces que ellos, no logran, á la vez que ayudar á criar fuerte 
y robusta la República de sus amores, obtener un medio decoroso 
de vivir en la tierra libertada por su esfuerzo ó por su ayuda, ó 
á lo menos poder gozar de la legítima preponderancia y presti- 
gio, amor, respeto é influencia entre sus conciudadanos que siem- 
pre han tenido en los pueblos redimidos sus redentores y sus 



52 

buenos hijos, hay una muy grande, enorme diferencia, y esto es 
le que pretende que desaparezca la Asociación de Veteranos de 
la Independencia. 

Verdad es que la Constitución establece que todos los cuba- 
nos son iguales ante la Ley y que la República no reconoce fue- 
ros ni privilegios personales; pero esa igualdad ante la Ley lo 
que impedía es que el Congreso pueda legislar en el sentido 
de exclusión de ciertos cubanos al ejercicio de ciertos derechos, ó 
que el Gobierno y los Tribunales de Justicia puedan reconocer 
á unos derechos y privilegios que á otros cubanos no sea dable 
alcanzar. No implican esos preceptos constitucionales que Aso- 
ciaciones públicas, como son los partidos políticos, no puedan, 
para el logro de sus fines é ideales nacionales, que, como ya antes 
hemos expuesto, no pueden ser otros que la mayor gloria y per- 
duración de la República y el triunfo de los principios de la Re- 
volución, buscar y utilizar á aquellos cubanos de más mereci- 
mientos patrióticos, aptitudes y moralidad, y los que por reunir 
esas condiciones son los que más grande confianza y amor habrán 
de inspirar siempre al pueblo cubano de que forman parte. Y no 
puede considerarse obra de exclusión ni de privilegios el (fue así 
como una asociación privada cualquiera, para el éxito de sus ne- 
gocios ó de sus planes, utiliza y encomienda el manejo de todos 
sus asuntos á los hombres de más confianza y fe en la obra que 
se emprende, así también los Partidos políticos cubanos no permi- 
tan que los lleve y guíe á la lucha de los comicios y luego desarro- 
llen su programa y sus ideales, desde los múltiples cargos en que 
se divide el manejo de los asuntos ó negocios públicos, los que 
nunca si forman en sus filáis, por ser la negación de la obra colec- 
tiva y altruista que en Cuba por muchos años habrán de reali- 
zar los Partidos, no deben marchar ni á la vanguardia ni en la 
retaguardia, ni en los flancos y menos aún á la descubierta, sino 
que deben ocupar el puesto destinado á los que son poco útiles, 
ó pueden estorbar, ó hacer daño en un momento dado y con él 
deben conformarse, que los pueblos cuando llegan á ser libres 
no pueden ver con agrado que á su frente y gritando más que 
los triunfadores, marchen los derrotados de la víspera y los que 
hasta el momento de la derrota movieron guerra de exterminio 
al ideal que simboliza la bandera de la Patria, á la que quieren 
dar guardia de honor llevándola en sus manos impuras. 

No es verdad que Cuba esté perdida irremisiblemente y que 
será anexada á los Estados Unidos del Norte si no se apoya en 
todos los hombres de su raza. Si los cubanos por su respeto á sus 
glorias y á sus leyes, y por sus virtudes, por su amor al ideal de 
libertad y de independencia, por el que murieron á millares en el 
pasado siglo, al igual que perecieron en la antepasada centuria 
luchando por esos principios tantos millares ele compañeros de 
Jorge Washington, prueban que sienten y piensan hoy como ayer 



53 

cuando el soldado americano bajó á, la costa de Santiago para, 
luchar junto al soldado cubano contra la vieja Nación conquis- 
tadora y colonizadora, ningún peligro amenazará la República 
que podrá llegar á la plenitud de su desarrollo. Pero, si aquí, á 
más de permitir que la República la rijan y la gocen una inmen- 
sa mayoría de los que la combatieron cruelmente en el pasado, y 
que ahora, fieles á sus malos hábitos y á sus vicios, trabajan por 
volverla á la podredumbre en que por años Cuba viviera; á 
algunos desalmados so pretexto del amor á la raza, á la lengua y 
á la historia, se les consiente que trabajen por la vuelta hacia 
el pasado funesto y por contrarrestar la legítima influencia de las 
ideas de Norte América en Cuba, fomentando á la sombra de 
aquellos nobles sentimientos el odio á su pueblo, entonces, si 
esta Isla vuelve á ser una preocupación ó un peligro para los 
Estados Unidos de América, como lo fué en tiempo de España, 
entonces es cuando la República Cubana estará más próxima que 
nunca á sucumbir en medio de esa corriente inmensa de la ci- 
vilización anglo-sajona que pasando por las Antillas muy pron- 
to desaguará por el Canal de Panamá en el Océano Pacífico en 
busca de otras regiones de influencia política y comercial. 

En Cuba, al nacional que sólo ha sido causa de deshonor 
para la comunidad de que forma parte no deben las agrupacio- 
nes políticas, los hombres que dirijan éstas, permitirle que pueda 
hacer de nuevo daño á la causa de la independencia, situándolo 
en lugar prominente, como no debe encumbrarse sin que haya 
dado prueba de su amor á esta su nueva Patria al forastero que 
se nacionaliza y que quizás no ha perseguido al hacerlo más que 
un fin personal y egoísta ; pero menos aún debe permitirse al 
extranjero que conserva su ciudadanía de origen que disfrute de- 
ciros derechos que aquellos que le reconoce el Título III de la 
Constitución de la República, porque no es moral ni justo, y en 
cambio sí puede envolver grandes peligros para la Patria, el que 
se consienta el ejercicio de derechos políticos, el que intervenga 
en nuestra vida pública, el que se mezcle en nuestras contiendas 
internas y el que llegue hasta desempeñar funciones públicas, 
quien sigue atado por su ciudadanía originaria á la potestad de 
un Gobierno que no es el Gobierno de la República Cubana. 

Los Veteranos de la Independencia, con lo expuesto en este 
manifiesto al Pueblo Cubano de que forma parte creen haber 
hablado muy alto y claro como al principio del mismo prome- 
tieron. Han llamado con él al cerebro, al corazón y á la concien- 
cia de los hombres encargados de encauzar en Cuba la política y 
la administración por derroteros algo distintos de aquellos por 
donde hasta el presente han marchado. Que todos vean y com- 
prendan que nuestras opiniones y concejos no envuelven ideas 
de predominio de nadie y menos aún de los que militaron en el 
Ejército Libertador de la Patria sobre los que no combatieron 



54 

«con las armas en la mano, y por eso que todos recuerden que 
-el Libertador, el generalísimo Máximo Gómez, dijo en 26 de 
Enero de 1904: "por muciho tiempo es preciso que los destinos 
de la Patria estén siempre en manos de aquellos que tengan mo- 
tivos para amarla, para que puedan defenderla". 

Ya lo hemos dicho antes y lo repetimos ahora: aspiramos 
■sólo á la gloria y á la perdurabilidad de la República Cubana y 
creemos que en los años peligrosos que venimos atravesando son 
los cubanos en cuyo pecho arde con la mfema fuerza de siempre 
la llama del ideal, ó á lo sumo aquellos en que ha prendido des- 
pués del triunfo, los destinados á velar al pie ele los altares en 
que se ofrenda á la Patria porque la luz que brilló en Yara no se 
apague jamás mientras exista el Pueblo Cubano. 

Habana, Enero 29 de 1910. 

A nombre del Consejo Nacional de la Asociación de Vetera- 
nos de la Independencia y por acuerdo del mismo. — Salvador 
Cisneros Btytancourt, Presidente. — ■ Cosme de la Tórnente, 
Sec reta rio. 



EL DESRUMBE (1) 

No podemos anticipar si cuando estas líneas vean la luz pú- 
blica, será ley el proyecto ele que queden en suspenso todas las 
leyes que garanticen la inamovilidad de funcionarios y emplea- 
dos públicos, á cuyo fin dirigen sus gestiones y sus actividades 
los Representantes de la Nación, respondiendo á excitaciones del 
Centro Nacional de Veteranos, que no ve como no ha podido 
ver naturalmente, con agrado, ni simpatías, que ejerzan impor- 
tantes cargos en la República, personas que fueron hostiles y ene- 
migas de la idea revolucionaria y del espíritu predominante de 
separación en 1895, que culminara en tres años de heroica y ti- 
tánica lucha. 

Una mayoría de congresistas, pretendiendo conjurar el con- 
flicto, que únicamente han sabido aplazar, desechando la "Ley 
Seeacies," ha creído más viable la suspensión de leyes que crea- 
ran un derecho positivo, como afirmaba el señor Viondi, á cu- 
yo amparo determinadas personas han venido ejerciendo funcio- 
nes y cargos, sin que se les pueda lanzar á la calle por una nue- 
va ley de suspensión que borre la anterior, con perjuicio de sus 
personales intereses, contribuyéndose de ese modo al cataclismo 
que nos amenaza, especie de derrumbe de todo lo creado social 
y políticamente, al amparo de una Constitución de carácter re- 
publicana. 

Con harta razón se expresaba en el Congreso el señor Viondi, 
cuya historia de revolucionario no puede negarse ni desconocer- 
<se, en la forma siguiente - : 



(I) Este artíciúo de la Gaceta Administrativa, debería aparecer en la pagina 148. 



55 

"Las leyes no pueden tener efecto retroactivo, lo prohibe la Cons- 
titución y esta Cámara no tiene facultades para legislar contra la Consr- 
titución. El artículo 12 de ésta es terminante: ninguna Ley tiene efecto 
retroactivo excepto las penales cuando favorecen al delincuente ó pro- 
cesado. Y aquí se habla de una Ley del Servicio Civil que ha creado es- 
tados de derecho, esos estados de derecho subsisten, y al derogar la ley 
la situación del momento, permanecen esos estados en las mismas condi- 
ciones en que se encontraban antes de la derogación de la Ley. Hoy esta 
Cámara, por ejemplo, acuerda dictar una ley que derogue la que se refiere 
á los Eegistros de la Propiedad. Queda derogada desde este instante 
dicha Ley. ¿Por esto se entiende que todas las inscripciones hechas son 
baldías, sin valor, sin importancia? No. La situación de derecho creada 
por una Jjey subsiste desde el momento en que no hay ley alguna que 
pueda tener efecto retroactivo, derogando esa situación de derecho. En 
esas condiciones se encuentran los guerrilleros tan favorecidos por nues- 
tras autoridades. Ellos van á su destino, lo ocupan, seguidamente los am- 
para la Ley del Servicio Civil, y amparados por esa Ley continúan 
legalmente en sus puestos. Se deroga la Ley ¿conjuntamente se deroga 
■la situación creada por la Ley anterior del Servicio Civil? Yo me dirijo 
á los abogados para que respondan á esta pregunta que en mi sentir 
no constituye siquiera un problema. La derogación ó suspensión de la 
Ley del Servicio Civil podrá dar un solo derecho á los veteranos, pero 
lo será en el porvenir; desde hoy en adelante la condición de guerrillero 
impedirá aspirar á esos destinos públicos, pero la situación del momento 
no realiza lo que constituye el pensamiento de los señores conservadores 
que arrastrados por ese buen deseo que tanto entusiasmo despertara en 
el señor Ferrara, les ha conducido por un camino completamente equi- 
vocado, porque han presentado una Ley que 'deslumhra á las multitudes 
ignorantes, pero que no resuelve las dificultades del problema legal plan- 
teado, porque el señoír Presidente de la Bepública en cumplimiento de 
la Ley que las Cámaras hayan aprobado arroja de su destino al más mi- 
serable de los guerrilleros que hoy deshonran la administración pública; 
ese guerrillero, si establece un recurso de inconstitucionalidad ante, el 
Tribunal, obtendrá probablemente satisfacción favorable de ese alto 
Tribunal. Porque él dirá: yo entré en ese destino amparándome una Ley,, 
la del Servicio Civil: ésta creó una situación de derecho para mí, y den- 
tro de esa situación de derecho soy absolutamente invencible. Porque si 
bien es verdad, sirviéndome de una frase exacta que le oí al señor Ferra- 
ra, que los destinos no son propiedad de los individuos, los derechos á 
su vez crean una situación legal á favor del individuo en quien concu- 
rre ese derecho, en todos los países civilizados." 

¿¡Es ó no es el Derecho administrativo una parte del Derecho 
público? El Derecho administrativo conforme á la definición 
aceptada por los más eminentes autores, es aquella parte del De- 
recho piíblico que rige las relacionas de los autoridades ejecutivas 
y administrativas del Gobierno, fija la organización y determina 
la competencia de las autoridades administrativas. 

Dice un conocido tratadista: "el funcionario que no puede 
ser separado arbitrariamente por un superior administrativo, tie- 
ne un derecho permanente á ejercer sus funciones, entendién- 
dose por función un derecho conferido ó un deber impuesto por 
una ley á una ó varias personas, para contribuir á la aplicación 
y ejecución de la Ley." 



56 

Las leyes que conceden la facultad de separar ó fijan las con- 
diciones en que se confiere un cargo, especifican las causas de 
separación, y entonces no puede separarse á un funcionario ó 
empleado sino por las causas especificadas en la Ley. Esto es lo 
estrictamente legal. 

La ley del Servicio Civil, en la segunda dé sus disposiciones 
transitorias establece, que los funcionarios y empleados que á 
la fecha de su vigencia, el primero de Julio de 1909, se encon- 
trasen en posesión de sus cargos, se considerarían inamovibles y 
únicamente podrían ser separados de los mismos por las causas 
y en la forma establecidas en dicha ley. Así, pues, todos los 
guerrilleros y no guerrilleros que al amparo de ese precepto, 
se encontraban en legítima y legal posesión de sus puestos, creá- 
ronse al amparo de dicha ley, una situación de derecho que 
no se borra, ni se destruye, derogando ó suspendiendo aquella 
ley, porque las leyes no se promulgan escribiéndose con tiza so- 
bre negras pizarras, para ser borradas con una esponja, cuan- 
do así convenga á las circunstancias. 

Cuantas argucias y cuantos sofismas se enarbolen 'ó se mues- 
tren para probarnos ó demostrarnos que los empleados públicos 
cubanos al amparo de la ley del Servicio Civil, no se crearon 
una situación de derecho, será en vano, porque sería preten- 
der hacernos creer que cualquiera cosa que se adquiere al am- 
paro de una ley, puede perderse al cabo de corto ó mucho tiem- 
po al ser aquélla derogada ó suspendida, sin indemnización por 
los daños y perjuicios que experimente el poseedor de la cosa 
al ser despojado de ella. 

Pudiéramos citar en abono de nuestra tesis, leyes y decretos 
amparadores en todos los países, del derecho de posesión de un 
empleo, cuando se adquiere al abrigo de una ley. Pero entre 
nosotros ya casi no se discute: se grita ó se manotea, y como las 
circunstancias lo exigen, hay que hacer algo y lo hecho, no con- 
jura, sino aplaza el conflicto. 

¡Supongamos, que esos guerrilleros lanzados de sus puestos por 
la suspensión de la Ley del Servicio Civil, al regir ésta de nue- 
vo, soliciten, como pueden verificarlo, examen de ingreso ó de 
oposición para volver al servicio. ¿Con qué autoridad la Comi- 
sión >del Servicio Civil habría de negarles ese derecho? ¿Cabrá 
negárselo? — He aquí el motivo por el cual hemos afirmado 
que el conflicto no ha sido resuelto, sino simple y sencillamen- 
te aplazado. 

Existe otra situación de derecho que es menester no olvidar : la 
creada al amparo de la Constitución que engendrara nuestro 
Estado— Veteranos y guerrilleros estrechamente confundidos 
por los lazos del amor y del cariño, eligieron los miembros de 
la Convención Constituyente que dio á Cuba su carta funda- 
mental de nación libre, y á no haber sido por aquella estrecha 



57 

unión de cubanos de todos matices y de todos colores, no nos 
hubiéramos entendido, y al no entendernos, las fuerzas inter- 
ventoras continuarían por consiguiente adueñadas de nuestra 
soberanía y administración. Al calor de aquellos principios 
fundamentales de derecho, cubanos veteranos y cubanos guerri- 
lleros, constituyeron grupos sociales para ejercer acción política 
verdadera, reflejando las aspiraciones de la opinión pública, co- 
mo agrupaciones parciales del 'Estado, concurriendo unidas á las 
elecciones de todas las autoridades, constituyendo esa asociación 
de ideas un estado de derecho que no se destruye ni es posible 
destruir, por leyes más ó menos, sin que se conmuevan los cimien- 
tos más graníticos de la sociedad mejor constituida, iniciándose 
el derrumbe de toda ella y la disolución total de sus componen- 
tes sociales. Y camino de ese derrumbe vamos, si la reflexión 
no atempera nuestro espíritu habitualmente rebelde y levantisco, 

(Gaceta Administrativa, Diciembre 15 de 1911). 



PECHO AL FRENTE 

Una vez más se presentan á la consideración del pueblo cu- 
bano — con motivo del 20 de Mayo — los acontecimientos varios 
que han ido formando poco á poco lo que se llama la historia 
revolucionaria. 

El 10 de Octubre y el 24 de Febrero marcan fechas de abne- 
gación y heroísmo en el recuerdo de nuestro pasado ; pero el 20 
de Mayo significa trascendencia: la consagración de nuestro 
derecho á ser libres, consignación hecha efectiva por el acta 
mismo de izarse en el Palacio Presidencial la bandera — símbolo 
de la nacionalidad. 

¡ Cuántas emociones con motivo de este día ! ¡ Qué recuerdos 
los de aquel 20 de Mayo de 1902, en que unidos los corazones y 
fundidos los cerebros, todos sentimos que el alma se deleitaba 
como queriendo volar libre, bajo el cielo azul que cual palio de 
gloria nos cubría. . . 

Han pasado algunos años. Las miserias de la vida, los ama- 
ños de la política y otros factores deplorables, han influido en 
nuestro desenvolvimiento, y la angustia á veces, otras la decep- 
ción, enferman el espíritu de los que no han abdicado y siguen 
fieles al supremo ideal. . . 

¡ No haya cobardía ! — Frente á la adversidad, empuje ! — 

Los mambises tenemos como cubanos un deber: amar la patria; 

pero como mamMseis, otro quizás más grande : impedir que la 

hundan los que no la aman ! 

M. Coyula. 
(El Veterano, Habana, Mayo 20 de 1911). 



58 
CONSEJO NACIONAL DE VETERANOS DE LA INDEPENDENCIA 

Habana, o de Septiembre de 1911. 

j3r>. Presidente de la Delegación de 

Señor: 

En Junta general extraordina .,' celebrada el día 2 de los 
corrientes, se acordó comunicar á esa Delegación que deberá man- 
dar su representante, ó dar instrucciones á su Delegado en ésta 
con objeto de que concurra á la Asamblea Magna extraordinaria 
que se ha de celebrar el diez y nueve de Octubre del corriente 
.aíío, en la que se tratará de la modificación de los Estatutos y de 
la renovación del Consejo Nacional con arreglo á los nuevos que 
.se acuerden. 

En esta Asamblea se acordará también la fecha en que se 
lia de efectuar la que tendrá por objeto tratar del debatido asun- 
to de los ''traidores y guerrilleros" para que no rijan los desti- 
nos de la República. 

Dada la importancia de los asuntos que se van á debatir, se 
.hace indispensable la representación de ese organismo en di- 
<eho acto. 

De usted atentamente. 

El Presidente. 



CONSEJO NACIONAL DE VETERANOS DE LA INDEPENDENCIA 

Habana, Septiembre 30 de 1911. 
iSr. Presidente de la Delegación de 

El día 20 del presente mes se llevó á cabo en la ciudad de 
Santa Clara una conjunción de veteranos de la Independencia, 
¿en número de más de ochocientos, y en ese día consignaron su 
más enérgica protesta ante los representantes de los poderes pú- 
blicos en dicha localidad, para que no continuasen en sus puestos 
los "traidores y guerrilleros" que desempeñaban cargos públicos. 

Los Jefes de Oficinas que fueron entrevistados por los repre- 
sentantes de los veteranos, pidieron una lista de los funcionarios 
que se señalaban, por su mala historia patriótica, indignos de ocu- 
par cargos públicos, para separarlos, lista que, aun cuando so 
Mzo con toda exactitud, hubo que hacerla precipitadamente, por- 
que de antemano no estaba hecha. 

Como que el acto llevado á cabo por nuestros compañeros de 
'Santa Clara no ha de ser el único, pues se ha de repetir donde 
•quiera que haya "traidores y guerrilleros" tomando parte en la 
Administración pública, y se pueda reunir un contingente efec- 



59 

tivo de veteranos; yo le recomiendo que, desde ahora, debe esa, 
Delegación ir haciendo una lista de aquellas personas que, por 
sus antecedentes antipatrióticos y por su enemiga á los princi- 
pios republicanos, no sean acreedores á ocupar cargos públicos y 
estén ocupándolos. 

Para la confección de esta lista no debe intervenir para nada 
la venganza personal, ni mucho menos la pasión política, y en ella 
no debe figurar el nombre de persona alguna de que no se tenga 
la "absoluta seguridad' 1 de que procediendo como "malos cuba- 
nos" cuando la Patria luchaba por su Independencia; y en los 
casos de personas que ofrezcan alguna duda, lo mejor es no anotar 
su nombre, pues sería el mayor de los errores, y aún de los horro- 
res, cometer una injusticia ele esa clase. 

Cuando dicha lista esté terminada y sea aprobada por esa- 
Delegación, en cualquier sesión que se celebre, con el mayor nú- 
mero de sus miembros, se servirá usted enviar al Consejo Nacional 
una copia con el acta certificada de la sesión en que fué aprobada . 

De usted atento compañero 

M. Aranda. 



Habana, Octubre 5 de 1911. 

Sr. Presidente de la Delegación de 

Estimado compañero : 

En nombre de la Comisión de Festejos, tengo el gusto de 
invitar á usted y á los miembros todos de esa Delegación de ~u. 
digna Presidencia, para las fiestas que, en conmemoración del 
aniversario del grito de yara, se celebrará en esta Capital el 
día diez de octubre, figurando en su programa — del cual le ad- 
junto un ejemplar ■ — un "rancho mambí", servido por el res- 
taurant "El Louvre" y que será gratis para todos los veteranos. 

Esperando que usted y los demás compañeros de esta Dele- 
gación harán lo posible por honrarnos con su asistencia. 

Queda de usted atento compañero 

M. Aranda. 



CONSEJO NACIONAL DE VETERANOS DE LA INDEPENDENCIA 

Habana, Octubre 24 de 1911. 

Sr. Comandante Manuel Secades. 

Ciudad. 

Tengo el gusto de comunicarle que en la sesión celebrada 
por este Consejo Nacional el día 21 de los corrientes, continuación 



60 

de la Asamblea Magna, lia sido usted electo Secretario de Actas 
del Consejo Nacional de Veteranos de la Independencia. 

Lo que me complazco en notificarle para su satisfacción y 
fines conducentes. 

De usted atentamente, 

Emilio Núñez, 
Presidente del Consejo Nacional. 



ilos veteranos de la independencia, al pueblo de cuba 

Conciudadanos : 

Un gran movimiento de la conciencia nacional agita la so- 
ciedad cubana. Los Veteranos lo inician y el pueblo cubano lo 
mantiene ; la justicia lo preside ; lo anima el patriotismo. 

Cuando el 20 de Mayo de 1902, la adorada bandera de los 
cubanos, saludada por todas las naciones, flameó sobre las forta- 
lezas seculares, tras medio siglo de luchas desesperadas y glorio- 
sas, los supervivientes de la legión libertadora, al calor de gene- 
roaos y puros sentimientos, estrecharon sobre el corazón á sus 
compatriotas; y unidos los cubanos bajo el lema de "la repúbli- 
ca con todos y para el bien de todos ", comenzaron la vida dig- 
nificada de un pueblo libre. 

Rotas las cadenas, las servidumbres abatidas, el cubano, 
dueño al fin de su Patria, alzó la frente al sol de un nuevo día 
de justicia, libertad y progreso : se arrancó del corazón las santas 
iras de la guerra y abrió las puertas de la nueva sociedad á todas 
las actividades humanas, sin amargas exclusiones. Al español 
tiue le combatiera y al compatriota que le traicionara, ofreció 
por igual sus fértiles tierras, sus ricas industrias, su comercio, 
¡sus talleres, sus libertades y el amparo de sus leyes. 

El cubano, ante el enemigo vencido, borró la sombra del 
opresor, y ante el propio compatriota que le asesinara en la 
emboscada, cerró los ojos, y brindó á todos por igual, con piado- 
ra mano, cuanto poseía ; la tierra que había redimido y las liber- 
tades que había conquistado. Lo único que no podía, sin demen- 
cia, ofrecerles, era la dirección de la nueva República. No podían 
resguardar nuestra libertad los que la habían combatido ; la 
'.sociedad cubana no podía erigir en jefes á sus propios enemigos. 

El pueblo cubano quiso para guía de la nueva nacionalidad 
■el probado patriotismo, y así lo expresó, con voluntad soberana, 
al elegir sus primeros magistrados. Quiso que los cargos públi- 
cos fuesen, como deben ser, para la aptitud, la idoneidad, la hon- 
radez y el mérito, no para la delincuencia. ¿ Cuándo, en qué país, 



61 

ni con que pretexto de igualdad, se lia visto premiada la traición 
contra la Patria ? 

Si en la igualdad ante la ley pudieran, monstruosamente, 
confundirse el bien y la perversidad, que la conciencia universal 
j las leyes lian separado, ni tendría castigo el delito ni estímulo 
la virtud, y la sociedad desquiciada en su fundamento moral, sin 
tradiciones, sin bandera y sin ideales, sería deshonrada ante las 
más groseras fuerzas de la bestialidad humana. 

Aquellos malos cubanos que alzaron sus manos contra Cuba 
no ya conformes con el perdón de sus crímenes, se dedicaron, con 
diversas intrigas, á reconquistar en la República un predominio 
que, de subsistir, liaría al pueblo cubano bajar humillada la 
frente, encendida por el rubor y la vergüenza. Alejándose casi 
siempre de los pueblos que fueron testigos de sus maldades, alis- 
tándose sigilosamente bajo los banderines de los Partidos Políti- 
cos y contaminando todo cuanto tocaran, han ido escalando aque- 
llos puestos que debieron reservarse á los cubanos que carecen de 
manchas en su vida, á extremo tal, que algunas localidades sufren 
la desdicha de tener como representantes de la autoridad, á gue- 
rrilleros viles que en los aciagos días de la guerra gozaban en 
arrastrar por las calle;, frente á las familias cubanas enloqueci- 
das, les cadáveres ensangrentados de los mártires de Cuba. 

Basta ya de monstruosa tolerancia. Pe hoy más, nuestra 
pasividad sería imprevisión, deshonor y cobardía. La República, 
firme y fuerte después de tantos años de resignación, debe con- 
sagrar algunas energías á separar de la administración pública 
á los que traicionaron á la Patria. 

La Ley Penal de Cuba, promulgada en la época revolucio- 
naria, comprendía en el delito de traición, castigado con la 
muerte, al espía, al guerrillero, á todo cubano que combatía con- 
tra Cuba, ó de un modo directo favorecía el progreso de la* ar- 
mas enemigas. Y aún el mismo Código Penal español, todavía 
vigente en Cuba, define al traidor diciendo, con admirable con- 
cisión : "El que tomare las armas contra la Patria bajo bandera 
enemiga ' '. 

Y si la Ley Penal aquí vigente fija el concepto universal del 
traidor á la Patria, como un crimen tan horrendo que para él 
todos los pueblos de la tierra forjan la .cadena perpetua y alzan 
la horca, ¿cómo vamos á tolerar que los traidores, adueñándose 
cautelosamente de la administración de la República, puedan 
volver á traicionarla y hundir su acero en el corazón de Cuba? 
¿Cómo hemos de legar á las nuevas generaciones, con la muerte 
de nuestros mejores sentimientos, el ejemplo pavoroso y funesto 
de entregar ahora, en nombre de una igualdad mentida y de una 
concordia vergonzante, el dinero público, los honores y la autori- 
dad de Cuba, á aquellos mismos siniestros guerrilleros? ¡No! 

Lejos está de nosotros la idea de que se les aplique hoy el 



62 

castigo á que se hicieron merecedores, porque con el ultimo dis- 
paro que consagró la victoria, se proclamó como principio funda- 
mental para el porvenir, el perdón de .todos los agravios, para 
restablecer con la paz moral de los espíritus, el equilibrio social 
perturbado ; pero ni entonces ni después se reconoció como un 
dogma confiar á la traición la obra del patriotismo. ¿Qué menos 
puede pedirse á nuestro enemigo de ayer, amigo interesado de 
boy para medrar á la sombra de las instituciones republicanas, 
que la renuncia de todo cargo público, que ni moral ni legalmen- 
te tiene derecho á desempeñar? Puede, sí, vivir en Cuba como 
ciudadano ó como extranjero, al amparo positivo de nuestras le- 
yes protectoras, que defenderán su vida, su- hacienda y su liber- 
tad; pero jamás, sin lastimar la conciencia nacional, preten- 
derá dirigir los destinos de la República. 

Los Veteranos de la Independencia en este conflicto inevita- 
ble, no por ellos provocado, sino por el cinismo con que los re- 
probos se van apoderando de los pueistos oficiales y del porvenir 
de la Patria, señalan á los poderes de la Nación las inhabilita- 
ciones prescriptas contra los cubanos de "mala conducta" por la 
Ley del Servicio Civil, é invocando la justicia, la previsión y el 
sentimiento patrio, acuden al corazón del pueblo cubano ; por- 
que sería absurdo y monstruosamente inmoral calificar de "bue- 
na" la conducta de aquellos cubanos que pelearon contra Cuba, 
realizando un crimen de lesa patria, castigado con la pena de 
muerte en los Códigos del mundo. 

Somos los primeros en guardar las leyes y el público sosiego, 
pero con tenacidad digna de la patriótica finalidad que persegui- 
mos, lucharemos sin descanso hasta lograr el éxito completo, que 
en tan noble empresa habrán de secundarnos las autoridades y 
poderes de la República, el pueblo de Cuba, y esa generación 
joven, la mejor esperanza de la patria, y á la que los veteranos 
hemos de entregar, como precioso legado, el patriótico deber le 
velar porque no se mixtifique el concepto de la Revolución ni se 
debilite el amor á la nacionalidad cubana. 

Nada pedimos para los Veteranos, aunque la miseria les 
hiera muchos hogares; sólo queremos que á los desleales sustitu- 
yan en los cargos públicos los cubamos que amaron á Cuba y los 
que no deshonraron su existencia; todos los cubanos, menos los 
que combatieron contra Cuba. Queremos, porque Cuba lo necesi- 
ta más que ningún otro pueblo, que aquí siempre se execre la 
traición y se aprecie el patriotismo. Para los cargos de la Repú- 
blica ya no deben confundirse los traidores con los patriotas. El 
que igualar pretenda á los demás cubanofe al guerrillero vil, tiene 
la conciencia de un guerrillero. 

Que los traidores aren en paz la tierra que sembraron de 
huesos cubanos ; pero que jamás usurpen ni profanen los cargos 
de la República que tanto odiaron, los espías, los movilizados, 



63 

los guerrilleros, los que profanaron él cadáver de Antonio Maceo 
y destrozaron la juvenil cabeza de Panchito Gómez, siniestros 
malvados cuya aparición en nuestros campos era para la familia 
cubana la señal terrible del incendio, la bestialidad y la matanza, 
á cuyo furor brutal rodaban las ancianas cabezas y eran ahogados 
los sollozos de las madres y los gritos de la inmaculada inocencia. 

Habana, 28 de Octubre de 1911. 

Por el Consejo Nacional de Veteranos : — G-eneral Emilio 
Núñez Rodríguez, Presidente. — Comandante Manwel Seaades 
Japón, Secretario. — (Siguen las firmas). 



UNA SESIÓN DEL CONSEJO NACIONAL DE VETERANOS (1) 

El Comandante Secadas: "Como quiera que la sesión ex- 
traordinaria ha sido suspendida por haber retirado el Coronel 
Camejo su moción, únicamente deseaba hacer una aclaración 
relacionada con la del Coronel Sanjenís ; una explicación re- 
ferente al alcance que pudiera tener, prácticamente, la dero- 
gación ó la suspensión de la Ley del Servicio Civil. 

"La aclaración relacionada con el coronel Sanjenís, desde 
el primer momento, guiados por nuestro patriotismo, acordamos 
presentar nuestras reclamaciones á los Poderes constituidos, 
dentro de los preceptos legales ; y tan es así, que en las primeras 
sesiones celebradas en el Consejo Nacional de Veteranos, en 
nuestra primitiva casa, sostuve ese criterio, que tuve la satis- 
facción ele ver que encontraba acogida entre los compañeros, 
puesto que á ellos les animaban iguales propósitos, acordándo- 
se no solamente consignar en nuestro manifiesto un párrafo 
en que se desenvolvía el concepto de acatar la ley, sino que 
también se aceptó otra proposición mía. consistente en visitar 
al señor Presidente de la Eepnblica, ofrecerle nuestros respe- 
tos, exponerle nuestras quejas para que las remediara, al Con- 
greso en solicitud de que se promulgara una ley que impidiera 
que aquellos que habían combatido la independencia con las ar- 
mas en la mano pudieran poner en peligro nuestra nacionali- 
dad. Por consiguiente, los consejos nobles que ahora tenemos 
el gusto de oir en labios del querido compañero Sanjenís en el 
sentido de respetar la ley. sin necesidad ele que viniera por un 
conducto tan autorizado nosotros espontáneamente lo tuvimos 
en cuenta, porque á ello nos obligaban nuestros estatutos, nu Q s- 
tra condición de veteranos y nuestro amor á la patria. Pruébalo 
el texto de nuestro manifiesto, que tengo el gusto de leer y que 
tengo la completa seguridad de que también habrá leído el 
compañero Sanjenís. Desde luego esos generosos consejos, y 
otros análogos, estamos obligados á oírlos con el cariño que nos 
inspira tan estimable compañero ; pero recuerdo que en nues- 



(1) Por orden de fechas, á este trabajo le corresponde aparecer en la página 132. 



64 

tras primeras sesiones hice presente la conveniencia de no re- 
plicar y no sostener polémicas públicas con todos aquellos dis- 
tinguidos miembros del Ejército Libertador que combatían nues- 
tra finalidad desde las columnas de la prensa, sino que por el 
contrario, debíamos invitarlos á que asistieran á nuestro Cen- 
tro; y aquí, con el respeto que siempre hemos tenido para to- 
das las doctrinas, aun para las contrarias, aceptaríamos ó no 
las orientaciones que ellos nos marcaran. 

"Recuerdo que en vista de esas manifestacionts, el doctor 
López Rovirosa redactó una moción, que sintentizando aque- 
llas, fué acordada por el Consejo. Observe el coronel Sanjenís 
la conformidad: nosotros, muy lejos de impedir la presencia de 
los compañeros opuestos á nuestra campaña, teníamos el deseo 
de oir sus autorizadas opiniones, de discutir á la luz serena de 
los principios, y de resolver en definitiva lo que fuera más jui- 
cioso, acertado y patriótico. 

"La explicación indicada estoy en el deber de proporcio- 
narla como veterano y como abogado : se relaciona con el alcan- 
ce de la derogación ó suspensión de la Ley del Servicio Civil, 
alcance que debo explicar á mis compañeros. Aun cuando mu- 
chos conocen los preceptos de dicha ley, es conveniente que no 
nos hagamos ilusiones en la creencia de que con la derogación 
ó suspensión de esa ley se ha resuelto en definitiva el problema 
planteado. Esa ley, en sus artículos 13 y 14, determina lo que 
debe entenderse por servicio clasificado y servicio no clasifica- 
do, y únicamente la jurisdicción de esa ley alcanza á los com- 
prendidos en el servicio clasificado. Fuera del servicio clasi- 
ficado quedan dos poderes importantes de la República : el Po- 
der Legislativo y el Poder Judicial. Poderes á los cuales no con- 
cierne la Ley del Servicio Civil. 

Tratándose del Poder Ejecutivo, quedan fuera del servicio 
clasificado, y por tanto, no amparados por la Ley del Servicio 
Civil, las Fuerzas de mar y tierra, todos los cargos electivos ó 
electorales, los representantes diplomáticos, los profesores de la 
Universidad, los funcionarios afianzados, los Secretarios del Des- 
pacho, Secretario de la Presidencia, Secretarios de Goberna- 
dores y Alcaldes, etc., etc. En síntesis : la ley del Servicio Ci- 
vil no alcanza ni al Poder Legislativo, ni al Poder Judicial, ni 
á los Gobernadores, ni á los Concejales, etc., etc. Y además, se 
trata de que tampoco alcance, á virtud de un mensaje presi- 
dencial, á la Policía, cuyos servicios se consideran inadaptables 
á. los preceptos de esa ley; de donde resulta que los efectos de 
la suspensión ó derogación de la ley del Servicio Civil sola- 
mente pueden alcanzar á los empleados de las Secretarias del 
Despacho y á los empleados de menor cuantía de los Ayunta- 
mientos y Gobiernos de las Provincias, que por su insignifi- 
cancia y por su intervención ajena á la política, que prohibe 



65 

precisamente esa ley del Servicio Civil, no podrían nunca po- 
ner en peligro, en forma alguna ni por ningún concepto, las 
instituciones republicanas. Los que intervienen en la política, 
los que marcan orientaciones, los que pudieran crear dificulta- 
des á la República por su enemiga á la revolución cubana, son 
los altos, los poderosos, los que ocupan cargos elevados ; los Secre- 
tarios, los Gobernadores, los Alcaldes, los Legisladores, etc., etc. 

De ahí que el Consejo Nacional de Veteranos, cuando pu- 
blicó su Manifiesto, hiciera constar en varias partes del mismo, 
que se anhelaba que no rigieran nuestros destinos, ni se cons- 
tituyeran en nuestros directores, los enemigos de la Indepen- 
dencia ; de <aiú también que resulte inexacta la acusación que 
muchos nos dirigen significando que los veteranos sólo quieren 
los cargos burocráticos, afirmación que se robustecería si nos 
conformáramos con esa derogación ó suspensión de la ley del 
Servicio Civil, y en cambio, se dejara que ocuparan esos altos 
puestos aquellos á quienes se impedía ingresar en las oficinas 
burocráticas. . . 

Terminó diciendo que estaba concluyendo un trabajo que 
había anunciado en días anteriores, en el cual demostraría que era 
constitucional su proyecto, y que, en cambio, no lo era el que se 
había presentado solicitando la derogación ó suspensión de la Ley 
del Servicio Civil ; trabajo que tendrá mucho gusto en darlo á co- 
nocer á sus compañeros antes de llevarlo á la prensa, si así lo 
tenían por conveniente. 

El General Fernámdez de Castro: El Comandante Secades 
ha sostenido que la derogación ó suspensión de la ley del Servicio 
Civil será ineficaz para satisfacer las aspiraciones de esta Asam- 
blea, y de la inmensa mayoría de los veteranos de la República 
que la secundan, y ha enumerado quince casos que determina la 
ley como no comprendidos en ella ; pero el Comandante Secades se 
ha olvidado de que esos casos son los que está obligado el Presi- 
dente de la República á resolver por su cuenta, según las bases 
estipuladas por la Comisión de Arbitraje. 

Para nada les estorba la derogación ó no de la citada ley. 
En cambio se dio á conocer que la ley del Servicio Civil eia un 
obstáculo para que el Ejecutivo pudiera afrontar el problema 
y resolverlo en toda su magnitud; y es por esto que el Parti- 
do Conservador, contra sus propios principios, pero afanoso de 
contribuir á esa solución, acordó la derogación de la citada ley, 
que era el obstáculo á que me he referido. 

Conseguido esto, puede el Ejecutivo Nacional satisfacer, 
por ahora al menos, una parte importantísima de nuestras as- 
piraciones; y se ha conseguido más. mucho más de lo que era 
de esperarse en tan corto tiempo, porque es necesario fijarse 
mucho en la importancia que el problema tiene para el país 
y para la estabilidad de la República. 



66 

En cualquier forma que se resuelva, su transcendencia se- 
rá notable : con las bases acordadas por la Comisión de Arbi- 
traje y con la derogación de la ley del Servicio Civil, tenemos 
que por los Poderes Públicos se ha reconocido la razón y la jus- 
ticia de lo que pretenden y piden los veteranos ; y lo que es 
más, actúan para satisfacer esas aspiraciones; y esto ya es un 
triunfo colosal. Por la misma gravedad del problema y su tras- 
cendencia, es de notar que no puede ni debe resolverse en una 
hora ; es cuestión de tiempo y de seguir laborando como lo es- 
táis haciendo. 'No pretendáis que el problema se resuelva pron- 
to en toda su plenitud, sino que se resuelva bien, en forma be- 
neficiosa para el país y para la República, que es lo que más 
obligados estamos á defender todos. 

El Comandante S\&cades! Deseo decir algo respecto á lo 
que ha expresado el querido General Fernández de Castro. Este 
distinguido compañero está de acuerdo con la finalidad de 
nuestra campaña, ó sea que la derogación de la Ley del Ser- 
vicio Civil no es suficiente para satisfacer las aspiraciones de los 
veteranos ; pero es preciso tener en cuenta que la Cámara te- 
nía el propósito, de no hacer otra cosa que derogar ó suspen- 
der la Ley del Servicio Civil, estimando que con ello se resol- 
vía el problema. Varias voces, entre ellas la del General Fer- 
nández de Castro: "No, lá Cámara va á continuar trabajan- 
do sobre esto." Creencia errónea, puesto que ios veteranos, inde- 
pendientes de las iniciativas ajenas al Consejo, persiguen un fin 
más elevado, consistente en lograr que para todos loscargos, elec- 
tivos ó no electivos, se exija la condición de no haber combatido á 
la República con las armas en la mano. Por tanto, hace falta la 
promulgación de una Ley que llene esa aspiración de los Vetera- 
nos sin necesidad de cometer ahora un atentado. Varias voces: 
("La Ley Secades"). 

(La Discusión del día 7 de Diciembre de 1911.) 



LOS GTJEREILLEROS Y EL SENADO 
MODIFICACIÓN DE LA LEY DEL SERVICIO CIVIL 

En la tarde de hoy ha sido presentada al Senado la siguiente 

PROPOSICIÓN DE LEY 

Artículo 1." — 'El inciso del artículo 38 de la vigente Ley 
del Servicio Civil se entenderá redactado de la manera siguiente : 

(3) Justificar haber observado anteriormente buena con- 
ducta. Las autoridades tendrán facultades para hacer nombra- 
mientos con arreglo á las leyes y la Comisión del Servicio Civil 
en lo referente á la lista de elegibles, para ©argos del Servicio cla- 
sificado, considerará aue han tenido mala conducta. 



67 

(a) Los aspirantes que tuviesen vicios vergonzosos. 

(b) Los que en cualquier tiempo hubiesen cometido actos 
de indignidad, en un servicio público. 

(c) Los que en cualquier tiempo hayan realizado hechos 
que, aunque no punibles, les hagan desmerecer en el concepto 
público. 

Es además motivo que impida la obtención de tales cargos 
haber combatido con las armas la independencia de Cuba. 

Artículo 2.° — Esta ley comenzará á regir desde su publica- 
ción oficial y quedan derogadas todas las leyes que se opongan 
á su cumplimiento. 

¡Palacio del Senado, 10 de Noviembre de 1911. — (f) Anto- 
nio Berenguer, José B. Alemán, Miguel Llaneras, A Nodarse. 
(La Lucha, Noviembre 1911). 



CONSEJO NACIONAL DE VETERANOS DE LA INDEPENDENCIA 

Habana, 10 de Noviembre de 1911. 
Sr. Presidente de la Delegación d&. ..... 

Señor : 

Como aclaración á la Circular de fecha 2 del actual, en la 
que se le ordenaba que invitase á los "guerrilleros y traidores" 
que desempeñan puestos públicos que renunciasen éstos, debo 
decirle que en ninguna forma podrá ejercerse coacción ni violen- 
cia de ningún género contra las personas á quienes vaya diri- 
gida la invitación. 

También debo manifestarle, para que sea más efectiva la 
gestión, que este Consejo se reserva el derecho de solicitar las re- 
nuncias de los que ocupan puestos electivos ; por lo tanto, en 
estos casos, la acción de ustedes debe limitarse á informar á este 
Centro Superior sobre los casos de que ustedes tengan cono- 
cimiento. — De usted atentamente, 

Emilio Núñez, Presidente. 



Habana, Noviembre de 1911. 
Sr. Dr. Manuel Seeades, Comandante del Ejército Libertador, 
Aguiar núm. 50 (altos), Ciudad. 
Distinguido amigo y compañero : 

Conforme se sirve interesar en su atenta carta fecha 13 del 
corriente mes, á la presente me es grato devolverle el telegrama 



á usted dirigido desde Trinidad por el señor J. Lugones, Presi- 
dente de la Delegación de dicha localidad, y por el cual se le 
nombra á usted Delegado ante el 'Consejo Nacional. 

En tal virtud, me permito rogarle se sirva manifestar si 
acepta la referida designación, á fin de tomar debida nota de ello 
en las Oficinas del Consejo y en la relación que se ha de hacer 
de todos los representantes de Delegaciones. 

En espera de su grata, queda como siempre suyo afectísimo 
amigo y compañero, 

M. Arando,. 



DELEGACIÓN DE VETERANOS DE TRINIDAD 

Trinidad, Noviembre 11, las 10.10 a. m. 

Doctor Manuel 8eead.es — Habana. 

'Constituida Delegación Veteranos ésta, fué usted nombrado 
Delegado á la Nacional Rogamos vuestra aceptación. 

•/. Lugones, Presidente. 



CONSEJO NACIONAL DE VETERANOS DE LA INDEPENDENCIA 

Habana, 11 de Noviembre de 1911. 

Comcmdamte, señor Manuel SevaSes. 

Ciudad. 
Señor : 

Tengo el gusto de comunicar á • usted que con fecha 9 del 
actual, ha sido designado por el Consejo Nacional, para for- 
mar parte, de la Comisión de Asuntos Legales, con el carác- 
ter de 'Vocal. 

De usted atentamente. 

Emilio Núñez, Presidente. 



Güines, Noviembre 11 de 1911. 

Comandante, señor Manuel S\&oaées. 

Habana. 
Señor : 

La Delegación en esta Villa, que me honro presidiendo, del 
Consejo Nacional de Veteranos de la Independencia de Cuba, 
en sesión celebrada el día nueve del actual, acordó celebrar una 



69 

nueva reunión en el Salón-Teatro de esta Villa, á la cual han 
sido invitados todos los Veteranos de este Término y en la que 
se ha de tratar de la campaña emprendida por dicho Consejo 
contra los "Guerrilleros y Traidores". 

Y teniendo usted, ademán de sus indiscutibles antecedentes 
patrióticos y probadas facultades oratorias, la condición de ser 
muy conocido y altamente estimado en esta población, esta 'De- 
legación acordó rogarle nos honre concurriendo á dicha reu- 
nión y dándole sus juiciosos consejos á todos los compañeros 
que á ella concurran. 

De usted atentamente. 

José A. Suárez 

Presidente P. S. 



Habana, Noviembre 13 de 1911. 
Sres, Generales: 

Agustín Cebreeo, Emilio Núñez, Juan Eligió Ducassi, José 
Fernández de Castro, Fernando Freiré de Andrade, Pedro Díaz, 
Ricardo Sartorio, José Miró Argenter; Coroneles: Carlos Men- 
dieta, Eulogio Sardinas, Manuei Aranda, José Gálvez; Coman- 
dante Manuel Delgado y ¡señor Juan G. Gómez. 

Mi muy estimados amigos y compañeros : La Comisión que 
ustedes me han dado, obedeciendo sin duda á sentimientos bené- 
volos más que á mis propios merecimientos, pertenece á la cate- 
goría de aquellas que, al mismo tiempo que honran y enaltecen, 
sirven para solucionar un conflicto ó para complicarlo nue- 
vamente. 

De que exista serenidad de juicio, y un detenido estudio en 
todos los aspectos de la cuestión planteada, puede depender que 
desaparezca la presente alarma que á todos nos preocupa, ó que 
aumente su proporción ; y, para disponer de aquellos elementos 
indispensahles, se necesitaría un plazo mayor que el conferido 
para la redacción de la Ponencia relativa á buscar una definitiva 
solución á los problemas actuales. 

Ahora bien ; como quiera que también me doy perfecta cuen- 
ta de la urgencia necesaria para resolver definitivamente este 
asunto, solamente suplico á mis distinguidos compañeros un plazo 
de veinticuatro horas, que es lo menos que, en estas condiciones 
anormales, se puede pedir y pudiera concederse. 

Rogándoles, po>r consiguiente, que la Junta señalada para 
el día de hoy se suspenda para mañana á la misma hora, queda 
de ustedes afectísimo amigo y compañero que los distingue y 
aprecia, 

Manuel S.eoades. 



70 

Habana, Noviembre 16 de 1911. 

Sr. Doctor Mwm&l Seoaúes. 

Ciudad. 

Distinguido compañero y afectísimo amigo : La idea de us- 
ted para solucionar el conflicto de los Veteranos, la creo tan her- 
mosa, que mientras más la estudio, más grande me parece. Ella 
resuelve el problema de modo tal, que nadie podrá nunca repro- 
char á los que batallaron por una patria libre, que hayan preten- 
dido establecer privilegios al querer distinguir los cubanos que se 
sacrificaron por la independencia y los que con las armas en la 
mano combatieron en los campos de batalla á los heroicos li- 
bertadores. 

El alcance del significado de "guerrilleros" en la actual 
contienda, lo han indicado ya, el General Núñez, en su carácter 
de Presidente del Consejo Nacional, en la carta que hoy precisa- 
mente publica El Día y el teniente coronel Carlos Masó en el 
manifiesto que publicó ajyér El Comando, en su edición de la 
mañana. Ambos convienen en que, los "guerrilleros" son, los 
nacidos en Cuba que ruda y deliberadamente combatieron la in- 
dependencia con las armas en la mano, agregados á las columnas 
españolas que operaban contra las fuerzas cubanas. 

Si el criterio de los Veteranos del "Consejo Nacional y el de 
los Veteranos protestantes están conformes en el alcance del 
concepto, el significado debe aceptarse por todos sin vacilar, 
puesto que ambos convienen en la definición de que "guerrille- 
ros" son los que con las armas en la mano hostilizaron en combate 
de sangre á los heroicos libertadores. Así pues que, con solo 
añadir á los requisitos que deben exigirse para optar á los pues- 
tos públicos él de "no haber combatido la independencia con las 
armas en la mano agregados á las columnas españolas que ope- 
raban contra las fuerzas cubanas", está resuelto el problema. 

El teniente coronel Mas'ó, va mucho más allá y llama traido- 
res á los presentados. Esto es injusto. 

El enfermo, es una gran impedimenta para las operaciones 
militares. Muchos valientes enamorados del ideal de la indepen- 
dencia, fueron presentados por consejos de sus mismos Jefes, que 
veían su inutilidad para la campaña y lo imposible de su cura- 
ción por la falta de los elementos más indispensables. Estos pre- 
sentados, verdaderas impedimentas para las operaciones de las 
fuerzas en él campo, prestaron en las poblaciones, á pesar de 
sus enfermedades, graneles servicios á la revolución y son dignos 
del reconocimiento y gratitud por sus sacrificios. 

¡Si otros, útiles y en condiciones de poder luchar en el campo 
se presentaron al gobierno español y fueron traidores, sería alta- 
mente injusto calificar lo mismo á unos que á otros. 



71 

A mi juicio no debe usted decir nada de los presentados. Es 
cuestión ésta tan delicada que sería más que difícil, imposible 
salir airoso. 

Usted tiene suficiente talento para comprenderlo. Además, 
este no es el momento de juzgarlos. La historia se encargará de 
condenar á los malos y de aplaudir á los que con valor temerario 
contribuyeron en los pueblos al triunfo de la revolución li- 
bertadora. 

Ahí le vá mi pobre opinión. Si algo puede valerle, me ale- 
graría infinito, porque mi buena amistad á usted me hace desear 
que salga airoso de la difícil empresa que le han encomendado. 

Que Dios lo inspire, para que la patria lo bendiga, y acep- 
te el afecto de su admirador y buen amigo y compeñero, 

Lelo. José L. del Olmo. 
(El Triunfo. — Habana). 



LA CUESTIÓN DE LOS VETERANOS 

La cuestión suscitada por ios veteranos sigue preocupando 
á la opinión pública y siendo el tema preferente de la prensa. 

Sin embargo, la cuestión parece resuelta, ó por lo meóos en 
camino de resolverse satisfactoriamente, desde el momento que el 
Gobierno y el Consejo de Veteranos han convenido en nombrar 
una Comisión mixta para llegar á un acuerdo definitivo que, en 
lo posible, atienda demandas justas sin ocasionar perturbaciones 
que siempre serían de lamentar. 

Sin desconocer, como ya lo consignamos, las razones que han 
determinado la actitud de una parte de los veteranos al promo- 
ver la agitación contra los guerrilleros que ocupan destinos pú- 
blicos, hemos de consignar con franqueza, que esa agitación ha 
producido efectos comprometedores para la paz moral y hasta 
para el crédito de la República, y esto es precisamente lo que 
hemos de deplorar. 

Se ha hablado de indicaciones del Ministro de España, de 

la venida de buques americanos, de posibles intervenciones 

La verdad es que no había motivo para tanto, y conceptuamos 
como una ofensa al buen nombre cubano que se haya recurrido 
á tales extremos. Ya va siendo hora de que los asuntos de Cuba 
se traten y se resuelvan sin que se hagan intervenir extrañas 
ingerencias, que sólo tendrían razón de manifestarse caso de so- 
brevenir situaciones de fuerza que pusieran en peligro intereses 
ó vidas de extranjeros, cosa que en el presente caso no ha suce- 
dido ni hay siquiera indicios de que suceda. 

(El Tiempo. — Habana, Noviembre 18 de 1911). 



72 



Las representaciones del Gobierno y de los Veteranos (1) 
han acordado las resoluciones siguientes : 



PRIMERA 

Que reconocida su conveniencia, se realice una inmediata 
y eficaz depuración en el personal que sirve los destinos públicos 
■de la Nación, para obtener, en definitiva, que el mismo esté for- 
mado por cubanos de honrosa historia. 

SEGUNDA 

Oon el propósito anteriormente enunciado, se procurará por 
todos los medios legales, que cesen en los cargos de confianza en 
la Administración Central, aquellos funcionarios públicos, res- 
pecto de los cuales se demuestre que tomaron las armas contra 
•la causa de la Independencia de Cuba, en cualesquiera de las 
guerras separatistas y que no hayan sido rehabilitados al amparo 
de las Leyes de la Revolución. 

TERCERA 

Que igualmente se procurará que cesen aquellos funciona- 
rios y empleados públicos del Ejecutivo Nacional que pertenez- 
can al servicio no clasificado y respecto de los cuales se haga 
igual demostración, siempre que, por razón del respeto debido 
á las Leyes, puedan ser separados libremente. 

CUARTA 

Que. se acepte como criterio de buena gobernación la adop- 
ción de medidas, dentro del cumplimiento de la Ley y las necesi- 
dades del servicio público, tendentes á' realizar la misma selec- 
ción en el personal que sirve los restantes cargos públicos de la 
Administración Central ó de nombramiento del Ejecutivo, ya 
pertenezcan ó nó al "servicio clasificado". 

QUINTA 

Que los Secretarios del Despacho y los Jefes de Departamen- 
to, instruirán y resolverán, previa denuncia ratificada, los expe- 
dientes necesarios para acreditar los antecedentes "'personales á 
que se contraen las condiciones anteriores y en los cuales se oirá 
á toda persona ó Corporación que lo solicite. 

(1) Esas representaciones las constituían, por parte del Ejecutivo, 
los señores Jesús M. Barraqué, Manuel Sanguily, Ignacio Remirez, y 
Gerardo Machado, Secretarios de Justicia, de Estado, de la Presidencia y 
de Gobernación, respectivamente; y por parte del Consejo Nacional de 
Veteranos, los señores Coronel Manuel Aranda, José Gálvez, Francisco 
López Leiva y el Coronel del Cuerpo Jurídico Juan M. Menocal, actual 
Secretario de Justicia, cargo que ocupó inmediatamente de la salida del 
señor Barraqué. 



73 

SEXTA 

Que se deeelaren excluidos de las cláusulas anteriores los em- 
pleados públicos de las clases de obreros y jornaleros. 

También quedan excluidos los empleados del Ejecutivo Na- 
cional cuyo sueldo no exceda de $1,000-00 anuales en la Habana, 
y de $600-00 en provincias ; prefiriéndose para cubrir esos pues- 
tos, en igualdad de circunstancias, á los cubanos á quienes se 
refiere la cláusula primera. 

SÉPTIMA Y ÚLTIMA 

Que si, como consecuencia de la agitación que ha culminado 
en el acuerdo de las precedentes conclusiones, se alterase el orden 
público por cualquier motivo injustificable, con notorio perjuicio 
de la República que todos debemos mantener y afianzar, los Ve- 
teranos se obligan á disuadir á los que de tal manera procedan, 
empleando los medios más eficaces á su alcance y, en todo caso, 
á robustecer la acción del Gobierno nacional en cumplimiento de 
deberes ineludibles. 

Certificamos : Que las resoluciones que preceden han sido 
aprobadas por unanimidad por las representaciones del Gobierno 
de la República y del Consejo Nacional de Veteranos de la In- 
dependencia, en la sesión de este día. 

Habana, Noviembre 18 de 1911. 

(F) F. López Leiva. 
(F) Ignacio Remirez. 



LA PONENCIA DEL DOCTOR SECADES 

Publicamos á continuación el texto íntegro de la notable 
''(Ponencia", redactada por el comandante doctor Manuel Seca- 
des, relativa á la reforma de la Ley del Servicio Civil, en conso- 
nancia con la actual campaña de los Veteranos de la inde- 
pendencia : 

"A mis compañeros de Comisión: 

Los señores generales Agustín Cebreco, Emilio Núñez, Fernando Frey- 
re de Andrade, Juan Eligió Dueassi, José Miró Argenter, José Fernández 
de Castro, Eicardo Sartorio, Pedro Díaz y Enrique Loináz del Castillo; 
coroneles Manuel Aranda, Carlos Mendieta, Eulogio Sardinas, Julián Be- 
tancourt, José Gálvez y comandante Manuel Delgado y el señor Juan 
Gualberto Gómez. 



Para dar solución conveniente al problema de derecho y de conciencia 
nacional, altamente delicado y complejo, planteado por iniciativa de los 
Veteranos de la Independencia y secundado por todos los patriotas de 



74 

Cuba, se me concedió el honor, por mí muy agradecido, de nombrarme 
Ponente de la Comisión Mixta, compuesta por miembros de la Cámara 
kle 'Representantes que forman parte de la Agrupación de Veteranos, y 
por miembros del Consejo Nacional de esta Institución, para redactar un 
proyecto adecuado á las circunstancias y resolutorio de las reclamacio- 
nes que se hacen al Congreso de la República; y aún conociendo las in- 
mensas responsabilidades anexas al cargo conferido, no vacilé en acep- 
tarlo, porque entiendo que en esta situación difícil, es deber ineludible 
para todos los que amen sinceramente á Cuba tomar una parte activa, 
por modestísima que sea, en las manifestaciones de nuestra vida patrió- 
tica, hoy agítala por un malestar profundo que reclama nuestros cuida- 
dos y nuestros desvelos, antes que mantenerse en la inacción, porque esa 
que pudiéramos llamar indiferencia perturbadora, contribuye no pocas 
veces, á que dejen de realizarse obras buenas, y á que triunfe el error, 
si desgraciadamente se iniciara; y también porque se trataba de conju- 
rar conflictos posibles, de crear nuevos estados de derecho, de prestar á 
mi país un nuevo y necesario servicio, en momentos 'de suprema grave- 
'dad como consecuencia natural de las alarmas producidas, no por la ex- 
posición de doctrinas, sino por la exageración de las informaciones, mu- 
chas veces equivocadas, que nos presentaban como inclinados á todo gé- 
nero de violencias para lograr urgentemente la totalidad de nuestras 
aspiraciones 

Era preciso, en estas condiciones, muy separadas de la verdad, llevar 
la tranquilidad á los espíritus, la confianza á los ánimos; y en este con- 
cepto, que era para mí la imposición de un mandato, no tuve en cuenta 
que mi trabajo había de resultar deficiente en la forma y en el fondo, 
tanto por mi falta de competencia, cuanto por la festinación con que 
debía ser realizado; pero yo contaba con que la buena voluntad de mis 
compañeros de Comisión, vendría á suplir los defectos propios de las 
circunstancias expresadas, subsanándolo en sus varios aspectos, y en esta 
confianza hice lo que pjude, complaciéndome en presentarlo á la aproba- 
ción ó á la censura de esta dignísima Comisión. 



Ante todo, es preciso consignar que ese problema que hoy se debate 
es de carácter muy complejo, más que por su índole especial, por el sin- 
¡número de antecedentes que en él concurren, y, por lo mismo, es indis- 
pensable estudiarlo en sus términos iniciales y en sus desenvolvimientos 
sucesivos, siguiendo su proceso biológico en todas sus evoluciones, aunque 
sea sintéticamente, para poder llegar á establecer un principio de solu- 
ción racional y justo, político y social, contando con la acción conjunta 
de los Poderes constituidos, de los Partidos políticos regularmente orga- 
nizados, y de los propios Veteranos, que no sólo desean con su conducta 
prudente evitar complicamion'es para el porvenir, sino que también aspi- 
ran, en cumplimiento de altísimos deberes de patriotismo y de dignidad, 
á consolidar las instituciones por ellos y por todos los buenos cubanos 
establecidas, y á mantener incólume la nacionalidad por sus esfuerzos y 
por sus sacrificios conquistada. 

Este problema tiene su origen en la excesiva generosidad, mal com- 
prendida y peor interpretada, con que los victoriosos, los triunfadores en 
la campaña redentora trataron en aquellos momentos de grandes alegrías 
y de nobles y naturales expansiones, á los vencidos en la lucha por la 
independencia, y en la extensión errónea que se diera al elevado concepto 
de concordia y de fraternidad sintetizado en la máxima sublime del in- 
mortal Apóstol "la Bepública con todos y para todos ' ; . Porque la con- 
cordia proclamada noblemente por los libertadores, sólo podía represen- 
tar, en el orden lógico de los acontecimientos, el perdón de lo pasado, la 



75 

garantía eficaz de respeto inquebrantable á las vidas y haciendas de los 
enemigos, así como al ejercicio de sus legítimos derechos reconocidos por 
la Ley; pero nunca el olvido absoluto del agravio inferido por los sis- 
temáticos contrarios á nuestras aspiraciones, por los que habían combati- 
do cruelmente la Revolución cubana, ya con las armas en 'la mano, ya 
por otros actos externos directos y efectivos; por aquellos que obscure- 
ciendo sus anteriores servicios á Cuba, sancionaron con su aquiescencia 
ó con su silencio, las persecuciones de Weyler, y aceptaron sin protestas 
sus crímenes, que en el mundo entero eran considerados como atentados 
á la justicia y á los sagrados deberes de humanidad. El perdón de lo 
pasado significaba un principio de generosidad. El olvido incondicional 
para ceder á ¿os irreconciliables detractores y enemigos la dirección de 
la nacionalidad, hubiera sido un principio de degeneración. 

Y los cubanos patriotas, los amantes de su independencia soberana, 
si transigieron — dentro de justos límites — por nobleza y patriotismo, 
no abdicaron, ni prescindieron de sus derechos, ni de su dignidad, "con- 
' ' fiando — como dice un distinguido revolucionario — • en que el Grobier- 
" no de la República, cualquiera que fuese, evitaría que ocuparan los 
"altos cargos en la dirección y alministración de nuestros asuntos, los 
"que con las armas en la mano habían combatido nuestros ideales man- 
" teniendo ostensiblemente su odio para los que los defendieron", por- 
que resultaría absurdo confundir, en un mismo nivel, á los leales y á los 
desleales, á los buenos y á los malos, á los servidores de la Patria y á 
sus enemigos. 

Pero es lo cierto, que ninguna de estas consideraciones fundamenta- 
les se han tenido en cuenta siempre, en todos los tiempos, en nuestra 
vida nacional, dando lugar á que la indiferencia ó la tolerancia hubie- 
ran venido á constituir una anomalía constante que la irregularidad de 
los Partidos políticos — en los cuales figuramos muchos Veteranos — ha 
consagrado, en ansias de atraer adeptos á sus filas. 

'Con esos procedimientos de benevolencia y de generosidad, que pu- 
diéramos considerar como manifestación del carácter cubano, se ha incu- 
rrido por todos en el gravísimo error de no preveer que esa excesiva ge- 
nerosidad, unida á una concordia exagerada, habrían de ser la llave falsa 
para dar acceso á los cargos públicos á todos aquellos que habiendo con- 
tra nosotros combatido, y utilizando hábilmente las divisiones de los bue- 
nos patriotas, buscaran egida protectora en agrupaciones políticas de or- 
den sectario que tenían por base el número y no las condiciones de los afi- 
liados. En esa obra de inevitable perturbación, confundiéronse lastimosa- 
mente vicios y virtudes, abnegaciones é indiferencias, patriotismos y 
granjerias; y la influencia perniciosa, desarrollada por el egoísmo, levantó 
á los que por su ductilidad podían ser susceptibles de todo acomodamien- 
to, con evidente preterición de los que noble y honradamente se habían 
consagrado siempre á la defensa de la libertad y de la Patria. De ahí 
surgió el "político de profesión", acomodaticio y calculista, protegido 
por la bandera innoble de la deslealtad; y como consecuencia natural 
de ese estado de cosas, verdaderamente incomprensible dentro del orden 
moral y del orden patriótico, vino la triste división de los Veteranos y 
de todos sus auxiliares, que — .como he dicho — fué sobradamente aprove- 
chada por nuestros enemigos en su propio beneficio. 

Ese movimiento acelerado de invasión, precursor de graves males 
para Cuba, dio á conocer á los patriotas el error que habían cometido 
con sus divisiones, y como derivación de ese conocimiento, prodújose un 
movimiento de reacción salvadora; porque los Veteranos heridos en su. 
dignidad, lastimados en sus derechos, ofendidos por la postergación á 
que estaban sometidos dentro de las esferas de la administración pública, 
cuyas puertas se abrían al que contra ellos combatiera en las horas in- 
ciertas de la contienda armada, privados de todos los elementos indispen- 



76 

sables para cumplir icón la elevadísima misión de velar por la conserva- 
ción de la independencia conquistada, depusieron anteriores diferencias, 
uniéronse nuevamente ante la inminencia del peligro nacional, y levan- 
taron su voz de enérgica protesta, pensando muy acertadamente en que 
los pueblos que no se preocupan de sus destinos son pueblos sin alma, 
y los pueblos sin alma, al decir de un ilustre escritor, son entidades muer- 
tas. Pero para que esa reacción, que tiene sin duda alguna un principio 
fundamental de justicia, no degenere en excesos imprudentes que arras- 
tren al agravio inmerecido ó á la perturbación trastornadora del orden y 
de la tranquilidad social, es indispensable que se definan sus términos y 
conceptos, que se encauce totalmente en el terreno del derecho, que se 
ajuste á la Ley, que se soliciten las reformas que se estiman indispensa- 
bles, sin violencias de ningún género y sin señalamientos ae plazos fata- 
les, porque le otro modo, si procediéramos con un criterio cerrado, falta- 
ríamos a la obligación que voluntariamente hemos contraído al reorgani- 
zarse los Centros de Veteranos: mantener la paz y respetar á los gobiernos 
legalmente constituidos. 

La intransigencia, cualquiera que sea la forma en que se presente, 
no puede ser más que germen de injusticia y de descomposición; y he 
ahí porque es indispensable establecer un procedimiento moderador que, 
adoptando un justo medio, resuelva satisfactoriamente para la República 
el delicado problema planteado. Nosotros no podemos, ni debemos ser 
perturbadores del orden, ni constituir una amenaza para los poderes pú- 
blicos y para la vida individual, por do mismo que representamos el espí- 
ritu de la revolución por la independencia, revolución en cuyo seno se 
castigaba como crimen, como un asesinato, el atentado á la vida del 
enemigo con violación de nuestras propias leyes. 

No ¡ha sido jamás, por tanto, el ánimo de los Veteranos — conforme 
se íha expuesto — provocar conflictos que pusieran en peligro las institu- 
ciones, ni mucho menos negar ó desconocer el ejercicio de derechos legí- 
timos sancionados por la Constitución; antes bien, han aspirado con 
el movimiento reivindicado! iniciado, á dar recta aplicación al derecho, 
levantar el espíritu público decaído y la conciencia nacional, que se 
encontraba adormecida, normalizar por actos de suprema lealtad y patrio- 
tismo, procedimientos que resultaban injustos, combatir la preponderan- 
cia que, merced á influencias políticas, .han venido tomando gran número 
de los que ayer fueron nuestros enemigos, con preterición irritante de 
"los que Jiabían sacrificado vidas y ¡haciendas por la independencia y por 
la libertad. Y en esa obra de los Veteranos, que obedece á un movimiento 
arrollador de la opinión pública, en esa campaña de grandeza inconmen- 
surable por su finalidad, desenvuélvense dos principios fundamentales de 
alta significación; patriótico el uno y moral el otro. Es el primero, el 
grito de protesta de un pueblo entero que siente derrumbarse, al peso 
abrumador de los vicios y de las tolerancias, el sagrado altar de sus 
.adoraciones. Es la rebeldía del sentimiento nacional justamente alarma- 
do. Y es un movimiento moral, porque viene á destruir el arraigado con- 
cepto por muchos sostenido, de que el mal ejemplo adoptado de proteger 
incondicionalmente á nuestros enemigos, podría cundir y desarrollarse 
en todas las esferas, dando lugar á que en el porvenir, se enaltecieran 
Ja liviandad y el escándalo, el latrocinio y la deslealtad, entronizando á 
los prevaricadores y á los concupiscentes, con desprecio de los honrados, 
de los buenos, de los que siempre han sido leales y prestaron sus servi- 
cios con noble abnegación á la causa cubana. 

Y aunque «óilo se tratara de esa conquista de la justicia, mucho se 
¡habría adelantado, sin que por ello fracasara la labor de los Veteranos, 
porque se trata de una obra hermosa, de una obra patriótica y de alta 
signficaeión, que aun en el caso, improbable é ilógico, de no obtener en 
absoluto un éxito satisfactorio inmediato, marca, cuando menos, un in- 



77 

menso alcance en el campo de las doctrinas; porque ella viene á sem- 
brar en el surco abierto en las conciencias por la protesta del sufrimien- 
to, la semilla regeneradora que 'habrá de fructificar necesariamente, 
puesto que las ideas y los hechos siempre son correlativos, y esta idea 
que hoy se desenvuelve encarnada en los espíritus y sirviendo de ejemplo 
sublime, habrá de obtener en no lejano tiempo hermosa realidad. 

Ahora bien: los patriotas cubanos acuden, con sus justas reclamacio- 
nes á los Poderes constituidos para que, conjuntamente, resuelvan, den- 
tro de las facultades que la Constitución les otorga, esta demanda que 
refleja el latido 'de la pública opinión, sin que tenga importancia alguua 
el pretexto erróneo que se emplea por algunos para asegurar que des- 
pués de los años transcurridos es impertinente la reclamación que se 
entabla, porque esos años transcurridos en el silencio, sólo significan la 
manifestación elocuente de virtudes cívicas aplicadas á la defensa de 
las instituciones; ese silencio es la prueba más grande de la prudencia, 
de la abnegación y del patriotismo de los Veteranos. 

Y acuden al Poder Legislativo, porque conforme á lo dispuesto en 
el caso primero del artículo 59 de la Ley fundamental del Estado, son 
atribuciones propias del Congreso, dictar las leyes de carácter generai y 
todas las demás leyes y resoluciones que estimare conveniente sobre 
cualesquiera otros asuntos de interés público. ¿Y qué cuestión de mayor 
interés público que el interés planteado ahora por los Veteranos? No 
vienen á pedir fueros personales, ni favor; no vienen tampoco en deman- 
de de privilegios que contraríen los preceptos constitucionales, porque 
esto no puede ni debe pedirse á los legisladores; vienen tan sólo á so- 
licitar el reconocimiento de un derecho á virtud de un mérito contraído 
con la Patria, derecho que se otorga á todos los leales servidores en todos 
los pueblos de la tierra, sea cual fuere el régimen á que estén sometidos. 

Para determinar si estas aspiraciones son ó no inconstitucionales, 
es indispensable empezar por estudiar la Constitución de la República, 
porque sólo puede estimarse inconstitucional aquello que se oponga á 
su imperativo mandato; y en el estudio de esa Constitución, uno de los 
preceptos fundamentales que saltan á la vista, es el contenido en el artícu- 
lo 11 que determina lo siguiente: "Todos los cubanos son iguales ante la 
Ley. La República no reconoce fueros ni privilegios personales ". 

Veamos si la actual aspiración de los Veteranos se opone ó no á 
este precepto. 

Desde luego entiendo que no, porque, á mi juicio, ha de entenderse 
por "privilegio personal", siguiendo las definiciones de antiguos Códigos, 
la gracia ó prerrogativa que se concede á uno, confiriéndole algún dere- 
cho de que no gozan otros; y á poco que se analice, dentro de su justo 
límite, la cuestión planteada, se observa que no se pretenden esas prerro- 
gativas excepcionales, ni esas gracias especialísimas. además, han de 
considerarse como "privilegios personales" das concesiones que se hagan 
á un individuo fuera de los límites determinados por leyes de aplicación 
general, ó en otro término, exclusivismos contrarios al carácter general 
de la Ley constitutiva del derecho. 

Es "privilegio personal" el otorgado al título nobiliario que goza 
de determinadas exenciones por razón de nacimiento ó de fortuna; es 
"privilegio personal" la concesión que se hace por motivo de raza ó de 
posición social; es "privilegio personal" el que hace inviolables á los 
reyes, por ejemplo; pero no puede considerarse como tal privilegio el 
derecho que se concede á una colectividad para el ejercicio de funciones 
precisas. Al pedir los Veteranos que no se reconozcan méritos patrióticos 
para dirigir la nacionalidad á los que hubiesen combatido la revolución 
cubana, no solicitan un "privilegio personal," ni es posible que lo 
solicitaran aleccionados en principios de justicia y de respeto al Código 
revolucionario, sino que piden la reivindicación de un derecho colectivo 



en favor de todos los cubanos, que, en el campo de la revolución ó fuera 
de él, hubieren contribuido con su acción al triunfo de la Independencia, 
ó no la hubieren combatido. N 

'.Entiéndese por Tuero, "el conjunto de inmunidades y ventajas 
concedidas á determinadas clases ó personas por razón de las funciones 
que ejercen, misión que desempeñan ó gerariquía social que ocupan"; y es 
natural que, dentro de un régimen eminentemente democrático, se anula- 
ran esas prerrogativas en favor de clases ó personas por razón del naci- 
miento, de la posición ó de la fortuna. 

La revolución cubana cambió radicalmente, en este particular, el es- 
tado anterior creado por la dominación española; y desde este punto de 
vista, entiendo que el expresado artículo 11 de la Constitución sólo ha 
querido romper los estrechos moldes de la tradición española, borrando 
de una vez para siempre todas las exenciones y proclamando la autori- 
dad de una Ley general ó común. 

Pasando á otro género de consideraciones, nos encontramos con la- 
interpretación violenta que, para combatir esta reclamación, quiere 
darse por los opositores al precepto constitucional mencionado. 

■Es verdad que el Artículo 11 de la Constitución establece como prin- 
cipio general que todos los cubanos son iguales ante la Ley; ¿pero cuál 
es la extensión que en estricto derecho ha de darse á este precepto? 
¿Trátase de una igualdad absoluta que abarque la vida del hombre y 
del ciudadano, ó simplemente de una igualdad relativa, relacionada con 
el cumplimiento de los deberes y del ejercicio de los derechos de carácter 
general impuestos ó reconocidos por las leyes 1 ? ¿Trátase de la igualdad 
que proclaman las escuelas socialistas, ó de la igualdad de derecho que 
se reconoce en el actual organismo social? 

He ahí los puntos concretos que conviene definir. 

Esa igualdad que nuestro Código fundamental establece, no ha de 
entenderse, como la entienden algunos, ilimitada en sus términos y concep- 
tos, no; esa igualdad de derecho, establecida por la Constitución, que es, 
al decir de un notable tratadista, "la determinante de la organización 
fundamental del Estado ' ', tiene sus desenvolvimientos y sus limitaciones 
en leyes adjetivas subsecuentes, de las cuales derivan aplicaciones ó di- 
ferenciaciones específicas de esa igualdad fundamental, ora por razón de 
edad ó de sexo, ora por consideración á capacidades físicas é intelectuales, 
bien por condiciones de moralidad. 

¡Esas mismas diferenciaciones, hállanse establecidas y autorizadas 
por nuestra propia Constitución. Yo no defiendo esas diferenciaciones, ni 
tal es mi propósito; pero las consigno, porque la Ley las establece y to- 
dos estamos obligados á respetar y á cumplir la Ley. 

A poco que se reflexione, habrá le convenirse en que esas diferentes 
aplicaciones de una igualdad de orden legal, están lógicamente estableci- 
das partiendo del principio de derecho natural de que la mayor igualdad 
consiste en tratar desigualmente á seres desiguales, principio que tiene 
su confirmación en la propia naturaleza, que marca diferencias en- 
tre los 'hombres por razón de edad, capacidad mental, etc., etc., distincio- 
nes que utilizan las leyes positivas, determinándolas categóricamente, 
para regular las clasificaciones de la vida del derecho. 

Que esas mismas diferenciaciones se establecen en la Constitución, 
voy á demostrarlo. 

El Artículo &5 establece que para ser Presidente de la Eepública se 
requiere, entre otras circunstancias, ser cubano nativo ó por naturaliza- 
ción, y en este último caso, haber servido con las armas á Cuba en su 
guerra de independencia diez años por lo menos. Desde luego se ve que 
este precepto parece estar en oposición con el contenido del Artículo 11, 
que hace iguales ante la Ley "á todos los cubanos", sin distinguir entre 
los que fueren nativos y los que lo fueren por naturalización; y sin em- 



79 

bargo, á nadie se le ocurrió jamás impugnar esa cláusula fundamental 
que si aparentemente está en contradicción con los principios democráti- 
cos, tiene, no obstante, una explicación satisfactoria. Decía el señor Elí- 
seo Giberga en la Asamblea Constituyente, al discutirse este particular, 
lo que sigue: "Yo profeso como tesis general, el principio de derecho 
político moderno, el principio democrático, según el cual todos los ciuda- 
danos pueden ser eJegibles para todos los cargos públicos; pero me ex- 
plico que en algunas Constituciones se haya exigido "la calidad de 
nativo ' ' para oeupar la suprema magistratura del Estado, como una 
garantía en previsión de contingencias que, en el curso de los años ó de 
los siglos, pudieran acontecer". 

Y esa es precisamente la petición que formulan actualmente los pa- 
triotas cubanos: que el Estado señale "como exigencia de garantía" á 
les autoridades, funcionarios y empleados, la condición de su amor inque- 
brantable á las instituciones. 

Esta doctrina previsora y prudente, es la justificación de la aplica- 
ción de esa igualdad condicional. 

Siguiendo en el estudio de los preceptos constitucionales véome obli- 
gado á llamar la atención con respecto del artículo 70, que dispone que 
ei Presidente de la Bepública, solamente será responsable ante el Tribu- 
nal Supremo de Justicia de los delitos de carácter común que cometiere 
durante el ejercicio de su cargo; y esta prerrogativa, que tiene un adita- 
mento en el propio artículo, así como la que se otorga por el artículo 53 
á los Senadores y Eepresentantes, no establece, y así lo entendieron 
nuestros constituyentes, privilegios ilegítimos contrarios á los principios 
de igualdad establecidos por das corrientes de la civilización y del pro- 
greso en todos los pueblos modernos, puesto que no se hace á la persona 
del Presidente, sino al cargo, y por lo mismo, no constituye un privilegio 
personal tal como la Ley y la doctrina lo definen. 

En este precepto del Artículo 11 de la Constitución se observan los 
dos principios fundamentales que la justicia exige: es extensivo á todos 
ios miembros del cuerpo social, y es general en su objeto. Pero ni esa 
aplicación común, ni esa generalidad se oponen á la promulgación de 
otras leyes de carácter complementario determinantes de excepciones 
impuestas por razón de justicia ó de interés social. 

Befiriéndose á este particular, decía un respetable tratadista, que 
"el que la Ley sea un precepto general, no quiere decir, en rigor, que 
sea igual para todos". Esa igualdad se rompe á virtud de distintos moti- 
vos de orden moral ó social. Véase sino lo prevenido en el Artículo 90 
de la Constitución, que dice as: "Los Tribunales de las fuerzas de mar 
y tierra se regularán por una Ley orgánica especial". ¿Puede deducirse 
de aquí que la Constitución, contradiciendo el precepto general contenido 
en su Artículo 11, crea por esta disposición Fueros exeepeioaiales ? 

De ninguna manera, porque es harto sabido que en la esfera militar, 
sujeta á una disciplina espeeialísima, se cometen faltas, se incurre en 
transgresiones, se realizan delitos, que, ni por su naturaleza, ni por sus 
consecuencias, caen bajo el dominio de la Ley penal común, que ni ios 
aprecia ni los define en sus complejos articulados, y que, por lo mismo, 
deben estar sometidos á la jurisdicción de una Ley penal especial, que 
dicho sea de paso, sólo tiene fuerza atractiva en muy determinadas 
condiciones. 

Es, pues, evidente que en este ó en otros casos análogos de excepción, 
no se quebranta la igualdad fundamental del derecho, ni se viola el pre- 
cepto constitucional en que se consigna. 

Otra diferencia — entre otras que pudieran citarse — de idéntica 
naturaleza, se encuentra en el artículo 4G de la misma Ley fundamental, 
en cuyo inciso primero se exige para ser Senador "ser cubano por naci- 
miento",, en tanto que para ser Empresentante, sólo se requiero ser cu- 



80 

baño de "nacimiento ó naturalizado" con 8 años de residencia en la Be- 
pública, contados desde la naturalización. Esta misma diferencia se ob- 
serva en el Artículo 28 que determina que para ser Presidente ó Magis- 
trado del Tribunal Supremo, se requiere ser cubano por nacimiento, en 
tanto que los demás Tribunales y funcionarios del Poder Judicial "habrán 
de regirse por las leyes especiales de su constitución". 

Es decir, que la misma Constitución cubana establece, al lado de la 
igualdad fundamental, de derecho, consignada en el Artículo 11, diferen- 
ciaciones específicas que tienen por causa ó razón el interés público, el 
respeto á la justicia y la necesidad social, y no puede, por lo tanto, admi- 
tirse en un concepto absoluto la igualdad como algunos quieren entender- 
la, con tanta más razón cuanto que esa igualdad está resuelta de una 
manera positiva en la aplicación de unos mismos Códigos á todos los ciu- 
dadanos, y en el acceso al desempeño de los cargos públicos en relación 
con los méritos, servicios, competencia y antecedentes que tuvieran, por- 
que sería irregular, y sin duda inmoral, elevar á las esferas de la pública 
administración á los viciosos, á los criminales y á los ineptos. En este 
concepto, no se "rompe" la igualdad constitucional al designar para los 
cargos públicos, según su competencia, á los que prestaron servicios á 
Cuba en sus luchas por la Independencia, ó no contrariaron de manera 
cruel esa aspiración patriótica. 

Y, al tratar este asunto de inconstitucionalidad que algunos creen 
que podría resultar de promulgarse una .Ley que, sin afectar á los pre- 
ceptos fundamentales de la Constitución, ni en su letra ni en su espíritu, 
ó de llevar á olla aplicaciones ó complementos que armonizan con las 
aspiraciones de los patriotas, precisa tener en cuenta, para formular 
juicios, los antecedentes legales que con este particular se relacionan. 

Lo mismo el Artículo 46 que el 49 de la Ley fundamental marcan de 
modo categórico las condiciones necesarias para ser elegible á los cargos 
de Senadores y Representantes; pero la Ley Electoral, llamada á aplicar 
esos preceptos, señala en su Artículo 10 una nueva condición racional y 
justa que adiciona y amplía las anteriores: es la condición de que los cu- 
banos elegibles, sepan leer y escribir, circunstancia omitida en el Código 
fundamental que ha de ser de apreciación esencialísima. 

A nadie se le ha ocurrido pensar hasta ahora que esa adición, que 
esa agregación al precepto constitucional, constituya un caso impugnable 
ante el Tribunal Supremo, y ni los miembros de este mismo Tribunal han 
considerado inconstitucionales los preceptos que les fueron aplicados 
contenidos en el capítulo primero, título tercero de la Ley Orgánica del 
Poder Judicial que trata de las disposiciones comunes á todos los cargos 
judiciales. Y si el Tribunal Supremo no ha considerado inconstitucional, 
tratándose de su propio organismo, la agregación de preceptos aclarato- 
rios de los constitucionales, que no los desvirtúan en su esencia, claro es 
que no puede estimarse como inconstitucional la Ley reformadora de 
que se trata. 

¿Estas doctrinas tienen su sanción legal y su aplicación positiva en 
otras disposiciones anteriores, que como antecedentes presento, que, lejos 
de constituir privilegios excepcionales determinaban la aplicación de una 
recompensa debida á los merecimientos contraídos por los defensores 
de la Independencia. Ese antecedente es el siguiente: En el Artículo 
tercero de la Ley Electoral promulgada por el Poder Interventor, con 
■el concurso de cubanos de distintas procedencias, se estableció, a.l consig- 
nar las condiciones para ser elector, entre otras, saber leer y escribir, ó 
"¡haber servido en el Ejército 'Cubano con anterioridad al 18 de Julio 
de 1898 y haber sido licenciado sin nota desfavorable, sea ó no natural 
de Cuba". Y el precepto que en forma análoga se dictara haciéndolo 
extensivo á todos los patriotas, no constituiría un beneficio de clases, ni 
la creación de una ley de castas que repugnaría á nuestra propia con- 



81 

ciencia. Ese precepto sería la cristalización de la opinión pública en 
•cuanto se relaciona con el premio debido á aquellos que, elevándose sobre 
el nivel común, hicieron con sus esfuerzos y con sus sacrificios, la Patria 
soberana. Y es de advertir que ni ese precepto, ni los de idéntica natu- 
raleza que pudieran dictarse en lo sucesivo, merecerían la calificación de 
inconstitucionales; porque la Constitución de Cuba es la obra de da revo- 
lución, cuyo espíritu aparece encarnado en la mayor parte de sus dispo- 
siciones, siquiera no se 'hayan previsto las dificultades presentes; porque 
á ella han sido transportados los pensamientos y los sentimientos de 
aquellos legisladores que entre las incertidumbres de la campaña, tendían 
á dar á la Patria leyes justas inspiradas en los principios democrá- 
ticos predominantes en casi todos los países, y ella encierra — en su con- 
junto y en la mayoría de su articulado — el honor, la grandeza y la vida 
de las Instituciones. 

El Artículo 9 de nuestra Constitución establece que todo cubano está 
obligado á servir á la Patria con las armas, en los casos y formas que 
determinen las leyes; pero ese principio general ha de ser más concre- 
tamente definido, para armonizar la exigencia de la Ley á los intereses 
de la colectividad, y esa especial definición, no puede ser otra que la que 
se formule en leyes complementarias que tengan por base el principio 
constitucional, según el que todos los cubanos tienen impuesta una obli- 
gación. Pero esa obligación de carácter general, ¿puede y debe ser cum- 
plida por todos? 

La negativa se impone: es preciso tener en cuenta para la aplicación 
de ese precepto, incapacidades de orden tísico y de orden moral, que no 
pueden ser apreciadas por la Constitución, que se limita á consignar pre- 
ceptos de carácter general que han de desdoblarse en leyes que pudiéra- 
mos llamar auxiliares. Y claro es que las condiciones que esas leyes auxi- 
liares ó complementarias establezcan, como derivación lógica del precepto 
constitucional, en nada podrían considerarse como violadoras, y mucho 
menos como constitutivas de un privilegio; porque la previsión más 
elemental aconsejaría que no se llevara al servicio militar para la defen- 
sa de los intereses colectivos, para mantener el honor de la Patria, á 
los que, por cualquier motivo justificado, pudieran considerarse como ele- 
mentos de perturbación, de amenaza ó de descrédito. 

Y si en las esferas de la administración civil se exige para desem- 
peñar cargos públicos la justificación de buena conducta, con mayor 
razón ha de exigirse esa justificación á los llamados á ser garantía del 
orden y de la tranquilidad social. Las disposiciones que en este sentido 
se dictaran, en nada se opondrían á los preceptos constitucionales, antes 
bien, los aclararían y desenvolverían en una fórmula regular. 

En nuestra Constitución figuran los Artículos 68, 93, 99, 105 y 110 
en los cuales se deja á las Leyes adjetivas marcar los procedimientos 
que hayan de seguirse para el nombramiento de empleados, de donde se 
sigue que esos procedimientos pueden crearse ó modificarse por leyes 
sucesivas, sin que por ello se entienda violado el precepto constitucional. 

Y refiriéndonos á un punto concreto de lo que se ha dado en llamar, 
con discutible buena fé, privilegio de los Veteranos, debemos transcribir 
un párrafo del preámbulo de la Ley del Servicio Civil, párrafo que cons- 
tituye un elocuente antecedente y de perfecta aplicación al presente 
caso. Dice así: "La Comisión, creyendo cumplir un deber de gratitud 
patriótico rindiendo un tributo de consideración á quienes son y serán 
siempre acreedores á reconocimiento inextinguible, ha acordado el pre- 
cepto del Artículo 39 del Proyecto, que en nada puede inferir perjuicio 
á la buena marcha de la administración, pues como se ve consigna de 
modo expreso, lo que á inválidos se refiere, que la preferencia que se le 
otorga para el desempeño de determinados cargos, sólo se ha tenido 
en cuenta cuando su invalidez no sea un obstáculo á la eficacia del servi- 



82 

ció público. No se sacrifica, pues, al más apto para beneficiar á otro que 
no lo sea tanto como él, sino entre dos que igualmente lo sean, se pre- 
fiere el que tiene, ademiás, un alto y especial título á preferente consi- 
deración". 

Del pueblo de Cuba, en quien reside la soberanía, según el Artículo 
43 de la Constitución, dimanan los tres Poderes, Legislativo, Ejecutivo y 
Judicial, y á esos tres Poderes, 'habrá de referirse la reforma que se soli- 
cita, si es que estamos convencidos de esa necesidad, y si es que queremos 
ser justos; porque si nos concretáramos simlpemente á la reforma de lá 
Ley del Servicio Civil, esa reforma sólo alcanzaría á los funcionarios y 
empleados del servicio clasificado, y quedarían fuera de ella los del ser- 
vicio no clasificado, que son los más importantes y los que pueden única- 
mente intervenir en ía dirección de nuestra nacionalidad. 

Para convencerse de esta afirmación, basta traer á la vista el Artícu- 
lo 14 de la Ley, en el cual se especifica el servicio no clasificado. En este 
precepto figuran todos los funcionarios de distintos órdenes y categorías 
que intervienen ó pueden intervenir con autoridad ó jurisdicción más ó 
menos efectiva, en las distintas esferas de la administración públiea, ora 
á virtud de las funciones que les corresponden, ora por la delegación 
que reciben. 

El servicio clasificado, según el Artículo 15 comprende á los emplea- 
dos que perciben sueldos del Estado, de la Provincia ó del Municipio, que 
realmente no influyen, ó sólo influyen de una manera muy secundaria, en 
la dirección de la vida pública; y fuera muy raro que en tanto se exigie- 
ran determinadas condiciones de capacidad ó de conducta á los agentes 
subelternos de la administración, muchos de los cuales apenas hacen más 
que desempeñar funciones mecánicas, quedaran exentos de toda restric- 
ción los altos, los poderosos, los que gozando de influencias elevadas, lo 
mismo pueden salvar que comprometer la vida de las Instituciones. 

No sería digno de nosotros, exigir credenciales de patriotismo á los 
que viven la vida menguada del jornal estrecho, y no exigir idénticas 
credenciales á los que 'han de llevar nuestra representación oficial en 
nuestro país ó al extranjero, a los que han de dirigir la marcha regular 
en la administración en los diferentes grados, á los que pudieren por su 
posición ó por su influencia, comprometer los intereses de la nacionalidad 
y aún la nacionalidad misma. Así lo exigen la justicia y la equidad; y 
he ahí por qué sostengo la necesidad de promulgar una Ley que modifi- 
que ó reforme en un solo concepto categórico, todas las disposiciones que 
con este particular se relacionan. 

Desde luego, para dar solución á este problema, entiendo que en las 
leyes adjetivas que desenvuelven las constitucionales podría consignarse 
un precepto complementario de este particular, bien en las condiciones 
requeridas para desempeñar determinados cargos, bien entre las incapa- 
cidades que se señalan, sin que esta complementación se pueda estimar 
inconstitucional, toda vez que — conforme hemos visto — esas circuns- 
tancias no se han apreciado en l'a Ley Electoral, por ejemplo, cuyo 
Artículo 10 al tratar de las condiciones de elegibilidad para Eepresen- 
tantes y Senadores, etc., etc., adiciona las establecidas en la Constitución; 
ni en la Ley Orgánica del Poder Judicial, que al tratar del nombramien- 
to ó incapacidad de Magistrados del Tribunal Supremo — en sus artículos 
51 y 58 — amplía el precepto contenido en el artículo 82 de aquella, en- 
tendiéndose que estos preceptos complementarios no son inconstituciona- 
les, en tanto en cuanto no contraríen ni el precepto que amplían, ni nin- 
gún otro de la Ley fundamental del Estado. Y ya hemos visto que las 
peticiones de los Veteranos, en nombre de todos los buenos servidores 
de Cuba, no se oponen al mencionado artículo 11. 

Aquí se ocurriría preguntar, ¿quiénes han de aplicar esas condicio- 
nes? La respuesta es muy sencilla: Los mismos llamados, en cumplimiento 



83 

de la Ley, á determinar esas condiciones, en la misma forma que se ha 
venido haciendo hasta ahora en eada caso. 

Hemos visto que el Artículo 65 de la Constitución establece, como 
garantía excepcional, la exigencia de que el Presidente de la República, 
así como los Magistrados del Tribunal Supremo y los Senadores, sean 
cubanos de nacimiento, en contradicción con lo que se determina para lo's 
Eepresentantes y otros cargos electivos; y es en verdad de extrañar 
que no se marcaran condiciones de esa naturaleza para el nombramiento 
de Secretarios de Despacho que se deja á la libre elección 'del Presidente 
sin apreciar los compromisos gravísimos y consecuencias funestas que 
puedan surgir de esa libre designación. Los Secretarios, como todos 
los funcionarios, y especialmente los de alta categoría, debieran estar 
sometidos á condiciones de competencia moral y legal, porque ésta sería 
la única forma posible de darle impulso y adquirir garantías en la admi- 
nistración, que debe ser siempre el campo fecundo de las más altas y 
sólidas virtudes y de las más elevadas inteligencias, según la expresión de 
un ilustre legislador español. 

Empero, no es posible insistir en este particular n¿ en otros de índole 
análoga, porque ellos parecen afectar á la integi'idad de la Constitución, 
y éste es un problema cuya resolución — en cuanto á la reforma de ese 
Código se refiere — habrá de ser obra del porvenir si lo aconsejaren las 
necesidades públicas; porque al redactarse esa obra que vino á dar 
vida á lá nueva nacionalidad, se tuvieron en cuenta, conforme hemos 
dicho, la casi totalidad de los principios revolucionarios, prescindiéndose 
sin embargo, de otros esenciales, labor imperfecta que ha venido á evi- 
denciarse con la experiencia. De ahí que no se haya previsto la posibili- 
dad del actual conflicto, y no obstante el conflicto se ha presentado. 

Pero ahora que la realidad se impone, es necesario conjurarlo dentro 
de los límites de la prudencia y de los preceptos constitucionales. 

Antes de terminar, conviene advertir, para complemento de este 
trabajo, que en el Artículo 12 de nuestra Constitución se estatuye de una 
manera terminante que ".Ninguna Ley tendrá efecto retroactivo excepto 
las penales, cuando sean favorables al delincuente ó procesado"; y en 
este concepto, claro es que elproyecto que se propone se refiere exclusiva- 
mente al porvenir, porque el pasado es inviolable, en tanto en cuanto 
depende de leyes perfectas que han establecido y consagrado el derecho. 
Y he ahí la razón de respetar esos derechos constituidos, y sólo solicitar 
la modificación ó reforma de la Ley para el porvenir, en cuanto tenga de 
defectuosa ó de contraria á los intereses de nuestro, nacionalidad. 



•He terminado, queridos compañeros de Comisión, teniendo el gusto 
de acompañarles en hoja suelta las bases principales que considero que 
pudieran solucionar el conflicto planteado, ó cuando menos, servirán para 
facilitar el estudio de otras que se estimen más adecuadas. 

Creo que mi trabajo, como dije ai principio, no habrá de responder 
ni á la confianza inmerecida que en mí habéis depositado, ni á la impor- 
tancia de la cuestión, tanto por mi falta de preparación para labor tan 
ardua, cuanto por la urgencia con que ha sido realizada. 

A vosotros toca, por consiguiente, juzgarlo y modificarlo. 

Ahora bien: como Veterano, yo hubiera aspirado á algo más de lo 
que en ese trabajo se indica, porque lo considero de estricta justicia; 
pero como hombre de derecho, y conociendo como conozco las responsa- 
bilidades y las atribuciones de los Legisladores, no podía dar mayor 
extensión á esta solicitud, ni vosotros admitirla en otro concepto, porque 
ella supondría la reforma de la Constitución, y esa es obra del porvenir 
que sólo puede realizarse por los procedimientos que la propia Ley funda- 



mental contiene. La obra de momento, la realizable en el acto, es la 
que — en términos generales y dentro de la Constitución — tengo el 
honor de presentar como condensación de las aspiraciones de actualidad. 

Y estas aspiraciones legítimas son de fácil realización, si vosotros, 
Legisladores Veteranos, le prestáis vuestro valiosísimo concurso como 
miembros del Cuerpo Colegislador; si el Honorable señor Presidente de 
la República se ajustare en lo sucesivo, en los nombramientos que libre- 
mente puede hacer, á no designar ni someter á la aprobación de las 
Cámaras, aquellos que no estén garantizados por una historia inmaculada 
de sus servicios prestados á Cuba en sus guerras de Independencia, ó 
que, cuando menos, no hubieren hecho en ese sentido manifestaciones hos- 
tiles; los Partidos políticos no postulando, para cargos electorales, á los 
que de cualquier modo hubieren prestado servicios efectivos al gobierno 
español y combatido la revolución, y por último los Veteranos actuando 
en la conciencia nacional, con su unión, con su prudencia, con su vigi- 
lancia, y con su patriotismo, puesto que ellos han de constituir la más 
firme garantía para la consolidación de la República. 

Y para complementar todo este esfuerzo que solucione la presente 
agitación, á vosotros Legisladores — que también sois Veteranos de la 
Independencia — os corresponde tomar la iniciativa en la Cámara para 
que se promulgue cuanto antes una Ley de Pensiones para los Veteranos 
indigentes y sus familias, para que se establezcan Asilos Benéficos para 
los inválidos de la guerra al igual que en otras naciones, y para que se 
liquiden totalmente, y con garantías que eviten la usura, los haberes y 
reclamaciones que aún se adeudan á gran número de libertadores de 
la Patria. 

Habana, Noviembre, Jueves 16 de 1911. — (f) Manuel Secades. " 



RESUMEN 

MOTIVOS, QUE EN TÉRMINOS GENERALES, JUSTIFICAN EL 
DERECHO QUE SE RECLAMA 

Es principio establecido en la Legislación universal que se otorguen 
premios y recompensas á aquellos individuos que en cualquier forma ó 
concepto se hayan distinguido por sus servicios á la Patria, lo mismo en 
actos heroicos de la guerra, que en las múltiples manifestaciones de 
la misma. 

Toda recompensa otorgada, supone un mérito previamente contraído; 
y estas recompensas no constituyen privilegios en favor de personas 
determinadas, ni violan principios de igualdad de derechos de los ciu- 
dadanos, sino que son las resultantes de un acto de estricta justicia. 

La igualdad ante la Ley que, como fórmula democrática se consigna 
en el Artículo 11 de la Constitución de la República, hay que interpre- 
tarla, como en ese mismo precepto se dice, en relación con "La Ley" 
ó sea de acuerdo con las Leyes adjetivas que para desenvolver el pre- 
cepto constitucional haya hecho el Congreso; Leyes adjetivas, en este 
caso de observancia obligatoria y en las cuales desde luego se establecen 
excepciones racionales á la aplicación de esa igualdad que se invoca, ora 
por razón de edad, ora de competencia intelectual, bien por razón de 
antecedentes. 

Para que existiera privilegio, sería preciso que se reconocieran exen- 
ciones ó beneficios exclusivos de carácter personal, sin fundamento algu- 
no; y todos los que de cualquier modo han prestado servicio á la inde- 
pendencia, lo mismo en los campos de batalla que en los centros de po- 
blación y en el extranjero — Veteranos ó no Veteranos — lo hicieron 



85 

obedeciendo á sentimientos patrióticos, sin reservas mentales y sin 
cálculo de granjeria, 'haciéndose por tanto acreedores á la gratitud de la 
Patria. 

Aún habiéndose abonado, por razones muy poderosas de justicia, ha- 
beres determinados á los que concurrieron á la revolución, queda en pie el 
deber sagrado de recompensarlos en forma satisfactoria, teniendo en con- 
sideración que para conquistar la independencia abandonaron hogar y fa- 
milia, hicieron el sacrificio de su vida, y se sometieron con noble desinte- 
rés, á todo género de privaciones. 

En todos los pueblos cultos se reconoce esta condicional á favor de 
los que hayan cumplido con esas obligaciones patrióticas, para desempe- 
ñar determinados cargos púbiieos. 

No se trata de lastimar derechos de los ciudadanos, sino de regulari- 
zar, dentro de la estricta justicia, el desempeño de los cargos públicos, 
atendiendo á los particulares merecimientos en relación con los antece- 
dentes morales y patrióticos. 



PROCEDIMIENTOS PAPA LA SOLUCIÓN BE LA CUESTIÓN 
PLANTEADA 

Incumbe al Congreso de la República, dictar las Leyes necesarias 
para el desenvolvimiento de los Poderes del Estado, establecidos por la 
Constitución, así como de las Provincias y los Municipios, y para el 
establecimiento de los servicios públicos, fijando la capacidad y condicio- 
nes que deben tener los miembros, funcionarios y empleados corres- 
pondientes. 

La mencionada Constitución, por razones de supremo interés nacio- 
nal, ba determinado de un modo permanente algunas de las condiciones 
que deben reunir los que desempeñen los cargos de Presidente y Vice- 
presidente de la República, Secretarios de Despacho, Senadores y Repre- 
sentantes y Presidente ó Magistrados del Tribunal Supremo, dejando 
por tanto al Congreso fijar las demás respecto á éstos, y todas en cuanto 
á los que habrán de desempeñar cualesquiera otras funciones del Estado, 
de la Provincia y de los Municipios. 

Entre los derechos individuales garantizados por la Constitución 
referida, no se encuentra específicamente determinado el de desempeñar 
cargos públicos, para los cuales se necesitan, en términos .generales, condi- 
ciones especiales, que necesariamente han de ser señaladas por otras leyes 
secundarias en cuanto se refiere á capacidad, conducta y otras análogas. 

Esto, por tanto, no constituye, como se ha dicho, desigualdad entre 
los cubanos, ni privilegio personal á favor de ninguno, en el sencido de 
que tal desigualdad y privilegio están prohibidos por la Constitución. 

Las razones expuestas, obra en lo posible de la reflexión y del estu- 
dio del interés social, determinan la necesidad de establecer regias fijas, 
disposiciones adecuadas, preceptos reguladores que sin lastimar ios prin- 
cipios fundamentales de la Constitución, antes bien sometiéndose á ellos, 
marquen los procedimientos que deban seguirse para proveer los cargos 
que afectan, principalmente, á la dirección de la cosa pública, señalando 
competencias ó incompetencias en relación con los merecimientos de todo 
orden de los candidatos ó aspirantes, en el bien entendido que no se 
trata de realizar una obra de exclusión ofensiva, sino de una obra de 
mera clasificación prudencial que tenga por base los méritos y servicios, 
y los antecedentes de los postulados. Se trata, por consiguiente, de un 
acto de justicia, y en términos de justicia ha de ser solucionado. 

En este concepto, yo entiendo, y someto mi opinión á la más autori- 
zada de mis distinguidos compeñeros, que podrían adoptarse como bases 



86 

de orden legal, para resolver el problema planteado, las que se expresan 
á continuación, no 'haciéndolo en forma de Proyecto de Ley, ni tampoco 
limitándola á una sola como pensara en un principio, para facilitar me- 
jor la solución, y teniendo en cuenta además mi posición agena al cargo 
de legislador. 

Tres son las fórmulas que me permito proponer á la Comisión: una 
que determina condiciones, otra que establece incapacidades, y la tercera 
que aprecia igualdad de circunstancias. La primera la estimo acomo- 
dada á un principio de estricta justicia; la segunda envuelve cierta 
dureza y por lo mismo no la considero aceptable, y la tercera responde á 
un principio de equidad. La primera y la última se ajustarían, en térmi- 
nos generales, á los preceptos trazados por la legislación universal. 

La obra de la eliminación por incapacidad podría ser cruel. La obra 
de la mera clasificación prudencial más ó menos restringida, sería justa 
en tanto en cuanto no fuere apasionada. 

Pero yo en mis deseos de acertar, no debo encastillarme en el círculo 
de mis particulares opiniones que se acomodan á la racional benevo- 
lencia; y someto por tanto á la deliberación de la Comisión las fórmulas 
ó Bases indicadas. 

Primera. — ' Por la primera habrá que establecerse que todo cubano 
nativo que aspire á desempeñar cargos públicos de cualquier naturaleza 
que fueren, lo mismo electivos que de nombramiento, habrá de justificar 
— además de los requisitos establecidos actualmente por las Leyes espe- 
ciales de aplicación al caso — que durante la guerra por la independen- 
cia de 1895 á 1898 — ■ guerra que marcó el cese de la soberanía española 
— ¡ no prestó servicios al gobierno español con las armas, ni como auxiliar 
en la ciudad ó en el campo de las fuerzas regulares ó irregulares encar- 
gadas de combatir la revolución, ni en las oficinas militares españolas 
en cualquier puesto ó empleo oficial. 

Segunda. ■ — > Por la segunda, habrán de considerarse incapacitados 
para todo cargo público, los cubanos nativos que además de las condicio- 
nes establecidas por las Leyes especiales, hubieren prestado servicios 
al Gobierno español, en los términos anteriormente expresados. 

Tercera. — Por la tercera ha de consignarse que en igualdad de cir- 
cuns tancias entre el cubano nativo que prestó servicios á la revolución, 
ó no la 'combatió en la forma ya expuesta y aquel otro cuya con- 
ducta patriótica fuera opuesta, los cargos públicos de cualquier naturale- 
za que fueren, habrán de ser desempeñados por el primero. Es decir, 
que en todos los cargos públicos, ya de elección ó de nombramiento, 
habrá de estimarse como antecedente favorable, y en igualdad de condi- 
ciones, á los patriotas de limpia historia y de competencia reconocida, y 
á los que en cualquier forma hubieren luchado ó prestado atixilio á la 
independencia cubana ó no la combatieran en los términos mencionados, 
siempre que no estuvieren, moral ó legalmente incapacitados, considerán- 
dose ese beneficio como una recompensa debida á los méritos contraí- 
dos en las luchas redentoras. 

La consideración que se reconoce en el párrafo anterior no anula el 
derecho de las instituciones para nounlbrar, según su capacidad y sus 
antecedentes, á los demás cubamos para ocupar puestos en la administra- 
ción del Estado, de la Provincia ó del Municipio. 

Esas diferenciaciones substanciales habrán de llevarse necesaria- 
mente por aclaración ó por agregación á la Ley Electoral en sus artícu- 
los relativos á la capacidad ó incapacidad para ser elegibles, á la Ley 
Orgánica del Poder Ejecutivo, en sus artículos 7, 27, 45 y 68 que se 
refieren al nombramiento de funcionarios y empleados que por corres- 
ponder al servicio no clasificado, no caen en los conceptos de la Ley del 
Servicio Civil; á los artículos 9 y 7 de las Leyes Orgánicas Provincial 



87 

y de los Municipios; á los artículos 11 y 12 de la Ley Diplomática y 
Consular; al artículo primero del Decreto número 365 de 4 de Abril 
de 1908, por el cual se organizaron las Fuerzas Armadas de la Be- 
pública; y, por último, como síntesis, á los artículos 14 y 38 de la 
Ley del Servicio Civil, así como á cualesquiera otra Ley que trate de 
eional ó modificador de las indicadas Leyes, todas de carácter adjetivo, 
los conceptos de la Base que se acepte ó de la modificación que se estime 
oportuna, en cuya virtud quedarían derogadas todas las disposiciones 
que á esos preceptos se opusieren. 

Para evitar interpretaciones erróneas, ha de consignarse en la Ley 
que se promulgue, que ésta habrá de empezar iá regir desde el día si- 
guiente al de su publicación en la "Caceta Oficial", teniendo en cuenta 
que según el Artículo 12 de la Constitución, las Leyes no tienen efecto 
retroactivo. 

DISPOSICIONES COMUNES 

Debe concederse, por último, á todo cubano de nacimiento, al cual 
se discutiere la condición ó circunstancia de mérito patriótico anterior- 
mente expuesto, el derecho de ser oído dentro de un plazo prudencial, 
por la autoridad ó cuerpo á quien corresponda su nombramiento, en cuyo 
acto se le admitirán todo género de pruebas de descargo que presentare 
así como también el ejercicio de la defensa. 

Dictada resolución, si le fuere desfavorable, tendrá derecho de ape- 
lación dentro de 30 días ante el Tribunal Supremo en pleno, pudiendo 
presentar al Tribunal dentro de un término que no excederá de otros 
30 días, las pruebas documentales que estime conveniente, incluyendo 
deposiciones de testigos por medio de acta Notarial. El Tribunal Supre- 
mo podrá tomar informaciones de todas clases, directamente, y resolverá 
en definitiva dentro de los treinta días siguientes al recibo del expediente, 
que deberá serle remitido por autoridad correspondiente, dentro del ter- 
cero día de haberse presentado ante la misma la apelación. 

(La Discusión. — 21 de Noviembre de 1911). 



A los Compañeros de Comisión: 

El Comisionado que suscribe, cumpliendo el encargo que se 
if? ha conferido para redactar un proyecto de Ley que resuelva el 
delicado problema planteado por iniciativa de los Veteranos, 
secundados, por la inmensa mayoría del país, con respecto á la 
provisión de cargos públicos, tiene el honor de someter al estudio 
y aprobación de sus compañeros, el que á continuación se ex- 
presará. 

Después de estudiar y discutir los diferentes aspectos que 
presenta ese problema, en cuanto se refiere á la purificación de la 
Administración pública en general, hoy viciada por la presencia 
en los cargos oficialas de no pocos elementos que han sido contra- 
rios á la independencia sustentada por el pais cubano, ó demos- 
trando activamente su oposición con las armas en la mano, ó 
prestando servicios militares ó auxilios á los representantes del 
gobierno español durante la campaña de la Independencia, el 



Comisionado que. suscribe entiende que se hace preciso, para ar- 
monizar todos los intereses patrióticos puestos aparentemente en 
pugna, diotar una Ley complementaria que desenvuelva, sin alte- 
rarlos, los principios fundamentales de la Constitución, estable- 
ciendo las condiciones necesarias para el ejercicio de sus dere- 
chos, y en esta virtud, somete á la aprobación de los compañe- 
ros el siguiente 

PROYECTO DE LEY: 

1.° — Por cuanto lo mismo en el orden jurídico que en el or- 
den moral el concepto de igualdad establecido por el Artículo 11 
de la Ley fundamental de la República, ha de aplicarse con su- 
jeción á requisitos de capacidad y demás condiciones que las leyes 
complementarias establezcan ; y en esas condiciones de capacidad 
han de tenerse en cuenta los antecedentes de los individuos que 
aspiren á desempeñar cargos públicos. 

2.° — Por cuanto la mencionada Constitución, por razones de 
supremo interés nacional, ha determinado de un modo permanen- 
te algunas de las condiciones que deben reunir los que desempe- 
ñen los cargos de Presidente y Vicepresidente de la República, 
Secretarios del Despacho, Senadores y Representantes y Presi- 
dente ó Magistrados del Tribunal Supremo, dejando por tanto 
al Congreho fijar las demás condiciones respecto á esos cargos, 
y todas en cuanto á los que habrán de desempeñar cualesquiera 
otras funciones del Estado, de las Provincias y de los Mu- 
nicipios. 

3.° — Por cuanto las condiciones complementarias que se esta- 
blezcan no pueden ser estimadas como inconstitucionales, en 
tanto se limiten á ampliar en sus términos el precepto funda- 
mental, sin desvirtuarlo en su esencia, ó como ocurre respecto de 
empleados cuya designación ha sido establecida libremente para 
que se ejerciten con arreglo á las Leyes establecidas ó que se 
dicten por los legisladores. 

4.° — iPor cuanto entre los derechos individuales garantizados 
por la Constitución referida, no se encuentra el de desempeñar 
funciones ó cargos públicos, lo que confirma, como ya se ha ex- 
presado, la facultad del Congreso para determinar libremente 
qué personas, por reunir las condiciones de capacidad, conducta 
y demás que estime conveniente exigir, podrán ser elegidas ó 
nombradas para los cargos, siempre que reúnan, además, las fija- 
das excepcionalmente por la Constitución en los casos de que 
queda hecho mérito, sin que esto constituya desigualdad entre 
los cubanos, ni privilegios personales á favor de ninguno en el 
sentido en que tal desigualdad y privilegio están prohibidos por 
la Constitución. 



5.° — Por .cuanto incumbe al Congreso de la República, como 
facultad constitucional, dictar las Leyes Orgánicas necesarias 
para el desenvolvimiento y acción de los preceptos constitucio- 
nales, ó sea la organización de los Poderes del Estado estableci- 
dos por la Constitución, así como de las Provincias y de los 
Municipios, y para el establecimiento de los servicios públicos, 
fijando la capacidad y condiciones que deben tener los miembros, 
funcionarios y empleados correspondientes. 

SE RESUELVE: 

1.° — Todo cubano nativo que aspire á desempeñar cargos 
públicos de cualquiera naturaleza que sean, lo mismo de nombra- 
miento directo que electivo, habrá de afirmar, bajo juramento, 
que además de las condiciones ó requisitos establecidos por 
las Leyes Orgánicas especiales, que en él no concurren las cir- 
cunstancias de haber prestado servicios con las armas al Gobier- 
no de España durante las guerras de independencia cubana, ni 
tampoco como auxiliar de las fuerzas regulares ó irregulares de 
esa Nación en la ciudad ó en el campo encargadas de combatir 
la revolución, ni haber servido en las oficinas militares en cual- 
quier destino ó empleo oficial, á menos que se hubiere rehabili- 
tado al amparo de las Leyes de la Revolución. 

2.° — Iguales requisitos serán exigidos en aquellos cargos ó 
empleos públicos que sean de la facultad discrecional de la admi- 
nistración y cuyo ingreso no esté, por esa circunstancia, regulado 
por las Leyes. 

3.° — Los que se consideren perjudicados por la designación 
que se hiciere á virtud de algún error de información, deberán 
ser oídos administrativamente por la autoridad ó Junta á quien 
corresponda su designación, la cual les admitirá todas las prue- 
bas de descargos pertinentes que presentaren, reconociéndoles, á 
la vez y con toda amplitud, el derecho de defensa en la forma 
que las Leyes determinan, á reserva ele pasar el tanto de culpa, si 
resultare, á los Tribunales de Justicia. 

4.° — En tanto que por el Congreso no se reformen las Leyes 
que regulan las condiciones para el desempeño de toda clase de 
empleos públicos en la República, se entenderá que los preceptos 
de los párrafos procedentes forman parte de dichas Leyes. 

5.°— Esta Ley empezará á regir desde la fecha de su pu- 
blicación en la Gaceta Oficial, de acuerdo con el Art. 12 de nues- 
tra Constitución, y por lo mismo, no tendrá efecto retroactivo. 

6.° — Quedan derogados todos los preceptos de las Leyes, De- 
cretos. Ordenes, Reglamentos y Disposiciones en vigor que en 
todo ó en parte se opongan á lo que por la presente se estatuye. 

Habana, Noviembre de 1911. 



90 
CONSEJO NACIONAL DE VETERANOS DE LA INDEPENDENCIA 

Habana, 21 de Noviembre de 1911. 

Estimado compañero : 

Desde el cese de nuestras luchas por la libertad, los Vetera- 
nos, tan unidos en la guerra, se disgregaron en la paz y dejaron 
á merced de los enemigos encubiertos de la Revolución, el manejo 
de la cosa pública. 

Hoy nos hemos unido de nuevo para defender nuestros con- 
culcados derechos, y en la primera jornada hemos obtenido una 
victoria que, si no es decisiva, prepara el camino para obtenerla 
definitiva y completa. 

Desde el primer momento, el Presidente de la República re- 
conoció la justicia de nuestra aspiración, y unido á esto el recono- 
cimiento por parte del Gobierno del principio sustentado por 
nosotros como criterio de buena gobernación, tiene por sí solo 
un alcance incalculable para la resolución del problema planteado. 

'No debemos perder de vista que el acuerdo obtenido es una 
transacción y que nuestros comisionados han luchado cuanto de- 
bían para llegar á un acuerdo y, haciéndoles justicia, tenemos que 
reconocer que han alcanzado parte de lo que pretendemos, te- 
niendo en cuenta el ambiente en que se desarrollan los acon- 
tecimientos. 

El Congreso Nacional es el llamado á solucionar para siem- 
pre el conflicto planteado, y nos proponemos seguir gestionando 
con todas nuestras energías, una ley que sea en todo tiempo obs- 
táculo insuperable para que escalen los puestos públicos los 
guerrilleros y traidores. 

Ahora más que nunca, necesitamos tacto de codos en nues- 
tras filas, para posteriores esfuerzos, encaminados á obtener el 
éxito definitivo y no olvidar que sin el desbande de hace catorce 
años, no hubiéramos tenido que volver precipitados á ocupar 
nuestros puestos bajo las viejas banderas, viendo en peligro 
nuestros más caros ideales. 

Unión y disciplina, debe ser nuestro lema, y el Consejo Na- 
cional, que ha asumido la responsabilidad de dirigir esta patrió- 
tica campaña, solicita de todas las delegaciones que, dando prue- 
bas de que están animadas de ese espíritu necesario para toda 
grande empresa, no haya en toda la extensión de la República un 
solo acto que pueda ser censurado por el país. 

'Celebremos la victoria parcial alcanzada, siquiera sea para 
demostrar á nuestros adversarios, que en los Veteranos 'de la 
Independencia aún vive aquel sentimiento de patriótico heroísmo, 
en que nada pudo torcer jamás nuestro firme y deliberado pro- 
pósito de sacrificarlo todo por la patria. 



91 

Esperemos, pues, tranquilos y confiados que el Congreso de 
la Nación, por medio de una Ley, arroje á todos los guerrilleros, 
desde el más alto hasta el que ocupe el puesto más ínfimo, para 
que de ese modo no pueda ocurrir que un soldado de la libertad 
esté supeditado á uno .de esos que fueron enemigos de nuestra 
nacionalidad. 

El Consejo Nacional no tiene fecha para dar la terminación 
de la labor que se ha impuesto. Lucharemos hasta la completa 
consecución de nuestra demanda. 

Como hasta el presente la gestión se encamina hacia l o sfines 
que perseguimos, no podemos el día 27 ni celebrar el triunfo ni 
establecer la protesta, sino esperar tranquilos lo que el Conse- 
jo resuelva. 

De usted atentamente, 

Emilio Núñez, Presidente. 



CUESTIÓN CONSTITUCIONAL 

La Constitución Cubana, como toda Constitución ascrita ó 
definida, la forman una serie de principios reglados y metodiza- 
dos que expresan la voluntad de la nación. La Constitución, por 
ende, es soberana, intangible, y no pueden alterarla ni modificar- 
la ni el Poder Ejecutivo, ni el Legislativo, ni el Judicial. 

-No obstante la anterior definición, los preceptos constitucio- 
nales admiten, después de un estudio acabado de los mismos, la 
siguiente clasificación: "preceptos supremos, esenciales", el Tí- 
tulo I, Art. 1.°: "Preceptos expresos, mandatos indudables", Ar- 
tículos 4, 5, etc.. etc., ó el 33 que ordena, que manda que no se 
imponga pena de confiscación en ningún caso ó el 30 que "nin- 
gún cubano podrá ser expatriado ni á ninguno podrá prohibír- 
sele la entrada en el territorio de la Nación". Los demás, los 
otros, no mandan, no expresan, asientan principios ó condiciones 
cuyo desenvolvimiento corresponde precisamente al legislador, 
al Congreso. Ejemplo : el Art. 59 : Es facultad propia del Con- 
greso, dice, regular y organizar cuanto se relacione con la Ad- 
ministración central, provincial y municipal y desde luego el 
personal administrativo y su ley reguladora, la Ley 'del Servicio 
Civil. No debió ser de otro modo, no podría serlo, porque la ad- 
ministración pública, como toda administración, y como la polí- 
tica, á quien responde, es esencialmente mutable, variable por 
naturaleza, y constituye aquí y en todas partes ciencia de adap- 
tación, y marchan siempre una y otra á la par del progreso é 
ideas imperantes en el momento que se promulgan ó rigen. 

La Constitución Cubana, por eso, cuando habla, tiene que 
hablar de empleados, de funcionarios, de provisión de cargos 



92 

públicos, es decir de administración, lo mismo cuando habla de 
la facultad del Presidente de la República (Art. 68) ; de los Go- 
bernadores Provinciales, (Art. 99) ; de los Alcaldes Municipales, 
(Art. 110) ; de los Consejos Provinciales, (Art. 93) ; ó de los 
Ayuntamientos, (Art. 105) ; le parece todo eso tan pequeño, tan 
nimio, tan bailadí, que pasa por ellos como por encima y los deja 
invariablemente, los relega á la condicional de "lo que dispongan 
las leyes". Naturalmente, estas leyes podrán ser luego grandes, 
pequeñas, científicas ó nó, según las cualidades, la aptitud del 
legislador, pero pueden siempre determinar, libremente, sin 
que sea inconstitucional ni mucho menos, las condiciones que han 
de reunir los ciudadanos para ser empleados ó funcionarios, cual- 
quiera que sea también el orden, grado ó esfera de la administra- 
ción (Central, Provincia 1 y Municipal). 

¿Por qué, pues, se sostiene que es inconstitucional la Ley 
que exija en el futuro como condición precisa para desempeñar 
un cargo ó destino público "no haber combatido ó hecho armas 
contra la Independencia de Cuba"? 

En cualquier tiempo, hoy, mañana y siempre, el Estado Cu- 
bano, como cualquier Estado, puede exigir como medida de alta 
orientación política y si no le da á esa orientación fuerza retroac- 
tiva, "que en lo adelante" han de ser servidores públicos los 
individuos identificados con los ideales de la revolución cubana, 
del mismo modo, con la misma facultad, que hoy exije cierta 
condición de tamaño físico ó de edad ó capacidad legal para ser 
miembro del Cuerpo de Policía ó la Guardia Rural, Secretario 
del Despacho ó Magistrado del Tribunal Supremo. 

Decir lo contrario será bonito, pero es capcioso, fútil. Nada 
resuelve ni nada enseña. 

EL AE'TILCTJLO ONCE 

El Artículo 11 de la Constitución, tan en boga, tan manosea- 
do y llevitraído, desenvuelve no más, á mi ver, que una ' ' petición 
de principios", como dirían los escolásticos. En nuestro pasado, 
en otro tiempo eran realidad incontrastable, "vivida'-, como 
ahora se dice, los "privilegios", (de casta, de cuna ó nacimiento, 
de rango, etc., etc.,) y los sancionaban, los consagraban las fuer- 
zas combinadas de la ley, el uso y la costumbre. El negro y el 
blanco, el noble y el plebeyo, etc., etc. ¿Qué tiene, pues, que ver 
el Art. 11 con la petición de los Centros de Veteranos ? El Artícu- 
lo 11 no se hizo, no se puso para cosa secundaria, no esencial, 
está ahí para algo más elevado, más fundamental que para 
aplicarse hoy por hoy á lo que no es más, no puede ser más que 
una condición de momento ó de futuro y sobre todo como para 
eso que piden los Veteranos más sano, más moral que haber 
puesto en la Carta Fundamental (x\rt. 82) como condición para 



93 

ser Magistrado del Tribunal Supremo "haber ejercido, en Cuba, 
durante diez años por lo menos, la profesión de Abogado". Lo 
que el Art. 11 dice, lo que tiene que decir es otra cosa, es que 
todos los cubamos son iguales en igualdad de condiciones, ante la 
Ley que desenvuelva la Constitución; pero no ante la Constitu- 
ción misma que ya señala, como se ha visto, caprichosas diferen- 
ciaciones de capacidad para ejercer un cargo dado. 

Pongamos un ejemplo: la Ley (una ley) establece que son 
incompatibles el empleo de militar con el de la administración 
activa y dos individuos (Pedro y Juan) que disfrutan de aque- 
llos cargos (el militar) acuden á solicitar otro de la administra- 
ción (civil). La resolución debe ser para uno y para otro (para 
Pedro y para Juan) negativa, según el Art. 11 de la Constitu- 
ción. Pero si se concede el empleo civil á uno (á Juan) y se le 
niega al otro, (á Pedro) ese sería el caso de desigualdad ante la 
Ley y contrario, por consiguiente, al espíritu y la letra del re- 
ferido Artículo constitucional. 

Podrá ser caprichoso establecer esa excepción ; podrá ser anti- 
científico., draconiano, consignar hoy en la Ley esa condicional 
que exijen los Centros de Veteranos; pero nó, de ningún modo 
inconstitucional como no sería tampoco inconstitucional que el 
Congreso cubano elevara en lo adelante á pena de muerte, por 
ejemplo, la falta que el 'Código vigente penó ayer y todavía pena 
hoy en la vía correccional. 

LA LEY CIVIL 

Derogar, suspender, modificar, restringir la Ley Civil dan- 
do á los nuevos preceptos efecto retroactivo, eso sí es inconstitu- 
cional y bien inconstitucional. El Artículo 12 de la Constitución, 
el que sigue al 11 tan manoseado por legistas ó impugnadores, 
establece expresamente, manda que ninguna Ley tenga efecto 
retroactivo, excepto las penales, cuando sean favorables al de- 
lincuente ó procesado. 

¿Qué resuelve entonces derogar, suspender, modificar ó res- 
tringir los preceptos de la actual Ley vigente? El ciudadano, 
(funcionario ó empleado) que obtuvo un cargo en la adminis- 
tración central, provincial ó municipal, y al amparo de su vigen- 
cia, de su efectividad aceptó deberes y cumplió con ellos, ¿ ese in- 
dividuo puede ser separado ahora libremente? No. Nadie puede 
ser excluido hoy, ni mañana, ni nunca, sino en la forma que la 
propia Ley lo expresa, (por supresión de plaza, renuncia tácita 
ó destitución y en este caso por justa causa). Estos son ios 
derechos que se derivan de aquellos deberes, de cumplir con el 
deber impuesto, contraído y aceptado. ¿Cómo, se puede ahora 
dejar los deberes, exigirle deber á un empleado y desposeerlo al 
mismo tiempo del derecho que le dá, que nace de ese deber? 



94 

Hay que ser grandes, señor Director, (grandes en ideas. y 
grandes en fines). La orientación política de un Estado, de una 
Nación, 'elevándonos al trono de la Justicia (con mayúscula) y 
tal como la quieren los Veteranos, no puede imprimirse solamente 
á un organismo aislado, á los empleados subalternos de la admi- 
nistración central. Hay que llevarla, imprimirla también á todas 
las demás clases de los otros poderes (Provincial, Municipal, Ju- 
dicial y Legislativo). ¿No sería injusto, arbitrario, antipolítico, 
referirse exclusivamente, estigmatizar, señaladamente á la llama- 
da clase burocrática 1 ? ¿Esa excepción, ese marcar aisladamente 
no sería también desigual ante la Ley y un caso típico de ineons- 
titucionalidad ? ¿No sería eso infringir precisamente el Artículo 
11 de la Constitución? 

PROYlECTO DEL DOOTOE SEGADES 

¿En medio de este caos de ideas y de sentimientos, hasta de 
conveniencias contrapuestas, no sería mejor, lo único, aceptar 
el proyecto del doctor Secades, que respeta el presente, el dere- 
cho reconocido, la realidad incontrastable, y encauza para el 
porvenir, para el porvenir inmediato, la aspiración legítima de 
los Veteranos 1 ? 

Hay que reconocer, no hay más remedio, reconocer ya la 
legitimidad en principio de ese programa, veteranos y no vete- 
ranos, liberales y conservadores, cubanos y españoles; y admi- 
tiéndola yo también, señor Director, agrego por mi cuenta que 
hay que sostenerla y encauzarla, pero nó, como algunos pretenden 
como cuestión de represalias ó venganzas, en las que ya no se 
debe, ni podemos pensar, pero sí, (eso es legítimo, es patriótico) 
para orientar el Estado Cubano, impulsándolo y sosteniéndolo de 
un modo definitivo y concreto por la amplia senda de su consti- 
tución republicana y democrática, evitando en consecuencia que 
en el presente ó en el futuro retrograde en otra tendencia, en 
tendencia contraria á aquel anhelo generoso de que es fruto, 
al anhelo por el que tanta sangre se ha derramado y cuyo opimo 
resultado, cuyo sazonado fruto nosotros y nuestros hijos vamos 
ya disfrutando. 

RESUMEN 

Aspiro, en conclusión, señor Director, que La Discus-ión 
apoye, haga suyo este resumen, este final : 

Opino : 

1.° — Que' es un deber, el deber primordial de los hombres 
de la guerra, sostener la República y orientarla siempre dentro 
de los principios, de las ideas que determinaron la revolución y 
la emancipación. 



95 

2." — Que los Veteranos y los pacíficos (los cubanos) deben 
apoyar el proyecto de Ley del doctor Secades, porque es patrió- 
tico, el más patriótico, el más sano y porque resuelve eonstitu- 
cionalmente el conflicto. 

3.° — Que la derogación, modificación ó suspensión de la Ley 
Civil es inconstitucional si se le dá efecto retroactivo y si no se lo 
■dá, nada resuelve, dejando en pié todo el conflicto. 

4.° — Que cualquier solución es buena si una hay y que de 
suspenderse se suspendan, no las leyes, sino los "preceptos" de 
las Leyes orgánicas ó de las especiales (civiles y militares) que se 
refieran, que mencionen, que atañan á la provisión de empleos 
■de cualquier clase, retribuidos, electivos ó como sean, hasta tanto 
el mismo Congreso formule otras, ó rijan otras derogativas de 
las hoy vigentes. 

'5.° — Que si el Art. 87 de la Constitución ampara la inamo- 
vilidad de los funcionarios judiciales, los ampara en relación con 
el 81, cuando los funcionarios judiciales tengan la capacidad que 
las Leyes señalen ; del mismo modo que á los demás empleados 
los ampara el Art. 11 de la propia Constitución si á la Ley modi- 
ficativa ó derogatoria de la hoy vigente se le dá efecto retroactivo. 

6.° — Que de todos modos se formulen leyes adecuadas al 
régimen republicano, ya que hoy, las actuales, son esencialmente 
monárquicas ó coloniales, contrarias en todo ó en parte al régi- 
men constitucional, causa eficiente de ésta y de toda perturbación. 



De todos modos, señor Director, déjeme darle desde aquí mi 
parabién al Centro de Veteranos. Tendrán ó nó razón definitiva, 
pero es lo cierto que nos han dado á los ciudadanos de 'mañana 
un ideal, un algo que es la causa misma del vivir. 
Su antiguo compañero, 

Jorge Roa,. 
(Es copia). 



DELEGACIÓN BE VETERANOS DE LA INDEPENDENCIA 
DE TRINIDAD 

Trinidad, Noviembre 21 de 1912. 

Comandante,, señor Manuel Si&oaées. 

Habana. 

Estimado compañero : 

En la noche del día 10 del mes en curso en que se constituyó 
esta Delegación, al nombrar la Directiva fué usted designado 
Delegado al Consejo Nacional. 



88 

Lo que me complazco en comunicar á usted, siéndome gra- 
to manifestarle, que en está fecha se remite por esta Delegación, 
al Consejo Nacional, el acta de constitución de la misma á los 
efectos de que por el mencionado Consejo, sea tomada razón 
de su nombramiento. 

Y cumpliendo lo acordado por esta Delegación en Junta 
celebrada en 17 del actual, lo comunico á usted á sus efectos. 

Aprovecha esta oportunidad para reiterarse de usted su 
atto. compañero. 

Jeras Luganos. 

Presidente. 



'Ghianabacoa, Noviembre 21 de 1811. 
Comandante, señor Mamwél Slmades. 
Habana. 
Muy querido compañero y amigo : 

'Con toda el alma te envío un apretadísimo abrazo por tu 
admirable "(Ponencia," en la que palpita todo tu gran co- 
razón de patriota y en la que se ha derramado el raudal fe- 
cundo de tu privilegiada inteligencia. 

¡Cómo consuela y fortalece, en días de claudicaciones y 
humanas miserias, contemplar voluntades tan bien templadas 
como la tuya, dejando oir la voz augusta del patriotismo y 
poniendo bien en alto el lábaro santo del decoro y la dignidad 
cubana y señalando, con marcas indestructibles, el camino que 
al honor conduce! 

Te quiere y te admira, cada día más tu affmo. compañe- 
ro y amigo. 

José E. Entraigo. 



Habana, 22 de Noviembre de 1911. 

Sres. Directores del periódico "La Lucha y "La Prensa". 

Ciudad. 

Mi muy distinguidos amigos : 

En el número de ayer de vuestros populares periódicos, he 
leído, con sorpresa, una información relativa á la discusión del 
dictamen y bases por mí presentados á la Comisión mixta de Ve- 
teranos y legisladores, en relación con el problema de la institu- 
ción de los Veteranos ; y digo con sorpresa, porque esa informa- 



97 

ción se aparta radicalmente de la verdad, y por lo mismo, no 
pudo ser facilitada por ninguno de los apreciables miembros de 
la Comisión, circunstancia por la cual me interesa rectificar dos 
conceptos, con el objeto de que la verdad prevalezca sobre el 
error ó la mentira intencionada, evitándose que se extravíe la 
pública opinión. 

Aun cuando he podido llevar esa rectificación á algunos de 
los periódicos de la mañana de hoy, he optado por mandarla di- 
rectamente á los apreciables periódicos que ustedes dirijen, en 
la seguridad completa de que, procediendo imparcialmente como 
siempre, habrán de disponer que se publique en el mismo lugar 
en que se publicó la información que impugno. 

Dos son mis rectificaciones : 

1. a — Dice el informante que "conjuntamente con la Comi- 
sión á que aludimos, presentó el doctor Secad-es varias bases, y 
según pudimos enterarnos, los Veteranos no se mostraron confor- 
mes con ellas, acordando que el doctor Secad-es y el señor Juan 
G-. Gómez, redacten una nueva ponencia, para dar cuenta en 
próxima sesión. " — Y nada más lejos de la verdad : porque pre- 
cisamente toda la prensa de la mañana dio la noticia de que el 
dictamen y las bases habían sido aceptadas unánimemente por la 
Comisión, honor que agradecí profundamente, si bien el señor 
Juan Gualberto Gómez eligió emtre las bases por mí propuestas, 
la marcada con el número 3, que estimó más adecuada para fun- 
damentar un proyecto de Ley, en tanto que yo consideraba más 
aceptable la señalada con el número 1, diferencia de criterios que 
no implican en manera a^'una divergencias en lo fundamental 
del problema. 

2. a . — Y añade el informante: "es un trabajo concienzudo 
en que se analiza el problema objeto del mismo, con arreglo á 
derecho, si bien teniendo como mira las aspiraciones de los Ve- 
teranos". — Antes que nada le expreso mi agradecimiento por el 
elogio inmerecido que me dedica ; pero en cuanto á lo demás, 
basta leer, con espíritu imparcial, mi modestísimo trabajo para 
convencerse de que en esa labor sólo he tenido en cuenta, por en- 
cima de todo y para solucionar el problema, el interés de la patria 
cubana, el interés colectivo, y como derivación, el interés de todos 
los buenos patriotas, ó que no hubieran concurrido con su acción 
á combatir las aspiraciones de independencia. — Ahora bien : si 
en esa obra se echa de menos, por algunos, la defensa de los aco- 
modaticios, de los cubanos nativos que á sangre y fuego nos 
hacían la guerra, entonces está en lo firme el informante, porque, 
precisamente, esa era la única aspiración que yo no podía tener 
en cuenta, ni con arreglo á derecho ni con arreglo al decoro y á 
la dignidad cubana. 

Esta y no otra es la verdad; y por lo mismo ruego á uste- 
des que, con la amistad que siempre me han profesado, se dignen 



98 

dar publicidad en sus leídos periódicos á esta rectificación 
obligada. 

Con este motivo y anticipándole las gracias más expresivas, 
me repito como siempre de ustedes afectísimo amigo que les dis- 
tingue y aprecia. 

Mwmel Secades. 

(Publicado en La Discusión y en La Prensa, Novbre. 22 de 1911). 



EL JEFE DE LA SECCIÓN DE ADMINISTRACIÓN LOCAL Y A. G. 
DE LA SECRETARIA DE GOBERNACIÓN 

Acepto que los Veteranos de la Independencia pidan "pros- 
cripción" de mía clase determinada de la Nación; la acepto aun- 
que no estoy conforme. Pero los ¡ conservadores ! Ferrara y tutti 
cuanti piden la derogación total de la Ley del Servicio Civil, lo 
que piden es la proscripción total de" todos las clases. 
Es mi opinión. 

Jorge Roa. 
(Noviembre de 1911). 



CENTRO DE VETERANOS DE CAMAGÜEY 

Camagüey, Noviembre 24 de 1911. 
Comandante, señor Manuel Secados. 
Habana. 
Señor y compañero: 

En junta celebrada anoche, por unanimidad, acordó este 
Centro aceptar y adherirse á la ponencia de usted para el sa- 
neamiento nacional: telegrafiar noticiándolo así, al Honorable 
señor Presidente de la República y al del Consejo Nacional, ro- 
gando se active la sanción del Congreso; y á la vez dirigir á 
usted atento escrito de felicitación por el éxito que su ponencia 
ha alcanzado para la primera parte de la campaña de sanea- 
miento nacional. 

Al cumplir dicho acuerdo, en que á usted se refiere, no 
puedo prescindir de los deseos que me animan á felicitarle tam- 
bién en mi particular. 

Queda de usted amigo y compañero. 

Javier de la Vega, 

Mayor G-eneral Presidente. 



99 
CONSEJO NACIONAL DE VETERANOS DE LA INDEPENDENCIA 

Habana, Noviembre 25 de 1911. 

Comandante, señor Maimel 8\&oaiáes. 

Habana. 
Señor : 

De orden del señor Pire^idente, General Emilio Núñez, 
tengo el gusto de comunicar á usted el siguiente telegrama, en- 
viado por el Mayor General Javier de la Vega, Presidente de 
la Delegación de Camagüey, que dice así: 

"Camagüey 24, 'Noviembre de 1911. — 11 a. m. — Consejo 
''Nacional Veteranos, Habana. — Leída ponencia Secades, junta 
" celebrada este centro anoche, acordóse unanimidad hacer su- 
"yos principios que sustenta y dar calor posible esperando me- 
"recida acogida por congreso para justo éxito campaña sanea- 
' 'miento nacional por Veteranos. — General Vega. — Presidente." 
De usted atentamente, 

Luis Sioárez. 
Secretario de Correspondencia. 



DELEGACIÓN DE VETERANOS DE LA INDEPENDENCIA 
DE AGUADA DE PASAJEROS 

Comandante Dr. Manuel Secades. 
Distinguido compañero : 

Tengo el honor de acusar recibo de su atenta comunicación 
de fecha 22 del corriente, aceptando la designación como delega- 
do de este organismo ante el Consejo Nacional, honor que esta 
Delegación sabrá estimar en lo que vale. 

De usted con la mayor consideración. — Presidente P. O. El 
Secretario, Ángel Ojitos, Capitán. 



DELEGACIÓN DE VETERANOS DE GUANTANAMO 

Sr. Presidente de la Delegación de 

Señor : 

Esta delegación en Junta celebrada al efecto, y estimando 
que la suspensión de la Ley del Servicio Civil en nada favorece 
á la campaña emprendida por los Veteranos de la Independencia, 



100 

de acuerdo con el manifiesto del Consejo Nacional, y no habién- 
dose derogado la "base sexta" de las acordadas por la Comisión 
de arbitraje y aceptando á la vez como única salvación la moción 
propuesta por el Comandante Manuel Secades, se acordó dirigir 
como así se hizo, el siguiente telegrama : 

"Comandante Manuel Secades. — Habana. — Jefe y Oficia- 
les que suscriben, felicitárnosle por conceptos elevados y patrió- 
ticos en su razonado escrito con fecha 21 del corriente mes, diri- 
gido á miembros esta delegación con motivo telegrama pasádole 
por su moción, que hoy más apoyamos firmemente como única 
salvación problema veteranos por ajustarse manifiesto Consejo 
Nacional y que salva nuestro honor y prestigio. Trabajamos á fin 
de que asamblea magna acuerde conformidad sus conceptos emi- 
tidos acerca suspensión Ley Servicio Civil que entorpece triunfo 
su moción. Ojalá tengamos satisfacción todos los Veteranos Re- 
pública se muevan igual sentido. — (F) Mayor General Pedro 
A. Pérez. — Brigadier Prudencio Martínez. — Coroneles Juan de 
León, Emilio Giró y Enrique Tudela. — Tenientes Coroneles Pe- 
dro P. Díaz, Vicente Tudela, Feliciano Martínez, Ezequiel Rojas, 
Pedro Moya, Saturnino Pérez, José Busquets. — Comandantes 
Francisco Vege, Carlos Rodríguez, Magín Wilson. Francisco To- 
ledano, José Cien, Felipe Desquiron, Amelio Acosta, José Nolaz- 
co, Hilario Montoya, Pascual Díaz y Eduardo Sariol. — Capita- 
nes Quiala, Simó, García, Pérez, Torres, Soto, Barbastro, Castillo, 
Aldana, Pérez Plutin, Tellez, — Tenientes Denis, Cruz, García 
López, Aldana, Socarras, Durutiby, Labañino, Biscay, Aguedo Ló- 
pez, Bravo Pérez, Lauzagarreta, Franco, Blanco, Hechavarría, 
Artigas, Chacón, Arbois. — Sub-Tenientes Cavaylhon, Fabre, Du- 
rutihy, Castillo, Martinella, Lora, Acosta, Savón, Verdecía y 
Ferrán. ' ' 

Y al comunicar á usted el citado acuerdo telegrama, que se 
deja transcripto, es con el fin de interesar de esa Delegación si 
lo cree oportuno se sirva apoyar el mismo para los fines con- 
siguientes. 

Queda de usted con la más alta consideración, 

Francisco Vega, 

Presidente P. S. R. 



DELEGACIÓN LOCAL BE VETERANOS DE ESPERANZA 

Sr. Comandante Manuel Secades, 

Habana. 

Señor : 

Reunidos en la noche del veintitrés de Diciembre los Vetera- 
nos de este pueblo, en el local que ocupa la "Delegación local de 



101 

Veteranos de la Independencia, con objeto de elegir la Directiva 
que ha de regir los destinos de esta Institución durante el año de 
1912, se tomó, por unanimidad, el acuerdo de designar á usted 
para el cargo de Presidente de Honor de la expresada Institución. 
Lo que tengo el honor de comunicar á usted para su conoci- 
miento y efectos. 

Muy atentamente de usted, 

Juan de D. Fereyro, 
Presidente. 



OBREROS DE LA PATRIA 
(Asociacióón de Nativos Cubanos. — Comité Central. — Habana) 

Meritísimo Comandante del Ejército Libertador Cubano Doctor 
Manuel Secades. — Centro de Veteranos. — Habana. 

Ilustre cubano: Siempre la admiración y simpatías hacia 
vuestra personalidad, determinaron en mi un allegamiento de ca- 
riño excepcional ; hoy me felicito de mis sentimientos y me creo 
que os debo mucho más. 

He leído las nueve y media columnas de vuestra ponencia 
en La Discusión, y cuando acabé de leer, en alta voz, hubiese que- 
rido seguiros leyendo, para no cansarme de mediros ¡ en alma y 
calidad ! 

Si os tuviese aquí — á mi lado — tendríais que defenderos, 
pues os magullaría con mis atrevidos abrazos : recibidlos con toda 
la pureza de mi patriotismo ¡ acaso sea simple y pálido reflejo 
del vuestro ¡ 

La tercera base es complementaria de todas las aspiraciones 
criollas; y, lamento, sí, no seáis legislador; pero debéis serlo en 
el porvenir: contad con mi esfuerzo, mi leal oferta, mi devoción 
á los buenos. Y os felicita ardorosamente V. S. 'S. 

Federico Corhett. \ 
s/c Jesús del Monte 248. — Habana. 



DECLARACIONES DEL DR. COSME DE LA TORRÉENTE 

La Discusión ha obtenido del Secretario del Partido Conser- 
vador — y ex-Seeretario del Consejo Nacional de Veteranos — 
las declaraciones que á continuación ofrecemos al público : 

11. o 

i ; 

Hace cuatro ó cinco días he regresado á Cuba de mi viaje á 
Europa, para asuntos de mi bufete, y ha sido para mí una verda- 



102 

dera sorpresa encontrar planteado, con caracteres de extrema, gra- 
vedad,~an problema que hacía mucho tiempo tenía yo la seguridad 
que había de presentarse y al que creía y creo firmemente que hay 
que buscar una rápida y definitiva resolución si los principios de 
la E-evolución por la Independencia y la República que ella creó 
han de perdurar. 

Estaba poco enterado de lo que aquí ha ocurrido en los tres 
meses que he estado ausente, pero me he dado prisa en leer algu- 
nas colecciones de periódicos, y como había cambiado impresiones 
con diversas personas, entre ellas con el propio señor Presidente 
de la República, creí mejor que exponer mi opinión privadamen- 
te, ó acudiendo al Centro de Veteranos, ó á los periódicos, asistir 
á la sesión del Comité Ejecutivo del Partido Conservador Nacio- 
nal, y en él darla á conocer clara y talmente, indicando donde 
está, á mi juicio, el origen principal de todos los males que ahora 
sufrimos, y cuáles son, á mi entender, los remedios que debemos 
emplear. Como que la sesión del martes fué secreta, no han podi- 
do los periódicos dar una exacta versión al público de lo que en 
el Comité se dijo por los que usamos de la palabra ; y por eso, por 
satisfacer la curiosidad de todos los que han querido y quieren 
conocer mi opinión, tengo mucho gusto en hacerla pública por 
medio de La Dkamón. 



Entiendo que el problema pendiente de resolución y que no 
han planteado los Veteranos de la Independencia, sino los que de 
hace largo tiempo se han empeñado en desoírlos, fué claramente 
tratado y expuesto en el manifiesto que en 30 de Enero de 1910, 
el Consejo Nacional de la Asociación dirigió al Pueblo Cubano y 
el que tuve el honor de redactar como Ponente, siendo unánime- 
mente aprobado por todos nuestros compañeros. El que quiera 
conocer mi modo de pensar, en él lo encontrará claramente ex- 
puesto. Mucho antes de redactarlo, pensaba del modo que en él 
consta, y dos años después de haberlo escrito me he reafirmado 
más en mi criterio. 

Por ello hice constar en el Comité Ejecutivo Conservador, 
con el manifiesto en íia mano y leyendo algunos de sus párrafos, 
que el criterio de los Veteranos era el mismo mío y que por eso 
entendía que tenían toda la razón, aunque á mi juicio estaban 
equivocados en apoyar ó pretender que se aprobara en la Cámara 
la reforma de la Ley del Servicio Civil votada por el Senado, por 
dos razones : primera, porque era inconstitucional, y segunda, 
porque no curaba los males á que andamos buscando remedio. 
Sobre este extremo no me extendí en más consideraciones, porque 
me propongo exponer mi criterio á mis compañeros en el propio 
Consejo Nacional de Veteranos. 

"i í 

Expuse y sostengo que el Partido Conservador no podía li- 



103 

mitarse á decir á los miembros de la minoría si debían ó no votar 
en contra de la aprobación de la reforma de la Ley del Servicio 
Civil de la 'Cámara, porque el problema era demasiado grave 
para dejar las cosas en ese punto. Que yo entendía que los hom- 
bres que hoy gobiernan á Cuba habían cometido el error gravísi- 
mo de no hacer caso á lo que los veteranos expusieron y preten- 
dieron en Enero de 1910, y ahora querían que el Congreso y los 
partidos resolvieran solos el problema, cuando todos teníamos que 
buscar el medio de resolverlo conjuntamente, pues ya había pasa- 
do la oportunidad de realizar habilidades ó dedicarse á pescar 
votos tratando de colocar á los contrarios en mala postura ó de 
provocar divisiones en su campo, ya que si el problema no se 
estudiaba por todos con alteza de miras, la República se vendría 
al suelo y nos iba á aplastar á todos, á políticos, á Veteranos y 
á indiferentes, para mayor goce de los viejos enemigos de la 
Independencia. . 



La solución del actual conflicto no está á mi juicio más que 
en lo siguiente: "Que los partidos políticos cubanos no sean, como 
dice el Manifiesto á que tantas veces me he referido, más que par- 
tidos genuinamente continuadores y mantenedores de los princi- 
pios de la Revolución por la Independencia, y no confíen la direc- 
ción de los destinos de la Nación sino á sus hijos más honrados y 
de patriotismo más probado, ni utilicen como colaboradores de su 
obra sino á aquellos que no tengan manchadas sus manos por el 
robo y el fraude, ni por la sangre de los mártires de la Indepen- 
dencia, mientras á los que la hicieron se les deja morir de ham- 
bre, ó se les condena á ver al opresor de ayer tratando de opri- 
mirlo de nuevo. Que los partidos políticos sigan siempre esa lí- 
nea de conducta, y yo tengo la seguridad que será la del Partido 
Conservador, pues muchos, y yo tanto como el que más, constan- 
temente hemos trabajado en ese sentido, y los veteranos verán 
desde luego satisfecho el setenta y cinco por ciento de sus aspira- 
ciones, que nunca podrán fracasar si mantienen su cohesión y 
disciplina actual, pues sin necesidad de organizarse políticamente 
y sólo cuando lleguen las elecciones, con prestar toda su ayuda 
á los hombres que ofrezcan garantías de que han de gobernar 
conforme á los anhelos de todos los buenos cubanos, negando á 
la vez toda ayuda á los que utilicen á los que cometieron crímenes 
contra la Patria, impondrán su criterio y salvarán la obra de la 
Revolución, la República Cubana para los cubanos que la 
aman, no para los cubanos que la mancillaron y hoy sólo quie- 
ren gozarla." 

" ; 1 
b 

El otro veinticinco por ciento de las aspiraciones de los Ve- 
teranos se verá colmado si en los momentos presentes, á todas 
las autoridades de la República que en estos últimos años llena- 



104 

ron las oficinas públicas y los cuerpos de policía, de criminales y 
traidores, se les da la oportunidad de volver sobre sus pasos y se 
les coloca en condiciones de no tener que mantener en funciones ó 
cargos públicos á aquellos que no deben ejercerlos ó desempe- 
ñarlos por sus antecedentes, sin que esto quiera decir que no 
puedan vivir en paz, felices y contentos, siempre que no preten- 
dan sustituir á los cubanos que nunca cometieron crímenes contra 
la Patria en la dirección ó en el servicio de los intereses públicos. 
Para obtener esa finalidad, "el Congreso Nacional debe dero- 
gar la Ley de 18 de Enero de este año, que dio la propiedad de 
los cargos que desempeñaban á todos los que fueron nombrados 
después de regir la Ley del Servicio Civil, y si esto se creyere 
poco todavía, que el Congreso derogue la Ley ó suspenda por seis 
meses sus efectos, para que no exista durante este tiempo la ina- 
movilidad de los empleados del servicio clasificado, y así á los que 
indebidamente nombraron á persona* á quienes no debieron nom- 
brar, se les deje en posición de enmendar su grave error." 



Ya sé que podrán caer algunos conservadores de limpia his- 
toria patriótica ; pero esto nada importa ante la magnitud del 
problema que hay que resolver, y á más, quedaron tan pocos con- 
servadores en los cargos públicos después de las cesantías en masa 
que se hicieron de aquellos, en muchos casos como la del coronel 
Alberto Schweyer, Secretario del Consejo Local de Veteranos de 
Matanzas, para que el Alcalde doctor Carnot nombrara para su 
modesto distino aun" gallego ó andaluz que fué soldado del regi- 
miento español de María Cristina", que como partido político 
ciadas las condiciones actuales poco nos importa que rija ó no 
la Ley citada. 

"¿ ? 

Entiendo que el Congreso puede derogar cualquier Ley ó 
modificaría ; lo que no puede es consignar en ninguna algo con- 
trario á la Constitución de la Nación. Si la Ley permite á una 
autoridad escoger libremente á la persona que ha de nombrar, 
esa autoridad puede nombrar á quien haya sido un criminal 
común ó político sin violar ningún derecho de los que la Constitu- 
ción consigna. Y así no se podrá más decir por tantas y tantas 
autoridades, que tienen en las ciudades y en los campos de Cuba 
colocados los peores guerrilleros que lucharon contra la Inde- 
pendencia, que no pueden echar de sus cargos á esos traidores 
para que vayan á trabajar como los demás ciudadanos que no 
libran su sustento en los cargos públicos. Y no se dará más tam- 
poco el espectáculo que han parecido olvidar algunos de los mis- 
mos Veteranos que pactaron con el Gobierno las célebres bases 
que aún están por cumplir, de que "en gran número de pueblos 
de Cuba el antiguo cacique de los tiempos de España siga siendo 
señor de horca y cuchillo y allí están para mantener su poderío 



105 

quien fué Alcalde ó Juez Municipal cuando se deportaba ó asesi- 
naba á los patriotas y es otra vez Alcalde ó Juez, y es el Jefe de 
la Policía el que mandó la guerrilla local, y son agentes de orden 
público los más feroces guerrilleros que en la comarca operaron, 
mientras que el veterano de la Independencia cuando va al pue- 
blo pasa por la vergüenza de tener que dejar en su casa, ó atra- 
vesar sobre su montura, á su mejor amigo ele la guerra, á su 
centelleante de los tiempos heroicos y hoy herrumbroso machete, 
que nunca rindió al guerrillero de España; pero que ahora si lo 
lleva al cinto, puede recogérselo, si lo tiene á bien, su antiguo 
enemigo, á quien la República cubana, de las cajas públicas, da 
una soldada para que engorde feliz y contento, mientras el pobre 
mambí dobla el lomo sobre la tierra que regó con su sangre 
para libertarla." 

Y digo esto, porque precisamente en los campos, los cargos 
retribuidos con menos de seiscientos pesos son los que más están 
servidos por guerrilleros en vez de cubanos de limpia historia, 

(La Discusión, l.° de Diciembre de 1911). 



LA REUNIÓN DEL EJECUTIVO CONSERVADOS 

Concluíamos la información que publicamos el miércoles, di- 
ciendo que "no se pondrían frente á los que nos dieron patria, los 
hombres del Partido Conservador". 

Y esa afirmación nuestra se ha visto confirmada por el acuer- 
do que tomó anoche el Ejecutivo Conservador, como resultado 
de las deliberaciones suscitadas con totivo del problema Nacional. 

Era de esperarse. 

Los jefes del Partido Conservador, según el espíritu que pre- 
dominaba en la noche de la anterior reunión, no estaban dispues- 
tos á cargar con la responsabilidad de un problema tan importan- 
te para el país y no querían, al propio tiempo, permanecer indi- 
ferentes ante él. 

Refractarios á la promulgación de una Ley de excepción, 
buscaban la fórmula que estuviera de acuerdo con el prestigio y 
•la dignidad de aquellos que lucharon directa ó indirectamente, 
por conseguir nuestra independencia, y con las leyes establecidas. 

¡ Y se encontró la fórmula ! 



A las ocho y media empezaron á llegar al local del Partido, 
los miembros del Comité. 'Cuando el doctor Lanuza se encontraba 
ya en el salón, empezó — bajo su presidencia — la sesión, pues 
no pudo concurrir el doctor Enrique José Varona, que envió 
previamente su excusa. 



106 

Asistieron los señores General Freyre de Andrade, doctor 
Eduardo Dolz, Coronel Indalecio Sobrado, General Lora, doctor 
Carlos Armenteros, doctor Leopoldo Cancio y Luna, doctor To- 
rralbas, Hipólito Martínez, General Eugenio Sánchez Agramonte, 
Fermín Goicoehea, M. Eivero, doctor Santiago Cancio Bello, 
Adán Galarreta, Mariano Corona, Wifredo Fernández, Coman- 
dante Osear Soto, M. Arango, Comandante Armando André, M. 
Ajuria, doctor Maza y Artola, doctor Julio de Cárdenas, Anto- 
nio Pardo Suárez, doctor Fernández Criado, Comandante Miguel 
Coyula, doctor Raúl de Cárdenas, Coronel Cosme de la Torriente, 
Gustavo Menocal y Gustavo Pino. 

Inició el debate el General Freyre de Andrade, quien expuso 
al Comité Ejecutivo que después de varios cambios de impresio- 
nes en la Cámara entre Representantes liberales y conservadores, 
no se había podido llegar á un acuerdo que resolviera el pro- 
blema planteado. j 

El doctor Leopoldo Cancio y Luna, tomó después la palabra, 
manifestando que á su juicio el problema era más grave de lo 
que en realidad parecía. "En el fondo de lo que piden los vete- 
ranos — agregó — hay una gran justicia ; porque en realidad la 
situación actual ofrece un aspecto no muy agradable para ellos". 
Y manifestó después, que según ha ido desenvolviéndose la Repú- 
blica, y aprovechando las luchas de la política y otras circuns- 
tancias, han ido tomando posiciones ventajosas los que fueron 
siempre enemigos declarados de las libertades cubanas, lo mismo 
cuando se perseguían éstas por los medios evolutivos, que en los 
momentos de la lucha armada, cuando se libraba diaria batalla 
en los campos de la Revolución. 

El Coronel Cosme de la Torriente, expuso su criterio des- 
pués, indicando al Comité Ejecutivo que la práctica le ha ense- 
ñado que la Ley del Servicio Civil no responde á las esperanzas 
que cifraron en ella el país y el Partido Conservador, y que ins- 
piró su promulgación á los interventores americanos, entre otras 
causas, porque e 1 Gobierno hace que se aplique á su gusto. 

Y concluyó diciendo que, pues era esa la situación, cabía, 
como única solución, derogar esa Ley para que los Jefes de la 
Administración Pública — el Gobierno — pudiera resolver admi- 
nistrativamente este problema, dejando satisfechas, de ese modo, 
las legítimas aspiraciones de los veteranos. 

El Comandante Miguel Coyula manifestó que es opuesto á 
toda Ley que estuviera en pugna con la Constitución, y que divi- 
diera en castas á los cubanos, por lo que consideraba el asunto 
fuera de los límites del Poder Legislativo. 

Agregó que, á su juicio, el Gobierno pudo haber simplificado 
á tiempo este problema, no dando entrada en la Administración 
Pública, á quienes habían sido enemigos de Cuba y ocasionando 
con ese procedimiento, que el mal haya tomado carácter nacional. 



107 

No existe, pues — terminó — otra solución que la propuesta 
por el Coronel Torriente. "Derogando la Ley del Servicio Civil 
queda abierto el camino para que el Jefe de la Nación pueda 
rectificar. ' ' 

El general Sánchez Agramonte declaró que el Partido debía 
dejar al Gobierno la solución del conflicto, puesto que los conser- 
vadores no tenían la culpa de los desaciertos cometidos por quie- 
nes dirigen la Administración Pública al hacer ciertos nombra- 
mientos, sobre todo algunos de importancia. 

El doctor Eduardo Dolz declaróse opuesto á lo indicado por 
el Coronel Torriente y apoyado por Coyula, dijo que el Partido 
había luchado mucho por la Ley del Servicio Civil, y que lo pro- 
puesto parecía una dejación de sus principios, en eas materia. 

El doctor González Lanuza, hizo una serie de consideraciones 
sobre el posible peligro de derogar la Ley del Servicio Civil, pero 
declaró que, por otra parte, veía la necesidad de conjurar el 
conflicto; y que el Partido, pensando en la República antes que 
en nada, debía felicitarse de poder facilitar al Gobierno terreno 
para resolver las situaciones difíciles. Según dijo, cuando se 
trata de problemas nacionales que pueden afectar la vida de la 
República, un Partido serio y de patriotas no puede buscar, habi- 
lidosamente, oportunidad para suscitar conflictos á los poderes 
públicos. 

Mariano Corona significóse como partidario del criterio sus- 
tentado por los señores Torriente y Coyula. Declaró que era 
necesario resolver el problema con rapidez para salvar á Cuba, y 
que la derogación de la Ley del Servicio Civil facilitaba la obra 
del Gobierno, evitando, á la vez, que se votara una Ley de castas 
ó de excepción. 

El General Freyre de Andrade se mostró partidario, también 
del criterio defendido por los señores Torriente. Coyula y Coro- 
na, proponiendo que se nombrara una comisión que teniendo 
en cuenta las declaraciones del doctor Varona ; la serie de obser- 
vaciones hechas por el doctor Lanuza y el espíritu conciliador de 
los partidarias de derogar da Ley del Servicio Civil, llegará á 
encontrar un acuerdo concreto para someterlo á la considera- 
ción del Comité. * 

Propuso el señor Goicochea, que se aceptara lo propuesto 
por el General Freyre como más viable. 

Habló por último el doctor Maza y Artola, exponiendo en 
un elocuente discurso, que muchas razones patrióticas aconse- 
jaban la derogación de la Ley ahidida varias veces, para que se 
solucionara un conflicto que talas proporciones ha tomado. El 
doctor Maza y Artola hizo elocuentemente una serie de conside- 
raciones, concluyendo por decir al Comité que al Partido más 
tarde le quedaba expedito el camino para confeccionar una Ley 
más perfecta. 



108 

Oídas las anteriores manifestaciones, se procedió á designar 
la Comisión que propusiera el doctor Freyre, resultando los 
señores : Lanuza, Tórnente, Freyre y Dolz. 

* * * 

LA SOLUCIÓN DEL PARTIDO CONSERVADOR 

En la sesión que celebró el jueves el Comité Ejecutivo Na- 
cional del Partido Conservador, bajo la presidencia del doctor 
Lanuza, se adoptó por unanimidad el siguiente 

ACUERDO 

El Partido Conservador declara que no debe adoptarse, 
como remedio á la situación presente, ninguna Ley de excepción 
que dé inferiores condiciones y dé menor capacidad á unos ciu- 
dadanos cubanos que á los demás, por ser ello contrario á la 
Constitución de la República y que, al mantener esta tesis su 
Presidente ha interpretado bien el sentir y la opinión del mismo. 

Declara además, que la situación presente, contra la cual 
reclaman y pro-testan los veteranos de la independencia, ha sido 
creada en virtud de los nombramientos que se hicieron después 
de inaugurado el segundo período republicano, principalmente 
en el tiempo que medió entre su inauguración y el momento en 
que entró en vigor la ley del Servicio Civil; que teniendo en 
cuenta la interpretación que se ha dado á esta ley, el uso que 
de la misma se ha hecho en la práctica, las facilidades que en 
ella se han encontrado para burlar y falsear el principio á.que 
ella estaba destinada á amparar, todo lo cual hace de la misma 
insuficiente garantía de dicho principio. Habida consideración á 
la actitud asumida por el gobierno frente al problema planteado 
y á la conveniencia de facilitarle una solución para evitar un 
grave conflicto de carácter nacional, ante el que puede y debe 
ser sacrificada una ley que la experiencia ha probado ser de 
todo punto infiel á su mismo principio fundamental. 

El Partido Conservador acuerda recomendar á sus repre- 
sentantes en el Congreso Nacional que propongan la derogación 
de la expresada Ley, así como la de la de 18 de Enero del año en 
curso, á fin de que el gobierno pueda separar de la administra- 
ción á aquellos que, aún habiéndolos él mismo designado, juzgue 
que, por algún motivo no deben continuar en sus cargos; sin 
perjuicio de proponer oportunamente otra ley que de un modo 
más eficaz que la vigente, garantice para el futuro el dicho prin- 
cipio de estabilidad de los funcionarios administrativos, de cuyo 
principio el Partido no reniega en modo alguno. 

(2 de Diciembre de 1911) 



109 

Con su solución, el Partido Conservador patrióticamente re- 
suelve un difícil problema, y facilita al Gobierno la manera de 
satisfacer las justas reclamaciones de los libertadores, sin recu- 
rrir á la promulgación de una ley de castas, como se dijo anocbe. 

Y la agrupación donde militan valerosos jefes revoluciona- 
rios no se ,pone frente á los que hicieron armas por la Patria. 

Quedará, pues, el Gobierno, en situación expedita. 



Desde muy temprano, pudimos apreciar anoche que los Jefes 
del Partido Conservador querían dejar resuelta la cuestión. 

Como decimos en otra parte de esta información, al tomar el 
acuerdo que publicamos, se han tenido en cuenta las indicacio- 
nes del doctor Varona. 



El Partido se compromete, á su vez, á confeccionar una nue- 
va y mejor Ley del Servicio Civil. 

Ha triunfado el criterio defendido por el Coronel Cosme de 
la Torriente. 

(La Discusión, 1.° de Diciembre de 1911). 



HABLANDO CON EL GENERAL EMILIO NUÑEZ 

— ¿Ha leído usted, General, lo que ha dicho el señor Minis- 
tro de España "conversando" con La Discusión acerca de la cam- 
paña ' ' veteranista ' ' ? 

— En las manifestaciones del diplomático que aquí represen- 
ta dignamente á don Alfonso XIII, hay algo que me halaga como 
Presidente del Consejo Nacional de los Veterano¡s, y no faltan 
cosas que demandan una aclaración por mi parte. 

El señor Fernández Vallín demuestra que no siente temores, 
sino á la larga, de que puedan sufrir perjuicios los grandes inte- 
reses españoles aquí radicados, con motivo de la agitación iniciada 
en Octubre. Y esto significa el reconocimiento de que nuestra 
campaña, por lo menos en lo que toca á la Legación de España, 
ha sido estimada dentro de sus límites justos y adecuados. De 
otros riesgos inmediatos no hay que hablar, pues sabido es que 
contra los españoles que con nosotros conviven no va nada en 
esta cruzada contra los "guerrilleros" y "traidores". 

Hay una confusión de hechos que no deja de tener impor- 
tancia, y conviene aclarar respecto á las consecuencias prácticas 
de la visita del Secretario de Estado á la casa de los Veteranos, 
sus compañeros de armas. Según el señor Vallín, después de aque- 
lla oportunidad surgió "una nueva orientación en la campaña". 
Y en realidad lo que hubo de advertirse fué un cambio radical 



110 

en el Gobierno en cuanto á la disposición para facilitar las solu- 
ciones al serio problema planteado. La exploración cariñosa y 
previsora del Coronel Sanguily, ayudaría indudablemente á^ que 
nuestros gobernantes se diesen cuenta cabal del estado de la 
opinión y de lo delicado de las circunstancias. No ha de enten- 
derse, por lo tanto, como cree el señor Vallín, que la campaña de 
los Veteranos cambiase de rumbo ; fué la conducta del Gobierno 
la que pareció otra, facilitando la realización de las aspiraciones 
inmediatas de los libertadores 

— Y de la corriente de "deshispanización" que alarma al 
señor Ministro ? 

Sinceramente debo manifestarle que ese no es un aspecto del 
problema cubano, tal como nosotros lo estudiamos y dentro del 
plano en que pensamos movernos. Ahora bien, claro es que perse- 
guimos la "deshispanización", como también la "desamericani- 
zación" de esta patria amada; porque abogamos resueltos por la 
"cubanización", y por cuanto tienda á acentuar la fisonomía 
propia en nuestro pueblo, vigorizando el sentimiento nacional 
cada día más debilitado á medida, quizás, que avanza el predo- 
minio material de los extranjeros. 

En otro país, y en otras condiciones, podría resultar empeño 
pueril el de "nacionalizar" un Estado libre y soberano recono- 
cido en el concierto universal. Sin embargo, en Cuba, frente á 
una nacionalidad combatida por la mala fe de enemigos irrecon- 
ciliables y socavada por la tibieza excéptica de tantos, no hay 
otro remedio que tremolar la bandera de la estrella solitaria, pro- 
clamando á diario la necesidad de "cubanizar" á Cuba. 

>Si así pensamos los elementos que llevamos el peso y la di- 
rección de la campaña veteranista, se comprenderá bien que nues- 
tros propósitos son cubanos, sencillamente cubanos, y por io tan- 
to no hay motivo de alarma para los intereses legítimos extranje- 
ros aquí arraigados. En ese punto el señor Vallín se presenta 
mal informado de las características de nuestro movimiento. 

— Se dice, general, que la acción de los Veteranos se enca- 
mina á quebrantar los partidos? 

— ■ He aquí una afirmación caprichosa que no me canso de 
rectificar, siempre que viene al caso. Los Veteranos de la Inde- 
pendencia no aspiramos á que se debiliten ó se disuelvan las orga- 
nizaciones políticas actuales. Nuestra mira es más alta : velare- 
mos porque su labor se encauce conforme lo exigen las conve- 
niencias de la Patria en cada momento. 

Si fuese un obstáculo para la compenetración de los intere- 
ses de la nación cubana, esos otro pequeños intereses sectarios 
que existen en las colectividades, tenemos la convicción de que sin 
provocarlo, surgirá en los partidos una corriente de "depura- 
ción ' ' que al cabo podría llegar á una reorganización. Si todo eso 
ocurre, lo impondría así la masa de nuestras agrupaciones poli- 



111 

ticas que simpatiza con el programa de los Veteranos, porque las 

minorías no han de seguir prevaleciendo 

Lo indispensable es que nuestros hombres políticos, sobra 
todo los que aspiran á cargos electivos, se definan respecto á esta 
cuestión nacional -de las aspiraciones de los Veteranos — quizás 
la más seria planteada en Cuba desde el establecimiento de la 
República. — Es realmente lamentable que en nuestros partidos 
no se advierta la homogeneidad de principios necesaria, singular- 
mente en asuntos que tocan muy de cerca al sentimiento patrio . . . 
— Bien, ¿pero los Veteranos hacen ó no hacen política? 

— Los Veteranos no hacen política de partido, jamás harán 
política de partido. Eso no quiere decir que dejen de actuar é 
influir en la vida pública, con finalidades exclusivamente patrió- 
ticas en cuestiones de índole económica y social que afecten al 
pueblo cubano. 

'Por ejemplo : ahí tenemos un problema trascendentalísimo 
ligado á la propia conservación de la nacionalidad para el futuro. 
La venta de la tierra cubana al extranjero es una realidad pavo- 
rosa á la que debemos atender sin demora. Ya preparamos al 
presente el estudio de un plan que asegure á los miles de caballe- 
rías sin cultivo que posee el Estado en Oriente y las Villas una 
fertilidad provechosa para centenares de compatriotas nuestros, 
cubanos de cepa que, al mismo tiempo que crearían riqueza agrí- 
cola, serían otros tantos guardianes de la independencia nacional. 

Estas son medidas de defensa que nos inspira el deseo de 
que perdure Cuba próspera en manos de los cubanos. 

— Todo eso es muy interesante, General. ¿ Y sobre qué otros 
proyectos puede usted adelantarnos algo 2 

— Sin concretarle nada acerca de la forma en que desen- 
volveremos nuestra intervención en los asuntos públicos, porque 
eso sería prematuro, sí le diré, en líneas generales, mi pensa- 
miento acerca de la actual organización económica del país. 

En la actualidad el sistema rentístico de Cuba es desastroso. 
Por el régimen de contribución aduanera, todas las cargas pasan 
sobre los pobres, sobre los cubanos insolventes y esquilmados. 
Aquí las grandes empresas que disfrutan pingües ganancias, y los 
grandes propietarios — extranjeros en su mayoría, empresas y 
propietarios — están libras, exentos de impuestos, mientras el 
cubano paga un enorme sobreprecio en los artículos de primera 
necesidad, en el recargo arancelario. Esta realidad nuestra es ini- 
cua y absurda : el accionista de una poderosa Compañía que ob- 
tiene enormes utilidades del suelo de Cuba, y que no reside entre 
nosotros, cobra tranquilamente su dividendo sin pagar apenas 
contribución en esta República ; y el guajiro cubano en la libra de 
arroz que compra, ha de pagar la contribución indirecta de los 
derechos de Aduana ! 

'Cuba, tal como están hoy las cosas, es el país ideal privile- 



112 

giado para los ricos, y es preciso convenir en que los extranjeros 
se han adueñado de la riqueza á pasos de gigante. Los "trusts" 
— esos absorbentes sindicatos de capitalistas que constituyen un 
gran problema de los Estados Unidos — representan una verda- 
dera amenaza para Cuba, donde la defensa de la personalidad 
económica nuestra es casi nula. Aquí van de prisa tragándose 
las más potentes fincas azucareras, "controlando" ferrocarriles y 
empresas productivas. . . 

— ¿Y cómo transformar el sistema rentístico vigente? 

— Ah, eso no es obra que ba de acometerse de ligero, ni si- 
quiera condensando un programa de propaganda. Estudiaremos 
esos problemas, los más serios y los que más hondamente nos 
preocupan, como cubanos, atentos á los propósitos esenciales de 
beneficiar al cubano nativo, empobrecido en su suelo, que produce 
raudales de oro á los extranjeros, y de asegurar con la propiedad 
de la tierra en manos de nuestros ciudadanos, la conservación de 
la nacionalidad. Nuestro programa es de mantenimiento y vigori- 
zaeión de la entidad económica del cubano para que así se halle 
nuestro pueblo en condiciones de asentar definitivamente su pre- 
dominio político efectivo en esta patria regada con la sangre de 
incontables mártires ! ' ' 

(La Discusión, Diciembre de 1911). 



CLAEACION 



El Sr. Manuel Seeades nos manifiesta que no habiéndole 
sido posible acudir en la noche de ayer á la reunión celebrada 
por la Directiva del 'Consejo Nacional de Veteranos, por causa 
independiente de su voluntad, hace constar que oportunamente 
consignó una enmienda á una de las mociones anoche presenta- 
das en la cual aparece su firma ; — moción que fué redactada con 
anterioridad á la Ley últimamente aprobada por el Congreso — , 
Esa enmienda, sin duda alguna ha sufrido extravío, puesto que 
no aparece consignada en los extractos publicados por la prensa. 

iDícenos el ¡Sr. Seeades que él está conforme en lo funda- 
mental y en la finalidad que se persigue en esa moción; pero 
que no puede estarlo en cuanto se refiere á la exposición de algu- 
nos' de los 'Considerandos en que se funda, toda vez que ha sido 
siempre contrario á la derogación ó suspensión de la Ley del 
Servicio Civil y otras análogas, que sólo afectan á la inamovili- 
dad de los empleados del servicio clasificado, dejando inmunes 
á los funcionarios del servicio no clasificado, que son los princi- 
pales y únicos directores de la política del país. 

Así lo hacemos constar, dejando complacido á nuestro ami- 
go y compañero. 

(Publicado era La Discusión y en El Triunfo). 



113 
CARTA DEL ROCTOR SECABES 

Habana, Diciembre 2 de 1911. 
Sr. Director del periódico u El Día". 

Ciudad. 

Muy distinguido amigo y compañero : Con el objeto de fijar 
puntos, dejando á cada cual las responsabilidades futuras que 
correspondan — ya que se deben armonizar sentimientos patrió- 
ticos con principios jurídicos — impórtame hacer constar: 

Primero: — Que el artículo fundamental de mi moción como 
Ponente de la Comisión mixta de Legisladores y Veteranos, que- 
dó redactado definitivamente en la forma que sigue : ' ' Todo cu- 
bano nativo aspirante á desempeñar cargos públicos de cualquier 
naturaleza que sea, lo mismo de nombramiento directo que elec- 
tivo, habrá de afirmar, bajo juramento, que además de poseer 
las condiciones ó requisitos establecidos por las leyes orgá- 
nicas especiales, no concurren en él las circunstancias de haber 
prestado servicios con las armas al Gobierno de España durante 
las guerras de independencia cubana, ni tampoco como auxiliar 
de las fuerzas regulares ó irregulares en la ciudad ó en el campo, 
encargadas de combatir la Revolución, ni haber servido en las 
oficinas militares en cualquier destino ó empleo oficial, á menos 
que no se hubiera rehabilitado al amparo de las leyes de la Re- 
volución." 

Debo advertir que algunos de mis apreeiables compañeros 
de Comisión han entendido, desde el primer momento, que debía 
suprimirse el concepto restrictivo de "Todo subano nativo", 
dejando en su lugar, simplemente, el de "Todo cubano". 

Segundo: — Que á mi modestísimo juicio, la suspensión ó 
derogación de la Ley del Servicio Civil no resuelve, ni en forma 
definitiva ni tampoco para el porvenir, el problema planteado, 
puesto que no impide que ocupen cargos electivos' y otros de 
nombramientos directos que corresponden á jurisdicciones dis- 
tintas fuera del alcance de aquella ley, los mismos que hoy sal- 
drían de los puestos burocráticos con ] a suspensión ó derogación 
de la mencionada Ley, produciéndose en cambio, una perturba- 
ción de todos aquellos que se encuentran en diferentes circunstan- 
cias de las señaladas por el Centro Nacional de Veteranos. 

Por eso es que estimo más lógico y justo la promulgación de 
un precepto legal acomodado á lo que yo propongo en el artícu- 
lo primero de mi Ponencia, que ni viola ningún principio de de- 
recho, ni puede perturbar los intereses legítimos creados á la 
sombra de una Ley que fué dictada precisamente para solucionar 
otros graves conflictos. 

Tercero: — Después de publicarse en el- periódico "La Dis- 
cusión" mi dictamen y proyecto de Bases, cuya redacción se me 



114 

había recomendado por la Comisión Mixta ya expresada de Vete- 
ranos y de Representantes, relativo á la solución del problema de 
actualidad, he venido leyendo la prensa con ánimo sereno y con el 
propósito firme de estudiar las opiniones contrarias para conven- 
cerme si estaba ó no equivocado, y con sorpresa lie llegado á dar- 
me cuenta de que, en términos generales, á mi trabajo moderador, 
templado y jurídico, se le ha dado, caprichosamente por algunos, 
una interpretación antijurídica muy distinta de la verdad. Y digo 
esto, porque me encuentro frecuentemente con una serie de co- 
mentarios, indirectamente impugnadores, que no tienen el menor 
asomo de realidad, ni demuestran gran estudio de la cuestión 
legal. Se habla y se repite, por ejemplo, de leyes de proscripción, 
de leyes de castas, de leyes de exclusión, de atentados á los pre- 
ceptos constitucionales, de leyes de inhabilitación, y de otras 
zarandajas por el estilo, cuando es lo cierto que se trata de la 
regularizaeión de condiciones de capacidad para cargos públi- 
cos de cualquier naturaleza que sean, condiciones de capacidad 
que se señalan para el porvenir, sin retroaetividades, fórmula que 
á mi juicio, modestísimo por ser mío, resolvería categóricamente 
el problema sin lastimar derechos creados. 

Bien estudiado este particular, como patriota y no como polí- 
tico, creo que en este caso los no calificados de sabios, los igno- 
rantes — como yo por ejemplo, — están más acertados que los 
que en su mayoría fungen entre nosotros de omniscientes, puesto 
que los que se suponen lumbreras, y á título de autoridad in- 
tervienen en los asuntos púdicos, por regla general han fracasado 
en Cuba; y en el presente caso, no demuestran ni con textos ni 
con doctrinas, ni con razonamientos jurídicos, la inconstitüciona- 
lidad que ellos estiman existe en mi proposición, y han presentado 
solamente fórmulas convencionales que pueden estimarse como 
paliativos, porque dejan en pié, para un futuro próximo, el pro- 
blema del conflicto y este sólo lo resuelven violentamente en la 
esfera burocrática. 

Ahora bien: como se trata de cuestión delicadísima que á to- 
dos nos interesa, y aún cuando acatara la opinión de la mayoría 
de los Veteranos, me propongo publicar, dentro de unos días, 
un trabajo para demostrar que ni en el orden patriótico, ni en 
el orden legal, tienen fundamento razonable las distintas opinio- 
nes hasta ahora presentadas, impugnando, más ó menos directa- 
mente, el proyecto que presenté á la consideración de la Comi- 
sión Mixta. 

Gracias mil anticipadas por el honor que me concede de dar 
cabida en las columnas de su interesante periódico á estas mis 
manifestaciones, quedando de usted muy affmo. que le distingue, 

Mamisí Recades. 
(Publicado en El Día. — Habana). 



117 

adherirnos á los principios sustentados y tan brillantemente de- 
fendidos por usted y reiterarle nuestro incondicional apoyo, en 
todo cuanto redunde en beneficio de la Patria é Institución. 

Lo que en cumplimiento y con la mayor satisfacción tras- 
ladamos á usted. 

Luis Masferrer. Santiago Torres. 

Pdte. P. A. 



EN LA CÁMARA 



Trascendental debate sobre el problema de actualidad. — Las Leyes sobre 
la inamovilidad de los empleados públicos, suspendidas. — El Poder 
Judicial quedó exceptuado. 

LA SESIÓN DE AYER 
La presidió Ferrara, y fué abierta á las 2 y 30 minutos. 

MENSAJE 

Del Ejecutivo se leyó un mensaje pidiendo crédito con que 
pagar los gastos que origine el sostenimiento y personal de los 
barcos de guerra "Cuba" y "Patria", que actualmente se cons- 
truyen en Filadelfia. 

PROPOSICIONES DE LEY 

La suscrita por García Santiago y otros, referente á conceder 
un crédito de quince mil pesos, que se invertirán en la canaliza- 
ción del río Viana, en la provincia de Santa Clara. Pasó á Obras 
Públicas y Hacienda y Presupuestos. 

La suscrita por Dolz y otros, referente á conceder un crédito 
de veinte mil pesos para indemnizar á los propietarios de terre- 
nos que fueron utilizados para la construcción de carreteras. 
Pasó á Obras Públicas y Hacienda y Presupuestos. 

LA SUSPENSIÓN DE LA LEY DEL SERVICIO CIVIL 

•Se pasó después á darle lectura á la proposición de Ley sus- 
crita por Freyre de Andrade y otros, referente á derogar las leyes 
del Servicio Civil y la de 18 de Enero de 1911. 

Después de haber sido tomada en consideración esta propo- 
sición, Pardo Suárez y otros pidieron la suspensión de los pre- 
ceptos reglamentarios, para que el proyecto fuera discutido 
en seguida. 

Campos Marquetti pidió se le explicaran las causas de la 
urgencia que se solicitaba. 

Después de complacerlo Pardo Suárez, Borges pidió que nue- 
vamente se le diera lectura al preámbulo de la proposición 
incidental. 



118 

Se le complació, y Borges manifestó no explicarse cómo Fe- 
rrara había firmado la petición de suspensión de los preceptos 
reglamentarios conjuntamente con los conservadores, cuando en 
•el preámbulo de dicha petición se consignaba que se había de- 
mostrado hasta la evidencia la ineficacia de la Ley del Servicio 
Civil, toda vez que en dicha Comisión no se cumplía con los 
requisitos que la misma consigna. 

Al oir esta insinuación, Ferrara entregó la presidencia á 
Lanuza y pidió la palabra. Cuando le fué concedida, dijo 

EL DOCTOR FERRABA 

Señores Representantes : He firmado la urgencia, porque en 
los momentos actuales los bizantinismos me parecen desastrosos y 
fuera de lugar. Sin duda no estoy de acuerdo con el preámbulo 
de la proposición de Ley de los señores Freyre y otros ; no pue- 
do estar de acuerdo, en mi calidad de extraministerial ; no creo 
que la Ley del Servicio Civil ha demostrado su ineficacia; creo, 
por el contrario, que bien aplicada, acaso modificada en alguna 
parte, pueda servir de garantía á los Partidos políticos, pueda 
servir también, al propio tiempo, para algo más grande : consti- 
tuir en Cuba una burocracia inteligente y culta, que sea la pri- 
mera, como en otro país republicano, también en mantener en 
todos los casos las instituciones republicanas y un sistema demo- 
crático de Gobierno. 

No puede afirmarse que la Ley del .Servicio Civil no ha dado 
resultado durante todo este período, porque la hemos aplicado, 
no en toda su integridad, sino por partes ; y porque no estábamos 
acostumbrados á una legislación tan nueva y tan exótica, en los 
países latinos, como la que contiene este Código de los empleados. 

Como que brevemente he contestado á la parte menos impor- 
tante de las preguntas que han hecho los señores Campos Mar- 
quetti y Borges. Digo la parte menos importante, porque, sin 
duda, y en el ánimo de todos está, la proposición de Ley que ha 
llegado á aquella Presidencia, no ha venido exclusivamente por 
los motivos que se consignan en el preámbulo de la proposición 
de Ley. Yo me debo á la verdad y todos los Partidos cubanos se 
deben á ella. El partido Conservador está compuesto de personas 
serias, acostumbradas sí, á las luchas políticas, pero en ningún 
caso capaces de mentir. La proposición de Ley que está sobre la 
Mesa, lo está única y exclusivamente por la agitación de los ve- 
teranos que existe en todo el país y que nosotros, legisladores, no 
podemos desconocer. Creo que la agitación continuada podría 
producir grandes males al país y sería deplorable y sensible que 
estos graves males le viniesen á la República de Cuba por aque- 
llos mismos brazos que la crearon: me temo, sobre todo, que la 
campaña iniciada pueda ir perdiendo aquella parte de justicia 
que la inspira ; y que lejos de ser una campaña patriótica, pueda 



115 
LA CUESTIÓN DE LOS VETERANOS 

Atravesamos por un agudo período de crisis. Instituciones, 
partidos políticos, prensa, colectividades, individuos, se ven agi- 
tados por la candente cuestión que, una vez planteada, su solu- 
ción es de capital importancia, pues de ella depende la vuelta 
á la normalidad de nuestra vida política. 

Mucho se ha hablado y mucho se ha escrito en pro y en con- 
tra de la debatida cuestión. No fuimos nosotros remisos en emi- 
tir nuestra opinión. Pero hoy no se trata ya de discutir la con- 
veniencia ó inconveniencia de la cuestión. La aspiración de los 
veteranos puede considerarse ya, como hemos dicho, consumada, 
ó en vías de consumarse. Podrá argüirse en su contra que estable- 
ce leyes de excepción, pero es innegable que responde á un estado 
pasional lógico. 

'De desear hubiera sido que no se hubiera dado lugar á que 
se exteriorizara ese estado pasional, cosa que se hubiera logra- 
do si los poderes constituidos hubieran tenido en cuenta los 
antecedentes de los hombres cuyos servicios utilizaban, y si por 
parte de esos hombres que llevaban el lastre del pasado, se hu- 
biera manifestado una conducta prudente de no querer aprove- 
char en beneficio propio una situación que habían combatido. 

No hubo previsión en unos ni prudencia en otros, y el resul- 
tado ha sido la manifestación de un estado de violencia que hu- 
biera sido mejor evitar, y la práctica de medidas y la aprobación 
de leyes que, justo es reconocerlo, pugnan con el principio demo- 
crático que informa nuestra, constitución. Nosotros hubiéramos 
deseado no haber tenido que llegar á ese extremo lamentable, por 
amor á nuestros principios, por veneración al Maestro y por la 
paz moral de nuestro pueblo. Pero á veces los hechos, con su 
fuerza abrumadora, se sobreponen á las ideas ; y aunque no dire- 
mos en la presente ocasión, remedando una célebre frase de Cas- 
telar, ''perezcan los principios y sálvese Cuba", porque estamos 
convencidos que los principios democráticos no serán nunca in- 
compatibles con la salvación de Cuba, creemos, no obstante, que 
la tranquilidad de Cuba bien merece una ley de excepción. Des- 
pués de todo, esa ley habrá de ser de efectos muy transitorios, 
siendo por lo tanto momentánea la incompatibilidad de la ley 
con los principios democráticos de nuestra Constitución. Dentro 
de una generación, ¿quién se acordará de los guerrilleros? 



LOS PARTIDOS EN CRISIS 



Teníamos la crisis del Partido Liberal, todavía no resuelta, 
y ya asoma la crisis del Partido 'Conservador. 

Presentábase éste cohesivo, fuerte, solidario, dispuesto á dis- 
putar á los liberales el poder, con esperanzas de éxito, en las 



116 

próximas elecciones; pero ha bastado que surgiera la llamada 
cuestión de los veteranos, para que se manifestara una grave 
perturbación en el Partido, que de persistir y ahondarse, le lle- 
vará á la disolución. 

No lo deseamos, pues la desaparición del Partido 'Conserva- 
dor, produciría, aunque sólo fuera transitoriamente, un desequi- 
librio político de lamentables consecuencias. 

¿Lograrán armonizarse las dos tendencias, la que simpatiza 
con los veteranos y la que se pronuncia decididamente en con- 
tra de toda ley de excepción? Y en caso de que el acuerdo resul- 
te imposible, ¿resultará conveniente que se formen en Cuba 
partidos políticos sobre la base de admitir ó rechazar una de- 
terminada ley de excepción? 

No creemos esto último conveniente, por lo mismo que estima- 
mos que la ley de excepción es de carácter transitorio y que en 
modo alguno puede envolver un principio fundamental capaz 
de mantener á un Partido político. 

(Cuba y América, Diciembre 3 de 1911). 



TODOS LOS GUERRILLEROS O NINGÚN GUERRILLERO (1) 

Diciembre 4 de 1911. 
Coronel M. M. Coronado, Director de ""La Discmión". 
Mi antiguo Director: 

Se ha criticado á los ciudadanos que teniendo opinión for- 
mada en el asunto de los Veteranos no hayan ido á exponerla 
francamente en el seno de esa agrupación ó en la prensa diaria, 
y como yo no quiero incurrir en esa crítica, después de hondas 
meditaciones, he llenado estas cuartillas á vuela pluma, por si 
tiene á bien darles hospitalidad en las columnas del diario que 
para el pueblo cubano tan acertadamente dirige. 

Gránelas anticipadas de su afectísimo. 

(F) Jorge Boa. 



DELEGACIÓN DE VETERANOS DE LA INDEPENDENCIA 
DE CACOCUM 

Diciembre 6 de 1911. 

Sr. Tímente Coronel, Manuel Recades. 

Habana, 
Distinguido compañero : 
En sesión del día de ayer, por unanimidad, se acordó fe- 
licitarle por su ponencia, referente al Saneamiento Nacional; 



(1) Por un error involuntario, esta carta aparece aquí en lugar de estar en la pá- 
gina 91, en unión del artículo titulado "Cuestión Constitucional 7 *. 



119 

llegar á ser una campaña de persecución, y que lejos de alcanzar 
la finalidad que persigue de servir á la República cubana para 
que sea mejor defendida y más sólida, sirva precisamente para 
quitar siempre de nuestro suelo lo que es necesario para toda 
nación : la solidaridad popular. Me temo que pueda llegar á los 
proscriptos una voz siniestra : únanse ustedes contra la República, 
de la República que los arroja de su seno. Y me temo que otra 
cosa más grave puede acontecer. Yo he declarado siempre y k> 
declaro una vez más : para mí no existe la Enmienda Platt, por- 
que aun cuando constituye un pacto entre los dos G-obiernos, fué 
un pacto impuesto y no producto de nuestra libérrima voluntad, 
pero existe para alguien que es más fuerte que nosotros; existe 
para alguien que lo puede imponer, existe para alguien que 
puede desconocer nuestros sagrados derechos y poner en el lu- 
gar de estos derechos su omnipotente voluntad ; y yo que he visto 
que este alarde de fuerza se hace cuando hay Gobierno cubano y 
no cuando nos rigieron gobiernos extranjeros ; y que he visto que 
nadie, nadie se ha levantado en contra de esos gobiernos extran- 
jeros en los momentos difíciles, ni aún los más enérgicos; y que 
sé que nuestra historia no registra ni un solo caso de rebeldía ad- 
ministrativa en contra de un Gobernador extranjero, y este solo 
caso — lo digo en mi honor — fué el caso mío, cuando le escribí 
al general Wood presentándole la renuncia, porque me parecía 
una indignidad servir á sus órdenes en aquel entonces. 

Risquet: También lo hizo Gonzalo de Quesada. 

Ferrara: Yo no quiero discutir esto, pero he tenido siempre 
al señor Gonzalo de Quesada por el reverso de la medalla. 

Risquet: Pues lo hizo. 

Ferrara: Me alegro mucho, y en ese caso suben los ejemplos, 
pero no se multiplican. 

Conociendo y examinando todo esto, le temo á toda agitación 
que pueda llamar á terceros en nuestras contiendas. 

Vamos, pues, á buscar una solución á este problema ; vamos, 
sobre todo, de buena fe, vamos todos con entusiasmo, vamos á 
olvidar, como lo ha olvidado el pueblo en el actual momento, to- 
dos los bizantinismos políticos, vamos á unimos, porque hay algo 
que peligra, y vamos á hacer que los Partidos cubanos contribu- 
yan en primer término á tomar esta resolución llena de dignidad 
para todos. 

Por eso la proposición de Ley se presenta ; es una generosa 
iniciativa del Partido Conservador; francamente, no lo esperaba; 
me parecía el problema más difícil de resolverse, porque enten- 
día que el Partido Conservador no podía darle armas á un Go- 
bierno que él no cree que proceda por el buen camino ; pero 
cuando la oposición, en el momento grave, facilita la solución, los 
de este lado no tenemos más remedio que seguirlos, procediendo 
en consonancia con ellos, y aceptar con los brazos abiertos esta 



120 

solución y seguir con ellos por el mismo camino que han. empren- 
dido : el camino de la solución pacífica del enorme problema que 
nosotros no podemos desconocer. (Aplausos á la izquierda). 

La urgencia tiene por su parte una gran justificación. Vamos 
á hacer hoy lo que mañana podernos hacer ó debemos hacer; sí, 
vamos a hacerlo hoy antes de ningún ultimátum y antes de deplo- 
rables amenazas. Hoy estamos con la conciencia libre, cada uno 
de nosotros puede votar libremente ; quizás mañana, ante algún 
hecho luctuoso por amor de la paz y de la tranquilidad públicas, 
vengamos á votar lo mismo que hoy ponemos dificultad en votar. 
Vamos á hacerlo nosotros, vamos á hacerlo hoy que nadie nos lo 
ha pedido; hoy que nadie ha pactado con nosotros; así la sobe- 
ranía de esta Cámara queda intacta, inmaculada. ¡ Ah ! no haga- 
mos que ella ruede por el suelo, porque entonces desgraciados 
de los poderes públicos, desgraciado del porvenir de la República ! 
No debo silenciar en este breve discurso algo que honra al señor 
Presidente de la República, por algo que me ha manifestado en 
una entrevista que tuve el honor de celebrar con él. El Presiden- 
te Gómez no va á haeer uso de la Ley que votamos para ningún 
caso que esté fuera de la razón ele ser de nuestra actitud del mo- 
mento, y llenará el vacío que deje la Ley con un Decreto que 
garantice la inamovilidad de todos los empleados, con excepción 
de los que esta Ley quiere herir. 

Como se ve. el señor Presidente de la República se ha ade- 
lantado á algunas hipótesis sospechosas, y como nobleza obliga, 
ha querido contestar con nobleza á la nobleza del Partido de la 
oposición. No hay, por lo tanto, por qué impresionarse, no hay, 
por lo tanto, por qué creer que esta arma salvadora, patriótica, 
vaya á servir á un Partido. No, mil veces no ; esto no lo hará el 
actual Gobierno, esto no lo hará el actual Presidente de la Repú- 
blica, Y es más, hay algo más fuerte, hay algo más potente que 
el propio Presidente de la República : esto no se hará porque el 
pueblo cubano ha demostrado que esto no se puede hacer. 

Por las personas que han formulado las preguntas, por el 
todo de las mismas, yo he podido comprender que una fracción 
de liberalismo tema que la otra pueda servirse de esta Ley para 
fines mezquinos; yo puedo asegurarles que no, que esto no se hará. 
Y decidido el Gobierno á no hacerlo para que la fuerte y potente 
oposición que tiene, mucho menos lo hará con la débil, futura y 
no creo muy eficiente oposición que se prepara ; no, tengan la 
seguridad unos y otros, de que esta arma no servirá para fines 
mezquinos, sino con el único fin de evitar que entre nosotros no 
haya divisiones, para hacer que no se derrame sangre, porque por 
encima de todas las bajezas de la política está el deseo unánime 
del pueblo cubano de que la tierra cubana no sea nuevamente 
bañada por generosa sangre cubana. 

Al terminar Ferrara su disertación, en la que como se ve 



121 

estuvo felicísimo, el presidente Lanuza, puso á votación si se 
suspendían ó no los preceptos reglamentarios. 

Así se acordó y se procedió á darle lectura á una enmienda 
de Ferrara á la Ley de los conservadores, que dice: 

"Quedan suspendidas las Leyes que garantizan la inamovi- 
lidad de los funcionarios y empleados públicos por un período 
-de seis meses." 

Al terminar la lectura, Campos Marquetti solicitó tiempo 
para redactar una enmienda á la enmienda de Ferrara. 

'García Enseñat pidió que fuera ampliado indefinidamente 
el debate sobre este asunto. 

Ferrara pidió á García Enseñat que retirara su proposi- 
ción y dejara á discreción de la presidencia el encauzamiento 
del debate. 

Puesto á votación lo de la ampliación, fué aprobado. 

LA ENMIENDA DE LOS ZAYISTAS 

"Cuéllar del Río, Campos Marquetti y otros, presentaron á la 
Mesa la enmienda ofrecida, la cual dice: 

"Artículo 1.° — Se autoriza al Poder Ejecutivo, á los Gober- 
nadores, Alcaldes Municipales, Consejos Provinciales y Ayunta- 
mientos, para que puedan separar de sus cargos á los funciona- 
rios y empleados públicos de las distintas dependencias del Esta- 
do, Provincia y Municipio que hayan combatido á la Revolución 
libertadora. 

Artículo 2.° — Los demás funcionarios y empleados que no 
hayan combatido la Revolución no podrán ser separados de sus 
respectivos cargos sino de acuerdo con la Ley del Servicio Civil. 

Artículo 3.° — Quedan suspendidos por seis meses, cuantos 
preceptos legales se opongan al cumplimiento de esta Ley." 

EL DOCTOR VIONDI 

Le fué concedida la palabra á Viondi, quien impugnó con- 
juntamente la proposición de Ley de los conservadores y las en- 
miendas de Ferrara y Cuéllar del Río, fundándose en que con 
la aprobación de cualquiera de ellas se atentará contra la Cons- 
titución en su Artículo 12, toda vez que en él se consigna que las 
Leyes no podrán tener efectos retroactivos y que cualquier per- 
judicado que fuera ante el Tribunal Supremo de Justicia, obten- 
dría un señalado triunfo, demostrando la inconstitucionalidad 
de la Ley que se pretendía aprobar. 

CONJUNTAMENTE 

En vista de que Viondi había sentado el precedente de com- 
batir la Ley y las enmiendas conjuntamente, Ferrara propuso 
que el debate continuara en la misma forma. 



122 

A esto se opuso García Enseñat, saliendo por fin triunfante 
lo propuesto por Ferrara. 

Y se continó el debate en conjunto. 

En estos momentos Lanuza abandonó la presidencia en ma- 
nos de Borges. 

EL DOCTOR FREYRE 

Freyre habló con gran elocuencia en favor de su proposición, 
¡haciendo acopio de datos y bajo la base de que de esa manera, 
es decir: suspendiendo la Ley del Servicio Civil, el Poder Eje- 
cutivo podría separar de sus cargos á todo aquel que estuviese 
señalado como uno de los que hicieron armas contra los revolu- 
cionarios cubanos, con un pretexto cualquiera; como convenien- 
cia del servicio, pero nunca, ni por ningún motivo, por haber 
sido guerrillero; de esa manera — agregó — prácticamente, no 
quedarían para siempre con el estigma grabado en la frente de 
haber sido ' ■ guerrilleros y traidores á la Patria ' '. 

Freyre tuvo momentos de verdadera inspiración y su dis- 
curso fué muy aplaudido. 

EL SEÑOR SOTO 

Este joven representante también habló en favor de la pro- 
posición de los conservadores. 

Hizo una breve historia de lo miserables que habían sido las 
"guerrilleros" en la guerra separatista, y llegó hasta á citar 
un caso que le había pasado á él personalmente, pero que á pesar 
de todo eso, y de estar convencido de la maldad de esos hombres, 
él no estaba conforme con la enmienda presentada por Cuéllar 
del Río, porque no quería que los hijos de los que fueron trai- 
dores á la Patria, que no tienen culpa de los errores de sus 
padres, vivan bajo el estigma de hijos de proscriptos. 

SE PRORROGA LA SESIÓN 

Al terminar Soto, Campos Marquietti pidió que se prorro- 
gara la sesión hasta dejar ultimado este asunto de los "guerrille- 
ros" y que se concediera un receso para realizar entre los repre- 
sentantes un cambio de impresiones. 

Ferrara recordó que Lanuza había pedido la palabra, por lo 
que el presidente, Borges, puso á votación lo propuesto por Cam- 
pos Marquetti, siempre teniéndose en cuenta que Lanuza haría 
uso de la palabra antes del receso. 

Acordado lo propuesto por Campos Marquetti, Borges con- 
cedió la palabra al 

DOCTOR LANUZA 

Seguir á Lanuza en su discurso, no es tarea que nos propo- 
nemos realizar; baste saber que Lanuza al comenzar su diserta- 



123 

ci-ón se concretó á impugnar de modo aplastante las palabras de 
Viondi, en todo lo que éste quiso demostrar que la Ley de los 
conservadores sería anticonstitucional, y sus citas fueron oportu- 
nísimas y arrancaron grandes aplausos, lo mismo de la mayoría 
que de la minoría. 

En el hilo de su discurso, Lanuza dijo que si la Ley de los 
conservadores era aprobada y se derogaba la Ley del Servicio 
Civil, él personalmente estaba dispuesto, una vez terminado de 
resolver el problema de los veteranos, á abandonar todos sus 
asuntos y dedicarse por completo, antes que el actual período 
presidencial terminara, á ayudar al Gobierno á redactar una nue- 
va Ley del Servicio Civil, todo lo amplia y bien interpretada que 
una Ley de igual naturaleza requiere. 

Aquí fué interrumpido por García Enseñat y Fuentes, los 
que exclamaron: 

— - ' ' Usted y la minoría dan su palabra de votar á favor de 
esa Ley y en el plazo que su señoría ha señalado?" 

Toda la minoría, al unísono, exclamó : 

— ¡Todos! 

Lanuza aclaró que él respondía de lo manifestado por la mi- 
noría, reservándose, como es natural, lo que pudieran pensar los 
demás conservadores de la República. 

Terminó Lanuza su convincente discurso pidiendo que fuera 
respetado el Poder Judicial, toda vez que este Poder estaba am- 
parado por el Artículo 87 de la Constitución de la República, y 
diciendo, además, que los veteranos, teniendo en cuenta el sacri- 
ficio realizado por el Partido Conservador de presentar la Ley, 
no debían ser excesivamente exigentes y que transigieran y se 
sacrificaran también en algo y no pidieran más que lo que la 
Cámara acordara. 

Grandes aplausos escuchó Lanuza al terminar su peroración. 

E.BCBSO 

Y se concedió el receso, y los Representantes abandonaron 
el salón. 

Por los pasillos, por el salón de sesiones y en el de Confe 
reneias, veíanse k>& grupos discutiendo y tratando de ponerse 
de acuerdo. 

Veinte minutos duró el receso, y tal parecía, por lo que oía- 
mos en uno y otro grupo, que el acuerdo no llegaba ; todos soste- 
nían sus puntos de vista: zayistas, miguelistas y conservadores. 

Por fin volvió á sonar la campanilla Hernando al salón de 
sesiones, y se disolvieron los grupos. 

SE REANUÍDA LA SESIÓN 

Lanuza, fundándose en que ya habían sido suspendidos ante- 
riormente los preceptos reglamentarios, pidió que se votara pri- 



124 

meramente el proyecto de Ley de derogación y luego se votara 
la enmienda de Ferrara. 

Este se mostró conforme, no así García Enseñat, que pidió 
que se votara conjuntamente. 

Se acordó lo propuesto por Lanuza, y Borges concedió la pa- 
labra á Viondi, para rectificar, el cual se sostuvo en sus afirma- 
ciones — según dijo, — á pesar de lo que en contrario había 
manifestado Lanuza, y agregó que á su modo de pensar, la apro- 
bación de derogación de la Ley del Servicio Civil, sólo era un 
engaño que realizaba la Cámara y que llevado al terreno de la 
práctica no obtendría resultado favorable alguno. 

DESECHADO 

Púsose á votación el proyecto de los conservadores sobre la 
derogación de la Ley del Servicio Civil, y fué rechazado por 36 
votos contra 27. 

Toda la mayoría liberal votó en contra del proyecto. 

LA ENMIENDA FERRARA 

Cuando nuevamente se le dio lectura á la enmienda Ferrara, 
su autor habíale ampliado el plazo concedido para la suspensión 
hasta los doce meses, pero á Campos Marquetti le parecieron 
pocos y pidió á Ferrara que lo ampliara hasta los diez y ocho. 

Ferrara, sonriente, dijo : ¡ Acepto ! 

Puesta á votación la enmienda ampliada fué aprobada. 

Borges exclamó : ¡ La enmienda ha sido aprobada por una- 
nimidad ! 

Argos, Viondi y García Santiago exclamaron : ¡ Reclamamos 
nuestros votos ! 

Muy bien — dijo Borges — tres representantes han votado 
en contra. 

UNA NUEVA ENMIENDA 

Aceptando los hechos consumados Lanuza presentó una en- 
mienda á la enmienda Ferrara que dice: quedarán exceptuados 
de esta disposición los funcionarios que se consignan en el Ar- 
tículo 87 de la Constitución. (Se refiere al Poder Judicial). 

La enmienda fué explicada por su autor y dijo la presentaba 
para evitar á la Cámara que aprobara una Ley que sería anticons- 
titucional toda vez que si el Poder Ejecutivo disponía de los 
puestos del Poder Judicial, los perjudicados demostrarían la in- 
constitucionalidad de la Ley cuando citaran el artículo á que 
él se refiere. 

Campos Marquetti impugnó la enmienda, estimando que con 
ella se establecía un privilegio, lo que no debía tolerar la Cámara. 

Que con esa enmienda tratábase de amparar á los grandes 



125 

en detrimento de los pequeños, por lo que pedía á la Cámara 
desechara la enmienda. 

Se levantó otra vez Lanuza y dijo que si Campos 'Marquetti 
hubiera meditado un poco sobre su enmienda, él tenía la seguri- 
dad de que se hubiera convencido de que si á los funcionarios del 
Poder Judicial se les incluía también en lo que se refería la 
enmienda aprobada, la Ley sería inconstitucional y por tanto 
nu'lo todo el trabajo que había realizado la Cámara. 

Campos Marquetti, con la Constitución en la mano, leyó el 
Artículo, y al llegar á las frases que dicen: "dichos funciona- 
rios no podrán ser separados de sus cargos, á menos que no hu- 
biesen cometido algún delito ó hecho grave que lo justifique", 
dijo : nosotros podíamos aquí consignar, para hacer viable la 
inclusión del Poder Judicial, que el haber hecho armas contra 
las Revoluciones Cubanas se considera como un hecho grave. 

Nuevamente se levantó para hablar Lanuza, é insistió sobre 
sus mismos puntos de vista, y al terminar dijo : ' ' No volveré á 
hablar, por lo que espero que los representantes que me han oído 
se habrán dado cuenta de que lo que yo sólo deseo es que se 
apruebe la Ley, pero que ésta sea viable, no anticonstitucional 
como lo será si mi enmienda es desechada. 

Puesta la enmienda Lanuza á votación, fué aprobada por 
38 votos contra 22. 

Explicaron sus votos Viondi, Ferrara y otros. 

FINAL, 

Borges recordó que hoy celebra la Cámara sesión solemne en 
honor de los que murieron en holocausto de la Patria, por lo que 
esperaba que asistiera á la sesión el mayor número de re- 
presentantes. 

Agitó la campanilla y dio por terminada la sesión á las 7 
j 10 minutos de la noche. 



DISCCRSO DEL DOCTOR VIONDI 

Sr. Presidente: Conforme al artículo 90 del Reglamento, á 
una enmienda podrán presentarse nuevas enmiendas, perú de 
ningún modo otra á éstas y deberán resolverse con preferencia 
las últimas á la primera. En virtud de la disposición de este Ar- 
tículo, se pone á discusión la enmienda presentada por el señor 
Cuéllar y otros. 

Sr. García Enseñat: Pido la palabra para presentar ana 
enmienda con modificación. 

Sr. Presidente: No puede hacerlo S. S. 

Sr. Viondi: Pido la palabra en contra. 

Sr. Presidente: La tiene S. S. 



126 

Sr. Viondi: Me opongo á la enmienda presentada por mis 
amigos políticos que la suscriben y á la que se ha dado lectura, 
porque empieza en su primera parte por dar por supuesta la 
derogación de la Ley del Servicio Civil ; trata, en su primer ar- 
tículo, según he podido recojer en la memoria, de que puedan ser 
separados los que atentaron á la independencia de la patria con 
las armas en la mano. Esas, están amparados por la Ley del Ser- 
vicio Civil y para que pueda llevarse á efecto . . . 

Sr. Viowéi: lo que pretenden los suscribentes de esa 

enmienda ; es necesario dar por supuesto, como yo entiendo que 
se da por supuesto, que en este extremo resulta derogada la Ley 
del Servicio Civil, y acerca de este particular es que yo tengo que 
hacer manifestaciones que en mi sentir dejan sin efecto esa en- 
mienda así como la anterior del señor Ferrara y el proyecto de 
Ley presentado por los señores Freyre y otros distinguidos 
compañeros. 

No vengo á combatir, señores Representantes, la gestión de 
los Veteranos ; entiendo yo que ellos, y así es como los considero 
en el orden legal, se dirigen á los poderes públicos haciendo 
uso de un derecho que les reconoce la Constitución á todos los 
cubanos ; ejercen el derecho de petición ; entiendo que pi- 
den ellos con arreglo á la Ley, fuera de la Ley acaso, pero 
ejercitando un derecho constitucional. En este sentido acepto la 
gestión de los Veteranos y no me ocurre exista la situación de 
fuerza donde el derecho de petición se traduzca en el derecho de 
imposición. Considero que son hombres que justamente se sienten 
resentidos por el espectáculo de los destinos públicos desempeña- 
dos por los enemigos más encarnizados de la revolución. En este 
sentir mi pecho late al unísono con el sentir de los veteranos. 
Hay algo poderosamente irritante en ese espectáculo que ofrece 
nuestra República, hay algo que repugna, que dá derecho á 
repetir las frases del poeta: "En Dinamarca hay algo que huele 
á podrido". 

Es indudable que existe un justo motivo de queja en .esos 
hombres ■ que protestan de que ocupen los destinos públicos los 
que lucharon contra ese aliento tan hermoso de independencia; 
si esos hombres que por la redención de su patria ofrecieron, en 
holocausto, sus propias existencias, se ven postergados y los pues- 
tos retribuidos de la República ocupados por aquellos que fueron 
sus más encarnizados enemigos. Aparte de la justicia legal hay 
algo que en todo pecho honrado levanta una voz de protesta: 
eso no debe ser, eso no ha debido ser ; pero, señores Representan- 
tes, convengamos en una cosa: que en ©1 orden de las responsa- 
bilidades, entre el guerrillero premiado -con un destino retribuido 
y la autoridad que lo nombre, más responsable resulta la autori- 
dad que el guerrillero. Eso es absolutamente cierto ; si vamos á 
liquidar responsabilidades, esas responsabilidades caerán sobre 



127 

las autoridades que en lugar de nombrar á los que siempre de- 
mostraron su amor á Cuba, fueron á escoger á los enemigos e 
la independencia. . . 

Sr. Ferrara: Todos pusisteis vuestras manos. 

Sr. Viondi: Yo podría contestar al señor Ferrara que si 
él puso en ello las manos, las mías están absolutamente limpias 
de ese pecado ; antes al contrario, si fuera á registrar episodios le 
mi existencia, podría decir que la única vez que públicamente he 
hecho una denuncia, ha sido el día en que engañándose al Pre- 
sidente de la República se le propuso á uno de los hombres más 
indignos por su odio á la República y al que pretendían darle 
un puesto retribuido en nuestra sociedad ; y ese día yo me presen- 
té al señor Presidente de la República y le dije: "Ese hombre 
fué en el pasado un criminal, hoy vive del perdón de los liberta- 
dores, pero no debe ocupar ningún cargo público" ; y el Presiden- 
te me dio la razón y no lo nombró. 

De manera, que la única vez que mis manos pudieron man- 
charse, resultaron completamente limpias; pero no he pedido la 
palabra para hablar como Abogado que es Representante, y 
como Abogado sostengo esta tesis : que la proposición de los 
conservadores 

Sr. Viondi: O del señor Ferrara, resulta por su pensamien- 
to hermoso, pero por su efectividad inútil y sin ningún resultado 
práctico. Vamos á tratar la cuestión en orden de derecho. Yo 
me refiero aquí, en primer término, á los abogados de esta Cá- 
mara, en segundo lugar á todos los hombres de buen sentido, que 
en muchas ocasiones resulta que el buen sentido triunfa del cri- 
terio especial de los abogados. 

Se pide la derogación de la Ley del Servicio Civil, se pide 
la suspensión de esa Ley, suspéndase ó derogúese, y yo les pre- 
guntaría á los señores firmantes de esa proposición de Ley, al 
señor Ferrara, que ahora en uno de sus más hermosos discursos — 
porque no lo buscó en la inteligencia de su cerebro, sino lo sacó 
brillante y magnífico del fondo de su corazón — yo le pregun- 
taría al señor Ferrara si él se propone hacer enmiendas que no 
den resultado práctico, que la enmienda del señor Ferrara y la 
proposición de Ley de los señores conservadores no se puede tra- 
ducir en un hecho beneficioso, y en este sentido es que yo formulo 
la pregunta. 

Se suspende, vamos á fijarnos bien, se suspende la Ley del 
Servicio Civil, se promulga en la "'Gaceta", el Honorable señor 
Presidente de la República la sanciona, ¿cuál es la situación de 
derecho que se ha creado? ¿los guerrilleros se van á la calle? No. 

Sr. Ferrara: Sí. 

Sr. Viomdi: Se quedan ahí, porque está garantizada su si- 
tuación de derecho por . la Ley que imperaba cuando fueron 
nombrados. 



128 

Sr. Ferrara: No. 

Sr. Soto: Eso es un sofisma. 

Sr. Vio')vdi: Las leyes no pueden tener efecto retroactivo; 
lo prohibe la Constitución y esta Cámara no tiene facultades 
para hacerlo. El Artículo 12 de la Constitución es terminante : 
ninguna Ley tiene efecto retroactivo, excepto las penales cuan- 
do favorecen al delincuente ó procesado. Y aquí se habla de una 
Ley del Servicio Civil que ha creado estados de derecho, esos 
estados de derecho subsisten, y al derogar la Ley, el estado de 
derecho permanece en las mismas condiciones en que se encontra- 
ba antes de la derogación de aquella Ley. Hoy esta Cámara 
acuerda, dicta una Ley que deroga la que se refiere á los Regis- 
tros de la Propiedad. Queda derogada desde este instante la Ley 
de los Registros de la Propiedad. ¿ Por esto se entiende que todas 
las inscripciones hechas son baldías, sin valor, sin importancia? 
No. La situación de derecho creada por una Ley subsiste, desde 
el momento en que no hay Ley alguna que pueda tener efecto 
retroactivo derogando la situación de derecho anteriormente 
creada. En esas condiciones se encuentran los guerrilleros tan 
halagados por nuestras autoridades. Ellos van á su destino, lo 
ocupan, seguidamente los ampara la Ley del Servicio Civil, am- 
parados por esa Ley permanecen ad perpetuara en esos puestos. 
Se deroga la Ley, ¿conjuntamente se deroga la situación creada 
por la Ley anterior del Servicio Civil? Yo me dirijo á los abo- 
gados para que me respondan á esta pregunta que en mi sentir 
constituye todo el problema. La Ley del Servicio Civil podrá 
dar un solo derecho á los Veteranos, si se quiere para el porve- 
nir, desde hoy en adelante la condición de veterano será preferi- 
ble, de hoy en adelante la condición de guerrillero impedirá as- 
pirar á esos destinos públicos, pero la situación del momento no 
realiza lo que constituye el pensamiento de los señores conserva- 
dores que, arrastrados por un buen deseo que tanto entusiasmo 
despertara en el señor Ferrara, que escogió con ellos un camino 
completamente equivocado, porque han presentado una Ley que 
deslumbra á las multitudes ignorantes, pero que no resuelve las 
dificultades del problema legal planteado, porque si el señor 
Presidente de la República en cumplimiento de la Ley que las 
Cámaras han formulado, escoge al más miserable de los guerri- 
lleros que hoy deshonran la administración pública y lo arroja 
á la calle, ese guerrillero, si establece un recurso de inconstitucio- 
nalidad ante el Tribunal Supremo, seguramente lo ganará y el 
Goíbierno tendrá que someterse á la resolución que dicte ese alto 
Tribunal. Porque él dirá: yo entré en ese destino amparándome 
una Ley, la del Servicio Civil ; ella creó una situación de derecho 
para mí, y dentro de esa situación de derecho soy absolutamente 
invencible. Porque si bien es verdad, — sirviéndome de una frase 
exacta que le oí al señor Ferrara, — que los destinos no son pro- 



129 

piedad de los individuos, los derechos sí crean una situación legal 
á favor del individuo en quien concurre ese derecho. 

Sr. Ferrara, (interrumpiendo) : ¿Dentro de qué límite? 

Sr. Viondi: Dentro del límite de la falta administrativa 
que la ocasionó. 

Sr. Ferrara: Su señoría desarrolla una tesis de derecho de 
hace cien años. 

■Sr. Viondi: A veces las experiencias de nosotros, los viejos, 
y sobre todo la tranquilidad, la serenidad conque desarrollamos 
nuestros pensamientos, la ninguna cantidad de amor propio que 
ponemos nosotros en los éxitos de nuestras empresas, hacen que 
la experiencia, en este caso, se le adelante y pueda darle lecciones 
a la juventud inteligente y sabia cuya magnífica representación, 
en esta Cámara, entre otros, ostenta el señor Ferrara. 

Los límites que le dé la Ley; ninguno que pueda llegar á la 
arbitrariedad y á la injusticia. Somos hombres de derecho, so- 
mos una Cámara legislativa, y estamos haciendo leyes, y debemos 
de representarlas, tanto como las antiguas vestales veneraban el 
fuego sagrado que custodiaban, considerando nosotros que toda 
la pureza de nuestras almas se debe consagrar á este propósito. 
Mi problema de derecho está así planteado. El guerrillero misera- 
ble que desempeña hoy un destino público, está amparado por 
una Ley : por la del Servicio Civil. Se deroga la Ley, pero será 
sin efectos retroactivos ; primero, porque lo prohibe la Constitu- 
ción; segundo, porque su situación de derecho anterior no pade- 
ce nada con la derogación de la Ley. 

Y yo pregunto ahora á los autores de este proyecto de Ley, 
á mi admirado amigo el señor Ferrara, contagiado, en mi sentir, 
con el error conservador : si no han de padecer nada absoluta- 
mente nada, los guerrilleros, si tienen elementos poderosos de 
defensa, si los ampara en este punto la Constitución que prohibe 
la retro actividad de la Ley, si la situación de derecho suya per- 
manecerá subsistente, ¿á qué conduce prácticamente la Ley de los 
señores conservadores y la enmienda del señor Ferrara? A que 
de hoy en adelante no puedan los guerrilleros aspirar á destinos 
públicos, y á que se considere en cambio que es condición favo- 
rable para el ingreso en las carreras públicas del Estado la con- 
dición de veteranos? Pues para eso no hay necesidad de realizar 
este acto extraordinario. (Una voz: ¿cuál?) 

La derogación de la Ley del Servicio Civil que en nada 
puede afectar, en el orden del derecho y la Constitución, á los 
guerrilleros. Y esto que yo digo es claro y evidente, por lo menos, 
por mí sinceramente pensado y sentido. Si esta es la realidad ju- 



130 

rídica efectiva á virtud de la cual esa Ley no vá á dar satisfac- 
ción inmediata á los veteranos en sus pretensiones, y en cambio 
va á crear la anormalidad de derogar ó suspender una Ley que 
en gran manera garantiza la estabilidad de los empleados, si no 
va á dar un resultado práctico en ningún sentido; si la Constitu- 
ción condena lo que se pretende hacer y no se puede hacer; si la 
citación de derecho de esos empleados va á continuar vigente; si 
algunos de esos empleados establecen el recurso de ineonstitucio- 
nalidad, seguramente triunfará en él; si no podemos hacer nada 
hacia atrás ; si todo lo nuestro es para adelante, ¿ por qué nosotros 
no combinamos una Ley en virtud de la cual se le dé á los vete- 
ranos la satisfacción que legítimamente reclaman, sin incurrir 
nosotros en los errores contenidos en el proyecto de Ley? Si no 
ha de dar resultado práctico, porque no lo puede dar; si no es 
posible que se le dé un efecto retroactivo á la Ley, porque lo 
prohibe la Constitución, ¿por qué nosotros vamos á perder el 
tiempo' derogando leyes que no van á perjudicar á los guerrille- 
ros y que no van á beneficiar á los veteranos ? He dicho. 

Sr. Ferrara: Pido la palabra para una cuestión de orden. 

Sr. Vimidi: (Muy pocas palabras, cinco minutos, menos de 
cinco minutos. Yo me siento el más humilde de los Representan- 
tes, y en estas condiciones siempre me he inclinado ante los 
argumentos, y experimento en estos momentos la tristeza de que 
ni los aducidos elocuentes y patrióticos del señor Freiré, ni la 
palabra del señor Lanuza, tan seductora, tan fascinante, tan 
atractiva, en este caso de convicción han logrado cambiar en mí 
el concepto de la antigua proposición que se basa en este princi- 
pio único y exclusivo. Yo quiero que á los Veteranos se les dé 
la razón en una ley, en todo cuanto los veteranos tengan razón, 
y yo entiendo que la ley y la enmienda que aquí se van á votar 
no dan satisfacción de ninguna clase al propósito justo de los 
veteranos, pues lo que vamos á darles es una Ley inconstitucional, 
que quizás ponga las bases de una victoria futura grandemente 
humillante para los veteranos y para la Cámara, el recurso de 
inconstitucionalidad que estableciera un guerrillero que triunfa- 
ría allá en el alto Tribunal Supremo. 

No me ha convencido el señor Lanuza cuando decía que esa 
Ley podía tener efecto retroactivo porque no se trataba de bienes 
patrimoniales, y en cambio el señor Lanuza no puede negar esto: 
que aquí se trata de una Ley .que garantiza un derecho y ese de- 
recho precisamente constituye un contrato, un contrato de arren- 
damiento de servicios que celebra el Estado con el empleado, 
guerrillero ó veterano, y que ese no puede nunca ser materia de 
una Ley de efecto retroactivo, aún cuando se esté en las condicio- 
nes en que el señor Lanuza decía que estaba cuando cesaron sus 
dudas, que constituyen hoy mi convicción absoluta, porque hoy, 
como en aquel momento, nos encontramos con una Ley que garan- 



131 

tiza contratos celebrados entre el empleado y el Gobierno, y eso 
no es posible que pueda tener nunca efecto retroactivo, porque 
terminantemente lo prohibe la Ley y antes que la Ley y la Cons- 
titución el sentido común. Y él señor Lanuza incurre en contra- 
dicción. Cuando él invocaba un artículo del Poder Judicial y lue- 
go lo engrandecía citando el artículo 87 de la Constitución, y 
añadía: esta ley no puede tener efecto retroactivo, rompía antes 
la Constitución en su Artículo 12, y si hay autores que á altas 
horas de la noche, cansado el cerebro del señor Lanuza de las 
grandes luchas, según nos decía, pudieron imponerle una convic- 
ción distinta á las que constituyeron sus dudas del primer mo- 
mento ; en cambio, por sobre todos los autores, que nosotros res- 
petamos, está la Ley, está la Constitución, que no admite inter- 
pretaciones, por la sobriedad categórica de su estilo, y esa Consti- 
tución dice lo que todos sabemos, y que no obstante, yo voy á 
leer ahora : ' ' Ninguna Ley — absolutamente ninguna — tendrá 
efecto retroactivo, excepto las penales cuando favorezcan al pro- 
cesado ó delincuente". 

'Si la Constitución habla de esta manera tan absoluta y ter- 
minante no caben interpretaciones en sentido contrario, y noso- 
tros, haciendo esta Ley, á la cual concedemos un efecto retroacti- 
vo teórico, aquí, en este centro, pero que no corresponde á la 
realidad verdadera de las cosas no le vamos á dar á los veteranos 
que reclaman con razón y justicia que cese el espectáculo de los 
guerrilleros triunfadores, absolutamente nada ; parece como una 
burla 'esa L¡ey que hacemos con efecto retroactivo, efectos retroac- 
tivos que condena la Constitución, y que nosotros ilegalmente 
vamos á aplicar. 

<Sr. Presidiente: iSe pone á votación el Proyecto de Ley; vo- 
tarán que sí los señores Representantes que estén conformes con 
■él, que no, los contrarios. Votación nominal por haberlo solicitado 
varios señores Representantes. 

(Se efectúa la votación). 

Resultan tres votos, nó; la totalidad restante, sí. 

Sr. Vianda: He votado que sí, porque no he querido incu- 
rrir en la contradicción de mis distinguidos amigos particulares 
los señores conservadores, votando en contra del Artículo 12 y en 
favor del 87 de la Constitución, y yo consecuente con los orde- 
namientos de la Constitución he votado en favor de los dos 
Artículos 12 y 87 de la misma. 

(La Discusión, Diciembre 7 de 1911). 



132 * 

CONSEJO NACIONAL BE VETERANOS DE LA INDEPENDENCIA 

Habana, 9 de Diciembre de 1911. 
Sr. BresiéemM de la Delegación de 

Señor : 

En virtud de gestiones que se vienen practicando, es casi 
seguro se obtenga de los Poderes públicos, la creación de un Cuar- 
tel para los inválidos de las guerras de Independencia, donde, al 
igual que hacen otros países, puedan disfrutar de un tranquilo y 
cómodo retiro. 

A los efectos de conocer los detalles referentes á tan impor- 
tante asunto, ruego á usted haga en esa localidad un escrupuloso 
censo de inválidos de la Guerra, especificando en cada caso si es 
voluntad del anotado ingresar en dicho Cuartel. En dicho censo 
podrán ser incluidos todos aquellos Veteranos que, sin ser invá- 
lidos, por heridas que sufrieran en la campaña ó después de ella, 
estuviesen ya en una edad avanzada que no les fuese posible tra- 
bajar para ganar lo suficiente con que subvenir á sus necesidades. 

Una vez terminado dicho censo, me lo remitirá por dupli- 
cado, archivando usted á su vez, la correspondiente copia. 
De usted atentamente, 

Emilio Núñez, Presidente. 



Gruantánamo, á las 10 p. m. 

Comandante Manuel Recades. — Abogado. — Habana. 

Felicitárnosle por su moción ; defiéndala á todo trance. — '■ 
Pedro Díaz, Francisco Martínez, Coronel Juan de León, Coronel 
Emilio Giró, Subte-mente Rodolfo Cavahilón. 



LABOR PATRIÓTICA 

Debe ser calificada de alta labor patriótica la que vienen rea- 
lizando los Veteranos de nuestra independencia, con el aplauso 
unánime del país cubano. 

Es la suya obra de reivindicación y saneamiento. Sólo pue- 
den estar prevenidos contra ella los que llevan á cuestas el fardo 
del pasado. 

Hay que ver en la viril actitud de los Veteranos, una mani- 
festación pasional, pero lógica y justa, del alma cubana, un po- 



133 

tente resurgimiento de aquellas nobles anhelos del engrandeci- 
miento patrio. 

Porque no ¡ha¡y que ver en su actitud el solo aspecto de evitar 
que estén al servicio de Cuba los que ayer combatieron su inde- 
pendencia. Esto no ha sido más que un accidente, un motivo 
que ha unido las dispersas voluntades, que ha hecho conver- 
ger sobre un punto los esfuerzos individuales, dando por resul- 
tado una potente é incontrastable acción común. 

Propónense los Veteranos que en la guerra aunaron sus ener- 
gías para conquistar la personalidad de Cuba, velar en la paz 
porque no se malogre lo que á costa de tantos sacrificios se con- 
quistó, y laborar con ahinco para el engrandecimiento de la pa- 
tria. 

Hay que ver en la acción común de los Veteranos una espe- 
ranza. Ellos sin duda revivirán en los corazones cubanos la fe 
que entibiaron los desaciertos, divisiones é incertidumbres de 
los partidos políticos. 

Lo que importa, pues, es que prosigan los Veteranos, sin des- 
mayos, su labor, y que sus inmediatas aspiraciones de saneamien- 
to patriótico y moral de los funcionarios de la República, tengan 
cumplida satisfacción. 

(El Tiempo, Habana, Diciembre 10). 



Habana, Diciembre 11 de 1911. 

Sr. Presidente del Consejo Nwcwmai de Veíemiws, y demás com- 
pañeros del mismo. 

Con gran sentimiento véome obligado á presentar á uste- 
des la renuncia del cargo de Secretario de ese Consejo Na- 
cional, con el que se me honró en las pasadas elecciones, tenien- 
do en cuenta sin duda, la sola circunstancia de haber sido yo 
uno de los organizadores de los Centros de Veteranos en Cuba, y 
muy especialmente en la Habana, al cesar la soberanía españo- 
la; y digo con sentimiento, porque— en términos generales — 
he recibido de ustedes todo género de atenciones y pruebas de 
afecto durante estos últimos tiempos de dificultades y de lu- 
chas — dificultades y luchas que á juicio de algunos miembros 
de ese Consejo han terminado, y que— J á ani juicio — no solamente 
están en pie sino que además, por una serie de complicaciones no 
bien previstas se agravarán en condiciones muy difíciles de 
remediar. 

Y como esa diferencia de criterios fundamentales, puesto que 
por mi parte significa el mantenimiento de nuestro programa, 
y por parte 'del señor Presidente y de otros distinguidos miem- 



134 

bros de esa institución significa la modificación de ese progra- 
ma, me considero en el deber de cumplir en esta forma lo que 
en varias ocasiones he significado de palabra: separarme con 
pena de vuestro lado ; pero hacerlo deseándoles al propio tiempo, 
los mejores éxitos en la nueva orientación trazada. 

A reserva de ampliar oportunamente los conceptos de es- 
ta renuncia, una vez que me encuentre descargado de los asun- 
tos que en estos momentos reclaman mi atención, queda de us- 
tedes muy affmo. amigo y compañero que los distingue y 
aprecia. 

Manuel Secades. 



DELEGACIÓN DE VETERANOS DE BAUTA 

Bauta, Diciembre 11 de 1911. 
JSr, Comandante, Manuel Secades. 

Señor : 

En sesión ordinaria celebrada ayer por esta Delegación que 
me honro en presidir, se tomaron entre otros el acuerdo si- 
guiente : 

"El señor Presidente hace consideraciones respecto á los 
"trabajos realizados por el Comandante señor Manuel Seca- 
"des y lo propone para Presidente de honor de esta Delega- 
"eión, cuya moción es aprobada por unanimidad; acordándose 
"pasar atento escrito, haciéndole saber esta resolución unánime 
"'de la Delegación. 

Y me honro en transcribir á usted el acuerdo referido, pa- 
ra su conocimiento y satisfacción. 

De usted muy atentamente, 

General Antonio Varona. 

Presidente 



DELEGACIÓN DE VETERANOS DE LA INDEPENDENCIA 

iBolondrón, Diciembre 11 de 1911. 

Señor Teniente Coronel, Manuel Secades. 

Habana. 

Ilustre compatriota : 

En sesión celebrada por esta Delegación en la noche de 
ayer, se acordó por unanimidad felicitar á usted por su ponen- 



135 

cia referente al Saneamiento Nacional ; comunicándole á la vez, 
que los Veteranos de este Término se adhieren á los principios 
por usted sustentados, ofreciéndole su incondicional apoyo en 
todo acto que realice encaminado á defender los intereses de la 
Patria, 

Lo que tengo el honor de trasladar á usted en cumplimien- 
to de lo acordado. 

Con la mayor consideración. 

Capitán Joaquín Gómez. 

Presidente de la Delegación. 



UNA MOCIÓN 



El señor Secretario da lectura á la siguiente moción: 
Considerando : que habiendo acordado el Congreso Nacio- 
nal la suspensión de todas las leyes que garantizaban la inamo- 
vilidad de los empleados públicos y dada la buena disposición 
que con alteza de miras, hasta ahora ha tenido el Gobierno en 
el problema de los veteranos, podemos estimar que está ya para 
realizarse un saneamiento moral y patriótico en la Administra- 
ción pública. 

Considerando: que para afirmar esa ansiada victoria so- 
bre bases sólidas, es indispensable evitar que en el porvenir 
pueda crearse una situación idéntica á la actual en lo que se 
refiere á este asunto. 

EL CONSEJO NACIONAL, ACUEEDA: 

Primero: Aprobar en principio el proyecto que, como po- 
nente de la Comisión (Mixta de Veteranos del Consejo y Vete- 
ranos de la Cámara, estudió y planteó tan brillantemente 
nuestro distinguido compañero al comandante doctor Manuel 
Secades. 

Segundo : Autorizar á la mesa del Consejo para que nom- 
bre una Comisión que gestione, con las modificaciones que se 
juzguen pertinentes, la aprobación de ese proyecto por el Con- 
greso Nacional. 

Tercero : Que dicha comisión dé cuenta á la Junta Di- 
rectiva del Consejo en la próxima sesión, del éxito que haya al- 
canzado en sus gestiones. 

M. Aranda, coronel; Dr. López Rovirosa, teniente; J. Ca- 
mejo, coronel ; Luis :Suárez. teniente ; Herminio Fuentes, te- 
niente coronel; P. Viada, teniente coronel. 



136 

El doctor Secades. — 'Fué el primero en pedir la palabra, pa- 
ra dar las gracias á sus compañeros firmantes de la moción. Di- 
ce que las frases que sus compañeros le dedican son inmereci- 
das; que ese trabajo de la ponencia que él presentó por encar- 
go que recibió de las comisiones de Veteranos de la Cámara y 
el Consejo, tenía sólo el mérito de haber sido inspirado por su 
patriotismo; que en él había depositado, con el mayor cuidado, 
cuanto en materia jurídica conocía y creyó aplicaba al caso deba- 
tido ; que había hecho un concienzudo estudio de la materia, 
pero que carecía de ese mérito que la bondad de sus compañe- 
ros querían inmerecidamente darle. 'Recordó, y por ello estaba 
muy satisfecho, que la mayoría de sus compañeros habían hecho 
suya la ponencia por él presentada; pero que él había pedido 
con encarecimiento que no se aceptase en su totalidad, y ni aun 
en principio, sin antes someterla á la consideración y aproba- 
ción ó reparos de las Delegaciones del interior, y á una comisión 
del seno del Consejo que, con perfecta calma, de ella hiciera 
un detenido estudio. 

Dio después el doctor Secades lectura á varios párrafos 
de una carta que, en contestación á un telegrama que recibió 
de la Delegación de G-uantánamo, le había dirigido á esa De- 
legación y que se relacionaba con la ponencia de él. Seguida- 
mente lee parte de un escrito que también tiene relación con 
lo que trata, y se extiende en consideraciones de orden legal 
sobre la ley del Servicio Civil, preveyendo los peligros que, en 
la forma aceptada para la solución del conflicto por el momen- 
to, entraña para el futuro. 

Explica que se hace necesario evitar que los puestos públi- 
cos en el mañana se puedan ocupar por guerrilleros; que él 
sabía de candidatos á cuatro Gobiernos Provinciales que si 
una ley no lo impedía podían llegar hasta esos cargos algunos 
hombres que, eran de muy dudosa historia patria. (Los aplau- 
sos son atronadores y las voces de "la ley Secades," "la Ley 
Secades! se suceden). "Alguno, un periódico — ¿por qué no 
decirlo ? — ' ' La Lucha, ' ' cree que mis impaciencias y mis intran- 
sigencias porque se apruebe este proyecto de Ley, que no es 
más que una simple proposición, porque yo no puedo hacerlo 
con otro carácter y si solo por el encargo que antes dije, po- 
dían entorpecer la marcha de otras soluciones más prácticas se- 
gún ellos. Y nada, señores, más lejos de la verdad ; nadie más 
partidario que yo de que con calma, estudiándola detenidamen- 
te, se busque una Ley, se reforme ésta á que hemos aludido ó 
se estudie convenientemente para llegar á una práctica solución, 
no del momento sino del futuro. (Las voces "¡La Ley Seca- 
des!".) 

(La Discusión, Habana Diciembre 11 de 1911). 



137 
EN LA CÁMARA 
LA SESIÓN DE AYER 

Fué presidida por Ferrara y comenzó á las 3 menos 15 mi- 
nutos de la tarde. 

DEL EJECUTIVO 

Se dio conocimiento de un mensaje del Ejecutivo pidiendo 
la creación de una Universidad Popular. 

DEL SENADO 

Se leyeron distintas comunicaciones remitiendo proposi- 
ciones de Ley. 

LA SUSPENSIÓN DE LAS LEYES DE INAMOVILIDAD 
DE LOS EMPLEADOS 

Al dársele lectura á la Ley de la Cámara sobre la suspensión 
de las leyes de inamovilidad de los empleados públicos, exceptua- 
dos los del Poder Judicial, modificada por el Senado en el 
sentido de que también sea incluido el Poder Judicial, Lanuza 
se opuso á que la Cámara aprobara dicha modificación, abun- 
dando en las mismas razones que anteriormente había expuesto 
al ser discutida esta Ley en la Cámara, sosteniendo que de acep- 
tarse la modificación del Senado, la Ley sería anticonstitucional ; 
por lo que esperaba que la Cámara rechazaría la modificación y 
nombraría sus miembros que habrían de integrar la comisión mix- 
ta que resolvería en definitiva. 

Ferrara, que había entregado la presidencia á Borges, mien- 
tras hablaba Lanuza, pidió la palabra y dijo en un sensacional 
discurso lo siguiente : 

"Señores Representantes: Estoy en un todo de acuerdo con 
el señor Lanuza, en cuanto á los razonamientos que le llevan á 
pedir á la Cámara que rechace la enmienda introducida por el 
Senado, que se pase á nombrar los miembros de la Cámara que 
deban constituir la Comisión Mixta del Parlamento. Pero no es- 
toy de acuerdo con el pedimento, quiero decir, con la parte de su 
discurso en que solicita se rechace la enmienda introducida en el 
proyecto de ley por el Senado, pasando al nombramiento de los 
miembros de la Cámara que han de constituir la Comisión Mixta. 

Los razonamientos de nuestro distinguido compañero están 
ajustados á la más estricta lógica, porque declarar la suspensión 
de los funcionarios del orden judicial, vale violar un principio de 
la Constitución ; y por lo tanto, si el proyecto de ley lo consig- 
nase, al violarlo violaríamos el precepto constitucional contenido 
en el artículo 87 ; pero é 1 proyecto de ley, así como está redactado, 
á mi entender, no viola el Artículo 87 de la Constitución, y no 



138 

incluye á los funcionarios del orden judicial amparados por la 
Constitución, á pesar de que está escrito en una forma tan gené- 
rica, á pesar de su texto tan amplio. Y que yo piense así, no es 
de extrañar, porque, realmente, pensaba de la misma manera 
cuando presenté la enmienda que luego vino á constituir el pro- 
yecto de «ley, y voté al mismo tiempo la enmienda que adicional- 
mente presentó el señor Lanuza. En aquel entonces, como ahora, 
creí que los preceptos que nosotros podíamos suspender, en cuan- 
to á la inamovilidad de los empleados, son única y exclusiva- 
mente los preceptos contenidos en la ley, porque nosotros pode- 
mos dictar solamente leyes, y por lo tanto podemos derogar con 
leyes posteriores leyes anteriores; pero en ningún caso con una 
ley, podemos derogar preceptos constitucionales. Y por esto cuan- 
do presenté la enmienda mía, proyecto de ley luego, no transcri- 
bí al final el precepto constitucional, porque lo creí innecesario ; 
pero cuando una parte de la Cámara presentó una enmienda en- 
caminada á consignarlo, la voté ; y la voté porque creí que votan- 
do á favor no podía producirse ningún mal. Lo que tan útilmente 
abundaba, no podía dañar. 

Fíjese bien la Cámara: nuestra acción se reduce á dictar 
una ley para quitarle á todos los funcionarios y empleados el 
disfrute de la inamovilidad que las leyes les conceden ; si la ina- 
movilidad está, en cambio, garantizada por un precepto consti- 
tucional, es preciso derogar éste, y, como es sabido, el Poder Le- 
gislativo no tiene esta facultad. Me va á permitir la Cámara que 
aproveche este debate para hacer una declaración : esta urgencia 
que acabamos de votar, la urgencia que votamos hace algunos días, 
la agitación que ha habido en el país, las reuniones en el local de 
la Cámara de algunos miembros de la misma con una representa- 
ción del Centro de Veteranos, no deben ser entendidas de una 
manera exagerada; todo esto no debe ser abultado más de lo que 
efectivamente representa. La Cámara, el Poder Legislativo en su 
conjunto, el Poder Ejecutivo, se han apresurado á oir una co- 
rriente de opinión pública, no por la fuerza que pudiera llevar 
esta corriente de opinión, sino única y exclusivamente — y va- 
mos á decirlo con claridad, — porque en el camino de las tran- 
sacciones, en el camino de la concordia, hemos ido un poco más 
allá de lo que •efectivamente hubiéramos debido ir. En e'l fondo 
de la agitación de los veteranos, ó de los ¡Centros de Veteranos, 
había, á mi entender, algo justo, y — me atrevo á decir, — ■ nor- 
mal : algo que no se ha presentado solamente en Cuba, sino tam- 
bién en otros muchos países, y que se ha resuelto de la misma 
manera ó más violentamente que como nosotros lo estancos 
resolviendo. 

En los Estados Unidos los que fueron favorables al Poder 
de Inglaterra, durante largos años vivieron en un completo ostra- 
cismo. En Italia, algunos años después de la caída del reino de los 



141 

nosotros, especialmente los veteranos que nos sentamos en esta 
Cámara, sufriríamos en lo más hondo de nuestro corazón si una 
causa noble se redujera al repartimiento de un botín de guerra. 
En el caso especial de las entrevistas tenidas en esta Cámara, 
d-ebo decir que todos los veteranos que de ella formamos parte 
procedimos con completa independencia, y en honor de la verdad 
debo afirmar que los veteranos que conferenciaron con nosotros 
se mantuvieron siempre con la mayor delicadeza y con el mayor 
respeto á nuestras personas y á la soberanía de esta Cámara. No 
me dejarán mentir los compañeros que asitieron á estas reuniones. 
No hubo nunca, ni ligeramente, por lo menos á las sesiones á que 
yo concurrí, una sola amenaza, ni velada siquiera. Es más, los 
delegados del Centro siempre hicieron constar que ellos no habían 
venido expontáneamente á reunirse con nosotros, sino que ha- 
bían sido llamados por un grupo de veteranos de este Cuerpo. No 
ha habido amenazas ni diminutio oapitis de la personalidad 
de esta Cámara. Que algún periódico haya hablado, que- algún 
orador que no domina la palabra haya dicho que la Cámara 
rectificaba bajo la acción de los veteranos, nadie puede evitar 
este juicio tan extraviado. La Cámara no podía rectificar, como 
se dijo, porque se rectificaba algo que ya se ha hecho ; y La Cá- 
mara, hasta que vertiera sus palabras el orador cuyo nombre si- 
lencio, no había realizado ningún acto que luego pudiera rectifi- 
car. La Cámara, casi en su mayoría, desde el primer momento, 
había entendido que debía intervenir en la solución de este pro- 
blema : y lo ha hecho con toda independencia, lo ha hecho estando 
á la altura de Cuerpo Colegislador en el sentido más ético de un 
sistema político bien organizado. Y es más : en la última entre- 
vista que algunos miembros de esta Cámara tuvimos con los Re- 
presentantes del Centro, nosotros todos declaramos por boca del 
Comandante Coyula, sufrido entre los sufridos y del que nunca 
podrá decirse que le haya vuelto la espalda á los sagrados prin- 
cipios de la Revolución ; por boca del Comandante Armando An- 
dré, que nadie le podrá negar valor y acción y que nunca aban- 
donó á sus compañeros de armas por los cuales ofrendó su vida 
en las poblaciones y en el campo; por boca, privadamente sobre 
todo, del enérgico General Preyre de Andrade, y por boca mía 
supieron los veteranos que concurrían que ya nosotros habíamos 
hecho lo que podíamos ; que ya nosotros habíamos dicho la últi- 
ma palabra y que de ninguna manera aceptábamos otras indica- 
ciones que nos vinieran de fuera; y les dijimos sobre todo, que si 
habíamos llegado á facilitarle al Poder Ejecutivo una acción ad- 
ministrativa en beneficio de la cuestión por ellos planteada, nunca 
haríamos una ley de proscripción ; que no la haríamos nunca, en 
primer término, por la República que queríamos, por la Repú- 
blica á que representábamos, por la historia que juzgaría nues- 
tros actos, y, en segundo término, por honor de los mismos liber- 



142 

tadores cubanos ; porque si la hiciéramos mansamente, ó si una 
acción violenta viniese á dividir al pueblo cubano, negándole la 
celeridad necesaria, entonces los veteranos podríamos ser temi- 
dos, pero más nunca amados. Les dijimos que queríamos que el 
momento pasajero de agitación fuera resuelto con medidas cir- 
cunstanciales, momentáneas de administración, pero que nunca 
la Legislación Cubana contuviese en sus anales una ley de pros- 
cripción, que sería el mentís más grande de la generosidad revo- 
lucionaria y la vergüenza de la hora presente. (Muy bien, 
muy bien). 

Y ellos no contestaron con ninguna violencia. Se retiraron : 
habían intentado obtener más. No obteniéndolo, volvían á sus 
cuarteles de Mayo, que, como todos sabemos, fueron los cuarteles 
más pacíficos de la Edad Media. Ellos no protestaron en contra 
de nuestras palabras, no ; con la mayor amistad nosotros nos he- 
mos despedido de aquellos compañeros, y tengo la seguridad de 
que ellos recibieron con gusto las promesas de votar la Ley que 
discutimos. 

¿Que podrá haber alguna voz solitaria que se levanta á pe- 
dir que otras leyes se promulguen? Pero la mayoría, viendo los 
hechos, comprendiendo la razón de nuestra actitud, estará satis- 
fecha de lo que nosotros ya hemos realizado. Por otra parte, 
nuestra misión no es satisfacer á nadie; nosotros debemos dictar 
sólo las leyes que creamos justas ; ya nosotros lo hemos hecho 
satisfaciendo la parte justa de las aspiraciones de los Centros de 
Veteranos : si otra parte injusta se deseara presentar legislativa- 
mente, ésta no será oída por nosotros. Y si ellos llegasen á que- 
rernos obligar, ¡ ah ! entonces cada uno hará el examen.de su 
conciencia : Yo, por mi parte, puedo declarar que no estoy dis- 
puesto ni bajo el lazo, que parece ser símbolo de esta situación, á 
dictar ninguna ley que sea contraria á mi conciencia. 

Armando Amdré: — Ni yo tampoco. 

Ferrara: — Yo no dictaré ninguna ley que sea contraria á 
mi conciencia; y si el lazo llega, entonces las víctimas no habrán 
sido los guerrilleros, sino se dará, por ironía de la suerte, el triste 
caso de que en nombre de la violencia contra los guerrilleras, se 
ahorcará á libertadores, y no será esta la primera vez que tal cosa 
acontezca en la historia ; no será tampoco la última ; pero ios 
que ahorcasen quedarán ante la historia como han quedado otros 
tantos revolucionarios que no tuvieron ni moral, ni honor, ni con- 
ciencia, ni pudor. Los que fueran en contra de los guerrilleros y 
ahorcasen á libertadores, quedarían sellados con sello de infamia, 
y los ahorcados tendrían el aplauso de la posteridad, el aplauso 
de todos los hombres honrados, de los hombres que saben cuánto 
vale la dignidad humana. 

Creo, sin embargo, y lo voy á repetir, que no habrá protes- 
tas en lo absoluto por parte de los Centros de Veteranos; ellos 



139 

Borbones, llamado- de las dos Sicilias, fué por prerrogativa real 
Dombrado un Senador; y el Senado, que tiene el derecho de exa- 
minar los títulos del nombrado, por el mero hecho de haber segui- 
do aquél la dinastía destronada, anuló el nombramiento real. 

Nosotros, repito, hemos andado en pocos años más allá de lo 
que hubiéramos debido. Yo fui siempre favorable á la concordia 
y á la paz entre todos los elementos. Hoy mismo mi tendencia 
personal — repito, personal, — sería que más nunca se volviera 
á hablar de elementos contrarios en tierra cubana y de las dis- 
tintas tendencias y de las distintas corrientes que hubo en el 
pasado ; creo, además, que á Cuba le convendría seguir esta ten- 
dencia; porque si bien hubo un tiempo, y por desgracia largo, en 
que los cubanos se dividieron en dos bandos, y en los momentos 
más aciagos y terribles dos grupos de cubanos lucharon, y violen- 
tamente lucharon, necesitamos afianzar la unidad en el presente 
y mantenerla aún en el porvenir; porque peligros más graves y 
dificultosos podrían presentarse exigiendo patriotismo á todos. 

A los pueblos, en contra de la frase tan común y vulgar ya, 
hoy en boca de todo el mundo, no se les puede exigir la misma 
mentalidad que al individuo. Los pueblos no se mueven bajo el 
impulso de la razón, sino bajo el de los sentimientos. Sí; todas 
las grandes acciones colectivas, favorables ó contrarias á los prin- 
cipios de la vida pública, todas las grandes acciones se han reali- 
zado á impulsos de grandes sentimientos, de grandes pasiones á 
veces. Y á una parte del pueblo de Cuba no se le puede exigir a 
misma lógica inflexible que tiene aquel que procura sólo el bien 
de su país, desposeído de toda pasión y de todo sentimiento 
violento. 

Luego, lo que ha hecho el Ejecutivo, ha sido responder no á 
una agitación pública, no á la voluntad de pocos hombres agrupa- 
dos en Centros de Veteranos, no. A algo que en el fondo conte- 
nía un sentimiento, una idea de justicia. El Ejecutivo ha hecho 
bien en apoyar á los Centros de Veteranos en la parte justa de 
sus aspiraciones. Pero, como ya lo he dicho y repetido, si la parte 
fundamental de la campaña de los Centros de Veteranos (digo 
Centros de Veteranos y no veteranos, á secas, porque no es la 
misma cosa) es justa, no me parece que la forma merece pláce- 
mes, porque se han pronunciado palabras que resultan violentas, 
que suenan á amenaza y desconcierto, para defender una causa 
que la tranquila energía hubiera servido con mayor provecho. 

Se ha osado decir que se iba á ahorcar, que se iba á matar, 
que se iba á asesinar, que se iba á ajusticiar en plena paz. Si bien 
es cierto que todos los que tanto han gritado de un punto á otro 
de la Isla ni siquiera han intentado hacerle el más ligero daño al 
más terrible de los guerrilleros, sin embargo, estas palabras sa- 
cuden á una sociedad civilizada y tranquila. 



140 

Sartorio: — 'Hace pocos días que ha habido una intentona 
pública en Santa Clara. 

Ferrara: — En Santa Clara no ha habido una intentona de 
asesinato 

Sartorio: — De guindar. 

Ferrara: — no la ha habido, porque cuando el asesino y 

la víctima discuten, cuando se cruzan palabras de armonía y de 
buenos propósitos, el delito no sigue á las palabras; y allí, los 
que tenían los lazos, allí los que amenazaban, discutían con el 
Juez amenazado amigablemente; y puede tener la seguridad el 
General Sartorio de que por muy violentos que estuvieran los 
grupos de manifestantes de Santa Clara, no pensaron hacerle 
ningún daño al Juez que, después de todo, se paseó por las calles 
de Santa Clara sin que los cincuenta ó sesenta individuos que 
estaban allí protestando le hicieran daño de ningún género. 

Sartorio: — Después que se comprometió á irse. (Risas). 

Ferrara: — No; créame el General Sartorio, y me deben creer 
también, además de los presentes, los que están lejos de esta sala : 
no puede haber Comité de Salud Pública sin que haya peligro 
por los que lo componen, porque los comités de salud pública que 
se organizan en tiempos tranquilos para no matar á nadie y para 
no ser matados, caen en el ridículo más espantoso y no ensan- 
grientan las páginas de !l a historia con sangre inocente ó malvada. 

En Santa Clara, como en la Habana, sustancialmente, no se 
ha querido hacer daño á nadie. 

La forma sí, la forma de esta propagación no me ha gustado, 
porque las palabras han conmovido un poco la República cubana 
que presentan bajo el falso prisma de honda división, cuando en 
realidad, no hay nada. No me ha gustado tampoco, y yo debo ser 
sincero, que algunos de los hombres que están en los Centros que 
hoy dirigen esta tendencia de la opinión pública, fueron, precisa- 
mente, contrarios á lo que hoy están sosteniendo; y cuando con 
los hechos pudieron hacer algo y pudieron limpiar la adminis- 
tración pública de los que ellos creían malos patriotas, en lugar 
de arrojarles de su lado, los atrajeron y favorecieron haciéndolos 
sus consejeros y amigos. 

Yo creo que la sinceridad es la primera virtud. Prefiero que 
un hombre se manche las manos de sangre, fanático de una idea, 
á que grite sin sentir lo que dice, á que proteste sin conocer y 
sin que esté en su alma, efectivamente, el objeto de la protesta. 
La forma del movimiento no me ha gustado tampoco, porque temo 
que pueda, en definitiva, hacerse de la existente una organiza- 
ción de limpieza patriótica ; temo que puedan despertarse apeti- 
tos y concupiscencias en algunos de los que hoy están agitando 
la opinión pública ; temo que lo que se quiere es ocupar los 
puestos que resulten vacantes. Y todo esto me produce honda 
tristeza, porque entonces una causa grande se empequeñecería, y 



143 

aceptarán la ley que nosotros hemos dictado y aceptarán las 
medidas que con prudencia llevara á cabo el Poder Ejecutivo. 
Voces aisladas vendrán á pedir una Ley que han llamado con 
el nombre de un compañero mío, miembro del Centro y al cual 
encomendamos un estudio de la cuestión; pero estas voces se 
debilitarán cuando los hechos llenen, mejor que una ley, las as- 
piraciones formuladas con tanto ahinco, y la agitación cesará en 
el país devolviéndole la normalidad. Los partidos seguirán luchan- 
do en la contienda pública para bien de la nación, para hacer que 
más nunca se vuelva á hablar de guerrilleros ni de traidores, ni 
de buenos ni de malos patriotas; porque la Patria hoy, y acaso 
más que hoy mañana, necesita de la inteligencia de todos sus hi- 
jos, y, si un día azaroso viniera, del brazo también de todos, sin 
predilecciones que envanecen ni ostracismos envilecedores. 

.Sartorio habló después, y en su discurso atacó la Ley aproba- 
da por el Congreso, estimando que con ella sólo se conseguiría el 
engaño á los veteranos y que únicamente servía para que el Con- 
graso se lavara las manos, echando el toro á la plaza, diciéndole al 
Ejecutivo: ''toma: ahí ponemos este importante y trascendental 
asunto en tus manos, para que hagas de él lo que te dé la gana". 

(Ferrara le interrumpió pidiéndole que diafanizara su actitud 
y confesara públicamente cuál era ella ; es decir, que dijera claro, 
preciso y sin ambajes. si era opuesto ó no á que la Cámara apro- 
bara dicha Ley. 

(No contestó Sartorio con la precisión que se le pedía, pero sí 
manifestó que lo que él deseaba era que la Cámara no eludiera 
el compromiso y se dispusiera á aprobar una Ley que premiara 
á los Veteranos. 

•'Ea tincó Lanuza y demostró que Ferrara en su discurso se 
había mostrado conforme con la tendencia por él expresada y 
que sólo sus ideas discrepaban en la parte dispositiva de la Ley. 

Nuevamente pidió la desaprobación de lo enmendado por el 
Senado y solicitó el nombramiento de la Comisión Mixta. 

Eerrara rectificó para aclarar ciertos puntos con respecto 
á su interpelación á Sartorio, y agregó que lo había hecho por- 
que él, que estaba dispuesto á ayudar á los Veteranos aprobando 
la Ley del Senado, era considerado por el Centro de Veteranos 
como contrario á los mismos, y que en cambio el general Sartorio, 
que atacaba la Ley por ellos aprobada, y que por ele pronto so- 
lucionaba el conflicto, era considerado por los veteranos como un 
aliado ; de ahí que él quiso que Sartorio hablara claro y confesara 
cuál era su verdadera actitud en este asunto. 

SE APROBÓ LA LEY 

Puesto á votación nominal, solicitada por Ferrara, si se acep- 
taba ó no la Ley tal y como había sido modificada por el Senado, 
fué aceptada por 36 votos contra 22. 



144 

He aquí los votantes: 

Que sí : Juan de la Cruz Alsina, Julián Betancourt, Ambro- 
sio Borges, Ramón Boza, Justo R. Campiña, Alberto Castellanos, 
Julio del Castillo, Agustín Cebreco, Miguel Coyula, Celso Cué- 
llar del Río, Manuel Delgado, José Fernández de Castro, Ores tes 
Ferrara, Ezequiel García, José A. García Feria, Antonio Genova 
de Zayas, Felipe González Sarraín, Salvador González Téllez, 
Modesto Gómez Rubio, Carlos Guas y Pagueras, Eduardo Guz- 
mán y Macías, Atan asi o Hernández, Heliodoro Luque, Bernardo 
Manduley, Juan de Jesús Manduley, Gustavo G. Menocal, Enri- 
que Messonier, Casimiro Naya, Hermenegildo Ponvert, D. lisie, 
Enrique Porto, Ricardo Sartorio, Ibrahim Urquiaga, Luis Val- 
dés Carrero, Miguel F. Viondi, Juan R. Xiqués. 

Que nó: Luis Adam Galarreta, Armando André, Miguel 
Arango, Federico Argos, Carlos Armenteros, Francisco Audi- 
vert, Juan María C abada, Santiago Cancio Bello, Raúl de Cár- 
denas, Eduardo Dolz, Wifredo Fernández, Manuel Fernández 
Guevara, Fernando Freyre de Andrade, José A. González Lanu- 
za, Salvador Mo rejón, Antonio Pardo Suárez, Gustavo Pino, 
Juan Felipe Risquet, Manuel Rivero, Osear Soto, Joaquín Torral- 
bas, Pedro Vázquez. 

DE LA COAnSION DE OBRAS PüiBLIGAS 

Se pasó después á dar lectura á un escrito de la Comisión de 
Obras Públicas participando haber acordado declarar que estima 
no ser de su competencia el dictaminar sobre la Proposición de 
Ley relativa á destinar para la Asociación de Veteranos de la 
Independencia el Castillo de la Punta, así como tampoco sobre 
la concesión de un crédito de diez mil pesos para la adquisición 
de mobiliario ; y que sí es de la de Asuntos Militares, la que ya 
lo ha hecho favorablemente. 

Freyre propuso no aceptar las declaraciones hechas por la 
citada Comisión, toda vez que había sido un acuerdo de la Cáma- 
ra y ésta no podía volverse atrás; para lo que solicitó de la Co- 
misión que retirara su escrito, ó, en su defecto, que la Cámara 
acordara remitirla nuevamente á dicha Comisión. 

Algunos miembros de la Comisión aludida, como André, 
Cárdenas, Risquet, y otros, explicaron las causas en que se ha- 
bían fundado para no dictaminar sobre el asunto; y después le 
ciertas aclaraciones hechas por Ferrara, la Cámara acordó que 
pasara nuevamente á la Comisión de Obras Públicas el asunto. 



145 

PODER EJECUTIVO. — SECRETARIA DE GOBERNACIÓN 

■General José Miguel Gómez, Presidente Constitucional de 
•la República de Cuba. 

Hago saber: que el Congreso ha votado, y yo he sanciona- 
do, la siguiente ley: 

Artículo I. — Quedan suspendidas, en un período de diez 
y ocho meses, todas las leyes que garantizan la inamovilidad 
de los funcionarios y empleados públicos, en la parte que se 
refiere á dicha inamovilidad. 

Artículo II. — El Ejecutivo dictará las disposiciones nece- 
sarias para el cumplimiento de esta Ley, la cual empezará á re- 
gir desde su publicación en la "Gaceta Oficial de la Repú- 
blica." 

Por tanto : mando que se cumpla y ejecute la presente Ley 
en todas sus partes. 

Dada en el Palacio de la Presidencia, en la Habana, á tre- 
ce de Diciembre de mil novecientos once. 

José Miguel Gómez. 
Gerardo Machado, 
Secretario de Gobernación. 



EL REGLAMENTO 



La propaganda de los veteranos para que cesaran en los 
cargos públicos los que combatieron con las armas la indepen- 
dencia de nuestra patria en cualquiera de las guerras sepa- 
ratistas, ha influido de tal manera en la opinión pública, que 
el Congreso ha dictado una Ley ordenando queden en suspen- 
so durante diez y ocho meses todas las leyes que garantizan la 
inamovilidad de los empleados y funcionarios, y las cuales se 
oponían á que pudieran ser separados de los empleos públicos 
todos aquellos comprendidos en las condiciones antes indicadas. 

Al sancionar esa Ley, cumple el Ejecutivo un alto deber 
limitando sus efectos á los fines que se propuso alcanzar el le- 
gislador, sin que produzca la inestabilidad de los funcionarios 
de tocias clases y la zozobra y legítima inquietud en todos los 
que han servido bien y fielmente, sin que pueda tachárseles de 
haber combatido por medio de las armas la independencia de 
Cuba. No desea tampoco el Ejecutivo que esa Ley pueda con- 
vertirse en sus manos en un arma contra los partidos políticos, 
facultado como está para expulsar de los cargos públicos libre- 
mente, aquellos empleados á quienes no ampara hoy Ley algu- 
na. Desea por el contrario dar la más absoluta garantía á los 
partidos políticos y otorgar á los función arios de todas clases 



146 

la más completa seguridad de que serán respetados en sus pues- 
tos; que sólo podrán ser removidos los que tomaron las armas 
contra la causa de la independencia, y á ese propósito va señca- 
minado este Reglamento, que con la Ley se publica, á fin de 
que el espíritu de ésta no se conculque y queden limitados sus 
efectos á los fines que se propuso llenar el legislador. 

Se ha procurado en el Reglamento dar garantías á todas 
aquellas personas que desempeñando cargos públicos se vean • 
acusadas, se confirman en sus cargos á todos aqueles que no 
se opusieron con las armas á la independencia de nuestra pa- 
tria y procura el Jefe del Estado mantener la más estricta neu- 
tralidad en sus relaciones con los partidos políticos y llevar al 
ánimo de todos su inquebrantable propósito de mantener el or- 
den, la legalidad y la justicia. 

Reglamento pava la ejecución de la Ley de fecha 13 de 
Diciembre de 1911. 

Artículo I. — De acuerdo con lo que dispone el artículo pri- 
mero de la Ley promulgada en esta fecha, quedan suspendidas, 
en un período de diez y ocho meses, las Leyes que garantizan la 
inamovilidad de los funcionarios y empleados públicos, en la 
parte que se refiere á dicha inamovilidad. 

Artículo II. — Quedan ratificados en sus puestos tocios los 
empleados públicos de cualquier categoría que sean que no se 
hallen comprendidos en los casos de excepción contenidos en 
este Reglamento y á quienes amparaban las leyes suspendidas. 

Artículo lili. — ^Deberán cesar en el ejercicio de sus car- 
gos todos aquellos funcionarios públicos respecto de los cuales 
se demuestre que tomaron las armas contra la causa de la In- 
dependencia de Cuba, en cualesquiera de las guerras" separa- 
tistas, siempre que no hayan sido rehabilitados al amparo de 
las Leyes de la Revolución. 

Artículo IV. — ¡Se nombrará una Comisión compuesta de un 
individuo del Partido Conservador, otro del Partido Liberal y 
dos miembros del Consejo de Veteranos, con un Presidente de- 
signado por el Ejecutivo, cuya Comisión conocerá de las de- 
nuncias, instruirá los expedientes y resolverá en definitiva. 

Artículo V. — Los Secretarios de Despacho y los Jefes de 
Departamento remitirán á la Comisión referida en el artículo 
anterior, los expedientes que estuvieren en tramitación, y las 
denuncias que se hubieren hecho. 

Artículo VI. — Los puestos públicos que vacaren por la se- 
paración de los que actualmente los desempeñan, cuando no se 
cubran por ascensos, serán proveídos teniendo en cuenta la 
filiación política á que pertenezca el que haya cesado en el car- 
go. En todo caso la vacante que resultare será cubierta aten- 
diendo la regla consignada en el párrafo anterior. 

Artículo VIL — Contra las resoluciones que recaigan, así 



147 

en los nombramientos como en la separación de los empleados 
públicos, se otorga el recurso de alzada para ante el Presiden- 
te de la República, en la forma y por el tiempo determinado 
en el artículo 57 de la Ley Orgánica del Poder Ejecutivo. 

Artículo VIII. — En lo sucesivo, mientras no se derogue 
este Reglamento, los que aspiren al desempeño de cargos pú- 
blicos, deberán jurar que además de las condiciones exigidas 
por las Leyes, no han tomado las armas contra la causa de la 
independencia de Cuba en cualquiera de las guerras separa- 
tistas, ó que han sido rehabilitados al amparo de las leyes de 
la Revolución. 

Palacio de la Presidencia, en la Habana, á trece de Di- 
ciembre de mil novecientos once. 

Gerardo Machado, José M. Gómez. 

Secretario de Gobernación. Presidente. 



CONSEJO NACIONAL DE VETERANOS DE LA INDEPENDENCIA 

Habana, 15 de Diciembre de 1911. 

Sr. Presidente de la Delegación de 

Señor: 

Al objeto de que por esa Delegación se le dé un eficaz cum- 
plimiento, tengo el gusto de comunicar á usted el siguiente im- 
portante acuerdo, que se tomó en la sesión celebrada por este Con- 
sejo en la noche del miércoles 13 del actual. Del interés que todos- 
nos tomemos por su mejor éxito, dependerá el que de una ma- 
nera rápida y segura, llevemos la tranquilidad á nuestros campos, 
hoy azotados por la plaga del bandolerismo. 

"'Considerando: que todo aquello que pueda redundar en 
" grave perjuicio para la buena marcha de nuestras instituciones 
"republicanas, tiene que preocupar hondamente á los Veteranos 
"de la Independencia y, teniendo en cuenta la pertinacia con que 
"subsiste el bandolerismo en ciertas regiones de la Isla, el con- 
" sejo nacional, acuerda: Primero y único: Solicitar de todas 
" nuestras Delegaciones que cooperen con la fuerza pública de 
"manera eficaz, para exterminar el bandolerismo que lleva la 
"intranquilidad á los hogares de nuestras clases productoras y 
"de los pacíficos habitantes de nuestros campos. — (f) M. Aran- 
" da; Luis Suárez; Dr. G. López Bovirosa; Herminio Fuentes; 
"P. Viada; J. Canvejo P.." 

De usted atentamente, 

Emilio Núñez, Presidente. 



148 

CARTA DEL DOCTOR SECADES 

Complacemos con gusto á nuestro querido amigo el doctor Sé- 
cades publicando la siguiente carta que ha dirigido á nuestro 
distinguido colega "La Lucha": 

"Habana, Diciembre 16 de 1911. 

JSr. Director de "La Lucha". 

Ciudad. 

Muy apreciado amigo y compañero : 

Aun cuando de algún tiempo á esta parte he venido obser- 
vando cierta tendencia enemiga por algunos elementos de ese 
.popular periódico, quiero creer que aún conservo ahí varios ami- 
gos y algunos recuerdos de afecto, sostenidos por relaciones de 
no muy lejanos días ; y en este concepto, envío á usted la adjun- 
ta carta, cuya publicación espero, en la confianza de que, como á 
otras por mí dirigidas, no habrá de dársele extravío. 

"La Lucha" de ayer, tiene la amabilidad de aludirme en su 
artículo de fondo, y esto me obliga á hacerme cargo de esa 
alusión, por cortesanía, para aclarar algunos conceptos que afee- 
tan á los intereses generales del país. 

Pregunta "La Lucha": 

' ' ¿ Existe ó no existe la firme decisión de resolver nosotros mis- 
mos nuestras cuestiones de orden interior? Y si así es, ¿quién 
ó quiénes representan en este problema el factor que se opone á 
la más rápida y definitiva resolución? El país que piensa y 
trabaja se hace ya estas preguntas, y la responsabilidad que pue- 
da exigir mañana á quienes se opongan por cualquier causa, has- 
ta hoy, es muy seria y muy grave. Debemos todos pensar mu- 
cho en ello ..." 

La contestación es muy sencila. ¡Si "La Lucha" hubiera leído 
el dictamen y las bases que presenté á la Comisión mixta de Re- 
presentantes y de Veteranos, así como también el proyecto de 
Ley que la misma Comisión nos había encargado de hacer al 
señor Juan Gualberto Gómez y á mí, y que por renuncia de aquel 
estimado amigo yo he redactado, y como complemento, la carta 
por mí publicada en los periódicos correspondientes al día 3 del 
actual — "La Discusión" y "El Comercio", — carta anterior á la 
discusión en la Cámara de Representantes del proyecto de 
Ley relativo á la derogación ó suspensión del derecho de ina- 
movilidad de los empleados, y en la cual hacía yo algunos comen- 
tarios referente á esa derogación ó suspensión, habría encontrado 
«1 periódico estimable definitivamente resuelto el problema que 
le preocupa. 

De la lectura de esos antecedentes resulta la afirmación cate- 



149 

góriea de que yo lie sido siempre partidario de una resolución 
definitiva y ajustada á derecho, y que lie sido contrario á to- 
da formula convencional que dejara sembrados gérmenes de con- 
flictos para el presente y para el porvenir. 

Con el proyecto por mí presentado hubiéranse satisfecho las 
aspiraciones de los veteranos de acuerdo con la justicia, sin lasti- 
mar derechos creados al amparo de las leyes ; sin violar precep- 
tos constitucionales; sin establecer divisiones en el pueblo cuba- 
no; sin marcar estigmas humilladores. Con el proyecto aproba- 
do por el Congreso no se resuelve el problema planteado por los 
veteranos y quedan latentes como fermentos de disgusto, una ley 
de estigma, y una violación constitucional, — porque ise ha dado, 
en la práctica, — una retroactividad inexplicable á leyes que cons- 
titucionalmente no la tenían. 

Por consiguiente, ha de estimarse que los verdaderos respon- 
sables de esta situación, y de la que vendrá, son los partidos po- 
líticos, porque al presentir que el movimiento de los veteranos, 
patriótico y honrado, podría obligarlos á modificar, radicalmen- 
te, sus procedimientos irregulares que solo han producido tras- 
tornos en la República, y á dar nuevas orientaciones á su acción, 
.se pusieron implícitamente de acuerdo para llegar á soluciones 
ficticias, dejando en pie, y sin resolver, el problema principal del 
interés de la República. 

Pregunta "La Lucha" cuál es el factor que se opone; y en 
verdad que esa pregunta está contestada por el simple buen sen- 
tido cuando se conocen todos los antecedentes del asunto ele que 
se trata : ese factor ha sido y es el propio Congreso al adoptar 
un acuerdo irregular por influencia de la oración pronunciada 
por un hombre ilustre y talentoso Catedrático, el doctor González 
Lanuza, al cual particularmente estimo y respeto en alto grado, 
oración que significa un funesto precedente y una contradicción 
palmaria con lo que él y nosotros hemos estudiado en los libros, 
y con lo que él nos ha enseñado hasta ahora en la Cátedra con 
respecto á la retroactividad de las leyes ; y es de tal manera evi- 
dente esa contradicción, que forma una especie de Waterloó, para 
el Maestro, de quien esperamos con ansia la publicación en la 
prensa de ese discurso, sin duda brillante en su forma, como to- 
dos los suyos, para marcar, como Abogado y como ciudadano, 
todos los errores que contiene. 

Anticipándole gracias mil por la publicación de esta carta me 
repito suyo affmo. amigo que le distingue. 

Manuel Secades." . 
{El Comercio, Diciembre 17 de 1911). 



í 150 

ASOCIACIÓN DE VETERANOS DE LA INDEPENDENCIA 
DELEGACIÓN DE UNION DE REYES 

Unión de Reyes, Diciembre 18 de 1911. 

Sr. Coronel, Manuel Semdes. 

Habana. 
Señor : 

De orden del señor Presidente, tengo el honor de comu- 
nicar á usted que, en la sesión celebrada por este organismo 
en el día de ayer, se tomaron entre otros acuerdos el siguien- 
te: Felicitar á usted por su ponencia referente al Saneamien- 
to Nacional, comunicándole á la vez, que los Veteranos de este 
Término, se adhieren á los principios por usted sustentados, 
ofreciéndole su incondicional apoyo. 

Lo que me complace en comunicárselo, en cumplimiento 
de lo acordado. 

De usted respetuosamente. 

Benjamín Suárez. Secretario. 



VETERANOS DE LA INDEPENDENCIA 
DELEGACIÓN DE PLACETAS 

Placetas, Diciembre 18 de 1911. 

JSr. Comandante, Manuel Smades. 

Habana. 
Distinguido compañero : 

Acusamos recibo de su atenta carta, de fecha 11 del ac- 
tual, que motivó nuestro telegrama referente á su proyectada 
ley, la cual juzgamos ser la mejor solución del problema actual. 

Nos reiteramos de usted con toda consideración, y el que 
suscribe le envía un afectuoso saludo. 
De usted atentamente, 

José C. Bóveda. Secretario 



DELEGACIÓN DE VETERANOS DE LA INDEPENDENCIA 
DE AGUADA DE PASAJEROS 

Diciembre 19 de 1911. 
Sr. Comandante, Manuel S&cades. 

Habana. 
¡Señor : 

En junta celebrada por esta Delegación el domingo 17 del 
•corriente, entre otros acuerdos se tomó el siguiente: que á fin 



151 

de que esta Delegación al igual que las demás de la República, 
tenga su Delegado en el Consejo Nacional, esta Delegación te- 
nía el honor de ofrecer á usted dicha representación, por si 
usted se digna aceptarla. 

De usted con la mayor consideración, 

Manuel Coba. 
Presidente. 



LA INAMOVILIDAD DE LOS EMPLEADOS PÚBLICOS. — ALCANCE 
DE LA SUSPENSIÓN DECEETADA. — LA LEY DEL SERVICIO 
CIVIL CONTINUA VIGENTE, EN TODO LO QUE NO AFECTE 
Á LA 3N AMOVILIDAD. — FUEROS Y PRrVILEGIOS. — DERE- 
CHO AL EMPLEO. — MILITARES, COMO EMPLEADOS CIVILES. 

En otro lugar de esta publicación damos á conocer, toma- 
dos textualmente de la "Gaceta Oficial," la Ley votada por 
el Congreso y el Reglamento hecho por el Ejecutivo Nacional en 
lo que respecta á la suspensión durante 18 meses de los dere- 
chos de inamovilidad de funcionarios y empleados. 

Dos aspectos distintos comprende el caso: uno la Ley; 
el segundo el Reglamento. Aquélla es obligatoria para todos 
los organismos : el Reglamento únicamente afecta y comprende 
á los funcionarios y empleados del Ejecutivo nacional, ya que 
los restantes organismos provinciales y municipales, siendo, co- 
mo son, independientes, se rigen por sus propias leyes orgáni- 
cas y no dependen del Poder Ejecutivo de la Nación. 

Hemos consultado el caso de la suspensión por 18 meses 
de los derechos de inamovilidad con distintas personas experi- 
mentadas y conocedoras del problema, y todas han convenido 
en que aun cuando la Ley no lo exprese de manera tácita y com- 
pleta la suspensión acordada es condicional, pues en el fondo 
únicamente afecta á todos aquellos individuos que desempeñan 
cargos públicos, cuya historia como cubanos dista de poseer la 
"legalidad patriótica" que una revolución triunfante tiene el 
derecho de exigir á los que ejercen cargos públicos de la Admi- 
nistración que como natural resultante aquélla ha producido. 

Lo cual claramente implica que no pueden realizarse tras- 
lados, suspensiones, nombramientos ni cesantías, prescindiéndo- 
se de formas legales ó dejándose de cumplir los demás precep- 
tos contenidos en la vigente Ley del Servicio Civil. He ahí la 
razón fundamental por qué la Comisión del Servicio Civil con- 
tinúa funcionando y atendiendo á que la Ley sea severamente 
cumplida, ya que la suspensión de los derechos de inamovili- 
dad, ese simple hecho, nos ha retrocedido lo menos en veinte 
años administrativamente; colocándonos como nos ha colocado, 



152 

en los principios rudimentarios de la más elemental organi- 
zación. 

Estas explicaciones responden á las numerosas consultas 
que por escrito nos han sido dirigidas por muchos empleados 
naturalmente alarmados, para quienes la Ley del Servicio Ci- 
vil es áncora de salvación ante los pujos autoritarios de caci- 
quillos de pueblo y los alardes dictatoriales de improvisados- 
mandarines. 

Nunca estuvimos conformes, ni podemos estarlo, con esa 
Ley de suspensión, que sólo ha servido para aplazar, sin con- 
jurarlo, el grave conflicto que política y administrativamente 
continúa amenazador, sin que nadie pueda preveer cuál será 
ó podrá ser el resultado final de este ' ' maremagnum, " en el 
cual no hemos llegado aún á entendernos. 



En las antiguas Ordenanzas Municipales de Diciembre de 
1855, se estatuía lo siguiente:— "Cuando se encuentren dos 
individuos en la calle cederá la acera el que la lleve á la iz- 
quierda, á menos que sean de distintas castas, en cuyo caso- 
cederá siempre la de color á la blanca, penándose la infracción 
de uno á tres pesos de multa. 

Antes del Ordenamiento de las "Tafurerías", formado en 
la época de Alfonso el Sabio, en los días festivos se permitía á 
toda persona, noble y vasallo, el juego ; pero en los restantes 
sólo podían consagrarse á tal distracción los individuos de las 
casas privilegiadas: "ricos hombres, infanzones, hijodalgos". El 
libro VI de la Novísima Recopilación contiene varias leyes que 
indican lo que constituyen los privilegios y fueros. 

Eran tan varios, tan complejos y tan múltiples los privile- 
gios que existían en el virreinato de México, que el virrey Eevi- 
llagigedo, pedía su disminución. Iguales males ocurrían tam- 
bién en Cuba. Fueros militares, fueros de iglesia, excepción 
de contribuciones y castas privilegiadas. 

Épocas aquellas al parecer sepultadas para siempre, al on- 
dear el pabellón cubano en las fortalezas de la República des- 
pués de doce años de desenvolvimiento, pero que resurgen y 
reviven cobrando forma legal ante una Ley que permito la 
forzosa división de castas. 

Uno de los principales elementos de toda buena organiza- 
ción administrativa, lo constituyen los funcionarios y emplea- 
dos. La acción del Estado, se traduce en actos de servid js 
y de funcionarios. Toda función exige que el funcionario t v n- 
ga condiciones de cultura social, jurídica, política y administra- 
tiva. La vida de les funcionarios se regula por medio ne suel- 
dos y ascensos, haciéndolos inamovibles, con cuyo procedimien- 



153 

to se obtiene espíritu de cuerpo, amor á la Administración pú- 
blica y se ordena y sistematiza científicamente la administra- 
ción, creándose una burocracia competente y necesaria. 

En principio, no cabe obligar al Estado á mantener per- 
petuamente á un funcionario que no necesita; pero es le bue- 
na doctrina que mientras exista la función se respete al funcio- 
nario siempre que cumpla con sus deberes. Las cesantías in- 
justificadas producen la anarquía en la administración y per- 
judican el estado social de un pueblo. La separación d¿ un 
empleado, que lo es por vocación, lo lleva á su ruina económi- 
ca, y aún cuando las leyes no declaren una inamovilidad debe 
haber equidad y atemperar las medidas de cesantías como un 
acto equitativo en defensa de los intereses del Estado. 

El derecho al empleo, desde el punto de vista de nuestra 
Ley del Servicio Civil, entraña inamovilidad, derecho al as- 
censo y respeto á la categoría lograda.' Una Ley que no su- 
prima los cargos y revoque la inamovilidad pudiera ser incons- 
titucional. Los representantes á la Cámara que con teorías ju- 
rídicas defendieron tenazmente la derogación de la Ley del 
Servicio Civil, para mantener el derecho al privilegio, funda- 
mentaron sus teorías, á lo que parece, en aquellas antiguas y fa- 
mosas ordenanzas municipales de la Habana del año 1855. 

Es tan indispensable que el funcionario sea persona de 
cultura y de extensos conocimientos, que Francia en su cien- 
tífica administración, exije para el cargo de Jefe de Negocia- 
do, que el que lo desempeñe posea el título de abogado. 

(La Gaceta Administrativa, Habana 30 de Diciembre de 1911). 



Bocas, Diciembre 31 de 1911. 
Comandante, señor Manuel Secades. 

Habana. 
Distinguido compañero : 

Tengo el gusto de informarle que con fecha 27 del que cur- 
sa, al constituirse la sub-Delegación de Veteranos en ésta, fué 
usted nombrado Presidente de Honor de la misma. 

Ruégole se sirva aceptar dicho nombramiento como testi- 
monio del cariño y consideración de sus compañeros, el 
que ha sabido captarse por sus buenas gestiones en beneficio 
■de la colectividad. 

De usted atentamente, 

Arturo Melendez. 



154 

DELEGACIÓN DE GUANTANAMO 

Habana, Diciembre 21 de 1911. 

Sres. Brigadier Prudencio Martínez, ^Comnebes Pedro Díaz, F morir 
cisco 'Vega, Juan -de León, Emilio Miró, y Subteniente Ro- 
dolfo Castrillón. 

Distinguidos compañeros : 

Con toda oportunidad ¡ha sido en mi poder el telegrama que 
ustedes han tenido la amabilidad de dirigirme concebido en los 
términos siguientes: "Felicitárnosle por su moción, defiéndala 
á todo trance"; telegrama que conforme indiqué á ustedes in- 
mediatamente por la misma vía, contesto ahora por carta con 
la amplitud necesaria é informaciones convenientes. 

Yo no necesito significar á Vds. la inmensa satisfacción que 
ha traído á mi espíritu esa nota que reviste un doble valor: el 
valor que le imprime la autoridad indiscutible de ustedes como 
patriotas que en todos los momentos han sido los primeros en 
acudir al cumplimiento del deber de reivindicar derechos y li- 
bertades conculcados, y el valor del reconocimiento de la justi- 
cia con que procedemos, al establecer una línea divisoria infran- 
queable entre el pasado, que ha sido consagrado por leyes cuyos 
efectos no pueden destruirse, y el porvenir, que debe acomo- 
darse á nuevas justificadas orientaciones de derecho. 

Pero no había querido contestar antes esa comunicación te- 
legráfica, que en mucho me honra, por varias razones, y entre 
ellas, porque esperaba verificar un detenido cambio de impresio- 
nes con la casi totalidad de los distinguidos compañeros del Con- 
sejo Nacional, así como también observar la conducta seguida 
por esta institución; y una vez verificado ese cambio de impre- 
siones y disponiendo del tiempo necesario, complázcome en sig- 
nificar á ustedes que si bien se me manifestó desde el primer mo- 
mento el propósito de hacer propia, del Consejo la moción por 
mí presentada como ponente de la Comisión mixta, con la sola 
pequeña variante de sustituir el concepto específico de "Cuba- 
no Nativo," con el concepto genérico de "Cubano," puesto que 
esa moción reflejaba el pensamiento y el sentimiento de la ma- 
yoría de nuestros compañeros — único mérito real de dicho traba- 
jo — es lo cierto que yo me opuse á que se aceptara, sin previo 
estudio, para evitar responsabilidades á los demás compañeros, 
y tan sólo me parecía conveniente que, en último término, se 
admitiera en principio, para someterla después al estudio de 
una nueva Comisión, y á la deliberación de todas las Delegacio- 
nes del interior de la Isla, para que, en caso de aprobarse, que- 
dase revestida de una autoridad que no tiene: la autoridad co- 
lectiva de la institución de los Veteranos. Y así se resolverá en 



155 

definitiva, según tengo entendido. También he presentado cier- 
tas consideraciones relativas á la aprobación de ese Proyecto, 
porque con los acontecimientos que han ido desenvolviéndose, 
puede decirse que la fórmula mía tendría que adulterarse, desde 
el momento en que ya se adoptó otra en gran parte contradictoria 
con la que yo presentaba. 

Impórtame, con este motivo, aclarar algunos particulares 
muy interesantes que se hacen necesarios para fijar responsabi- 
lidades presentes y futuras. 

La historia de mi intervención en ese asunto de la ponen- 
cia, es la siguiente: "Invitada la Directiva del Consejo Nacional 
de Veteranos por distinguidos Representantes, también Vetera- 
nos, y á iniciativa de un querido compañero, al objeto de cam- 
biar impresiones con relación al conflicto planteado, hónreseme 
por el Centro, nombrándome miembro de la Comisión, y al po- 
nernos en contacto con los Veteranos de la Cámara, constituyóse 
lina Comisión mixta, de la cual recibí el encargo de formular un 
dictamen, dictamen que presenté con el carácter de informe y 
de bases, haciendo constar "que no lo consignaba en forma de 
proyecto de Ley, teniendo en cuenta mi posición ajena al cargo 
de legislador." 

En esas condiciones, la Comisión mixta acordó que el señor 
Juan Gualberto Gómez y yo, redactásemos un Proyecto de Ley 
adecuado, que es el por mí presentado á virtud de la insisten- 
cia de los indicados miembros, toda vez que el señor Juan Gual- 
berto Gómez renunció últimamente el encargo conferido. 

Huelga que yo relate aquí las distintas impresiones que se 
cambiaron entre todos los apreciables miembros de la menciona- 
da Comisión, y de los innumerables incidentes que allí se susci- 
taron con ese motivo, porque algunos de esos incidentes se han 
dado á conocer en las columnas de la prensa diaria. Sin embar- 
go, conviene que se sepa que desde los primeros instantes, yo 
sostuve, para evitar complicaciones que se avecinaban, que lo 
más práctico era resolver definitivamente si se aceptaba ó no la 
ponencia por mí formulada, pues de ese modo se diafanizaba 
la situación en uno ó en otro sentido. Y los hechos vinieron muy 
pronto á darme la razón, puesto que de modo previsto y anun- 
ciado surgieron determinadas soluciones que sólo tendían á sepa- 
rar la atención del problema fundamental para llevarla á un 
problema burocrático, adulterando, en definitiva, el propósito 
puro de los Veteranos. 

Por lo que á mí personalmente se refiere, me era más conve- 
niente que la ponencia indicada se hubiera rechazado de plano, 
puesto que desde que inicié el trabajo de la misma, venía apli- 
cándole todas mis dedicaciones, con perjuicio de mis trabajos 
profesionales no pocas veces desatendidos, no obstante consti- 
tuir el recurso necesario para mi sostenimiento, porque si la Co- 



156 

misión mixta hubiera acordado sostener como suya mi acción r 
ó modificarla en las partes secundarias, obligado estaría yo á 
continuar en la labor emprendida, mas si á ello se 'hubiera 
opuesto, estimaría resuelto mi problema personal con la satis- 
facción de haber hecho todo lo que yo podía. 

Pero en esto surgieron, inesperadamente, como he dicho,, 
unos factores extraños, y con esos factores, la decantada deroga- 
ción ó suspensión de la Ley del Servicio Civil, y de otras aná- 
logas, como fórmula, según decían, de solucionar el conflicto, y, 
según mi opinión, como formula para defender las convenien- 
cias de los que ocupan eargos elevados, con el abandono de los 
infelices que ocupan los puestos pequeños y con violación de los 
derechos creados ; y desde el momento que yo me di cuenta de la 
tendencia del Congreso, que respondía á la influencia de los par- 
tidos políticos, tendencia refractaria á toda resolución definitiva 
y satisfactoria para los Veteranos que no buscan destinos, signifi- 
qué mi propósito de no asistir más á conferencias que estimaba to- 
talmente inútiles, y si á ellas asistí con posterioridad, híeelo defi- 
riendo á indicaciones del Presidente del Centro ele Veteranos y 
demás amigos y compañeros del mismo, para demostrar que es- 
taba dispuesto á agotar todos los medios de solucionar radicalmen- 
te esa situación; y he ahí porque — conociendo como conocía el 
plan trazado — no me sorprendieron las manifestaciones de los 
miembros de la Cámara, cuando sostenían que con el acuerdo del 
Congreso de suspender las mencionadas Leyes, habían llegado al 
término de las posibles concesiones. En ese acto formulé mi 
protesta haciendo constar, entre otros particulares, que la 
única inconstitucionalidad efectiva, era precisamente esa de- 
cantada suspensión de las Leyes de empleados, contraria en la 
forma en que se presentaba á todo principio elemental de dere- 
cho, aparte de que yo estimaba, como el mayor de los disparates 
jurídicos, sostener que mi proyecto era una ley inconstitucional, 
■de proscripción, etc., etc., disparate jurídico que no se le ocurre, 
después de un conveniente estudio, ni á un estudiante de primer 
año de Derecho, á menos que tenga la deliberada intención de 
impresionar <al pueblo con efectismos de fuegos artificiales. 

En esa última sesión á que asistí, dije lo que ahora repito y 
repetiré siempre : el acuerdo del Congreso suspendiendo las le- 
yes vigentes, en cuanto se refiere á los cargos burocráticos, es un 
atentado á la Constitución y á todo derecho que de la misma 
se derive, atentado que el tiempo y la práctica se encargarán 
de demostrar, con la serie interminable de perturbaciones y de 
conflictos que esas suspensiones temerarias habrán de llevar 
consigo. Y dije más: dije que eran apasionados y violentos los 
que calificaban nuestra actitud de antipatriótica, porque se ex- 
ponían á que nosotros les demostráramos, con pruebas irrecusa- 
bles, que ellos eran los antipatriotas, porque, por lo que á mí 



157 

respecta, como no hice nunca granjeria con la Patria, ni me en- 
riquecí á su costa, pertenezco al inmenso número de los cubanos 
que tienen la autoridad moral necesaria para establecer en ase 
sentido orientaciones en su país. 

En esta conducta de los Veteranos no existe sombra alguna 
de falta de patriotismo ; y es muy de extrañar que un Congreso 
que ha votado leyes atentatorias á los intereses de la República, 
calificadas por la conciencia nacional de mala manera, y que no 
se ha preocupado, en términos generales, de dictar leyes que au- 
toricen la investigación de la procedencia instantánea de fortunas 
fabulosas con las cuales se insulta el malestar del pueblo, ta- 
chen hoy de in.scontitucional una concesión que el patriotismo 
demanda y aconseja. Hace gracia, por tanto, que por escrúpulos 
de monja no bien caracterizados, no se haya querido dar solu- 
ción efectiva ai problema planteado, dejando íntegro, y agra- 
vándolo, un conflicto para el presente y para el porvenir, acti- 
tud que indudablemente resultará antipatriótica, porque habrá 
de llevar consigo generales protestas tan pronto el país se dé 
perfecta cuenta de que, por determinadas conveniencias, se trata 
solamente de perseguir á los de abajo para declarar intangibles 
á los de arriba. 

Decía un ilustre escritor italiano, Silvio Pellico, que sólo es 
buen patriota el hombre virtuoso ; el que comprende y ama to- 
dos sus deberes y procura cumplirlos. "Si un hombre desprecia 
la probidad y grita ¡Patria! ¡Patria!, no le creáis, es un hipó- 
crita del patriotismo, es un mal ciudadano. Sólo es buen patrio- 
ta aquel que cuando el Gobierno le ha confiado empleos milita- 
res ó civiles, no atiende al aumento de su riqueza, sino al honor 
y á la utilidad del Gobierno y del pueblo. Sabe 'que existen abu- 
sos en todas las sociedades y desea que se les corrija; pero de- 
testa el furor de ios que quisieran corregirlos con la rapiña y 
con sangrientas venganzas, pues entre todos los abusos, éstos son 
los más funestos. " 

Esa opinión ostenta el sello de indiscutible autoridad; porque 
no son solamente patriotas los que luchan en la guerra en de- 
fensa de un ideal, sino también, y más principalmente, los que 
en la paz siembran y practican ideas de virtud, de honorabili- 
dad y de trabajo, y contribuyen con su esfuerzo al engrandeci- 
miento moral y material de las instituciones, al cual dedican ac- 
tividades y energías nobles y desinteresadas. 

'No son patriotas los que explotan al país, ni los que acumu- 
lan riquezas de origen no justificado; no son patriotas los que 
por el solo hecho de haber ¡luchado en la guerra se consideran 
dispensados en la paz de contribuir á la moralización del país, 
al cual posponen á su engrandecimiento personal ; no son patrio- 
tas los que atenían al sentimiento general, combatiendo en unos 
lugares aspiraciones justas que titulan inconstitucionales, y en 



158 

otros lugares alientan esas mismas aspiraciones, excitando los 
ánimos á las violencias impropias del derecho ; no son patriotas 
los que ante un conflicto que afecta hondamente á Cuba, se abs- 
tienen de adoptar resoluciones francas, definitivas, de carácter 
salvador, y pretextando inconstitucionalidades que no existen, y 
que en ningún caso serían ellos los llamados á definir en el te- 
rreno del derecho constitucional, dictan en cambio resolucio- 
nes de temperamentos medios que desvirtúan aspiraciones altas, 
que violan abiertamente la Constitución, sin satisfacer de modo 
firme necesidades efectivas, y traen como derivación, el ger- 
men de perturbaciones graves para días no lejanos, por virtud de 
1?. misma perturbación que producen. 

'No; los que así proceden no son ni pueden ser estimados 
como patriotas, porque el patriotismo ha de ser uno y entero, sin 
reservas mentales y sin convencionalismos interesados. El patrio- 
tismo ha de tener por base inquebrantable el sincero amor 
á la Patria, y los que hacen ostentación de ese amor para ex- 
plotarla y vivir de ella, ésos no son patriotas, ésos son farsantes 
capaces de acomodarse á todas las situaciones que les presenten 
el coeficiente del negocio. 

Y va resultando prácticamente lo que yo había previsto, lo 
que yo había indicado desde un principio en carta publicada en 
los periódicos "La Discusión" y "El Comercio" de esta ciudad 
del día 3 de del actual, y con anterioridad á que se planteara 
en la Cámara la fórmula definitiva, carta en la que afirmaba que 
á mi modestísimo juicio, la suspensión ó derogación de la Ley 
del ¡Servicio ¡Civil no resuelve en forma definitiva ni en el presen- 
te ni tampoco para el porvenir el problema planteado. El Congre- 
so no ha satisfecho las aspiraciones que son el eco fiel de la con- 
ciencia nacional, puesto que se ha limitado á establecer fórmulas 
acomodaticias de aplazamiento, semejantes á las que adopta el co- 
merciante quebrado para liquidar con sus acreedores á virtud de 
un tanto por ciento de rebaja en sus derechos. El Congreso ha 
supuesto que la suspensión de esas leyes que garantizaban la ina- 
movilidad de los empleados, determina la liquidación total del 
haber de los Veteranos y de la opinión que la apoyó, y esto no es 
una verdad. 

Desde que se iniciaron esas conferencias, he manifestado 
mi opinión, clara y sinceramente expuesta, de que todos nues- 
tros actos deberían revestir un sello perfecto de diafanidad, 
para que no llegaran á ser torcidamente interpretados, y desde 
este punto de vista presenté el siguiente dilema : O nuestras as- 
piraciones son justas ó no lo son. Si lo primero, nuestra actitud 
debe ser firme, constante, vigorosa, dentro de la Ley y del de- 
recho, hasta llegar á la realización completa de nuestro propo- 
sito; pero si lo segundo, era deber de lealtad y de nobleza de- 
sisitir de todo empeño. 



159 

La opinión casi unánime reconoció entonces que se trataba 
de un principio de justicia, eminentemente patriótico, que está- 
bamos en el deber de sostener. 

Yo recuerdo que en esas conferencias, algunos estimados 
compañeros, se mostraron en cierto modo, refractarios á nues- 
tras aspiraciones, sosteniendo el desacertado criterio, de que sólo 
se trataba de una acción cuyo ejercicio competía únicamente á 
•la esfera gubernativa, doctrina que yo combatí, por entender 
que la realización positiva y completa del problema planteado 
sólo podía verificarse por el Congreso á virtud de leyes ade- 
cuadas, con tanta más razón, cuanto que las funciones guberna- 
tivas se contienen en límites precisos específicamente señalados, 
y no alcanzan á modificar la Ley. Empero, esa ha sido la for- 
ma aparentemente resolutoria del problema, adoptada por el 
Congreso con la suspensión temporal de varias leyes, suspen- 
sión absurda que no realiza, la finalidad que se persigue, y que 
entrega al Ejecutivo responsabilidades inmensas para el presente 
} para el porvenir. 

Yo he sido siempre partidario, y acaso uno de los más fir- 
mes sostenedores del principio del respeto á la Ley en el ejer- 
cicio de la reclamación de nuestros derechos, cuyo respeto he con- 
seguido que se consignara en el manifiesto de los Veteranos ; yo 
he sido siempre enemigo de toda violencia, y mis esfuerzos se 
han encaminado constantemente al triunfo de la justicia, sin 
intransigencias y sin arbitrariedades, y esa mi conducta de todos 
los tiempos, justifica mis procedimientos actúala?. Yo quiero el 
triunfo del derecho sin fuerza, pero no transijo con el abando- 
no de ese derecho. Al adoptar una orientación, marcada por 
mi conciencia después de severas reflexiones, ni la modifico ni la 
tuerzo sin causa fundamental, porque ese acto de mi vida sig- 
nificaría ó debilidad de criterio ó falta de convicciones. 

Si nosotros hemos lanzado un programa de fondo morali- 
zador, desde ese momento hemos contraído el deber de sostener 
todos los conceptos de ese programa, y si lo abandonáramos, acep- 
tando transacciones poco delicadas, vendríamos á demostrar 
que estábamos dispuestos, á cambio de destinos, á ponernos al 
bajo nivel de los concupiscentes. Y digo esto, porque entiendo 
que tal intención no estuvo jamás en nuestro programa, ni 
sería noble y honrado conmover al país, al solo objeto de anular 
á determinados empleados públicos, para ir nosotros á ocupar 
esos puestos que resultaran vacantes. Yo no he venido, como 
no han venido la totalidad de los Veteranos, con tales intentos 
á esta Campaña, y por lo mismo debemos conservar inmaculado 
nuestro nombre y nuestro prestigio. 

Mi moción por ese motivo responde á las aspiraciones siempre 
sostenidas por los Veteranos, de que no fueran directores de la 
vida de la República, en sus distintos órdenes, los que hubieren 



160 

sido enemigos de la revolución por la independencia, propósito 
que se define con claridad meridiana en el Manifiesto del Con- 
sejo Nacional que la conciencia del país aceptó sin discusiones; 
,y ni en la moción ni en el manifiesto se inicia, ni siquiera se se- 
ñala, campaña de persecución para los funcionarios subalternos, 
ni para los empleados inferiores, cuya acción en nada puede 
contribuir á la dirección de la máquina administrativa. 

El Centro de Veteranos no ha tenido en esta ocasión, ni podrá 
tener jamás, como móvil de su conducta, la aspiración de desti- 
nos, porque no ha de olvidar que en época no muy lejana, y 
siendo precisamente su Presidente el General Emilio Núñez, 
se trató de convertir por algunos esa Institución en oficina de 
colocaciones, llegando á darse el triste espectáculo de rivalidades 
y de disgustos cuyas consecuencias fueron la desunión de los 
Veteranos que llegaron á colocarse al bajo nivel de los partidos 
políticos en los cuales el ansia de una credencial basta para pro- 
vocar luchas intestinas, como las que venimos observando actual- 
mente en el seno mismo del Partido Liberal, no dividido por 
principios, sino por ambiciones personales. 

El Congreso tuvo en cuenta esos factores y esos antecedentes, 
y arrojó á la arena el pedazo de carne disputable, el destino, 
para que los ambiciosos se destrozaran, siguiendo la célebre máxi- 
ma de Maquiavelo "divide y vencerás". Y eso es lo que quere- 
mos evitar nosotros, levantando la cuestión á virtud de impul- 
sos patrióticos, en vez de empequeñecerla con fines egoístas, por- 
que, por regla general y con muy raras excepciones, nos encon- 
tramos con elementos que entienden de buena fe que la suspen- 
sión de esas leyes han de resolver absolutamente el pro- 
blema planteado en todas las esferas, lo mismo en los cargos pú- 
blicos que en el Congreso, llegándose por tal virtud al sanea- 
miento total de la vida de la República, y con otros elementos 
que tiendeno á fabricar huecos para introducirse, porque sólo dis- 
putan el puesto, sin ocuparse del derecho, y á unos y á otros, es 
indispensable decir la verdad : á los primeros para desengañarlos 
de sus errores ; 'á los segundos para condenar sus ambiciones. 

Por convencimiento profundo, y alentado á la vez por mu- 
chos y muy respetables compañeros, estuve siempre dispuesto á 
sostener mi moción con todas las energías que ustedes me reco- 
miendan; pero es preciso tener en cuenta que esa moción, que 
abraza dos conceptos, uno relativo al respeto de los deerchos crea- 
dos, y otro determinante de nuevas orientaciones para el porve- 
nir, encuentra hoy un obstáculo poderoso, en cuánto á la prime- 
ra parte se refiere, por la suspensión de la Ley del servicio ci- 
vil y otras últimamente promulgadas ; circunstancia de la cual se 
desprende que, para dar efectividad á dicha moción, sería preciso 
anular todo lo que hasta ahora se ha hecho con motivo de esa 
suspensión que debería quedar sin efecto, reponiéndose en sus 



161 

puestos á todos los empleados que por este motivo se declara- 
ron cesantes, porque solo en esa forma quedaría consagrado el 
respeto debido á los derechos creados. 

Yo expongo mi opinión particular que puede ser equivoca- 
da, porque es al fin una obra (humana, más resuelto á respetar 
lo que acuerde la mayoría de mis compañeros, y porque estimo 
que éste es un deber de disciplina de cuyo cumplimiento no de- 
bemos prescindir jamás ni en los éxitos ni en las derrotas, por- 
que esa disciplina es la única fuerza moral llamada á mantener 
la unión entre nosotros, unión de la cual derivan nuestros pres- 
tigios y los prestigios de esta nuestra institución. 

Aprovecho esta ocasión que se me presenta para reiterarme 
de ustedes affmo, compañero que les distingue. 

M. Secades. 



LA PONENCIA DE SECADES 

Habana, Diciembre 21 de 1911. 
Sr. Dr. Manuel Secades. 

Mi querido amigo : 

iSi la memoria no me engaña, te conocí en la parte Orien- 
tal de Holguín, cuando en una expedición vinistes á Cuba á po- 
ner tu brazo al servicio de su causa. 

Terminada la guerra de Independencia, be visto complaci- 
do siempre, tu labor meritoria y tu dedicación constante al es- 
tudio de todos los problemas, que de algún modo ban afectado 
nuestra vida Nacional. 

Planteado el problema de los Veteranos y los Guerrilleros, 
que no puede ser mal juzgado por ninguna conciencia recta, tu 
bas ocupado en él puesto de bonor, estudiándolo como ciudadano 
amante del orden y devoto de la tranquilidad, como patriota 
ageno á ambiciones mezquinas y bastardas y como abogado. 

Tu labor en esta cuestión de los Veteranos, examinada desde 
•cualquier punto de vista, bay que aceptarla como labor patrióti- 
ca, y te enaltece, porque además de tu competencia, lleva un se- 
llo poco común en estos tiempos : el sello de la honradez. 



Yo, en una esfera infinitamente más modesta, pues me doy 
cuenta de mis conocimientos, escribí también sobre el problema 
de los "Veteranos, Guerrilleros y Traidores"; pero las ideas 
expuestas por mí no fueron gratas á los Guerrilleros, porque 
reconocían lo justo, lo bonrado y lo patriótico de las aspiracio- 
nes de los bombres de la guerra ; y no fueron gratas tampoco 



162 



á algunos Veteranos, porque sostenían, con la energía propia de 
los nombres honrados, la fuerza, la justicia y la razón con que 
se atiende en todos los pueblos cultos, á los derechos adquiridos 
al amparo de las leyes y sancionados por la acción del tiempo. 



'Sostenía igualmente mi criterio, completamente opuesto á toda 
ley de excepción entre los cubanos, porque creía y sigo creyen- 
do, que para sanear la Administración Pública, librándola de la 
influencia malsana de los enemigos de las ideas separatistas, no 
era necesaria la reforma de los códigos, no era necesario dictar 
leyes, sólo se necesitaba la acción moral, esa acción mo- 
ral, que constituye una Ley sagrada, sin tener número ni publi- 
carse en las gacetas; pero que está escrita, con caracteres in- 
delebles en el corazón y en el pensamiento de todos los hombres 
honrados. 

Estas ideas mías, ó son impracticables, ó no encajan en el 
estado actual de la Sociedad Cubana. 

Ya hace dos meses de la celebración de la asamblea de 
los veteranos, en el teatro "Martí", y desde aquella me- 
morable tarde, para el G-obierno, para el Congreso, para los Par- 
tidos Políticos, para la Prensa y para todo el Pueblo de Cuba, 
fué un hecho cierto, ciertísimo, que el problema planteado por 
nosotros era un problema grave, muy grave que afectaba á la 
sociedad cubana entera y que podía ser de funestas y tristes 
consecuencias, si no era tratado con la sinceridad, con el patrio- 
tismo, con la justicia, con la grandeza y la elevación de ideas 
comunes á todas las causas grandes, á todas las causas genero- 
sas y nobles. 

# # * 

Hace dos meses que se estudia y que se busca una solución 
viable al problema : se han suscrito y aceptado bases ; el Con- 
greso ha aprobado un proyecto de Ley suspendido durante 18 
meses los efectos de la Ley del servicio civil y los de to- 
das las Leyes que garanticen la inamovilidad de los empleados 
y funcionarios públicos. 

El señor Presidente de la República, ha sancionado dicha 
Ley y en el preámbulo para la reglamentación de la misma con- 
signa: "que la propaganda de los veteranos ha influido de 
tal manera en la opinión pública," que ha hecho necesaria la 
publicación de la Ley citada. 



Los hombres honrados se deben siempre á la verdad; pero 
los cubanos, y sobre todo los veteranos en estas circunstancias, 
estamos doblemente obligados á decirla, porque la Patria lo exige. 



163 

la tranquilidad de todos lo reclama y porque es hora de ir fijando 
responsabilidades en esta debatida y complicadísima cuestión, se- 
gún muy oportunamente consignaste en tu carta de tres del 
corriente publicada en periódicos de esta Capital. 

En estos dos meses de agitación, de desasosiego y de intran- 
quilidad en todo el pueblo de Cuba, ¿qué se ha hecho 1 ? ¿Se ha 
resuelto el problema conforme al espíritu y á los sanos princi- 
pios del patriotismo, ó se ha resuelto un problema de nómina, un 
problema de empleos ó un problema de destinos? ¿Hay algún 
precepto en la Ley acordada por el Congreso que inhabilite para 
el desempeño de funciones públicas á los que combatieron la 
Revolución con las armas, con la palabra ó por actos ostensibles 
de su vida pública? 

- — ¿Hecha esta Ley de carácter temporal, terminado su pe- 
ríodo de vigencia no volvemos al estado actual de cosas? ¿Está 
resuelto, ó continúa en pie el grave problema de los veteranos y 
los guerrilleros? Nó, no está resuelto, ni hay nadie que pen- 
sando serenamente pueda negar, que este problema ha entrado 
en un período de peligrosa gravedad. 



Amo la libertad, bendigo sus nobles conquistas y me la ima- 
gino siempre elevada á la categoría de divinidad, con el gorro 
frigio símbolo de la República, con el cetro de la justicia en las 
manos y hecho pedazos á sus pies el yugo vil de los tiranos como 
la divinizaron y amaron los Romanos del tiempo de los Gracos. 

Creo que la libertad bien entendida y practicada en toda 
su pureza por los poderes públicos, es una, ó la única forma de 
gobierno, por la cual se desenvuelven armónicamente los dere- 
chos y los deberes del hombre. 

Por eso toda ley que restrinja, menoscabe ó disminuya la 
libertad, es una Ley odiosa; pero cuando estados sociales, co- 
rrientes de opinión ó fuerzas poderosas imponen Leyes que dis- 
minuyan la libertad, esas Leyes serán siempre buenas, si los 
males que eviten ó los beneficios que de ellas resultaren son 
más grandes que la disminución de libertad que ocasionaron. 



Estas consideraciones han sido causa de que estimemos ajus- 
tada á derecho, más ajustada á razón, más ajustada á justicia 
y sobre todo más humana, tu ponencia, que la Ley de trece de 
Diciembre, esa Ley dura, cruel, que de un plumazo rompe dere- 
chos legales por largos años disfrutados, y tranquila é indiferen- 
te lleva el hambre á infinidad de hogares cubanos, donde hay 
madres, hay hermanas, hay esposas y hay hijos, pero hay tam- 
bién un isolo hombre que fué enemigo de la revolución ! ¡ Tremen- 



164 

das y tristes consecuencias de las luchas del hombre contra el 
hombre ! 



Por eso me declaro partidario de tu Ponencia, porque la 
creo más humana y en armonía completa con los sanos princi- 
pios de tu patriotismo, limpio de egoísmos é impurezas. 

Por eso quiero, que esa ponencia sea aceptada en principio, 
que se estudie liberalizándola, de acuerdo con las necesidades pú- 
blicas y conforme con sus propósitos que son patrióticos y no- 
bles; que en este estudio se tenga en cuenta que siendo lógico, 
que dentro de 25 ó 30 años, probablemente viviremos pocos Ve- 
teranos, guerrilleros y traidores, á esa Ley al dictarse se le dé 
un término prudencial de duración ; que sus efectos en ningún 
sentido puedan alcanzar legal ni moralmente á los hijos ó fami- 
liares de los comprendidos en ella ; que prohiba en lo absoluto 
las cesantías y disponga la reposición de los empleados y fun- 
cionarios renunciados ó declarados cesantes, exceptuándose sola- 
mente aquellos cuya influencia sea de verdadera importancia en 
el manejo de la Administración pública. 



Frente á dos graves males, la sana lógica, el buen sentido y 
hasta el propio instinto de conservación, 'aconsejan aceptar el me- 
nos malo, ó el más susceptible de remedio. 

La noble aspiración de los veteranos de la independencia 
tiene un fondo de justicia incuestionable y la guían ideales hon- 
rosos y enaltecedores ; pero al llevar á la práctica estas aspiracio- 
nes, han tropezado con derechos, que pudiera llamar abusivos, 
porque se obtuvieron contra la equidad y la razón, pero que hay 
que aceptarlos como derechos adquiridos, que garantizan y am- 
paran todas las Leyes vigentes en Cuba, las que se oponen al 
cumplimiento inmediato de nuestras justas aspiraciones. 

Romper de un plumazo con todos esos derechos no es justo 

porque traerá por consecuencia una gran perturbación moral, 

cuyos resultados pudieran ser contrarios á la tranquilidad y al 

orden público. 

* # * 

Estudiando el enredado y complicadísimo problema de los 
veteranos y los guerrilleros en sus dos aspectos más importan- 
tes resulta : de un lado la razón incuestionable, sagrada y justa, 
que encarna la aspiración de los cubanos revolucionarios y no 
revolucionarios, pero de limpia historia de manejar los asuntos 
públicos, y del otro lado los derechos incuestionables también de 
los cubanos guerrilleros y enemigos de la independencia, que han 
obtenido puestos públicos al amparo de las Leyes de la República,, 
que son las Leyes de la Revolución. 



165 

Declarar cesantes á estos empleadas es ilegal, porque ellos 
no pueden ser juzgados como guerrilleros, sino como empleados 
ó funcionarios á los que no puede exigírsele tampoco, otra cosa, 
que el buen desempeño de sus funciones. Desatender las justas 
quejas de los Veteranos, es absolutamente imposible, porque las 
escuda el patriotismo y las impulsa el derecho, la justicia y la 
razón, respaldadas por una poderosa corriente de opinión que- 
sería peligroso y temerario desatender. 

Deducción lógica: lo más patriótico, 'lo más político, lo menos 
perturbador por ser lo más humano, es aceptar en principio 
tu ponencia, que está sintetizada en estas pocas palabras r. 

ACEPTEMOS LOS MALES PRESENTES ; PERO LEGISLEMOS PARA EVITAR- 
LOS EN EL PORVENIR. 



Yo creo, que se encontrará solución á este problema que á 
muchos nos enferma y á todo el pueblo de Cuba preocupa, si 
tu Ponencia llega á ser tomada en consideración por los Cuer- 
pos Legislativos. 

En el Congreso abundan los patriotas y hay hombres ver- 
daderamente notables, que si estudian tu ponencia sin el pre- 
juicio de ver en ella una ley de proscripción, una ley de castas,. 
una ley de privilegios para favorecer á unos cubanos y perju- 
dicar á otros, sino una Ley necesaria en estas graves circuns- 
tancias solucionadora de un problema que si no se atiende pron- 
to y debidamente, puede traer días muy tristes para Cuba y 
para sus instituciones Republicanas. 

Si en el fondo de tu Ponencia verdaderamente existe un 
privilegio, ese no sería nunca un privilegio odioso, sino un 
privilegio remunerativo, que se ha concedido y se concede 
siempre en Países liberalmente regidos, como premio á las accio- 
néis gloriosas y á los grandes servicios al Estado. La historia do 
los Libertadores de Cuba está llena, es fecunda en sacrificios, en 
heroicidades y en grandezas, y sus servicios al Estado, son tan 
grandes, tan excelsos, que le dieron forma, le dieron vida que 
constituyeron el Estado, la nacionalidad cubana. 



Y no se diga, que nuestra Constitución no reconoce fueros 
ni privilegios, porque eso no es cierto; nuestra Carta Funda- 
mental, reconoce privilegios, que empequeñecen la soberanía de 
la Nación encarnada en el Presidente de la República, cuando 
señala en su artículo ochenta y dos, que para ser Magis- 
trado ó Presidente del Tribunal Supremo, hay que ser cubano 
por nacimiento, y en cambio el artículo sesenta y cinco acep- 
ta á los extranjeros, naturalizados cubanos para ser el Pri- 
mer Magistrado de la Nación. Y no se me diga que esta condi- 



166 



eional se puso como premio á los grandes servicios de un hom- 
bre, porque si grandes fueron los servicios de aquel grande hom- 
bre de eterna y gloriosa memoria, más grandes, inmensamente 
más grandes, son los servicios de todos los libertadores juntos. 



En fin, Manolo, veo que me voy metiendo en honduras don- 
de sólo le es dable entrar á los profundos conocedores del dere- 
cho, según me decía un compañero hace algunas noches, en el 
* 'Centro de Veteranos" hablando de estas cosas. Ustedes los 
Abogados sigan discutiendo y dictando Leyes, que yo seguiré 
-sosteniendo que de dos grandes males, el buen sentido aconseja 
escoger el menos malo, y lo menos malo hasta ahora es tu ponen- 
cia; pero los sabios, los directores de opinión y los cubanos to- 
dos, no olvidemos, que estamos frente á un problema, que lle- 
vará al ridículo á los Veteranos de la Independencia ó perderá 
la República sino se resuelve como la Patria lo quiere y como 
el bien de todos lo aconseja. 

Tu amigo que te quiere. 

Tte. Coronel C. Masó. 



Habana, Diciembre 23 de 1911. 

$r. Teniente Coronel Carlos Masó. 

Ciudad. 

'Mi querido amigo y compañero : He leído en la edición de 
la tarde del periódico El Comercio, correspondiente al día de 
■ayer, tu afectuosa carta de noble adhesión á mi ponencia relativa 
al que se ha dado en llamar "Conflicto de los Veteranos", y que 
no es, en el fondo, más que un problema de justicia, y á la vez 
que agradezco con toda mi alma el valiosísimo concurso que me 
ofreces, complázcome en felicitarte por tu labor rneritísima que, 
á pesar de tu modestia, refleja de un modo perfecto la aspiración 
de los Veteranos. 

Y te agradezco y te aplaudo esas tus expontáneas manifesta- 
ciones, con tanta más razón, cuanto que tú no estás directamente 
obligado á exponerlas por ningún concepto, mientras que hay 
otros muchos á los cuales afectan mis conclusiones, y que por lo 
mismo tienen el deber moral de defenderlas, que carecen del valor 
cívico necesario para decir en público lo que á mí me dicen en 
privado, robándome, sin necesidad, horas que me hacen falta 
para mi trabajo. 

Ahora bien : la completa contestación á tu carta habrás de 
encontrarla en la copia que te envío de la comunicación que dirijo 



167 

á la Delegación de los Veteranos de Oriente, y de la cual puedes 
hacer el uso que creas conveniente. 

Yo confío en que la justicia habrá de vencer á la arbitrarie- 
dad, y que con el triunfo del derecho por nosotros sostenido, 
quedará resuelto el delicado problema de nuestras legítimas 
aspiraciones. 

Siempre tuyo muy afectísimo amigo y compañero que te dis- 
tingue y aprecia, 

Manuel Secades. 



DE LO SUBLIME Á LO RIDICULO 

Hemos visto 'consignada en "El Mundo", en la edición co- 
rrespondiente al día 19 del actual, una especie lanzada por el 
general Loinaz del Castillo en una manifestación pública cele- 
brada por los Veteranos de la Independencia en un pueblo del 
interior de la provincia de la Habana. 

En ese trabajo se afirma que ahora, en los actuales momen- 
tos, los veteranos aspiran también, — con el pretexto de mora- 
lizar la administración pública del país — ¡á la obtención del poder. 

Este nuevo aspecto de la campaña de los Veteranos, caso de 
ser ciertas estas manifestaciones puestas por "El Mundo" en la- 
bios del general Loinaz, y aceptando como cierto que esas sean 
ahora las aspiraciones de los soldados de la patria, nos hace 
pensar con tristeza en el desmoronamiento del andamiage sobre 
que ha venido sosteniéndose la campaña patriótica de sanear la 
república, expulsando de los puestos públicos á los empleados 
que durante el período de la guerra santa combatieron la liber- 
tad de Cuba con las armas en la mano. 

A este respecto, el país entero ha simpatizado con los liber- 
tadores, al pedir que no participen del tesoro nacional los que 
tuvieron la debilidad abominable de oponerse á este nuevo es- 
tado de cosas, traído con la revolución redentora. 

Pero si ahora resulta que el propósito no es desinteresado 
ni patriótica la idea, sino que se trata sólo de abusar del con- 
cepto prestigioso de libertador para establecer preeminencias de 
unos cubanos sobre otros cubanos, y disfrutar de privilegios y 
prebendas por medio de las prácticas políticas, entonces se echa 
á rodar por tierra aquella parte moral que ha venido informan- 
do el desarrollo del proceso, en todas sus fases; y entonces ha- 
bría ocasión de desaprobar todas esas tendencias, ya que á la pos- 
tre nos habremos de hallar con algo que oscurecería la diafani- 
dad del problema planteado. 

Estamos seguros que si se pretende llevar á la práctica la 
idea esbozada por el general Loinaz del Castillo, al decir de "El 
Mundo," habrían de ser muchísimos los elementos revoluciona- 



168 

tíos que expresarían su inconformidad con tales propósitos, por 
estimarlos antipatrióticos. s 

La actitud asumida hasta ahora por los Veteranos de la In- 
dependencia, ha sido muy bien acogida por la opinión general; 
pero si en el seno de esa colectividad se entroniza la política, 
entonces la censura será formidable y unánime. 

Que no tengamos que decir, con Samuel Smiles, que el pa- 
triotismo no es en su mayoría más que una vulgar amalgama 
de santurronería y de pequenez de espíritu, que se pone de ma- 
nifiesto por preocupaciones, vanidades y odios, y que no se mues- 
tra por actos sino por jactancia, gesticulando y llamando en su 
auxilio por medio de gritos y de alaridos desesperados, — agi- 
tando banderas y entonando cantos ó examinando nuevamente la 
eterna antífona de agravios olvidados y de males curados, por- 
que, un patriotismo como ese, es quizá una de las más grandes 
maldiciones que pueden caer sobre el país. 

Que no se lancen los veteranos á hacer política colectiva, 
porque entonces su labor de saneamiento y reivindicación, se 
trocaría en desdichas para la patria y desventuras para el por- 
venir de nuestros hijos. 

(El Sol, Diciembre 24 de 1911). 



CARTA DEL SEÑOR SECADES 

Habana, Diciembre 25 de 1911. • 

,8res. Armando André y Miguel Espinosa, Directores de El Día. 

Presente. 

Mis distinguidos amigos : Yo me había formado el propósito 
de no tener necesidad de escribir una letra más para el público 
— por ahora — con relación al problema de los Veteranos, por 
tres razones : — Primera : porque me parece haber dicho bastan- 
te con la Ponencia que me encargara la Comisión Mixta de Ve- 
teranos y Legisladores ; con la publicación de las bases comple- 
mentarias de la misma, con el proyecto de ley y cartas de fechas 
3 y 17 del actual, publicada la primera en los periódicos La Dis- 
•cusión y El Comercio, y la segunda en La Lucha, El Triunfo y 
El Comercio de esta capital, y — por último — la copia de la 
carta dirigida por mí á la Delegación de Guantánamo, que vio 
la luz pública en los periódicos El Triunfo y La Ultima, Hora, 
-correspondientes al día de ayer. — Segunda : Porque no obstan- 
te esos antecedentes, y mis invitaciones á una discusión elevada 
■sobre el asunto, hasta ahora no he tenido el gusto de leer ningún 
trabajo en serio que á impugnar el mío se dedique. — Tercera : 



169 

Porque el que tiene un sinnúmero de ocupaciones, no puede 
dedicar mucho tiempo á un solo asunto. 

De ahí que, para dar punto final á esa situación, una vez 
aludido por ese popular periódico en su número de hoy, al con- 
signar que "el proyecto -Secad es, tendente á mermar la soberanía 
electiva del pueblo" concrete mis invitaciones — antes de carác- 
ter general — dirigida á nuestros sabios, — á ese periódico, máxime 
teniendo en cuenta la corrección con que siempre me ha dis- 
tinguido, corrección que tiene su génesis en afectos antiguos — 
por lo que respecta á uno de los Directores de esa publicación — 
en los bancos universitarios cuando contendíamos en las clases 
de Metafísica, y al otro, cuando ocupábamos puestos en la ex- 
pedición del general Collazo en Tampa, en los primeros meses 
de la guerra de 1895. 

Mi invitación concreta que ahora reproduzco, es la siguien- 
te: " Que el periódico El Día, representado por cualquiera de sus 
redactores ó colaboradores, pruebe, — dentro de la esfera jurí- 
dica, — que el proyecto Secades es tendente á mermar la sobera- 
nía del pueblo, obligándome yo á demostrar, también jurídica- 
mente, que la solución por mí presentada teniendo en cuenta 
especialmente la adoptada por el Congreso, es la única que se 
ajusta á la Constitución., á la justicia y al derecho. 

Sólo señalo una condición, y es la de que todos los trabajos 
aparezcan firmados, no porque me preocupe la idea de que la 
discusión deje de mantenerse á la elevada altura á que habrán 
de colocarla personas bien educadas, como se sostuvo hace años, 
otra polémica por mí sostenida en La Lucha con un inteligente 
escritor que se escudaba con el pseudónimo de Pedro Pérez Fe- 
raza, sino porque es conveniente que se sepa, de una manera 
positiva, quién de los contendientes alcanza el triunfo, y quién 
de ellos- va al fracaso. 

Es lo regular que la persona que sostiene una opinión de 
carácter legal no tenga inconveniente en adquirir las responsa- 
bilidades públicas subsecuentes á la misma, y que, por lo tanto, 
la revistan y expongan á la vez, la autoridad de su nombre. 

Y hago más: para los que deseen tomar parte en esta justa 
intelectual pueden repasar libros y tomar notas, podría dar prin- 
cipio el acto en los primeros días del mes de Enero próximo,, 
fecha en que estaré de regreso en la Habana, señalando, como 
término inicial, los trabajos por mí anteriormente publicados- 
sobre esta materia. 

Teniendo la seguridad de que ustedes habrán de dar cabida 
en las columnas de su popular periódico á esta carta que entraña- 
la solución formal, seria y definitiva de este manoseado y mal 
comprendido asunto, anticipóles las gracias, y me repito de 
ustedes muy affmo. amigo y compañero, 

Manuel Secades. 



170 

Nuestro muy estimado amigo particular el doctor Manuel 
-Secades, á quien siempre distinguimos en nuestra amistad y en 
nuestra consideración, da por sentado que hemos sido nosotros 
los que hemos hablado del ''proyecto Se cades, tendente á mer- 
mar la soberanía electiva del pueblo", cuando esas frases son 
realmente del venerable Salvador Cisneros Betaneourt, que ya 
las había consignado en su carta famosa, al consignar su incon- 
formidad á que se pusiese trabas á la soberanía del pueblo. 

En vista de esto, el amistoso reto del doctor Secades debiera 
dirigirse al noble y respetable patricio y no á nosotros, que por 
otra parte lo aceptaríamos con mucho gusto si no estuviésemos 
•de antemano convencidos de que en estas polémicas cada cual se 
queda con su convicción, sin que haya ni pueda haber, como no 
«debiera haberlos en otros órdenes, ni vencedores ni vencidos. 

(El Día, Diciembre 26 de 1911). 



DELEGACIÓN DE VETERANOS PANCHIN VARONA 
DE SAN MIGUEL 

San Miguel, Enero 1 de 1912. 
Comandante, señor Manuel Recades. 
Señor : 

Tengo el honor de adjuntarle el nombramiento de Presi- 
dente de honor de esta Delegación y por la que fué designado 
por unanimidad. 

Lo que tengo el gusto de comunicar á usted en cumpli- 
miento de lo acordado. 

De usted atentamente, 

Miguel Pecozo. Joaquín Agüero. 

Vice-Pte. Secretario. 



Ceiba Mocha, Enero 1 de 1912. 

Comandante, señor Manuel Secades. 

Habana. 
Señor : 

Con esta fecha ha sido constituida la Delegación de Ve- 
teranos de esta localidad, designándose á usted Presidente de 
Ihonor de la misma. 

Cabiéndome la alta honra de comunicárselo para su cono- 
cimiento. 

De usted atentamente, 

Salvador Vega. Vice^Pte. 



171' 
Güira de Macurijes, Enero 7 de 1912. 
Sr. Comandante Dr. Manuel Secades. 

Habana. 

Estimado compañero : Acuso recibo de sus atentas de fechan 
22 del pasado mes de Enero y 3 de los corrientes, no habiéndolo^ 
hecho antes, cuyo motivo fué no haberse reunido esta Delegación 
que tengo el honor de presidir. 

Ruego á usted dispense esta demora involuntaria por las, 
razones expuestas, y cuente usted que, en el seno de esta Dele- 
gación, ocupa usted un lugar preferente. Mucho le estimaré el 
acuse de recibo de la presente. 

¡Soy de usted atentamente. 

Antonio Castro Bélo, 
Presidente de la Delegación de Veteranos^ 



Cienfuegos, Enero 7 de 1912. — á las 10 y 20 a. m» 
Secades. 
Directiva ayer acordó mayoría apoyar ley Secades. 

Abreus* 



HACIA LA CUBANIZACION 

CARTA ABIERTA DEL GENERAL EMILIO NÚÑEZ L JUAN GUITERAS 

"Habana, Enero 3 de 1912. 
Señor Doctor Juan Gwiteras. — Ciudad. 
Mi distinguido amogi: 

Estamos cansados de repetir por la prensa y desde la tribu- 
na, cuáles son los propósitos que persiguen los Veteranos de la& 
Independencia; pero, debido seguramente á la incredulidad rei- 
nante, motivada por un pasado muy reciente de promesas halaga- 
doras incumplidas, parece que la opinión pública no acepta; 
fácilmente declaraciones, aunque estén respaldadas por personas; 
que debieran merecerle confianza por su seriedad nunca des- 
mentida. 

Se nos supone queriendo regir la República desde Prado 71,. 
imponiendo Secretarios del Despacho y mezclándonos en la gober- 
nación del país; y puedo asegurarle que nada es más inexacto» 



172 

que suponer toda esa ingerencia en la marcha del Estado, á los 
Veteranos de la libertad. 

Dejaríamos de ser buenos cubanos si no nos preocupásemos 
de que nuestro país tenga una administración honrada y que 
responda á las necesidades patrióticas de una nueva orientación 
marcada y sostenida por nosotros, pero de eso á asumir las res- 
ponsabilidades del poder, hay gran distancia, máxime cuando en 
ningún caso podríamos hacernos responsables de un pasado que 
venimos á combatir, por entenderlo altamente perjudicial á nues- 
tros intereses patrióticos. 

A mí se me supone unas veces pactando con el General Gó- 
mez, ya para obtener la Secretaría de Gobernación ó la futura 
Vicepresidencia de la República, y siempre persiguiendo medros 
personales y mezquinos, sin otra finalidad que el encumbramiento 
político. Me juzgan mal los que tal aseguran ; no tengo más que 
un pacto y ese es con mis compañeros de armas, por el honor 
que me han dispensado : servirles leal y prudentemente, poniendo 
en juego todos los recursos de mi pobre inteligencia, para recon- 
quistar la patria para los buenos cubanos, revivir el sentimiento 
nacional y defendernos heroicamente contra las influencias ex- 
trañas, ya vengan de la vieja Europa, ya de la progresiva y po- 
nderosa República del Norte. 

¡Ni soy candidato ni tengo candidatos. Los tienen los grandes 
intereses mercantiles, y con el poder que les da su riqueza, proeu- 
Tarán sacarlos triunfantes de las urnas. Pueden tenerlo las pocle- 
zrosas compañías americanas que aspiran á monopolizar nuestras 
industrias y convertirnos en colonos empobrecidos. Los únicos que 
uo los tienen hasta ahora, es una enorme masa de cubanos insol- 
ientes; que lleva sobre sus hombros todas las cargas públicas y 
que á pie y muchas veces descalzos, vaga sobre su tierra como el 
judío errante, sin un pan con que matar el hambre y sin una cho- 
;za donde descansar de las terribles luchas sostenidas durante 
tantos años, para hacer una patria que casi no le pertenece. 

Fabriquen en buena hora quiméricos castillos, los que no han 
querido ver la trascendencia del movimiento veteranista, pero 
■sepa tocio el país que los labios del más humilde de sus hijos, 
que ya parece imposible sostener por más tiempo la venda sobre 
los ojos de un pueblo que sabe sentir y pensar y que se propone 
;ser libre de una vez y para siempre. 

Levanten la voz cuanto quieran los enemigos de nuestro pa- 
triótico nacionalismo, sálgannos al paso en nombre de los gran- 
des intereses materiales, amenácennos con la intervención extran- 
jera; todo será en vano, porque tenemos el propósito inquebran- 
table de salvar la República, cubanizándola, para que sus hijos 
«sean los más influyentes, aunque sean los más pobres, y para que 
los extranjeros, respetando nuestras leyes y nuestros fueros nati- 
vos, se limiten á ejercitar todos los derechos que les concede núes- 



173 

tra Constitución ; pero en ningún caso, conculcando los sanos 
principios internacionales, humillar al cubano, presentándolo en 
.su propia tierra como un servil "disminuido". 

Soñamos con días mejores para Cuba, en que nadie dude 
de su estabilidad, en que nadie prevea posibles perturbaciones y 
en que, dentro del equilibrio lógico, nativos y extranjeros disfru- 
ten del bienestar á que tenemos derecho todos los que vivimos 
"en la tierra más hermosa que vieron ojos humanos." 

Amigo Guiteras, usted que me conoce hace tiempo, desde 
aquella época de labor patriótica en el extranjero sabrá inter- 
pretar fielmente el pensamiento de quien persigue, ahora como 
ayer sobre todo el bien de Cuba. 

'Suyo muy afectuosamente, 

Emilio Núñez. 
(La Discusión, Enero 11 de 1912). 



EN LA CÁMARA 
DATOS QUE TIENEN MIGA 

Continuando aún en la presidencia Borges, los representan- 
tes André, "Wifredo Fernández, Soto, Guzmán y A. García, pre- 
sentaron á la Mesa el siguiente escrito : 

' ' A la Cámara : — Considerando : que por algunos Jefes y 
Oficiales de la Guardia Rural se están realizando verdaderos 
actos políticos, en contra de lo que dispone la Ley Penal Militar 
en su artículo número 138, puesto que sumándose á algunas ma- 
nifestaciones de carácter tumultuario y sedicioso que predis- 
ponen á la alteración del orden público en la República, hacen 
propaganda en contra de los dogmas y programas de los partidos 
políticos legalmente reconocidos, con manifiesto abandono del ser- 
vicio, según advierte el artículo 91 de la propia Ley Penal Militar, 

Los Representantes que suscriben ruegan á la Cámara intere- 
se del Jefe del Poder Ejecutivo que informe con toda urgencia 
qué clase de medidas han sido tomadas contra los infractores de 
los Reglamentos y Ordenes Militares, y si ha exigido, por tanto, al 
Jefe de las Fuerzas Armadas de la República, las responsabili- 
dades en que ha incurrido por no cumplir lo dispuesto en la ya 
mencionada Ley Penal Militar. 

Cuando se le dio lectura á esta petición de datos, Ferrara 
exclamó : 

Ferrara: — El señor Presidente entiende que esta es una 
petición de datos ? 

Presidente: — Como se ha presentado como tal, la Presiden- 
cia estima que no es otra cosa que una petición de datos. 



174 

Ferrara: — Yo le ruego á la Presidencia que le vuelva á 
dar lectura. 

El Secretario le da nueva lectura. 



La sesión estuvo breves momentos en suspenso y los repre- 
sentantes cambiándose impresiones formaron distintos grupos. 

Después Fernández, en nombre de sus compañeros' firman- 
tes, sostuvo la petición tal y como había sido presentada. 

Freyre hizo uso de la palabra en términos conciliadores y 
después de dejar sentado que nadie es capaz de poder probar que 
el actual movimiento de los veteranos, era con fines políticos y 
mucho menos con el mezquino objeto del "quítate tú para po- 
nerme yo", solicitó de los firmantes de la petición el que supri- 
mieran las últimas frases del escrito, esto es, lo relativo á que se 
exigiera responsabilidad al Jefe de las Fuerzas Armadas en el 
caso de que los infractores del Código Militar no hubieran sido 
castigados. 

Fernández se opuso y sostuvo las peticiones por ellos presen- 
tadas, ó en su defecto que se hiciera una nueva, preguntando al 
Ejecutivo si eran ciertas esas denuncias y qué remedio se había 
puesto á ello. 

Dijo además, que ellos no podían establecer esa distinción 
que pedía Freyre ; que de pedir responsabilidades, se exigirían 
de todos, de los oficiales y de los jefes ó si no de ninguno. 

Freyre insistió nuevamente oponiendo razones, las cuales no 
convencieron á los firmantes que continuaron en sus apreciaciones. 

El 'Presidente Borges pidió á Freyre y á los firmantes que 
realizaran un cambio de impresiones y que se pusieran de acuer- 
do. Ferrara anunció una enmienda á la petición de datos. 

Campos Marquetti y André se opusieron á la enmienda, fun- 
dándose en el Reglamento. 

La presidencia les advierte que el Reglamento no prevée 
el caso. 

Ferrara retira la enmienda y hace una nueva petición para 
que fuera puesta á discusión de la Cámara y pidió que se le 
diera lectura. 

En ella pregunta al Ejecutivo qué había de cierto en las 
acusaciones que se hacen de algunos Jefes de la Guardia Rural, 
y de ser ciertas qué procedimiento se ha seguido. 

Al ser conocida la petición Ferrara se notó en el salón un 
murmullo de desaprobación. 

Ferrara explic'ó el alcance de su petición, y dijo se había 
fundado para hacerla en las palabras de Wifredo Fernández 
cuando estableció los dos procedimientos que se podían seguir 
para pedir esos datos al Ejecutivo, habiendo escogido él el que 



175 

creía estar más dentro de lo que puede referirse á petición 
de datos. 

Y además — decía Ferrara — porque me he dado cuenta de 
que aquí todos han querido cebarse contra la Guardia Rural es- 
quivando el bulto á los Veteranos, dejándome á mí solo contra 
ellos, á pesar de los aplausos que me han tributado cuando ha- 
blaba de los procedimientos que actualmente sigue ese grupo. 



Concedida por derecho indiscutible la primacía á la petición 
de André y otros fué aprobada, por 37 votos contra 9. 

La petición será remitida al Ejecutivo. 

Explicaron sus votos que sí Freyre y Argos; que no, Eze- 
quiel García, Carlos Guás y Val des Carrero. 

En vista de esto, Ferrara retiró su petición. 

p i N 

Y la sesión, que había sido prorrogada hasta terminar este 
asunto, fué levantada tras un campanillazo propinado por Bor- 
ges á las seis de la tarde. 

LOS ASBERTISTAS 

Debemos hacer constar que los acompañantes del doctor Fe- 
rrara en contra de la petición de datos de los señores André y 
otros, fueron los fervientes partidarios del General Asbert, seño- 
res Ezequiel García, Carlos Guas, Valdés Carrero, Atanasio Her- 
nández, Pablo Pérez, Ibrahim Urquiaga, Jacinto Hernández 

(La Discusión, Enero 11 de 1912). 



LOS MILITARES VETERANOS 

A propuesta del Secretario de Gobernación, el Ejecutivo Na- 
cional firmó esta mañana el siguiente decreto : 

Por cuanto: los Centros de Veteranos organizados en el 
territorio ele la República si bien no lo han estado hasta el pre- 
sente en forma de partidos políticos ó de agrupaciones que aspi- 
ren al poder por medio de la lucha pacífica de los comicios, es 
indudable que la opinión pública le viene atribuyendo una in- 
fluencia directa é inmediata en la política general del país toda 
vez que por manifestaciones hechas recientemente en reuniones y 
fiestas de propaganda de esos organisfos, se ha observado que se 
abriga en gran parte por elementos de los mismos el propósito 
de intervenir en esas contiendas políticas. 



176 

POr cuanto: la Cámara de Representantes ha aprobado 
una moción por la que se solicitan del Poder Ejecutivo ciertos 
datos referentes á las medidas que se hubiesen tomado con moti- 
vo de la intervención de algunos jefes y oficiales de las Fuerzas 
Armadas, estimando que con motivo de la agitación producida 
por el movimiento de los Veteranos se hace propaganda contra 
los dogmas de los partidos políticos atribuyendo con ese motivo á 
dicho movimiento un carácter que no entendía el Ejecutivo que 
debía tener, púas limitada como era lógico la gestión de los Cen- 
tros de Veteranos á la consecución de fines patrióticos elevados, 
desligada en lo absoluto dicha gestión de apasionamientos de 
bandería y agena ella á las luchas intestinas de los partidos polí- 
ticos, estimaba innecesario el dictar medida alguna de carácter 
prohibitivo, que ahora resulta justificado tomar en vista de que se 
ha observado por esa respetable institución, y por gran parte de 
la prensa que toma un sesgo político la campaña emprendida, en 
cuyo caso se impone la adopción de medidas con el objeto de 
evitar que nuestros Cuerpos armados intervengan en esas con- 
tiendas para que de ese modo puedan conservar la independencia 
y disciplina necesarias en esos elementos á los que está confiado' 
principalmente la causa del orden y de la paz moral y material, 
tan convenientes para el sostenimiento y prosperidad de nues- 
tra República. 

Por cuanto : es misión principal de la policía velar por el 
sostenimiento del orden público, y de lograr por todos los me- 
dios á su alcance, no ya que éste no se altere en ningún caso, sino, 
además, que por la mesura y corrección de todos sus actos, los 
ciudadanos cuyos derechos deben contribuir á sostener con su 
autoridad, tengan en ella la más completa confianza. 

Por tanto: haciendo uso de las facultades que me están 
conferidas por la Constitución como Jefe del Poder Ejecutivo, y 
como Jefe Supremo de todas las fuerzas de mar y tierra de la 
República, á propuesta del Secretario de Gobernación, 

RESUELVO : 

Primero: Queda prohibido á todos los individuos pertene- 
cientes á las fuerzas de mar y tierra de la República, cualquiera 
que fuera su graduación, asistir á las reuniones de los Centros de 
Veteranos y tomar parte en sus deliberaciones ; debiéndose limi- 
tar su acción respecto á los mismos á figurar en ellos como sim- 
ples socios ó miembros, si tuvieran ese derecho y así lo desearen. 

S'egimdo: Queda de igual modo prohibido á toctos los indi- 
viduos que figuren en los diferentes cuerpos de policía de la Re- 
pública, hacer propaganda y realizar trabajos políticos de cual- 
quier índole que sean, absteniénlose en absoluto de tomar parti- 
cipación en las luchas de los partidos militantes, así como asistir 



177 

á las asambleas de los Centros de Veteranos y tomar parte en sus 
deliberaciones, debiendo limitarse su acción en el primer caso á 
emitir libremente su voto en el momento oportuno, y en el segun- 
do á figurar como simples socios ó afiliados si lo desearen. 

Tercero: El Secretario de Gobernación queda encargado 
del cumplimiento ele este decreto, que empezará á regir desde la 
fecha de su publicación. 

Dado en el Palacio de la Presidencia, en la Habana, á 13 de 
Enero de 1912. — José Miguel Gómez, Presidente. — Gerardo 
Machado, Secretario de Gobernación." 

(La Discusión, Enero 11 de 1912). 



Guantánamo, Enero 13 de 1912. — á las 9 a. m. 

Comandante, Manuel Secades. 

Habana. 

Esta Delegación por unanimidad nombró á usted anoche- 
nuestro representante al Consejo Nacional, complácenos mani- 
festárselo. 

Vega. 



CENTRO DE VETERANOS DE MINAS 

Minas de Camagüey, Enero 13 de 1912. 
Comandante, señor Manuel Sécales. 

Habana. 
Señor : 

Tengo el honor de adjuntar á usted el nombramiento de 
Presidente de honor para el que fué usted elegido en Junta ge- 
neral el día primero del actual. 

De usted atentamente, 

Garlito Cisneros. 
Pdte. 



EL REGRESO DE LA COMISIÓN DEL CENTRO DE VETERANOS 
QUE FUE Á ORIENTE 

•Desde antes de las 6 de esta mañana empezaron á llegar á 
la estación de Villanueva, los Veteranos que deseaban ser de los 
primeros en saludar al General Núñez y sus compañeros de ex- 



178 

eursión que regresaban de la triunfal excursión por Oriente, 
donde tantos éxitos obtuvieron. ( 

La mañana estaba nublada y amenazaba lloviznar. 

Poco á poco fué -aumentando el número de los que esperaban, 
y todos al llegar decían poco más ó menos, la misma frase : ' ' A 
pesar de la mañana y el madrugón, aquí estoy." 

A pesar de no haberse hecho invitación 'expresa, para recibir 
á los que vuelven triunfantes de su recorrido por la provincia 
Oriental, concurrió, un número considerable de Veteranos á es- 
trechar las manos del Presidente del Consejo y sus compañeros 
de comisión. 

Algo contrarió á los veteranos el aviso de que el tren no 
llegaría hasta las 7 y 30, pero en grata charla el tiempo fué pa- 
sando y pronto el sonoro timbre de la Estación avisó que el Cen- 
tral había salido de la Ciénaga. 

Fué éste el primer resorte que se tocó al entusiasmo de 
aquellos hombres tostados al ardiente sol de Cuba, y tiznados 
más de una vez con el humo de la pólvora de sus armas. 

Otra espera, ya más corta y con esperanza más firme, y po- 
co después el sonido de una campana que llega al oído haciendo 
palpitar el corazón y llena de mayor deseo aún, á los que espe- 
ran. . . Asoma la locomotora y un grito del alma sale de todos 
los pechos confundiéndose en uno solo. 

Los "Vivas á la República," "al general Núñez," al "co- 
ronel Aráñela," al "coronel G-álvez." "al general Montalvo, " 
"al general Díaz," "á la comisión" se suceden. 

Los abrazos y apretones de manos se entremezclan y por el 
primer momento parece que se han tocado todos los resortes del 
entusiasmo. 

EN MARCHA 

Por Prado se dirigió la manifestación organizada hasta el 
Consejo Nacional y allí se congregó toda aquella concurrencia 
que aumentó notablemente al llegar á este lugar. 

LA SESIÓN 

Presidida por Núñez, con el general Díaz á su derecha y 
el comandante Secades á su izquierda, y con los coroneles G-ál- 
vez y Aranda, ocupando otros puestos en la mesa, así como el 
general Alfonso y el Teniente Suárez, se abrió la sesión. 

En los momentos de ponerse de pie el general Núñez, el 
teniente Laza pide á la Asamblea que en señal de respeto y como 
demostración de cariño se ponga de pie. Así se hace y se le tri- 
buta al general Núñez una prolongada ovación. 

General Núñez: "Después de una gloriosa excursión por 
Oriente, donde desde el general Rabí hasta el último soldado, 
todos los orientales, nos han hecho palpar llenos de satisfacción 



179 

que en ellos late el espíritu indomable de Maceo y el sentimien- 
to mismo de nosotros y que á nosotros se unen para luchar por 
la misma idea, y cuando íbamos á visitar á Holguín, los que no 
ven un peligro en los traidores y guerrilleros, pero sí temen á, 
que nuestra campaña culmine en una seria y también patriótica 
actitud frente á los ladrones del tesoro público, hacen que des- 
de este Consejo se nos telegrafíe y hayamos tenido que abando- 
nar el final de nuestra excursión, para volver aquí — y estamos 
ya entre ustedes — dispuestos á cumplir con nuestro deber, y 
entiéndase bien que cuando uno dice: cumplir con su deber, es 
que está dispuesto á ir á todos los terrenos á que ese deber lo 
obligue (grandes y prolongados aplausos.) 

"'Salvar la patria en peligro y las' instituciones es nuestra 
deber y no hemos de equivocarlo. 

"Estamos en una situación difícil para la República y como 
á ésta nos debemos, todos nuestros esfuerzos deben encaminarla 
y darle la paz que forma parte integrante de su vida, de su exis- 
tencia misma. 

"'Debemos ahora sólo limitarnos á tener un cambio de im- 
presiones, para luego, esta noche, á las ocho, volver á este mis- 
mo local y ya después de maduro examen de los distintos aspee- 
tos de la situación actual de la campaña y de haber reflexiona- 
do sobre los mejores medios de resolverla á favor de nuestros 
ideales, tomar los acuerdos que juzguemos oportunos. 

"Yo tengo la seguridad de que el país en masa está con. 
nosotros, lo acabamos de ver ; en nosotros tiene puesta su con- 
fianza, lo estamos viendo, y nosotros debemos, á toda costa, ha- 
cernos dignos de aquel amor, de esta confianza. (Aplausos.) 

"Por lo tanto, debemos todos, absolutamente todos, acudir 
esta noche á la reunión que celebramos. ' ' 

General Díaz: "Antes que todo os saludo, y al felicitaros, 
me felicito porque nuestra excursión por Oriente deja grabada 
en mi alma, la mejor impresión con respecto á nuestra unión y 
solidaridad. 

"Lo que si parecerá extraño en Oriente es saber lo que es- 
tá pasando aquí en la Habana. 

"Traigo un encargo especial que he de cumplir: el general 
Capote me dijo: "diga á los veteranos de Occidente estamos á 
caballo." Esto, queridos compañeros, os demuestra que allí se 
piensa como aquí ; que una sola es la aspiración de ellos, como 
una sola es la aspiración de nosotros: moralizar y cubanizar á 
Cuba. 

"¡Los 'Veteranos de Oriente saben que nosotros aquí no he- 
mos hecho política ; que no nos guía el deseo de constituirnos los 
veteranos en partido político. Seguramente ellos se han de sor- 
prender al ver que el Presidente de la República se ha visto obli- 
gado á dar á luz un decreto nada menos que demostrando que. 



180 

por hacerse política en los Centros de Veteranos, se prohibía á 
nuestros compañeros pertenecientes á las Fuerzas Armadas de 
mar y tierra y á la Policía, el concurrir á estas patrióticas se- 
siones, cuya única finalidad es realizar una salvadora labor de 
saneamiento. 

"Ellos tienen tanto derecho como nosotros á frecuentar los 
Centros de Veteranos; ellos ayudaron como nosotros á consti- 
tuir la República y dentro de esta República ellos tienen los mis- 
mos derechos patrióticos que nosotros. Es el mismo caso del que 
tiene un hijo y se pretende que lo abandone al peligro de sus- 
enemigos: él tiene no ya el derecho, sino el deber de criarlo y 
cuidarlo como cosa suya. 

"Noto que desgraciadamente se está tratando de llegar á 
los extremos; y es necesario que probemos que estamos dispues- 
tos á todo, por conservar la República que supimos hacer." 
(Grandes y repetidos aplausos.) 

Herminio Fuentes: Yo pido á la mesa que se dé lectura á 
una moción que tengo preparada con objeto sólo de que se co- 
nozca por los compañeros aquí presentes." 

A esta manifestación siguió un estado de confusión causa- 
do por la mayoría de los presentes pidiendo que se leyera la 
moción, en tanto que otros se oponían. 

En este momento álgido logró hacerse oir en silencio el, 

Dr. López Bovirosa: "Compañeros — - dijo, — por cariño, por 
cortesía y por interés de todos no debemos ahora hacer otra co- 
sa sino escuchar lo que nos deben informar nuestros queridos je- 
fes con respecto al resultado de su excursión por el heroico 
Oriente ; después, que el general Alfonso, que ha demostrado 
ser un digno sustituto de los ausentes durante este lapso de tiem- 
po tan difícil y laborioso, dará á su vez cuenta de lo que aquí 
hemos realizado y de sus impresiones que reflejarán la de todos 
nosotros. Lo demás, los acuerdos, las resoluciones enérgicas, las 
actitudes decisivas serán objeto de la junta de esta noche, como ya 
os advirtió el Presidente General Núñez, al abrir esta reunión." 

A los aplausos con que fueron acogidas estas palabras si- 
guió un silencio imponente, esperando todos, ansiosos, las decla- 
raciones de los comisionados. 

Dr. Manuel Seoades: "La gestión fecunda que acabamos de 
realizar, casi no necesita explicación: en el ánimo de todos uste- 
des está el resultado que hemos palpado. Sin embargo, se nos ha 
hecho el honor de que á cada uno de los comisionados que fui- 
mos á Oriente, se nos pida relación de sucesos é impresiones so- 
"bre lo que hemos visto, sobre lo que hemos oído. . . 

"¡Conocido de nosotros es, por los artículos que hemos leído 
en los periódicos y por las reseñas de los mismos, lo que aquí ha 
pasado ; y se hace necesario revestirse de calma y prudencia, no 
para cejar, eso nunca, sino para contrarrestar sin temor á fracaso,, 
la tremenda acometida que por sorpresa se nos ha querido dar. 



1S1 

"No es que se quiera darle importancia á lo que han he- 
cho nuestros enemigos; ellos no merecen nuestra consideración 
y mucho menos nuestro temor. Nosotros debemos prestar aten- 
ción sólo á la República para salvarla por encima de todo. (Gran- 
des aplausos.) 

"Un particular quiero tratar con preferencia á cualquier 
otro : el decreto del Honorable señor Presidente de la República. 
Debemos protestar de lo que en ese Decreto se dice, y de cual- 
quier otra manifestación que tienda á señalar en daño nues- 
tro, lo que no es verdad. Y esto tenemos que hacerlo, ya sea 
el afirmante el Presidente de la República, ya cualquier otro 
ciudadano, ó uno de esos Representantes que á todo representan 
menos á la Nación. (Aplausos). 

"Yo no recuerdo que aquí en el Consejo Nacional se haya 
dicho nada oficialmente de un partido político, y mientras nos- 
otros no tomemos acuerdo sobre este particular, ni el Presidente 
tiene derecho para desmentirnos, ni ningún Representante para 
calumniarnos. (Bien, bien). 

"Ante la tendencia del general Padró, en Oriente, tenden- 
cia política, yo manifesté mi oposición porque nuestra campaña 
sólo es reformadora de los partidos políticos : no es una campaña 
demoledora, ni aún perturbadora, sino reformadora. ¿Por qué lle- 
gar á los extremos á que hemos llegado? ¿Acaso está vinculada 
la opinión pública en un extranjero aventurero? ¿Acaso está 
vinculada la opinión pública en hombres que han manchado con 
sus hechos la República? (Prolongados aplausos casi no dejan 
oir el final de esa oración.) Y debemos convencernos de una vez, 
señores, que los partidos políticos representan una parte de la 
opinión, en tanto que los veteranos representamos toda la Na- 
ción y con ella la Patria entera. (Aplausos repetidos). 

El orador habla también, antes de terminar, de sus manifes- 
taciones en la Asamblea de Santiago. 

Coronel Gáluez. — Francamente, señores, nunca he tenido por 
costumbre perder el tiempo, y si no fuera por la honorabilidad 
-de las personas que han intervenido en el asunto de la Cáma- 
ra, si fuera á guiarme por mis propias impresiones, no encuen- 
tro que aquí ocurra nacía extraordinariamente grave ; para mí, 
\'á actitud de la Cámara ele Representantes es solo una nota de- 
sagradable en el concierto armónico á que ya habíamos llegado 
los Libertadores de acuerdo con los Poderes Públicos. El Eje- 
cutivo nacional, impresionado de seguro por la fingida grave- 
dad de la Cámara, creyó por un momento de su deber conjurar lo 
que estimaba un peligro y por satisfacer á unos representantes 
que solo lo son de sí mismos, á fin de calmarles sus ansias de 
ofendernos, ha dictado un Decreto que nunca debió haber 
visto la luz. 

Yo dije que los Reperesentantes lo son únicamente de sí 



182 

mismos y lo prueba el hecho de que no se atreven á hablar en 
nombre del pueblo cubano, porque les consta que ese noble y ge- 
neroso pueblo cubano, hoy, como ayer piensa y siente como pien- 
san y sienten sus libertadores. (¡Atronadora salva de aplausos.) 

Otra prueba de que la Cámara está sola, es más, de que 
no cuenta ni aún con la mitad de sí misma, está en que ella 
no puede hoy hacer un llamamiento al país y reunir en veinte 
y cuatro horas veinte ó más miles de hombres, como podemos 
hacerlo nosotros. 

La Cámara no se da cuenta, parece, de que si nosotros lo 
acordáramos podríamos ir allí y sin que nadie intentara estor- 
barlo, oidlo bien, sin que nadie quisiera estorbarlo, destruiría- 
mos aquello en pocos minutos. 

No es esto una baladronada, no : nosotros que acabamos de 
recorrer triunfantes y aclamados el Oriente indómito y maes- 
tro, nosotros que hemos visto desbordarse á nuestro paso las 
muchedumbres cubanas delirantes de entusiasmo y de amor, y 
que hemos venido comprobando durante el regreso, acudiendo á 
vuestra llamada como en toda la República es unánime el ca- 
riño á nosotros y la simpatía por nuestra causa, podemos ase- 
gurar que somos los dueños absolutos de la situación y que 
podéis confiar en que, á pesar de nuestra gran potencia, solo 
emplearemos esa fuerza en restablecer digna y ordenadamente 
•el imperio del patriotismo guiado por la razón, el amor y la 
justicia. 

Y Oriente, nuestro maestro, es quien quiere que no sigan 
en Cuba rigiendo los guerrilleros y traidores y para orgullo 
nuestro y poderlo decir en alta voz y con la frente erguida, for- 
ma Oriente con Occidente un solo hombre con una sola aspi- 
ración: la defensa de nuestros ideales. 

Cuando veníamos á disfrutar el triunfo, nos sorprende la 
llamada en los momentos precisos en que nos dirigíamos á Hol- 
guín para después ir al Central Chaparra y en nuestro viaje de 
regreso, contrariados por no haber podido terminarlo como de- 
seábamos abrazando á nuestros hermanos de Holguín y Chapa- 
rra, hemos venido recogiendo impresiones en el trayecto y pue- 
do asegurar que donde quiera que ya era conocido el acuerdo 
de la Cámara, el brote era espontáneo, la protesta unánime "in 
crescendo," ante el atentado del Legislativo. 

Ahora, justo es que descansemos aunque sean breves ho- 
ras, que se nos deje pensar serenamente y estudiar el problema 
para abordarlo de frente, cara á cara, diciendo lo que tenga- 
mos que decir y disponiéndonos á ejecutar lo que la conciencia 
nos dicte, y estad seguros de que siempre sabremos mantener 
dignamente nuestro puesto de honor. (El orador fué ovaciona- 
do delirantemente.) 

Coronel Arando, : "Compañeros,, en el corazón de ustedes es- 



183 

tá que se ha cometido una grave falta ¿y quiénes han cometido 
esa falta ? Un Presidente de la Cámara 



"Que no hacemos política lo podemos comprobar; que 
Oriente está con nosotros — yo tengo en el bolsillo una lista de 
generales que prueban mi dicho. — Si es -verdad que el general 
Padró entendía que debía formarse en seguida un partido po- 
lítico, se le hizo ver con razones y cariño que no convenía ali- 
mentar esa idea y él quedó conforme." 

Refiriéndole al incidente de la Cámara dijo que muy en 
breve todo quedaría solucionado satisfactoriamente para los Ve- 
teranos y para el país. "Estamos disgustados con la actitud 
asumida por esos señores ; pero ello no ha de ser causa para arre- 
drarnos en lo absoluto á ir donde tengamos que ir. También nos 
disgusta ver la forma provocativa de cierta parte de la prensa 
periódica, y sobre este extremo tomaremos también nuestras me- 
didas, pues no es justo que se nos ofenda, cuando no ofendemos 
á nadie." 

Tuvo otros párrafos muy enérgicos y concluyó su discurso 
excitando á los Veteranos á mantenerse unidos y á lograr por 
todos los medios que tanto él Ejército como la Policía puedan 
asistir á nuestras juntas y asambleas con el mismo derecho que- 
nosotros. 

"No debe faltar á la sesión de esta noche ningún vetera- 
no, pues en ella hemos de tomar acuerdos trascendentales. 

Capitán Valdés Fuentes: Al ponerse de pie este orador una 
voz se escucha gritando ¡Viva Sagua,! siendo secundada por to- 
da la asamblea. 

"Queridos compañeros — dice — casi no debíamos ocupar- 
nos de decir nada con raspecto á nuestra excursión, pues el co- 
mandante Prats y el señor Quintana se han extendido en sus 
informacionas ; pero un deber nos obliga á rendir cuenta de 
nuestro viaje. 

"No es posible que los veteranos, unidos desde la asamblea 
del 19 de octubre, en Martí, puedan arredrarse por el golpe de 
efecto que se las ha dado por la Cámara, pues ellos, como todo 
el país que los sigue, están dispuestos á llegar hasta el sacrificio. 

"Es doloroso, señores, que las fuerzas armadas sean juz- 
gadas no por legisladores, sino por políticos apasionados, y nos- 
otros nos encontramos en el ineludible deber de defenderlas, 
puesto que con ellas, con malsana intención, ahora se nos mezcla. 

"Un juramento os pido: salvar á toda costa la República; 
pero antes que perder el honor es preferible perder la vida pa- 
ra, no presenciar la pérdida de la República." (Atronadores 
aplausos coronan las frases del orador.) 

Coronel Jwstinmni: Se siente aludido por el capitán Valdés 



184 

Fuentes y dice "que la Cámara no tiene policía, y yo, que soy 
su jefe, renuncio á ese puesto en este momento." 

Varias voces : ¡ 'Qué no renuncie ! ¡ Eso sería dar gusto á 
nuestros enemigos ! 

Restablecida la calma, continúa el coronel Justiniani: "He 
permanecido semi-alejado de este local, porque yo que he sido 
y soy radical en este asunto, no podía aceptar lo que entiendo 
una tibieza ; pero hoy que considero un deber encontrarme al la- 
do de mis hermanos, vengo á él y les digo á pleno pecho : ¡ Con- 
tad conmigo!" 

La asamblea respondió con una ovación prolongada. 

Coronel Aranda: He notado que aquí se ha hablado de 
Fuerzas Armadas; pero no se ha hecho mención de la policía. . . 
nutridos aplausos interrumpen al orador y se oyen gritos de 
¡ Viva la policía cubana ! 

General Alfonso : Con el discurso del general Alfonso se 
cerró la sesión. Al general le estaba encomendado enterar á 
la Comisión, que acababa de llegar, de lo pasado durante su au- 
sencia. El general Alfonso dijo: "Un deber de disciplina me 
obliga á rendir ante el Presidente de este Consejo y ante la 
Comisión que nos ha representado en la provincia oriental, in- 
forme de lo ocurrido durante su ausencia. Mientras ustedes, 
triunfantes recorrían los distintos pueblos de la provincia, aquí 
se me presentaban distintos escollos. Fué el primero el deseo de 
dividir á los veteranos en veteranos negros y veteranos blan- 
cos, pero ellos probaron con el más alto sentimiento patriótico, 
que no eran más que exclusivamente veteranos, que no podían 
dividirse los que, soldados de una sola causa, compartieron jun- 
tos las fatigas de la guerra. (Un viva á los veteranos se escu- 
cha en el local). Otro problema se me presentó, difícil por sus 
fases y por su alcance : Un ministro extranjero hizo manifes- 
taciones que lastimaban el sentimiento cubano. Un movimien- 
to de agitación se notó entre todos los veteranos. Yo me entre- 
visté con el señor Secretario de Estado y le expliqué lo que pa- 
saba y éste me contestó que no tardaría muchas horas sin que 
ese caso se resolviese, y efectivamente, el propio señor Secreta- 
rio de Estado, me dijo que por cable ese ministro había pedido 
su relevo. Yo pude intervenir también en el incidente perso- 
nal que pudo originarse por este motivo. Otro conflicto no me- 
nos grave, se me presentó. Este lo ocasionaba la demora de re- 
solver varios expedientes la Comisión Revisora, y la impacien- 
cia que las delegaciones del interior demostraban, con sus tele- 
gramas y por correspondencia. En este estado la Comisión en 
pleno iba á renunciar, y yo he podido lograr que tal resolución 
no se tome esperando hasta vuestra llegada. Lo pasado en Cas- 
cajal, y que fué tolerado impunemente puede decirse, permi- 
tiendo que, los guerrilleros se reunieran para tomar acuerdos 



185 

contra los veteranos, y sirviendo ello de ejemplo, se repitiera, 
como lia pasado ayer en Bat abanó, donde gracias á las medidas 
tomadas, y á la oportuna intervención del capitán Pacheco, de 
la Guardia Rural, se ha conjurado. 

"Lo mayor, lo más traccen dental que ha ocurrido desde 
vuestra ausencia, ha sido la actitud de la Cámara. Tal parece, 
que se esperaba vuestro alejamiento de esta capital, para pre- 
parar un golpe en que la audacia ha jugado su papel. Ese gol- 
pe de efecto, se ha dado porque la calumnia ha imperado, y se- 
gún nuestras noticias, pretende seguir imperando, pues según 
parece se prepara para la sesión del lunes, algo aún mayor, y 
esto hay que evitarlo. Esto no debe prosperar. 

"Esto es, á grandes rasgos, lo ocurrido y lamentaría no 
haber llenado cumplidameste á satisfacción de ustedes, mi co- 
metido. Pero si lo he cumplido, estaré satisfecho de haber he- 
cho cuanto á mi alcance ha estado, por sostener dignamente 
el puesto de honor que me confiaistes. (Nutridos aplausos.) 

General Núñez : Pide á la Asamblea que se de un voto de 
gracias al general Alfonso. Así se acuerda entre atronadores 
aplausos. 



Terminada la sesión una nutrida comisión pasa á la mora- 
da del coronel Manuel María Coronado á saludarle, y rogarle 
que dada la importancia de las manifestaciones hechas por los 
comisionados de Oriente haga circular un suplemento á fin de 
que se conozcan cuanto antes. 

INCIDENTE DUQUE 

Después de terminada la junta llegó al local del Consejo 
el coronel doctor Matías Duque. 

Ante manifestaciones tan duras, enérgicas y á veces exa- 
geradas censuras al coronel doctor Ferrara, el doctor Duque, 
amigo personal de éste, trató de defenderlo en el sentido de ex- 
plicar sus palabras, queriendo demostrar que el doctor Ferra- 
ra no era enemigo de los Veteranos : sino que por las fatales 
circunstancias en que su posición oficial y política lo colocaban, 
había procedido en la forma que lo hizo, tendiendo solo á evi- 
tar lo que juzgaba males peores. Daba á entender el doctor 
Duque que su amigo el doctor Ferrara iba resultando una ca- 
beza de turco, que sin culpa verdaderamente, si se analizaba 
sin pasión, estaba recibiendo golpes que no se merecía. 

De nada valió al querido coronel su tentativa de defensa : 
la inmensa mayoría de los compañeros allí presentes lo abru- 
maron con sus argumentos, no prestándose á dar oídos á nada 
-que pudiera favorecer al Presidente de la Cámara. 



186 

CON EL PRESIDENTE 



Al cerrar este suplemento se encuentra entrevistándose 1 
con el señor Presidente de la República el doctor Matías Duque, 
Director de Beneficencia, Asegúrase que el doctor Duque fué 
á darle cuenta al General Gómez de lo pasado en el Consejo, 
y del incidente que le ocurrió. 

CITACIÓN 

Se cita por este medio á los miembros del Consejo, para la 
sesión que se celebrará esta noche á las ocho en el local del mis- 
mo, y en la que se tratarán asuntos de trascendental importan- 
cia, recomendado por tanto, su más puntual asistencia. — Haba- 
na, catorce de Enero de 1912. — Gral. Emilio Núñez, Presidente. 

(Suplemento "La Discusión" de 14 de Enero de 1912). 



SOBRE LO QUE DIJO SECADES 

Entre las manifestaciones que hizo ayer mañana Secades- 
á la llegada de la Comisión al Centro de Veteranos, encontra- 
mos varias notas que no dimos á conocer al público por la preci- 
pitación con que redactamos nuestro Suplemento de ayer. Esas 
notas son las siguientes : 

"Es lógico y es natural que — dentro de una institución 
democrática como la nu&stra — existan distintos pareceres y 
opiniones más ó menos conservadoras; pero esas opiniones y 
esos pareceres carecen de 'importancia y de valor por señalada 
que sea la personalidad que la sustente, ante la opinión de una 
mayoría, ante el acuerdo que la colectividad adopte. Y entre 
los acuerdos nuestros, no aparece en modo alguno, ni por nin- 
gún concepto, que los Centros de Veteranos hayan modificado 
sus Estatutos y sus Reglamentos para aceptar una organización 
política única, dominante y absorbente. Antes bien, la mayo- 
ría de los Comisionados de este Consejo Nacional hemos ido á 
Santiago de Cuba — y yo el primero — á sostener la tesis que sos- 
tienen todos los autores de derecho político, relativa á la necesi- 
dad imperiosa, para la buena gobernación del Estado, de la exis- 
tencia de los partidos políticos que tengan, como base fundamen- 
tal, principios honrados, patrióticos y puros." 

"Es más — agregó el doctor Secades — yo fui el primero 
que dije en la Asamblea Magna celebrada en el teatro "Vista 
Alegre" de Santiago, que si en Cuba no existieran partidos po- 
líticos, nosotros, los veteranos, teníamos necesidad de crearlos, 
como medida de orden, como firmeza para las instituciones, de 
la misma manera que Voltaire, el gran ateo, decía que si Dios: 



187 

no existiera sería preciso crearlo como suprema necesidad pa- 
ra los espíritus y elemento indispensable de orden social. Y 
he ahí porque digo que nos calumnian, y mienten, los que 
aseguran que esta Comisión fué á Santiago para hacer que los. 
Veteranos se constituyeran en partido político. Esa aspira- 
ción la tuvo el querido General Tomás Padró; pero ante estas 
mis manifestaciones — pobres por ser mías, pero sinceras y lea- 
les — todos los compañeros, y especialmente los jefes Fernán- 
dez de Castro y Corona, las tomaron como base para el acuer- 
do definitivo adoptado. 

(La Discusión, Enero 15 de 1912). 



LA OPINIÓN DEL EJECUTIVO NACIONAL 

Visto el recurso de alzada interpuesto por Felipe Cuza Mon- 
tero, contra acuerdo del Alcalde Municipal de Santiago de Cuba 
que lo declaró 'Cesante del cargo de Jefe de Policía de esta ciudad. 

Considerando: que la ley de 13 de Diciembre próximo pasa- 
do, al dejar suspendidas por un período de diez y ocho meses 
todas las leyes que garantizan la inamovilidad de los funciona- 
rios y empleados públicos, en la parte referente á esa inamovilidad 
dispuso que el Ejecutivo dictara las reglas necesarias para el 
cumplimiento de esa ley, y de acuerdo con tal disposición se pro- 
mulgó el propio día el reglamento, en el cual se fijan claramen- 
te los fines que el legislador se propuso con esa medida. 

Considerando : que en el expresado Reglamento se dispuso 
quedaran en sus puestos todos los empleados públicos de cual- 
quier categoría, no comprendidos en los casos de excepción con- 
tenidos en el citado reglamento dejando á esos empleados al am- 
paro de las leyes vigentes y entre otras la del Servicio Civil, que 
en su artículo 51 prohibe que sean separados del servicio clasifi- 
cado á no ser por causa justa ó supresión de la plaza. 

Considerando : que sólo están excluidos de esa regla general 
todos los funcionarios y empleados públicos comprendidos en el 
artículo tercero del reglamento, mediante los trámites que en él 
mismo se señalan en los cuales se dan garantías á los, que pueden 
presentar sus descargos en debida forma y por consiguiente ni 
aún á los empleados á quienes se acuse de estar comprendidos 
en el caso de excepción señalado en el reglamento, debe sepa- 
rárseles arbitrariamente. 

Considerando : que fijado claramente el alcance de la ley de- 
13 de diciembre del pasado año no puede ni el Poder central, 
ni los poderes provincial y municipal separar caprichosamente 
á los empleados amparados por el reglamento, sino que deben 
cumplir los preceptos consignados en este, y cuando no se trate 
de empleados comprendidos en el artículo tercero del mismo, han 



188 

de ajustarse á lo estatuido en la ley del 'Servicio Civil, que debe 
entenderse vigente para proteger y amparar á los que lian cum- 
plido bien y honradamente sus deberes en el Servicio Clasificado. 

RESUELVO : 

Declarar con lugar la alzada interpuesta por Felipe Cuza, 
contra acuerdo del Alcalde Municipal de Santiago de Cuba que 
lo declaró cesante en el cargo de Jefe de Policía de dicha ciu- 
dad, y en su consecuencia que debe ser repuesto en el referido 
cargo, sin perjuicio de que por las faltas que se indican en la 
comunicación última del señor Alcalde Municipal, pueda éste, 
si lo estima á bien, formarle expediente y resolver lo que fuere 
procedente. 

Palacio de la Presidencia, en la Habana, á seis de Enero 
de mil novecientos doce. — José M. Gómez, Presidente. — Gerar- 
do Machado, Secretario de Gobernación. 

(Gaceta Administrativa, Enero 15 de 1912). 



DELEGACIÓN DE VETERANOS DE LA INDEPENDENCIA 
DE GUANTANAMO 

Enero 15 de 1912. 
Comandante, señor Manuel Secades. 

Habana. 

Señor : 

La Delegación de Veteranos de mi presidencia, en esta ciu- 
dad, en Junta celebrada la noche del día 12 del actual, y á pe- 
tición del Viee-Presidente, Comandante Francisco Vega Vá- 
rela, por unanimidad, acordó: designar á usted como Delega- 
do de esta Delegación para que lleve su representación ante el 
Consejo Nacional de Veteranos de la Independencia, de acuer- 
do con lo preceptuado en el Reglamento por el cual se rige la 
citada institución. 

Y al tener el honor de comunicar á usted el citado acuer- 
do, en nombre de la Directiva que se ha servido depositar toda 
confianza en un cubano de limpia historia y luchador incansable 
por las Libertades Patrias, no puedo menos que felicitarle y á 
la vez, ofrecerme una vez más, como cubano y como Presidente 
de la ya expresada Delegación, seimpre dispuesto á secundar- 
le en todo lo que sea necesario en beneficio de la Patria. 
De usted atentamente, 

Pedido Díaz, 

Presidente. 



189 
AL CONSEJO NACIONAL DE VETERANOS: 

PROPOSICIONES DE SECADES 

Considerando : Que al iniciarse el actual movimiento ti- 
tulado " Veteranista", exclusivamente enderezado á procurar el 
saneamiento de la Administración pública en todos sus aspectos,, 
viciada por corrupciones insostenibles en la esfera del patriotismo,, 
de la moral y el derecho, he propuesto y obtenido de mis digní- 
simos compañeros, que se hiciera constar en el "Manifiesto."' 
"Programa que se había de dirigir al País, el propósito firme,, 
inquebrantable y honrado, de que todos nuestros actos, que to- 
dos nuestros procedimientos, que todas nuestras gestiones, ha- 
brían de amoldarse á los preceptos de la Ley, al respeto á las- 
instituciones y al mantenimiento del orden, del cual estamos, 
obligados á ser los primeros defensores. 

Considerando : Que el Consejo Nacional de Veteranos, aten- 
to, antes que á sus particulares intereses, á la defensa de las 
instituciones legítimamente establecidas, ejercitando el derecha 
de petición reconocido por el artículo veinte y siete de la Ley 
Fundamental de la República, acudió á los Poderes constituí- 
dos, Ejecutivo y Legislativo, para que, dentro de sus respecti- 
vas esferas jurisdiccionales, adoptaran las medidas legales ne- 
cesarias á fin de llegar al saneamiento, tanto más preciso, cuan- 
to que, muchos cargos públicos de alta significación é importan- 
cia, y muy especialmente los electivos, venían desempeñándose 
por funcionarios y otros aspiraban á ocuparlos, que habían sidc* 
ayer, y siguen siendo hoy, enemigos más ó menos encubiertos, 
pero enemigos al fin, de los intereses cubanos, y por consiguien- 
te, podrán poner en peligro la nacionalidad cubana. 

Considerando: Que por disposición del Ejecutivo se nombra 
una Comisión de Arbitraje, que no podía fundarse en la legis- 
lación vigente, para resolver el conflicto planteado, y por esa 
razón el que suscribe no quiso formar parte de ella por enten- 
der que estaba privada de toda jurisdiccón y competencia fun- 
cional dentro del derecho constituido, y además, porque coma 
abogado, ni podía ni debía apartarme de las líneas que demar- 
can el derecho, y como patriota al mismo tiempo, me consideraba 
obligado ádefender los intereses supremos del país. 

Considerando : Que simultáneamente acepté una modesta 
intervención en ia Comisión mixta de Veteranos y Representantes,. 
constituida con el objeto de buscar soluciones legislativas en el 
problema planteado, porque entendía que esta Comisión, repre- 
sentada por un principio de orden y de armonía, había de te- 
ner la virtualidad suficiente para llegar á un acuerdo for- 
mal que pudiera ser base de una disposición legal definitivamen- 
te resolutoria, y una vez organizada esa comisión, perfectamen- 
te legal en todas sus formas, presenté — defiriendo á indicado- 



190 

33.es de los distintos apreciables miembros que la integraban — 
un informe amplísimo, y como consecuencia de ese informe un 
Proyecto de Ley que he demostrado ser legal y conveniente al 
interés colectivo, informe y proyecto que fueron aprobados por 
la inmensa mayoría de los Veteranos, porque tenían en su apo- 
yo el espíritu de la justicia, el respeto á los derechos creados 
y orientaciones firmes y previsión de peligros para el porvenir. 

'Considerando : Que ese informe así aprobado, se estimó por 
algunos inconstitucional, sin razonar ni probar sus afirmaciones, 
olvidándose de que se trataba de un problema debatido por las 
■distintas escuelas y en el cual el Tribunal Supremo más ó menos 
directamente había indicado, que la inconstitucionalidad sókx 
puede declararla ó interpretarla el expresado 'Tribunal Supremo, 
•con arreglo á lo prevenido en el artículo 83 de la Constitución y 
<en el artículo primero de la ley de primero de Abril de mil 
novecientos tres ; y 

Considerando : Que el Congreso, sin fundamento alguno le- 
gal que lo justificara, adoptó una fórmula acomodaticia, de mo- 
mento, que ni resolvía la cuestión actual, ni evitaba los trastor- 
nos seguros del porvenir, conforme acaba de demostrarse, ence- 
rrando esa fórmula en la suspensión temporal de la Ley del Ser- 
tícío Civil y otras análogas, medida adoptada á sabiendas de 
que esa Ley de suspensión resultaría, en la práctica, completa- 
mente ineficaz, y vendría á producir como natural conse- 
cuencia, los conflictos actuales ante los cuales se esperaba que 
los Veteranos desistieran . de sus empeños de purificación ; pe- 
ro no se tuvo en cuenta que el Centro de Veteranos obedece á 
-estímulos de principios, de dignidad y de honor, que no se 
•compadecen con" transacciones impuras, aparte de que esa Ley 
«Le suspensión lleva como secuela, retroactividades contrarias al 
terminante precepto contenido en el artículo 12 de la Constitu- 
ción, que establece, como principio fundamental indiscutible, y 
.sin necesidad de interpretación alguna, el respeto al derecho 
creado por la irretroactividad de las leyes. 

Considerando: Que se ha faltado abiertamente á la verdad, 
al afirmarse, entre otros particulares, que el actual Secretario 
<de Justicia ha sido designado, al igual que otros elevados fun- 
cionarios, por el Centro de Veteranos, cuya Corporación no 
tuvo intervención alguna en esos nombramientos, hechos den- 
tro de sus facultades discrecionales, por el Honorable señor Pre- 
sidente de la [República, defiriendo en .algún caso á indicaciones 
de otros miembros del Consejo de Secretarios. 

Considerando : Que en ningún tiempo ni ocasión, los Ve- 
teranos se han constituido en partidos políticos, y mucho me- 
mos en partido político único y absorbente, porque á ello se opo- 
nen los caracteres de su institución, perfectamente reglamenta- 
<ia, y su propia dignidad; y que los Centros de Veteranos no 



191 

son más — ni aspiran á ser más — que Centros patrióticos lla- 
mados á destruir los vicios que existan en todas las esferas de 
la Patria y á velar por el prestigio y defensa de las instituciones ; 
y que cualquier otro concepto que se formule en este particular, 
no corresponde al sentimiento patriótico y desinteresado que 
anima á los Veteranos. 

Considerando : Que el viaje últimamente verificado á San- 
tiago de Cuba por Comisiones de este Centro, tuvo por funda- 
mental objeto apaciguar los ánimos exaltados, y unir en molde 
■estrecho de concordia, de armonía, y de justicia la común aspi- 
ración de saneamiento moral y material, que inspira á los Ve- 
teranos desde Occidente á Oriente, con exclusión terminante de 
determinadas tendencias políticas. 

'Considerando : Que la Cámara de Representantes, por ini- 
ciativa de algunos de sus miembros, sin esperar la concurrencia 
de otros distinguidos miembros ausentes, ha usurpado atribu- 
ciones que no le confiere el artículo 50 de la Constitución al for- 
mular acusaciones contra el Jefe de las Fuerzas Armadas de 
la República por supuestas infracciones de preceptos reglamen- 
tarios, infracciones que, — aun de existir, — no caerían bajo la 
jurisdicción de un Cuerpo Colegislador, sino de los Tribuna- 
les ad hoc, establecidos por las leyes, si es que ha de respetarse 
el principio constitucional de la independencia de los poderes, 
toda vez que el indicado precepto sólo autoriza á la Cámara pa- 
ra acusar ante el Senado, al Presidente de la República y á los 
Secretarios de Despacho. 

Considerando : Que la Cámara de Representantes se ha per- 
mitido adoptar resoluciones que — según los preceptos conte- 
nidos en el artículo 59 de la 'Constitución — acaso pudieran ser 
exclusivas del Congreso ; y que si bien los Reglamentos milita- 
res prohiben tomar parte directa y activa en las cuestiones po- 
líticas, y el 138 del Código Penal militar marca penalidad para 
los que realicen actos de esa naturaleza, no es cierto que esa 
prohibición .alcance á anular el derecho que para pensar y sen- 
tir tienen todos los militares, derecho contra el cual no cabe per- 
secución en tanto en cuanto no se exteriorice la infracción legal 
por una participación directa y activa de carácter político. 

Considerando : Que no hay un solo precepto, ni en los Có- 
digos ni en la jurisprudencia, que prohiba á los militares asis- 
tir — como miembros activos ó como simples espectadores — á 
reuniones patrióticas, ni formar parte de asociaciones lícitas de 
cualquier índole, independientes de la política activa. 

Considerando : Que hasta ahora el Centro de Veteranos ha 
permanecido extraño á toda contienda de bandería, figurando 
en la vida pública como elemento conservador del orden y de- 
fensor de las instituciones legítimamente establecidas, sin que 
haya perdido ese carácter patriótico por la diversidad de api- 



192 

niones emitidas por los diferentes miembros que lo integran,, 
puesto que la índole y tendencias de todas las corporaciones, se 
aprecian por los acuerdos resolutivos que se adoptan, y no por 
las opiniones particulares que se emitan, y el Centro de Veteranos 
no adoptó acuerdo alguno en virtud del cual se constituya en un 
partido político. 

Considerando : Que el Decreto Presidencial de fecha 13 del 
que cursa, prohibitivo de la asistencia de los militares al Centro 
•de Veteranos, que es un círculo eminentemente patriótico y sin 
aspiraciones políticas, es obra — • sin duda — ■ de extrañas y ma- 
quiavélicas indicaciones tendentes á separar al Ejecutivo de 
una garantía formal de seguridad, representada por las fuerzas 
armadas de la República, á las cuales se agravia con esa insóli- 
ta prohibición, que parece tener por objeto anular la vida de 
esos Centros que sintetizan la historia sagrada de las abnega- 
ciones y de los sacrificios del pueblo cubano, en pro de su in- 
dependencia y de su libertad. 

Considerando : Que se han improvisado por algunos eleva- 
dos funcionarios públicos fortunas, cuya procedencia se desco- 
noce, y que la opinión, representada por todas las clases sociales 
y condensada en la prensa, atribuye á negociaciones fraudulen- 
tas, realizadas con gran perjuicio de los intereses de la Repú- 
blica. 

Al Consejo Nacional propongo que se digne adoptar los si- 
guientes acuerdos: 

Primero. — Designar una Comisión de miembros respetables 
del Consejo, que solicite del Honorable Presidente de la Repú- 
blica, un Mensaje dirigido al Congreso, para que se dicte una 
ley que autorice la investigación de las fortunas de los funcio- 
narios y empleados que aparecen enriquecidos de modo súbito 
é injustificado, investigación que habrá de hacerse por los Tri- 
bunales de Justicia, de acuerdo con el ministerio Fiscal, y de 
los demás elementos que autorizan las leyes vigentes. 

Segundo. — El Consejo Nacional de Veteranos, invita á 
todas las delegaciones para que presenten en forma respetuosa 
y legal, protesta solemnísima contra las violaciones realizadas 
por algunos miembros de la Cámara de Representantes y el Po- 
der Ejecutivo, lo mismo al formularse por aquélla, acusacio- 
nes impropias fuera de sus atribuciones ó jurisdicción, que al 
dictarse por éste, Decreto prohibitivo, derivado de aquéllas, aten- 
tatorio al derecho y á la libertad. 

Tercero. — Que tomando como base esa protesta, se desig- 
nen comisiones que — ejercitando el derecho de petición antes 
mencionado — soliciten respetuosa y pacíficamente del Ejecuti- 
vo, la pronta derogación del referido Decreto de 13 del mes 
en curso, por ser contrario á los derechos constitucionales é in- 
ducido por otro Poder que carecía de facultades para hacerlo. 



193 

Cuarto. — Que esa misma Comisión, en razonado escrito, ex- 
ponga á la Cámara de Representantes y conjuntamente, á los 
distintos Partidos Políticos que en ella figuran, la necesidad 
urgentísima, por el bien del país, de que se retire la confianza 
que hasta ahora se le había dispensado al Presidente de la mis- 
ma contra el cual se ha declarado la patriótica opinión públi- 
ca, considerándolo como el principal autor de todas las presen- 
tes provocaciones, y como un peligro inminente para el orden y 
la tranquilidad social en todos sus actos públicos directos ó in- 
directos, porque no obstante sus méritos personales, se refleja en 
ellos más que el amor á la patria cubana que lo ha enaltecido, el 
interés personal que lo impulsa á sus desaciertos. 

Quinto. — ■ Y, por último, en el caso improbable de que es- 
tas gestiones justas no dieren resultado eficaz, promover, dentro 
de la ley, una manifestación solemne, manifestación pacífica y 
sin armas, secundada por todos los cubanos que simpaticen con 
nuestra causa, apoyada por idénticas manifestaciones de Ve- 
teranos en el mismo día en toda la República, para pedir al 
Congreso y al Honorable Presidente que se haga justicia, y que 
se cumpla la ley en todas sus aplicaciones, de conformidad con 
los precedentes acuerdos. 

(La Ultima Hora, Hahana, Enero de 1912). 



EL CONSEJO NACIONAL DE VETERANOS 

En la sesión de anoche, como en la anterior, el local se hi- 
zo impenetrable desde las 7, á causa de la gran concurrencia; 
puede decirse que estaban casi todos los veteranos residentes 
en esta capital. 

Al abrir la sesión el señor Presidente, usó de la palabra se- 
guidamente el teniente coronel Alfredo Nadarse, que en senti- 
das, pero enérgicas frases, pidió á sus compañeros que se lle- 
gara á un fin tan patriótico como enérgico y triunfante, como 
lo demandaban las actuales circunstancias. 

El señor Presidente ordenó la lectura de las mociones reci- 
bidas en la mesa, lo cual cumplió el señor Secretario comandan- 
te Secades, leyendo las siguientes: 

Al Consejo : 

Considerando que el desenvolvimiento de los aconteci- 
mientos de actualidad que se relacionan con nuestra patriótica 
campaña tiene señales de próximas violencias que á juicio de 
los que suscriben será necesario contestar con toda la energía 
de que son capaces los veteranos de la Independencia, los De- 
legados que suscriben tienen el honor de proponer se acuerde : 

Primro : Que se nombre una Comisión que con la urgencia 
del caso proceda á darle cumplimiento al artículo último del 



194 

Decreto de licénciamiento que se refiere á la obligación de 
volver á las filas tan pronto la patria lo demandara, y en con- 
secuencia como pasos previos se den los siguientes: 

A. — 'Comunicar á todas las Delegaciones de la República 
que el Ejército Libertador debe inmediatamente proceder á su 
reorganización. 

B. — ¡Que en consonancia con la misma se proceda al alista- 
miento de cuantos patriotas soliciten su incorporación á fin de 
tener las fuerzas de que pudiéramos disponer en las condiciones 
del caso. 

<C. — Que la forma y manera de lo demás esté á cargo del 
Estado Mayor General que á la sazón resulte. 

Patria y Libertad, Habana 14 de Enero, de 1912. 

(¥) Teniente Coronel Herminio Puentes, capitán José 
Agustín Castellanos, teniente coronel José Cardoso, teniente 
coronel R. B. Jiménez. 



Cinco mociones más fueron leídas, acordándose, á proposi- 
ción del coronel 'Camejo, fueran discutidas y puestas á vota- 
ción después de leídas todas, dejándose para cada una dos 
turnos en pro y dos en contra. 

El coronel Aranda pidió á la Asamblea que siendo tantas 
las mociones leídas, la asamblea eligiera cuales debían ser dis- 
cutidas para su aprobación. 

Camejo : Suplico que las mociones queden pendientes has- 
ta tanto la presidencia no dé cuenta á esta asamblea de sus 
gestiones ante el señor Presidente de la República. 

El teniente Trujillo pidió la palabra para ampliar la pro- 
posición del comandante Secades en el sentido, de que los ve- 
teranos de esta provincia que han de llevar á cabo una mani- 
festación acampen fuera de la Habana. 

El señor Presidente dio cuenta á la asamblea de sus ges- 
tiones llevadas á cabo con el coronel Aranda y otros miembros 
distinguidos del Consejo. Dijo que el señor Presidente de la 
República les había manifestado que él entendía que el señor 
Ferrara no había atacado en ningún modo á los veteranos y si 
lo que había habido era mala interpretación de la prensa, y que 
respecto á los cuerpos armados él tampoco les quitaba el que 
dejaran de ser asociados de los centros de veteranos. 

Aranda: Se refiere á los partidos políticos á quienes llamó 
madrigueras de bribones, pues solo ellos hubieran, dijo, entre- 
gado la patria al extranjero. 

Se refirió á los guerrilleros de Cascajal, diciendo t que le 
constaba que un personaje que todo el mundo conoce por su 
•enemiga á los veteranos, los había armado, por lo cual se le 
dio orden á la Delegación correspondiente, que si armados 



195 

hacían acto de presencia, que los mambises los cargaran al ma- 
chete, á lo cual habían de responder todos los veteranos de la 
Eepública. 

(La Asamblea prorrumpió en voces de que se dijera el nom- 
bre del que les ha enviado las armas á los guerrilleros) . 

•El Coronel Aranda continuó diciendo que por patriotismo 
lo callaba en estos momentos, pero que era de todo punto seguro. 

Declaró que esos mismos individuos de la Cámara que aca- 
ban de ofender á los veteranos, eran los mismos políticos que 
no habían tenido el más leve asomo de pudor para aprobar la 
ley del Dragado y otras por el estilo. 

Terminó pidiendo que la moción de Secades fuera apro- 
bada en principio, aunque discutida y estudiada como las de- 
más por una comisión. 

La asamblea así lo aprueba y designa para dicha Comisión 
á los señores Coronado, López Rovirosa, Gálvez y Herminio 
Fuentes, que habrán de asesorar en el trabajo al doctor Secades. 

La sesión terminó á las doce. 
(El Triunfo, Habana). 

EMPIEZA LA SESIÓN 

Después de las nueve empezó anoche la sesión del Consejo 
Nacional de Veteranos. 

Presidió el general Núñez, teniendo á derecha é izquierda 
á los generales Pedro Díaz y Juan Eligió Ducassi. 

Al abrirse la sesión por la Presidencia se hizo saber que 
no podían hacer uso de la palabra los que no fueran miembros 
del Consejo Nacional. 

Seguidamente habló el coronel Aranda, proponiendo que se 
■dejaran todas las mociones presentadas, y que después se con- 
cedieran dos turnos en contra y dos en favor de cada una, re- 
solviéndose inmediatamente. La asamblea así lo acuerda por 
unánime aclamación. 

Como otras personas quisieran pronunciar discursos, usó 
de la palabra el capitán Osear Soto, diciendo que no debía ol- 
vidarse que estaban en una asamblea deliberativa, no siendo 
por tanto oportuno improvisar un mitin. La Asamblea se pro- 
nuncia de acuerdo con la anterior aclaración. 

LECTURA DE MOCIONES 

Seguidamente el comandante Secades dio lectura á varias 
mociones de distintos miembros del Consejo Nacional. 

Entre ellas leyó varias de Rovirosa y otros, tendentes á 
censurar la actitud de la Cámara, á pedir al Presidente la de- 
rogación de su último decreto, á dar una muestra de desagravio 
al general Monteagudo, etc., etc. 



198 

Leyó dos de Osear Soto declarando que los veteranos rati- 
fican sus acuerdos del Teatro "Martí," y declaran que no as- 
piran colectivamente á erigirse en Partido político ni en Poder 
Gubernamental. 

Leyó otra de Herminio Fuentes y otros, la más curiosa 
de todas, "convocando al Ejército Libertador, disuelto tempo- 
ralmente, para su completa reorganización, y llamando á los bue- 
nos patriotas para que vengan á nutrir las filas de ese Ejército. 

LA MOCIÓN SECADES 

A continuación habló el coronel Aranda diciendo que él co- 
nocía una moción interesantísima del comandante Secadas, y pe- 
día á éste que la leyera. 

Constestó el aludido, declarando que él tenía la intención 
de introducir ciertas enmiendas en su moción, y que por lo 
tanto, pedía á sus compañeros que le dejaran tiempo para ello. 

La asamblea por toda constestaeión prorrumpió en gritos 
de " ¡ qué la lea ! ¡ qué la lea ! ' ' 

Entonces el comandante Secad es hizo un exordio oral de 
su moción, explicando la serie de causas diversas, que le han 
inducido á la redacción de ella. 

Dijo que él es hombre de derecho y moderado, que por esa 
causa no puede preconizar nada que sea ilegal, ni nada que se 
salga de las prácticas del derecho público y penal. 

Censuró al ex-Secretario de Justicia, diciendo que había 
concurrido á la redacción de las bases de arbitraje que califica 
de inconstitucionales é ilegales. 

Censuró á la Cámara porque votó la ley de suspensión de 
las de inamovilidad, ley que también calificó de contraria á 
nuestro derecho constitucional. 

Dijo que la Cámara que votó esa ley inconstitucional no 
tiene autoridad para después haber venido á acusar á los ve- 
teranos casi de sediciosos. 

Acusa del delito de violación de la Constitución al Poder 
Legislativo y al Poder Ejecutivo : al primero, por haber acordado 
un voto de censura, facturándolo como "petición de datos"; y 
al segundo, por haber admitido esa resolución como buena, dic- 
tando un decreto que la aprueba y accediendo á la petición 
legislativa. 

Después de innumerables explicaciones de estas premisas, 
empezó á leer su moción. Consta ésta de un largo preámbulo 
en que se hace historia del actual movimiento veteranista, y se 
lanzan acusaciones: crudas, aunque en forma suave, de muchos 
grandes funcionarios; y de varios artículos ó resoluciones, con- 
tentivas de las siguientes finalidades : 

Que se pida al Presidente de la República que envíe un 
mensaje á las Cámaras, solicitando de ellas una Ley para que 



1 f)T 

se investigue por los Tribunales de Justicia el origen de las 
fortunas improvisadas, hechas por muchos funcionarios públi- 
cos, cuyos modestos sueldos no están en relación con lo fabuloso 
de sus riquezas. 

Que se pidan al Poder Legislativo leyes para evitar que 
rijan los destinos las ciudadanos que tengan notas infamantes 
de traición, robo ó delito. 

Y que se convoque á una gran manifestación pacífica en 
esta Capital, á objeto de solicitar cuanto la moción contiene. 

Fué muy aplaudido. 

DISCURSO DE SEGADES 

Un miembro del Consejo usó de la palabra, pidiendo que 
se enmiende la última parte de la. moción, en el sentido de que 
no se convoque á los veteranos á manifestaciones, sino para que 
se constituyan en campamento en las afueras de la ciudad. 

■Con este motivo pronunció un gran discurso patriótico el 
comandante Seca des, declarando que por ningún motivo pue- 
den los veteranos comprometer la existencia de la República. 
Agregó que él es contrario á todo acto sedicioso. Que dentro 
de las leyes tienen los veteranos medios sobrados para defender 
con orden y civismo sus principios y deseos. 

La asamblea se mostró conforme. 

LO DE DA ENTREVISTA 

A continuación usó de la palabra el general Núñez, expli- 
cando el resultado de su entrevista con el Presidente. 

En síntesis, el Jefe del Estado les había manifestado que 
los Veteranos* no habían sido atacados por la Cámara, cuyo 
acuerdo solo afecta al Poder Ejecutivo; y que su Decreto solo 
viene á evitar motivos de alarma al país. 

DECLARACIÓN DE ARANDA 

A continuación el coronel Aranda declaró que él ha sabi- 
do que altos funcionarios, y hasta un Secretario, han enviado 
armas á los guerrilleros de las Villas. 

Tan categórica manifestación levantó enorme polvareda en 
la Asamblea, oyéndose insistentes gritos pidiendo el nombre 
de tal Secretario. 

El coronel Aranda explicó que no debía decir el nombre 
de ese funcionario por exigencias patrióticas. Pero agregó que 
ese funcionario es un enemigo del general Monteagudo y del 
propio Jefe del Estado, contra los que trama planes de ambi- 
ción política. 

PROPOSICIÓN DE ARANDA 

A continuación el propio coronel Aranda propuso que se 



198 

nombrara una comisión para el estudio y dictamen de la mo- 
ción del doctor Secades. s 

HABLA CAMEJO 

¡Seguidamente usó de la palabra el coronel Camejo, propo- 
niendo que esa comisión estudie todas las mociones presentadas, 
redactando una que las sintetice. (El Comandante Secades 
acepta tal proposición.) 

A continuación sigue Camejo, lamentándose de que se acep- 
tan muchos plazos dilatorios y que hay muchos que se quejan 
de la parsimonia con que se procede. 

CONTESTA ARANDA 

El coronel Aranda contesta á Camejo, diciéndole que la me- 
sa no puede hacer más que lo que hace, y que no se la debe cen- 
surar porque no pueda obrar con más rapidez que la posible. 

CAMEJO OTRA VEZ 

Camejo rectifica, diciendo que no ha tenido la intención 
de ofender á la mesa. Que solo ha trasmitido las quejas y mur- 
muraciones de muchos compañeros. 

NUÑEZ RESUME 

A continuación habla el general Núñez, protestando de que 
se hable de violencias y de impaciencias. Agrega, que la obra 
que se realiza ha de ejecutarse sin salirse ni un instante de la 
Ley. Declara que él no tiene soluciones de 24 horas, y que es 
enemigo de violencias, tumultos y amenazas. Que no puede 
aceptar amagos de dictadura, que sería el primero en condenar. 
SE TERMINA LA SESIÓN 

Seguidamente se acordó, de conformidad con lo propuesto 
por Camejo, designándose la Comisión dictaminadora en la si- 
guiente forma: Secades, Coronado, Calvez, Cruz Muñoz, Rovi- 
rosa y Camejo. 

Y se terminó la sesión. 

(EL Día, Habana, Enero de 1912). 



PALABRAS DE OAMEJO 

Después en los corrillos decía el coronel Camejo: 
"Mis palabras de ayer" pidiendo la dictadura sólo fueron 
el deseo que yo tenía de batir el record de los disparates. ¡ Tan- 
tos disparates se dijeron ayer que yo quise decir uno que fuera 
el más grande de todos. ! ' * 



199 

Oiiántanamo, Enero 15 de 1912.2 

Comawáanie, señor Mtmwel S&cades. 

Habana. 

Muy estimado amigo y compañero : 

Antes que todo le felicito por el nombramiento de Dele- 
gado que le envío, y, á la vez, felicité á la Delegación por el 
acierto de su acuerdo. 

Hoy hemos leído la moción presentada por usted, que anun- 
cia el telégrafo con su laconismo. Las fortunas improvisadas 
debe averiguarse su origen, y si están en el fraude, debe inca- 
pacitarse para desempeñar cargos públicos de cualquier orden 
que sea al que se haya colocado en estas condiciones. Este sis- 
tema de depuración enaltece á sus autores. 

Yo decía en mi discurso, en el miting que celebramos en 
honor de los Comisionados del Consejo Nacional : " Es preferi- 
ble caer luchando contra los que sacrifican la República y la 
llenan de oprobio y de vergüenza si la debilidad y la ignorancia se 
oponen á la honradez y al buen sentido patriótico, que consen- 
tir que lentamente se nos vaya á girones la República y caiga- 
mos al fin en la vergüenza de no saber administrar los intere- 
ses cubanos dentro de la República, por nuestros esfuerzos 
creada." 

Y no estaré arrepentido de mis palabras. No he hecho otra 
cosa que regar la República con el sudor de mi frente; cuando 
serví un cargo público, lo serví con la dignidad de un Jefe del 
E. L. y al salir de él nadie tiene el derecho de hacerme bajar 
la frente. 

Ahora vamos á fundar un periódico. Hoy estamos pasan- 
do una imprenta al Centro de Veteranos, cuando la tengamos 
montada le anunciaremos por si desea honrarnos con su cola- 
boración. El periódico será modesto ; pero eminentemente cu- 
bano. Mambí de pura cepa. El cuerpo de Redacción son Je- 
fes de la guerra de Independencia. 

Pedro Díaz, 

Presidente. 



Habana, Enero 18 de 1912.2 
Cümmvdamte, señor Mmnuél Sfáowdes. 

Estimado amigo y compañero de armas : 

Anoche, me fué imposible asistir á la sesión del Consejo, 
por haber tenido un fuerte dolor de cabeza, que me retuvo en 
caima, lo cual he sentido grandemente, por no haberme hon- 



eoo 

r-ado, con apoyar su patriótica y honrada moción concisa y sin 
palabrerías, que se lleva el viento, pues obras son las que se ne- 
cesitan y no discursos, y de hacerle la presente, es sólo, para con 
la sinceridad de mi alma, manifestarle, mi más decidida adhe- 
sión á ella, siendo suyo affmo., 

Ángel Eosende. 



NOTA DEL GOBIERNO DE WASHINGTON 

SE CONVOCA Á UNA JUNTA DE NOTABLES 



MR. BEAUPRE EN PALACIO 

Anoche, á las siete, llegó á la mansión Presidencial el Minis- 
tro americano Mr. Arthur M. Beaupré, en compañía de Mr. Hugh 
S. Gibson, Secretario de la Legación. 

El Ministro americano fué recibido en el acto por el Presi- 
dente de la República, que acababa de regresar de un viaje en 
automóvil, que había hecho al Calahazar. 

Con el Jefe del Estado se entrevistó el Ministro, y al salir 
expresó que en las oficinas de la Legación se entregaría anoche 
mismo á los periodistas, copia de una importante nota del gobier- 
no americano, que había entregado él al gobierno de Cuba. 

NEGATIVA EN ESTADO 

Mientras esto ocurría, en la Secretaría de Estado se negó 
de una manera terminante que fueran ciertos los rumores que 
venían circulando insistemente, con respecto á la actitud de los 
Estados Unidos, calificándolos el señor Sanguily de absurdos. 

EN LA LEGACIÓN AMERICANA 

El teléfono de la Legación americana, puesto en contacto 
con las redacciones de los periódicos hizo acudir á aquella oficina, 
situada en Lealtad y Malecón, á los repórters que pudieron reco- 
jer la copia de la nota del 'Gobierno de Washington, facilitada en 
castellano y en inglés. 

El texto inglés de la nota pueden verlo nuestros lectores en 
nuestra página inglesa. 

En cuanto al texto en castellano dice así : 

" La situación que según noticias recibidas, existe en Cuba, 
"causa grave preocupación al Gobierno de los Estados Unidos. 



201 

' ' Que las leyes dictadas con el fin de asegurar las institucio- 
"nes republicanas deberán cumplirse y no escarnecerse, es á to- 
adas luces esencial al mantenimiento de la legalidad, orden y 
''estabilidad tan indispensables á la vida nacional de la Repú- 
" blica de Cuna, en cuyo bienestar sin interrupción los Estados 
"Unidos siempre lian demostrado, y no pueden evadir, un in- 
terés vital. 

"El Presidente de los Estados Unidos espera por tanto que 
"el Presidente y Gobierno de Cuba eviten una situación amena- 
"zante que obligará al Gobierno de los Estados Unidos á pensar, 
"muy á pesar suyo, en las medidas que debiere tomar en cum- 
"plimiento de las obligaciones que le imponen sus relaciones 
"con Cuba." 

LA ACTITUD DEL PRESIDENTE 

Inmediatamente que el Presidente Gómez tuvo conocimiento 
del contenido de la nota diplomática americana, y en vista de la 
gravedad de la misma, citó á Palacio á los Secretarios de Despa- 
cho, concurriendo los señores Machado, Sanguily y Martínez Or- 
tiz, así como también el Secretario de la Presidencia, doctor Re- 
mírez, y el general Monteagudo, jefe de las Fuerzas Armadas 
de la República. 

LA ENTREVISTA 

Cerca de tres horas duró esta entrevista, y durante este tiem- 
po se estuvieron cambiando impresiones acerca de la nota ameri- 
cana, así como de la actitud que adoptaría el Gobierno frente al 
peligro de intervención que nos amenaza, asegurándosenos que el 
Presidente Gómez se halla dispuesto á todo, incluso á romper con 
los veteranos, con tal de poder resolver esta crisis á la mayor 
brevedad posible, aun cuando para ello sea necesario emplear fór- 
mulas enérgicas y terminantes. 

LO QUE SE ACORDÓ 

Como providencia del primer momento se tomó el acuerdo 
de citar á las personas prominentes de los partidos políticos y á 
los jefes más caracterizados del actual movimiento veteranista, á 
fin de invitarles, después de darles á conocer las intenciones del 
Gobierno de Washington, á que deliberen y acuerden soluciones 
patrióticas que hagan desaparecer el carácter de gravedad de los 
momentos actuales, para poder el Gobierno, oído el parecer de 
dichas personalidades, tomar las resoluciones que estime más con- 
venientes á fin de salvar la República, conservar las instituciones 
y mantener el orden y la paz á costa de los más grandes esfuerzos. 

(La Lucha, Viernes 17 de Enero de 1912). 



202 

LOS ACONTECIMIENTOS DE ACTUALIDAD 

iDurante todo el día de ayer se mantuvo la opinión pública 
ansiosa de conocer el resultado de la trascendental reunión que 
habría de efectuarse por la noche en el Palacio Presidencial, y 
de la que indudablemente dependía el desarrollo de acontecimien- 
tos futuros, de gran importancia para 'Cuba. 

Resultaría obvio reseñar el efecto producido en las diferen- 
tes clases del pueblo á causa de la actitud asumida por el Go- 
bierno de Wahington notificando al Ejecutivo y á la República 
de 'Cuba que "había que impedir la situación con que se amena- 
za", pues de lo contrario "tendría que considerar cuáles medidas 
adoptase ' '. 

Un profundo sentimiento de malestar notábase por donde- 
quiera, y no eran pocos los comentarios y las opiniones pesimis- 
tas respecto á los sucesos que pudieran desarrollarse. Y no obs- 
tante esa situación de desagrado reinante, todos alimentaban 
halagüeñas esperanzas de que el patriotismo de los hijos de esta 
noble tierra se sobrepondría á toda lucha de intereses propios, 
para salvar á toda costa el honor y la nacionalidad conquistados 
á fuerza de cruentos sacrificios. 

PATRIOTISMO VETERANISTA 

Por la tarde se reunieron en el Consejo de Veteranos los 
miembros del mismo, celebrando una sesión secreta que duró lar- 
go tiempo. Su importancia á nadie se ocultaba, y de antemano se 
sabía que el resultado de ella sería de todos modos favorable para 
salvar el momento difícil porque atravesamos. 

A pesar de la absoluta reserva que se guardó por los miem- 
bros al terminar la sesión, parece ser que en ella hubo divergen- 
cia de opiniones con respecto á la actitud que debían asumir los 
Veteranos frente á la crisis actual. 

Dícese que no se tomó acuerdo definitivo; pero es lo cierto 
que, tácitamente, se aceptó por todos la opinión reinante de que 
la actitud que debía asumirse se concretaba en los siguientes 
puntos de vista : 

ISi no se emplea la violencia contra los Veteranos, éstos con- 
tinuarán obrando con el tacto y la mesura que hasta ahora lo 
han hecho. Que á fin de evitar una profunda agitación, que podría 
traer consigo la exaltación de las pasiones, se limitara la acción 
de los Veteranos al saneamiento de la Administración Pública, 
haciendo abandonar los destinos á los guerrilleros y traidores y 
haciendo toda clase de sacrificios para que no se empañe el brillo 
del honor nacional. Que el patriotismo debía presidir todos los 
actos de los Veteranos. Que no se abandonarían, por ningún con- 
cepto, las posiciones que en la actualidad ocupan. 



203 

Es éste, sin duda, un nuevo rasgo de desinterés é intenso 
amor patrio de los Veteranos, que por sobre todo ponen á Cuba. 

EN PALACIO 

Desde temprano se notaba extraordinario movimiento en Pa- 
lacio, y los grupos formados por curiosos se congregaban en los 
portales de la mansión Presidencial, ávidos de conocer el resulta- 
do de la entrevista que iba á efectuarse. 

Conforme anunciamos en nuestra edición de ayer, y previa- 
mente citados por el General Gómez, concurrieron á Palacio,, 
reuniéndose en el Salón Azul las siguientes personalidades: 

Generales Emilio Núñez, Manuel Alfonso y José de J. Mon- 
teagudo, Jefe de las Fuerzas Armadas ; coroneles 'Manuel Aran- 
da, Manuel María Coronado, Matías Duque y José Gálvez; co- 
mandante Manuel Seeades Japón ; teniente doctor ¡López Roviro- 
sa; doctores Orestes Ferrara y Antonio Gonzalo Pérez, Presi- 
dentes de la 'Cámara y el .Senado, respectivamente ; doctores En- 
rique José Varona, José Antonio González Lanuza y Eusebio 
Hernández ; Ldo. Alfredo Zayas, Vicepresidente de la República ; 
señores Wifredo Fernández, Miguel Coyula, el Presidente de la 
Asamblea Provincial Liberal de Santa Clara, el Brigadier del 
Ejército Pablo Mendieta, y los Secretarios de Gobernación, gene- 
ral Gerardo Machado ; de Hacienda, Dr. Martínez Ortíz ; de Agri- 
cultura, doctor Emilio del Junco ; de Justicia, doctor Juan Ma- 
nuel \Menocal ; de Obras Públicas, señor J. M. Babé ; de Instruc- 
ción Pública, licenciado Mario García Kohly; de Estado, señor 
Manuel Sanguily, y de la Presidencia doctor Ignacio Remírez. 

EL CAMBIO DE IMPRESIONES 

Próximamente á las nueve y media dio comienzo el cambio 
de impresiones á que hacemos referencia, y que, según la nota 
oficial facilitada antes de anoche, tenía por objeto escuchar la 
opinión de todos para que después el Presidente tomara las me- 
didas que estimara procedentes, resuelto como estaba á mantener 
las instituciones y á que el orden y la paz de la República no se 
perturbaran. 

EL GENERAL GÓMEZ 

Inició el acto el señor Presidente de la República, pronun- 
ciando un patriótico y vibrante discurso en el que dio á conocer 
la nota del Gobierno norteamericano, y expuso que había convo- 
cado á los allí presentes, para cambiar impresiones con ellos, dado 
lo grave de la situación, y, haciendo un llamamiento al patriotis- 
mo de todos, acordar una solución á la crisis. 



204 

EL DEBATE 



Inicióse después un 'animadísimo debate entre los concurren- 
tes, en el que casi todos hicieron uso de la palabra, en tono patrió- 
tico y mesurado, expresa-nido sus distintos puntos de vista y ha- 
ciendo indicaciones más ó menos pertinentes encaminadas á la 
solución del conflicto. 



VARONA 



El Jefe de los Conservadores pronunció un patriótico dis- 
curso reconociendo lo difícil de la situación actual, recomendan- 
do una franca y pronta resolución, y ofreciendo el apoyo de los 
elementos que le siguen, para esa obra salvadora. 



ZAYAS 

Habló extensamente el abogado, el tribuno y el político, re- 
comendando una solución favorable al conflicto y haciendo consi- 
deraciones sobre la que pudiera adoptarse en definitiva, acon- 
sejando á los veteranos, pues entendía que en la mesura y el pa- 
triotismo de ellos estaba la llave de la situación. 

GAL VEZ 

El Coronel Gal vez, en un enérgico discurso, manifestó que 
ya que se hacían tantas recomendaciones al patriotismo de los 
Veteranos, y á éstos casi se les trataba de cargar toda la respon- 
sabilidad de la situación, él proponía á todos los presentes que se 
reunieran también los guerrilleros y por patriotismo renunciaran 
á sus puestos obteniendo con ello el triunfo de la campaña que 
los Veteranos hacían, y, por tanto, la cesación de la misma. 

HERNÁNDEZ 

El General Ensebio Hernández, en su discurso dijo que, á 
su juicio, todos habían cometido errores y hasta él mismo los 
había cometido, y que era el momento en que se confesara cada 
uno y rectificase la senda equivocada. 

Que á los Veteranos no les asistía completa razón en su 
campaña, y que el error fundamental de la Cámara consistía en 
la suspensión de la Ley del Servicio Civil. 

SECADES 

El doctor Secades, que fué extensísimo en su discurso é hizo 
uso de la palabra varias veces, combatió las inculpaciones á los 
Veteranos, que entendía habían dirigido una campaña beneficiosa 
para el país dentro del orden, la legalidad y el patriotismo. 

Entiende que los que han incurrido en errores son los legis- 
ladores al suspender la Ley del Servicio Civil por la del 13 do 



205 

Diciembre, pues primeramente eso desviaba la campaña de los 
Veteranos, que realmente debía ser dirigida contra los enemigos 
de la Independencia de Cuba que ocuparan cargos electivos, y los 
de alta significación de la administración pública. Importante era 
también el error, en cuanto se refería á una ley que fué producto 
de la Comisión Taft-Baeon, redactada por la Consultiva, y cuya 
finalidad era asegurar la imposibilidad de una nueva revolución 
en Cuba. Los norteamericanos habían observado que cuando la 
primera intervención nada había ocurrido por la sustitución de 
los empleados, porque se realizó de una manera lenta y bien estu- 
diada, ocupando los nuevos empleados que se nombraban para la 
próxima Administración cubana, los puestos que dejaban vacan- 
tes los serviles de la Colonia. Pero cuando vino ©1 desbarajuste y 
la violencia en el procedimiento del llamado Gabinete de Combate, 
ocurrió la Revolución de Agosto. Querían, pues, impedir los norte- 
americanos que causas como esas motivaran perturbaciones intes- 
tinas en Cuba, y de ahí la ley del Servicio Civil. Nada más natu- 
ral que la suspensión en los actuales momentos de la ley que sus- 
pende la del Servicio Civil, para que las cesantías á granel de 
los empleados comprendidos en las bases pudiera traer consigo 
una corriente convulsiva, cuya formación han pretendido evitar. 
No se abstuvo de decir que el proyecto de ley por él propues- 
to hubiera llevado las cosas por un camino de cordura y evitando 
múltiples dificultades que han venido presentándose. 

NUESTRO DDIRECTOR 

Viendo las múltiples manifestaciones que se hacían, el Coro- 
nel Coronado dijo que era indispensable que todos se dispusieran 
á realizar los mayores sacrificios, si era necesario para impedir 
todo amago de intervención : Congreso. Ejecutivo y Veteranos, 
todos tenían que cooperar á devolver la tranquilidad al país, y á 
restablecer la normalidad. 

TERMINA LA REUNIÓN 

A la una y treinta se declaró terminada la reunión, reinando 
una corriente de cordialidad y patriotismo que mucho alabó el 
"General Gómez, guardando absoluta reserva los personajes que 
asistieron á ella, á su salida de Palacio. 

El desfile lo inició el doctor Varona. 

Todos los concurrentes manifestaron, á las preguntas de los 
repórters. que en la reunión se había tratado de solucionar la 
crisis actual, empeñándose en ello el patriotismo de todos; que 
el Presidente facilitaría una nota, y que se habían comprometido 
á guardar absoluta reserva sobre lo que en la Junta se había 
tratado. 



206 

EL MOTIVO DE LA NOTA 

Los datos que sirven á esta información fueron las impresio- 
nes que recogimos al terminar la reunión. Así supimos que en ella 
había reinado el criterio sustentado por el doctor Secados, de que 
el motivo de la nota del Gobierno norteamericano no había sido 
otro que la suspensión de la ley del Servicio Civil, así como que 
muchos Rep res ent antes habían expresado su opinión de que debía 
ser puesta nuevamente en vigor. 

El doctor Lanuza expresó en la reunión, que él daría con 
mayor gusto su voto para poner nuevamente en vigor la ley del 
■Servicio Civil, que cuando lo dio á favor de su suspensión ; acti- 
tud acordada por la minoría, que, aunque no conforme con ello, se 
vio precisado á hacerlo dadas las circunstancias del momento. 
Que á su juicio, no debían existir dos clases de cubanos, pero que 
debía quedar subsistente ei Reglamento dictado para interpretar 
la ley de 13 de Diciembre. 

CONTESTACIÓN Á LA NOTA 

Se trató también de la forma en que se contestará por el Go- 
bierno de Cuba á la nota displomática del de Washington. 

En éste, como en todos los particulares que se trataron, hubo 
diferentes opiniones como por ejemplo la de los señores Ferrara y 
.Secades, quienes entendían que debía contestarse al Gobierno 
americano que el caso presente no se encontraba comprendido 
entre los previstos en la Enmienda Platt, y que por tanto, 
no se explicaban los cubanos y su Gobierno la actitud asumi- 
da por aquél. 

LA NOTA OFICIAL 

He aquí la nota oficial facilitada acerca del cambio de im- 
presiones : 

' ' El Presidente de la República dio á conocer la nota enviada 
por los Estados Uñidos y expuso lo que estimó conveniente para 
que se llegara á un acuerdo inspirado en el patriotismo, al objeto 
de quitar hasta el menor pretexto al Gobierno americano para 
intervenir en nuestros asuntos. 

Respondiendo á las patrióticas indicaciones del Presidente, 
hicieron usó de la palabra los señores Ferrara, Enrique José Va- 
rona, González Lanuza, Freyre de Andrade, Gonzalo Pérez, Alfre- 
do Zayas, Secades, Coyula, General Núñez, doctor López Roviro- 
sa, Coronel Gálvez, Coronado y otros, expresándose todos en el 
sentido de que se realizaran cuantos sacrificios fueran necesarios 
para conservar la República y mantener sus instituciones. 

La reunión terminó respirándose en todas las palabras un 
decidido patriotismo, lo que hizo que el señor Presidente de la 



207 



República manifestara que se sentía lleno de optimismo, porque 
había encontrado en sus antiguos compañeros y en todas las per- 
sonas que habían concurrido, el propósito firme y decidido de 
salvar la República, como era de esperar de quienes profesaban 
profundo amor á la patria cubana." 

NÚÑEZ Y EL PRESIDENTE 

Tenemos entendido que al retirarse los conservadores al cam- 
bio de impresiones de anoche, se acordó que esta tarde á las cinco 
visite el general Núñez al Presidente de la República, para dar 
la solución definitiva á la crisis. 

(La Discusión, 18 de Enero de 1932). 



EL PBOBLEMA PALPITANTE 

A las dos y media dio comienzo la asamblea en el salón ríe 
sesiones del Centro de Veteranos. 

El acto fué presidido por el general Emilio Núñez, quien 
tenía á su izquierda al general Rabí, actuando como secretario 
el doctor Manuel Seca des. 

Imposible se hacía dar un paso por el local del Centro ; 
tal era la numerosa concurrencia que allí se había congregado. 

Abierta la sesión por el general Emilio Núñez, explicó el 
objeto de la reunión, dando á entender que del acuerdo que 
allí se tomara dependía la solución del problema actual. 

Tuvo frases llenas de patriotismo, rogando á los presentes 
no discutiesen las bases, sino que las aprobasen, pues ello haría 
que se apagaran las calderas de los buques americanos que es- 
tán prontos á venir á Cuba y que los soldados vuelvan á sus 
cuarteles. 

Terminó el general Núñez, diciendo que los Veteranos de 
la Independencia quieren que perdure la patria libre, para le- 
gársela á nuestros hijos. 

Acto seguido, dispuso que por el secretario doctor Secades, 
se diera lectura á las bases acordadas por los generales de la 
Revolución y el Presidente de la República. 

El doctor Secades, cumpliendo lo ordenado, dio lectura á 
las siguientes bases: 

En el Palacio Presidencial de la República, reunidos por 
convocatoria del señor Presidente, los generales que firman al 
pie de esta acta, así como Jos otros señores concurrentes, después 
de haber deliberado, acordaron las siguientes resoluciones: 

Primera. — La Asociación de Veteranos de la Independen- 
cia, dentro de sus Estatutos, se ajustará en las posteriores ma- 



208 

infestaciones de su actividad á los fines y límites señalados 
en aquéllos. 

Segunda. — El Consejo Nacional de Veteranos de la Inde- 
pendencia optará entre que cese en sus funciones la Comisión Re- 
visora, en cuyo caso las funciones á éstas atribuidas, pasarían 
á la Secretaría de Despacho, ó que continúe funcionando aque- 
lla comisión. 

Tercera. — En cualquiera de las dos soluciones, ya mante- 
niéndose la Comisión Revisora, ya pasándose sus funciones á las 
Secretarías, se señalará un plazo para darlas por terminadas, 
con la resolución de las expedientes incoados, que vencerá el 
24 de Febrero del corriente año. 

Cuarta. — Vencido este plazo, cesará la suspensión de la 
Ley del Servicio Civil, mediante acuerdo del Congreso, á soli- 
citud del Presidente de la República. 

Quinta. — Los jefes de la revolución cubana reunidos hoy 
en Palacio, y los que constituyen los Centros de Veteranos de 
la Independencia, se obligan á ser los guardianes de la paz mo- 
ral y de la paz material, auxiliando al Gobierno de la Repúbli- 
ca á los fines de su mantenimiento. 

Sexta. — El Gobierno de la República publicará estos acuer- 
dos, así como la opinión de los Veteranos á que se refiere la 
cláusula segunda, para que nuestro país y el mundo se persua- 
dan de que quienes se sacrificaron por la Independencia, son 
el sostén más firme de la República, y que las leyes, el orden 
y la estabilidad de las instituciones, están aseguradas ahora y 
siempre, por donde afianzada como lo está la paz no se justifi- 
caría ninguna intervención en nuestros asuntos interioras por 
parte de la nación americana, en cuyo honor y cuya lealtad, 
tanto como en su propio patriotismo, fía el pueblo cubano su 
pacífico desenvolvimiento en la libertad y el derecho. 

Habana, Enero 19 de 1912. 



HAELA SEGADES 

Dice que á pesar de estar enfermo, ha querido venir con 
objeto de tomar parte — siquiera sea brevemente — en esta se- 
sión trascendentalísima ; y que ha querido venir con un doble 
objeto : primero, para demostrar una vez más su amor á la dis- 
ciplina y al verdadero concepto de la democracia, y segundo, pa- 
ra tener la oportunidad de formular su voto un contra de las 
bases acordadas. Porque — continúa Secades — si por discipli- 
na acata las resoluciones de nuestros gloriosos generales; si por 
respeto á la democracia se encuentra ahora y siempre dispues- 
to á seguir el criterio de la mayoría, ni ese amor á la disciplina 



2GV) 

ni ese respeto á las mayorías le exime del derecho de formu- 
lar su opinión contraria al acuerdo de los generales. 

Dos tendencias — dijo Secadas — se marcaron en el Conse- 
jo Nacional, después de publicado nuestro Manifiesto Progra- 
ma: una tendencia elevada, de principios, de orientaciones futu- 
ras para que no dirigieran la nacionalidad los que han sido ene- 
migos de la República antes que naciera; la otra tendencia se 
relacionaba con los cargos públicos de menor cuantía, los que no 
hacen política, los que no tienen representación ni influencias 
en la dirección de la República. 

La solución mía — agregó Secades — referíase á la prime- 
ra tendencia, ó sea á la que se ocupaba de los puestos altos, y, 
además, tenía la ventaja de que se evitarían los conflictos ac- 
tuales y otros que aún pudieran presentarse, al mismo tiempo 
que satisfaría las aspiraciones legítimas de los Veteranos con- 
signadas en el indicado 'Manifiesto. La solución obtenida no 
guarda relación con ese Manifiesto, y ha proporcionado todos los 
pasados y actuales conflictos. De ahí que yo salve mi voto, co- 
mo he expresado. Yo quiero, por tanto, salvar mi responsabi- 
lidad. No insisto — terminó Secades — en mayores explicacio- 
nes, porque conocidas son de todos mis compañeros, y conocidas 
son del país mis opiniones sobre el error que se cometió al sus- 
pender la Ley del Servicio Civil, y sus naturales consecuencias, 
incluso las dificultades y violencias presentadas entre nosotros; 
conocidas son mis opiniones de que con la solución por mí pre- 
sentada, tanto en el terreno patriótico cuanto en el terreno del 
•derecho, se hubiera solucionado — para el presente y para el 
porvenir — ■ el conflicto planteado, sin tropiezo alguno, conflic- 
to que — j Dios quiera me equivoque ! — podría presentarse nue- 
vamente por no haberse tomado un camino franco y diáfano des- 
de los primeros instantes. 

EL SEÑOR CORONADO 

Propone á la Presidencia que se sometan á votación las ba- 
ses acordadas y recomienda á sus compañeros que no las discutan. 

EL CORONEL GAL VEZ 

Pide la palabra y ruega que antes de ser aprobadas en de- 
finitiva las bases, se discuta la trascendencia de la base segunda. 

FERNANDEZ DE CASTRO 

Durante el brillante discurso que pronunció, expuso que la 
anterior tarde no había estado conforme, — como su compañero 
Secades — en un todo con las bases, pero que las había aceptado 
para evitar males mayores ; dijo, refiriéndose á la actitud que 
observa el Gobierno americano : ' ' Ahí están Méjico, Guatemala 
y Honduras. En todos los conflictos que han tenido, siempre se 



210 

han puesto al lado del más débil, porque así distinguen la poten- 
cia del fuerte, y aquí se hubiera dado el caso de que al no solucio- 
nar el conflicto se hubieran puesto al lado de los guerrilleros 
y traidores. 

APLAUSOS AL MASQUES 

En estos momentos penetra en el salón el Marqués de San- 
ta Lucía. Una salva de aplausos acogió la llegada del venera- 
ble anciano. 

El general Núñez le cedió la Presidencia. 

EÍL BOCTOE LÓPEZ EOVIEOSA 

Hablaba en el sentido de reformar la base segunda, pues 
de lo contrario habría guerrilleros privilegiados que permane- 
cerían en sus puestos, y otros, por el mismo motivo, serían expul- 
sados según estuvieran ó no estuvieran revisados sus expedien- 
tes antes del 24 de Febrero. 

EL COEON1EL AJBANLA 

Dijo que debían funcionar las Comisiones en cada Secretaría 
con la intervención de un miembro del Consejo de Veteranos. 

Que antes del 24 de Febrero todas las Delegaciones deben 
enviar las denuncias que tengan. 

Que continuemos por el principio de disciplina seguido has- 
ta ahora y sólo de ese modo tendremos paz. 

EL COEONEL TOEBIENTE 

Manifiesta que es muy lógica la actitud del señor Secades, 
pues siempre pensó del mismo modo. 

Dice que si la ley que votó el Congreso se hubiese cum- 
plido, no se habría presentado el actual conflicto, y agrega, que 
la comisión revisora es un organismo inconstitucional y que pug- 
na con las leyes de la Revolución y de la República; que rue- 
ga se liberte á los compañeros que componen la comisión de 
esas leyes y que con la buena fe por parte de las autoridades 
todas, el conflicto quedaría conjurado. 

EL COEONEL AEANDA 

De nuevo hace uso de la palabra y dice que no cree en la 
metamorfosis de los patriotas. 

Cree que el que ha sido traidor lo sigue siendo. 

El que más denuncias haga antes del 24 de Febrero será el 
más patriota, 

Así es que todas las Delegaciones deben de mandar cuan- 
to antes las denuncias. 



211 

GENERAL FERNANDEZ DE CASTRO 

Pide que hable el general Loynaz del Castillo ( que ya se 
había ausentado,) y que entre en el salón, pero que no le in- 
terrumpan, pues se está deliberando en estos momentos sobre 
el porvenir de la patria. 'Que de lo que se trata depende el 
que salgan ó no mañana los barcos americanos. 

Hace constar que la proposición de Aranda tiene sus in- 
convenientes. 

'Que se medite bien, pues anoche mismo fueron enviadas 
á "Washington las bases acordadas. Así es, que no debemos mo- 
dificar en nada el acuerdo tomado, pues los enemigos de Cuba se 
encargarían de decir que era una burla lo de las bases acordadas. 

►Si la proposición de Aranda no cae dentro de las bases acor- 
dadas, no debemos entrar en discusiones. 

Entiende que el Consejo Nacional debe acordar que sea 
disuelta la Comisión y que los expedientes pasen á las Secre- 
tarías para su resolución, y que el Presidente del Consejo y el 
Presidente de la República, sean quienes se encarguen de la 
solución. 

Pide que se ponga á votación. 

•Solicita se cite dentro de uno ó dos meses una asamblea 
suprema á la que asistan veteranos y otras personas á fin de que 
se acuerden determinaciones sobre los asuntos de la Patria, y 
que esa reunión no debía de celebrarse ni en la Habana ni en 
Santiago de Cuba. 

Se aprobó lo propuesto referente á la disolución de la Co- 
misión Revisora, salvo la opinión de Secades por las razones an- 
teriores ya expuestas. Este opina que todo ese procedimiento 
es erróneo y que no resolverá nada en definitiva. 

EL MARQUES DE SANTA LUCIA 

Supe que se reunían mis compañeros y creí que yo siem- 
pre tengo un lugar entre ellos. 

Debo explicar que yo no fui á la comida de Palacio porque 
no estaba conforme con las bases aceptadas. 

Yo iba en un coche y pensaba que mis palabras se oirían. 

Creo que los veteranos debemos perdonar á los malos, á 
los guerrilleros y traidores, y conste que no le doy la mano á 
ningún traidor, á no ser obligado. 

Creo que vamos por mal camino y que nuestras leyes de- 
ben ser "'Cuba con todos y para todos." 

'Creo que no hay cubanos de primera y de segunda clase. 

'Debemos ser magnánimos y nobles, y perdonemos. 

Pido que no hagamos la guerra contra ellos y que se le 
den amplias facultades al Presidente de la República para que 
resuelva este asunto. El es veterano, y si él hubiera cumplido 



con su deber, no hubiera colocado á'los guerrilleros en los pues- 
tos públicos. 

Así es, que si él quiere no queda un guerrillero ni traidor 
desempeñando destinos. 

Agrega que los veteranos deben dar un voto de confianza 
al Presidente de la República, para que éste resuelva lo que exi- 
gen los momentos actuales, pues, aunque el general Gómez ha 
faltado al cumplimiento de las leyes, la experiencia de sus fra- 
casos le aconsejará en lo sucesivo. 

EL GENERAL AGRAMONTE 

Propone al Consejo que sea suspendida la comisión revi- 
sora, de la cual él es presidente, pues ella se opone á las leyes 
de la República, y recomienda que se dé un voto de confianza 
al gobierno para que éste aplique la ley á los guerrilleros que 
ocupan cargos en la actual administración. 

APROBACIÓN 

Puesta á votación la proposición hecha por los generales 
Fernández de Castro, Sánchez Agrámente y coronel Tórnente, 
fué aprobada por una gran mayoría la cesación de la Comisión 
Revisora, salvando su voto el Comandante Secades. 

A las 4 y 30 de la tarde el general Núñez, dio por termi- 
nada la sesión, haciendo constar la emoción que embargaba su 
espíritu por el acto de alto patriotismo que los Veteranos de 
la Independencia acababan de efectuar, y terminó rogando á 
sus compañeros que fuesen á despedir á los generales que re- 
gresan hoy á sus provincias respectivas. 

(La Prensa, Enero 20 de 1912). 



SECADES PESIMISTA 

Hace uso de la palabra el doctor Secades y dice que asiste, 
aun estando enfermo, para oponerse resueltamente á las bases 
antes leídas por creer que ellas no se ajustan á los principios 
acordados y sustentados por el 'Centro de Veteranos. Habla de 
su proyecto de Ley, que hubiera evitado todos estos aconteci- 
mientos y hubiera garantizado el triunfo de los veteranos, y 
termina diciendo que es pesimista en la eficacia de las refe- 
ridas bases, pues sospecha que pueda presentarse algún nuevo 
conflicto por no haberse seguido sus indicaciones desde el pri- 
mer momento. 

(El Día, Enero 21 de ]912). 



213 
CONSEJO NACIONAL DE VETERANOS DE LA INDEPENDENCIA 

Habana, 22 de Enero de 1912. 

Sr. Presidente de la Delegación d&. .,. . . 
Señor : 

'Con objeto de que por nada ni por nadie se pueda extraviar 
la opinión, tergiversando ó interpretando maliciosamente lo que 
ocurra en la marcha de nuestros asuntos, se hace necesario, ahora 
más que nunca, que todos estemos en posesión de la verdad de 
cuanto suceda. 

Con tal motivo, le recuerdo la siguiente Circular, que fué 
pasada oportunamente á esa Delegación, y que deberá usted re- 
producir en hoja suelta ó insertar en los periódicos de más cir- 
culación de esa localidad, para que no deje de llegar á conoci- 
miento de todos y cada uno de nuestros compañeros: 

"Habana, 16 de Noviembre de 1911. — >Sr. Presidente de la 
Delegación de — Señor: — ■ Considerándose por este Con- 
sejo los peligros que entraña para la consecución de nuestros 
ideales el que sean creídas noticias capaces de producirnos daño 
en la labor emprendida, Hamo la atención á usted y le ruego 
haga lo mismo á los Veteranos de esa, acerca del siguiente im- 
portante acuerdo tomado por el Consejo en Sesión de fecha 13 
del actual : 

''Pasar aviso á todas las Delegaciones de la República, ad- 
virtiéndoies que deben desconfiar de toda noticia publicada en 
las periódicos, que tienda á combatir nuestras aspiraciones ó en- 
torpecer nuestros trabajo®. " 



De usted atentamente, 



Emilio Núñez, Presidente. 



Oüines, Enero 23 de 1912. 
Comandante, señor Manuel Secwdes. 

Habana. 
Distinguido y estimado compañero : 

En sesión celebrada por la Delegación de Veteranos de esta 
Villa, se acordó delegar en usted para que nos represente ^en 
todos los asuntos que con nuestra campaña se relacionen. 

Confiados en que usted no nos desairará, y que nuestra de- 
signación ha recaído en persona de la inteligencia, condiciones 
y méritos que en usted concurren, nos felicitamos de nuestra de- 



214 

sigilación, y asegurando por anticipado sus triunfos, como tam- 
bién la aceptación de la confianza de este "Centro," le envia- 
mos por ello las más expresivas gracias. 
De usted atto. compañero, 

José A. Swárez. 

Presidente. 



Alacranes, 23 de Enero de 1912. 
Sr. Gomamdmite Dr. Manuel Secades. 

Habana. 

¡Distinguido compañero: Hoy fué recibida en esta su estima- 
da de ayer, de momento remitida al señor Lima, Secretario, con 
el encargo de hacerla conocer al Presidente P. S., Sr. León, al 
Sr. Jiménez, Jefe de Policía, al efecto de cumplimentar lo que en 
la misma interesa. 

IMucha suerte y gran acierto al bravo y gran luchador Vete- 
rano, de quien espero con verdadero interés el libro anunciado. 
Muy atento de usted y s. s., 

Conmndawte Eduardo Suárez. 



DELEGACIÓN DE VETERANOS 

Ranehuelo, Enero 26 de 1912. 

Sr. Comandante Dr. Manuel Seeades. 

Habana. 

Distinguido compañero : Se ha recibido en el día de hoy una 
comunicación de usted, fechada en 22 del actual, la cual fué so- 
metida á la consideración de los demás compañeros en la sesión 
celebrada en el día de hoy, y enterado de sus fines patrióticos, 
aprovecho esta oportunidad para manifestar á usted que esta De- 
legación está tan unida como antes y dispuesta á defender el 
decoro y dignidad de nuestra agrupación. 
De usted atento amigo y s. s. 

Juan Quintana, 

Secretario. 



215 
Al Consejo Nacional de Veterano». 

Habana, Enero 25 de 1912. 

Con fecha 11 de Diciembre del año último babía presen- 
tado mi renuncia del cargo de Secretario, que me babía diserni- 
do la benevolencia de mis compañeros, por no estar conforme 
con las orientaciones que venían dándose al delicado problema 
por nosotros planteado en reivindicación de legítimos derechos, 
renuncia en la cual no insistí por habérseme manifestado que el 
Congreso Nacional estaba dispuesto á rectificar sus procedimien- 
tos ; más cómo quiera que hoy se me cita para un Junta y el úl- 
timo reciente acuerdo adoptado, aprobando las bases aceptadas 
por los generales, lejos de ser una rectificación de pasados erro- 
res es una confirmación de los mismos, y —consecuentemente — 
una desnaturalización de nuestros propósitos honrados, expuestos 
en el manifiesto-programa, -pues se limita ese acuerdo á mante- 
ner la persecución de los pequeños, dejando inmunes á los gran- 
des, "y se abandonan los derechos y la defensa de La colectivi- 
dad, cuya finalidad interesa, en primer término, á la dignidad 
de la República, consideróme, con pena, obligado á reiterar con 
carácter irrevocable, la expresada renuncia del cargo de Se- 
cretario, si bien conservando ante ese Consejo la repreesnta- 
ción que ostento de las Delegaciones del interior. 

Rogándoles den cuenta de esta mi renuncia en la sesión de 
esta noche, aprovecho esta oportunidad para reiterar á los res- 
petables señores que constituyen la Mesa — mis anteriores com- 
pañeros — el testimonio de mi mayor consideración y afecto más 
distinguido. 

Manuel Secwdes. 
(Publicada en El Día, Habana). 



DELEGACIÓN DE VETERANOS 

Cifuentes, Enero 26 de 1912. 

Sr. Convalidante Dr. Maniuel Recades. 

Habana. 

Distinguido compañero : Acuso recibo de su muy atenta carta 
fecha 22 del que cursa, y desde luego que acogí con gusto su pa- 
triótica labor encaminada á publicar un libro, que defina nues- 
tra actitud y aspiraciones. 

Quedo de usted atentamente, 

Ramón Riera, 

Presidente. 



216 

DELEGACIÓN DE VETERANOS 

La Grifa, Enero 26 de 1912. " 

vSV. Comandante Dr. Manuel Secades. 

Habana. 

Distinguido amigo y compañero : Acuso recibo de su muy 
atento escrito de fecha 22 del que cursa, y estoy esperando pronto 
tener el placer de leer esa patriótica obra — que ya consideramos 
— la prueba de nuestra justísima campaña. 

Quedo de usted aff mo. amigo y compañero, 

Ttie. Enriqwe Castellanos, 

Presidente. 



DELEGACIÓN DE VETERANOS 

Aguada de Pasajeros, Enero 27 de 1912. 
iSr. Dr. Mamad Secades. 

Habana. 

Distinguido compañero : Tengo el gusto de acusar recibo de 
su atenta comunicación de fecha 22 del que cursa ; tengo mucho 
gusto en manifestarle que esta Delegación acoje con gusto lo que 
en la misma le participa. 

Al mismo tiempo hago llegar á usted la felicitación de la 
misma por su campaña ante nuestro Consejo en la campaña que 
venimos librando, como también por la obra que se propone en 
su folleto. 

De usted con la mayor consideración, 

Manuel Cobas, 

Presidente. 



DELEGACIÓN DE VETERANOS 

Calabazar de Sagua, Enero 27 de 1912. 
Sr. Dr. Manuel Recades, Cowwmdmúe E. L. 

Habana. 

Distinguido compañero : Tengo el gusto de acusar recibo de 
su atento escrito fecha 25 del actual, y desde ahora le auguramos 
una buena acogida tratándose de una obra de usted, porque siem- 



217 

pre ha sabido, con elevado criterio y gran patriotismo, cooperar 
con su valioso concurso á la grandiosa obra que hemos em- 
prendido. 

De usted affmo. compañero. 

Francisco A. Nerson, 

Secretario, 



DELEGACIÓN DE VETERANOS 

Matanzas. Enero 28 de 1912. 
Sr. Comandante Dr. Manuel Se-cades. 

Habana. 

Estimado compañero : De orden del señor Presidente de esta 
Delegación, doy cumplimiento á su atento escrito de fecha 22 de 
los corrientes, pues enterado del trabajo que usted acaba de reali- 
zar y conociendo los méritos que tendrá el libro para nosotros, 
después de felicitarlo por su buena idea, le suplico, me diga en 
las condiciones en que hemos quedado, para ilustrar á nuestros 
compañeros de lo antes manifestado, por no estar ninguno de 
nosotros conforme con lo que se ha hecho. 

Quedando de usted afectísimo y seguro servidor, 
Por orden del señor Presidente, 

Eduardo Morales San Martín, 
Secretario. 



HABLANDO DE CUBA 

"Creíais la religión perdida porque estaba mudando de forma sobre 
"vuestras cabezas. Levantaos, porque sois vosotros los sacerdotes. La 
' ' libertad es la religión definitiva. Y la poesía de la libertad el culto 
"nuevo. Ella aquieta y hermosea lo presente, deduce é ilumina lo futuTo 
"y explica el propósito inefable y seductora bondad del Universo. — José 
"Martí." — (Juicio crítico sobre Walt Wihitman). 

— ¡ Mi querido amigo Ramos ! 

— ¿ Qué es de su vida ? 

— Aquí me tiene usted, como siempre. ¿Y los suyos? 

— 'Hombre, hombre! Y ¿qué me cuenta usted? ¿Cuándo 
es ese estreno ? Se habrá usted convencido que es muy difícil . . . 
Aguarde ! Y ahora que le encuentro : usted que es corresponsal 
de un diario habanero y debe estar mejor enterado que yo ¿qué 
pasa en Cuba con los veteranos, y los guerrilleros, y el gobier- 



218 

no, y los españoles ... ¡y todo ese lío que nos llega hasta aquí 
confusamente ! Yo leo algunos periódicos de allá, ¡ son tantos 
á opinar!... Francamente... N 

— ¿Y le parece ya demasiado lo opinado sobre el particu- 
lar, y me pide usted mi opinión ? . . . 

— Hombre, le diré, lo que quisiera es como un auxilio para 
formarme la mía. Al cabo nuestro afán de conocimiento. . . 

— Pues mi opinión es un poco compleja, mi querido Cretí- 
nez, y por ende un tanto extensa. Entre nosotros el que quiera 
ser escuchado necesita ser breve, muy breve. . . A menos que 
hable de "base-ball," ó de los "chivos" del G-obierno á aquellos 
á quienes no se les ha dejado meter el "serrucho". . . 

— Pero su opinión franca, total, sincera ... ¿Es usted ' ' ve- 
teranista ó anti-veteranista " 1 

— Francamente, querido Cretínez, así, á "outranee" no 
puedo defender ni atacar nada en la vida. ¡Ni la vida misma! 

— Usted, entonces . . . 

— "Guabineo," sí señor. Así llamamos nosotros con fre- 
cuencia al pensar con altura de criterio y desinterés de juicio. 
En ésto de los Veteranos percibo un tufillo á empleomanía, á 
pretexto de ambiciones vulgares que me desconcierta. Hay fi- 
guras simpáticas: Loynaz, Secades. . . 

— 'Pero . . . 

— ¡Pero en el movimiento hay una petición de principio que 
me encanta, querido amigo. Precisamente en un artículo mío 
que nadie leería probablemente, apuntaba yo, hace cinco me- 
ses (puede escribir al señor director de "El Fígaro" en deman- 
da de testificación de mi dicho) apuntaba, le digo, la necesidad 
de un sacudimiento "idealista" en Cuba. Veía el adormeci- 
miento de mi pueblo en un utilitarismo de la "concordia," te- 
mía que al inclinarse á beber en el Leteo el olvido de sus anti- 
guos odios, hubiese bebido demasiado y perdido al mismo tiem- 
po que el de sus odios, el recuerdo de sus amores. Nuestros 
problemas morales pertenecen á la crisis universal del pensa- 
miento, que preocupa á nuestros filósofos contemporáneos de 
todas las naciones y de todos los matices: Burean y Seailles, 
Trivero, Leclérc, Fouillée, Rodó, James y Varona. . . Pero nues- 
tro problema político de subsistencia nacional es puramente eco- 
nómico. De que el nativo disimule victoriosamente con el escu- 
do de sus derechos ideales á la Patria cubana, su desposesión del 
suelo patrio, con el alarde de sus energías intelectuales é idea- 
les, su impotencia comercial, industrial y fiduciaria en el de- 
cantado acervo de las energías económicas cubanas, depende 
la conservación de nuestra República en el concierto de las 
naciones libres. Y, desdichadamente, como rancho único que 
ha podido servirse el nativo frente al festín del extranjero, co- 
mo alimento suyo para servir el banquete del capital extranje- 



219 

ro, con alguna dignidad — bien que haya metido los dedos al- 
guna vez, furtivamente, en el manjar prohibido — el cubano 
hijo de la Revolución, no ha tenido otro medio de vida que el 
Presupuesto anual de la República, ora haya sido llegando á él 
por elección, ó por nombramiento. Y aquel economismo absor- 
bente, éste ambiente de hedonismo burocrático ha ido debilitan- 
do en las conciencias toda consideración de un derecho ideal pa- 
ra obtener la credencial anhelada. No ya la aptitud, la inte- 
ligencia; ni la somera ciudadanía cubana fué necesaria para 
atrapar un destino. Hombres hubo, significados enemigos de 
nuestros ideales nacionales, que repartieron destinos entre cu- 
banos de Salamanca y de Cangas de Onís á expensas de su in- 
fluencia, inmediatamente periodística, pero económica efectiva- 
mente. . . 

— Usted se refiere á. . . 

— Los conoce todo el mundo. Y como consagración de la 
traición á la pureza del Ideal, ha surgido siempre entre nos- 
otros un extraño sentimiento de caridad, de hospitalidad suici- 
da. Hemos introducido á Jean Valjean en nuestra casa, y él, 
con toda su bondad esencial, pero cumpliendo las fatales leyes 
de causalidad social, nos ha robado los sagrados atributos de 
nuestro culto en el altar de la Patria. Nuestra fraternidad, 
nuestra hospitalidad no debía llevarnos al extremo de entregar 
al forastero, con las llaves de la despensa, las del arca santa en 
que guardamos las reliquias de nuestra libertad, los viejos idea- 
Jes y la sangre de nuestros héroes. 

— Recuerde que Martí dijo . . . 

— El movimiento de los Veteranos, tal vez exacerbado por 
su laboriosa incubación, quizás alimentado por reprobable com- 
bustible de pasiones y concupiscencias, prendió en el fuego que 
originó todos los grandes incendios purificadores : el Ideal ! Y 
los cubanos, demasiado preocupados en la consecución de la 
credencial, con la lucha por el acta ó por el puesto como único 
acicate; frente al voto de nuestro pobre pueblo, — generación 
aún marcada con el hierro de la esclavitud: la ignorancia, — y 
pendientes de su voz como gladiadores vencidos de la gracia de 
un César adulado y estúpido, hemos ido olvidando la importan- 
cia extraordinaria que tienen para nosotros los valores ideales 
de la Patria, hemos casi olvidado que nuestras arcas están va- 
cías, que nuestro suelo no es nuestro y que sólo á fuerza de 
amontonar sobre el exhausto platillo las reliquias de nuestros 
sacrificios, la historia de nuestros mártires, el glorioso prestigio 
de nuestros pensadores, los quilates de genio de nuestros artis- 
tas, y sobre todo ello los férvidos esfuerzos votivos de nuestra 
juventud contemporánea, podremos mantener el equilibrio de 
nuestra nacionalidad y conservar así ante los Estados Unidos 
y ante el orbe civilizado nuestro derecho al "self government." 



220 

— 'Pero los veteranos han dicho que Montero. . . 

— A eso voy. ¡Si el movimiento de los veteranos es un sin- 
cero nacionalismo integral, la exclusión de los ex-autonomistas 
es un crimen de lesa patria, Con el héroe guerrero sólo, ningún 
pueblo se emancipa. Antes de que nuestros gloriosos veteranos 
arrancasen á nuestro pueblo sus cadenas, ya la voz de sus pri- 
meros pensadores y de sus poetas, habíale despertado de su le- 
targo, presentándole como digno de ser libre ante la conciencia 
del orbe civilizado ; antes que el tajante machete de un Maceo 
cortase el nudo gordiano de los intereses coloniales de España, 
la palabra maravillosa, el talento de un Montoro, había grabado 
en pleno Congreso español, en la conciencia de los intelectuales 
españoles, uno de los primeros capítulos de nuestra emancipa- 
ción. Actualmente, ' ' verbi-gratia, " en cada rifeño que se hace 
matar matando, ante la mortífera línea de fuego española, late 
el alma de un héroe; en cada "jarea" que enmosaica el suelo 
africano con los guiñapos sangrientos de sus hombres descuarti- 
zados, ofrendan sus vidas un puñado de mártires. Y fuera de 
cierta compensación sentimental que afectan algunos idealistas 
ingenuos, á nadie se le ocurriría pedir la independencia para 
esos infelices bárbaros, para ellos que la han disfrutado y no 
han sabido conservarla, que la han usurpado únicamente para 
destrozarse unos y otros con el mismo infecundo heroísmo que 
ahora estrellan impotentes y exacerbados contra el plomo del 
ejército invasor. 

—En resumen, usted piensa. . . 

— En la acción de los veteranos renace, hoy tímidamente y 
como avergonzada de su consorcio con indignas compañeras, la 
conciencia republicana cubana. Es necesario destacarla é ins- 
pirarle confianza, robustecerla y animarla. Haber enarbolado 
su lábaro de redención para borrar unos nombres del Presu- 
puesto y escribir otros únicamente, sería sencillamente inicuo, 
sería desconcertar á los más confiados en el porvenir de la Pa- 
tria con el espectáculo de la mas infamante vileza. La verda- 
dera obra está en la reanudación de la labor espiritual de la 
Revolución ; en amparar y defender contra el utilitarismo gro- 
sero de los que viven en Cuba y van á Cuba por "hacer dine- 
ro" sin más ideal que un epicureismo sensualista y mezquino, los 
intereses ideales de los que en ella trabajan por su mejoramien- 
to particular con las armas que presta la Patria á sus mejores 
hijos : el cultivo de la propia inteligencia y su aplicación al 
trabajo honrado y noble. Su tendencia ha de ser puramente 
intelectualista si ha de ser salvadora. Por la ignorancia de la 
generación muriente, por el bárbaro mercantilismo del capital 
público, casi todo él extranjero, por las influencias étnicas y 
climatológicas que sufre nuestro pueblo perpetuamente, todo 
entre nosotros tiende á ese hedonismo sensualista que inferiori- f 



221 

za al hombre para la lucha por la vida. El grupo, el partido 
que aspire á salvar á Cuba tiene que propender á contrarres- 
tar ese materialismo ambiente con el aprovechamiento de todo 
esfuerzo intelectual utilizable, tiene que halagar á la Idea, fe- 
cundizarla con la labor le sus hijos aptos, y sembrarla cons- 
tantemente en las conciencias nuevas con prodigalidad incan- 
sable. El movimiento ha nacido del Ideal y ha triunfado. La 
oportunidad es preciosa . . . 

— ¿Un nuevo partido? 

— ¿Por qué no? Un partido nacionalista integral, dirigido 
prácticamente por aquellos que ante las bienandanzas de la re- 
pública "con todos y para todos," no se han reído todavía de 
su propio sacrificio al acudir á la guerra, y espiritualmente sus- 
tentado por la nueva generación, como insustituible garantía 
de buena fe y práctico patriotismo . . . Dígame, querido amigo 
Cretínez ¿sería ésto tan irrealizable...? 



José Antonio Ramas. 



(Letras, Enero 28 de 1912). 



EL ESPÍRITU DE JUSTICIA 

. Un rey justo, que estaba en trance de morir sin herederos, 
decidió legar su reino al más justo de sus subditos. Con cuyo 
fin hizo llamar á todos los hombres del reino para esaminar- 
los, sabiendo que las mujeres son incompatibles con la justicia. 

Pero es éste un bien tan difícil de encontrar sobre la tie- 
rra, que los días y los subditos pasaban sin que el rey hallase 
el heredero de su reino. Persistía, no obstante, en ello ; pues, 
¿cuál bien semejante al de un justo mandatario, podía aquel 
monarca legar á los hombres? 

Al íin, de la ardua selección quedaron tres candidatos ape- 
nas. Dos que habían hablado bien, y uno que no había habla- 
do. Porque el rey respetaba el silencio, que como una mina 
preciosa suele encerrar el oro de la cordura. Y la cordura, de- 
cía el rey, es una forma de justicia. 

¡ Cuántos habían hablado del asunto con el rey ! 

'Todos decían ser justos, pero no eran sino vanidosos que 
se admiraban. Pretendían que la justicia consistiera en un aco- 
modo del mundo á sus conceptos. 

Por último, vino el primero de los tres que restaban, y so- 
licitado para que hiciera un resumen de sus ideas, dijo : 

— Señor, he sido juez. Apliqué la ley con inflexibilidad 
y sin pasiones. Creyendo que encerraba Ja sabiduría de vues- 
tra majestad y de su pueblo, constituíme en instrumento su- 
,yo. No he faltado una sola vez á la ley. Mi concepto de la 



justicia es la aplicación estricta de la ley, sin una debilidad,. 
sin una pasión. 

El rey dijo: 

— Es claro tu concepto de la justicia. 

Y habló el segundo de los hombres restantes: 

— Señor, he sido pobre y rico. En todo tiempo hice 1 
bien á los amigos como á los adversarios. A los que labraron 
mi fortuna como á los que consumaron mi ruina. Domé mis im- 
pulsos de venganza en bien de todos. iPara mí la justicia con- 
siste en hacer el bien á aquellos cuyo mal nos complacería. Jus- 
to es aquel que domina su egoísmo. 

Y el rey sentenció: 

— Has procedido conforme á tu concepto de justicia. 

El tercer hombre, el silencioso, dijo: 

— Señor, yo no tengo conceptos. Pero he aquí lo que me 
sucedió una vez. Yendo camino del hospital, llegué á una po- 
blación donde tenía un conocido. Estaba fatigado, hambrien- 
to. Pedíle albergue y me lo negó. Cuando arribé al hospital, 
encontré otro conocido que salía ya, dado de alta. Llevaba co- 
mo bagaje dos mudas de ropa y le dije : 

— Tú que estás sano ya, hallarás trabajo. Yo estoy enfer- 
mo y no tengo sino estos harapos. Haz el favor de darme uno 
de tus trajes. Y él convino en ello. Años después, aquellos 
dos hombres fueron condenados por un consejo de guerra, al 
ostracismo. Yo mandaba en jefe, y podía acordarles el indulto 
que ambos me pidieron por conducto de sus familias y de mis 
amigos. Dejé cumplirse la sentencia del que me negó albergue 
y agracié al otro. Esto es todo. 

Entonces el rey tendió su mano al narrador. Un rayo de 
alegría hermoseó sus barbas ancianas. Y volviéndose hacia los 
ministros congregados, dictaminó: 

— He aquí el hombre justo. 

Leopoldo Lugones. 
(El Fígaro, Enero 28 de 1912). 



DELEGACIÓN DE VETERANOS 

Vinales, Enero 29 de 1912. 
Sr. Mamuél Setaées. 

Habana. 

Muy señor nuestro: Recibido en esta Delegación su atento 
escrito de fecha 22 del que cursa, hemos visto con placer que se 
trata de una obra que es conveniente para el fin que se persigue 
por los Veteranos de la Independencia Patria. 



223 

Cuente con el afecto de todos los compañeros pertenecientes 
á esta Delegación, y es s. s., 

Por orden del Presidente Coronel Valdés 

El Secretario, Capitán José Moreno. 



DELEGACIÓN DE VETERANOS 

Minas de Carnagüey, Enero 29 de 1912. 
8r. Comamclante Dr. Manuel Sewdes. 

Habana. 

Señor: Por orden del señor Presidente tengo el gusto de acu- 
sar recibo de su atento escrito de fecha 22 del corriente, y e 
manifestamos que no hemos recibido los periódicos que usted dice 
nos enviara, y que tendríamos sumo gusto en ver sus ideas, siem- 
pre grandes y patriotas, respecto a la campaña Veterana. 

Queda de usted con la mayor consideración y atento s. s. 

Ramón Moreno, 

Secretario. 



DELEGACIÓN DE VETERANOS 

Campechuela, Enero 30 de 1912. 
Sr. Dr. Manuel Secades. 

Habana. 

Distinguido y estimado compañero : En mi poder su muy 
atenta comunicación de fecha 22 de los corrientes que acabo de 
recibir, de la que debidamente me impuse. 

Me es grato consignarle que ha tenido muy buena acogida su 
pensamiento de confeccionar un libro, donde tratará de nuestra 
causa y origen de la campaña Veteranista y al objeto, de su my 
apreciada comunicación, se la he dado á conocer á mis com- 
pañeros. — Mucho éxito le deseamos y me suscribo de usted muy 
atentamente, 

Pedro Cab riwrdge , 

Presidente. 



HABLA EL DOCTOR SECADES 



Con el fin de conocer los motivos en que funda la renuncia 
de su cargo de Secretario de la Directiva del Consejo Nacional 
de Veteranos, nos entrevistamos con el doctor Secades, quien 



224 

nos recibió con su proverbial delicadeza, y al explicarle el ob- 
jeto de nuestra visita, nos hizo las siguientes manifestaciones: 

X. — % Se retira usted disgustado . . . ? 

Secadas. — Antes que nada interésame hacer constar el pro- 
fundo afecto que profeso á todos mis distinguidos compañeros 
que forman la Directiva del Consejo Nacional de Veteranos, 
afecto que si no lo profesara, determinaría una ingratitud de 
mi parte, puesto que siempre y aun en los períodos más enco- 
nados de la campaña, he recibido de esos honorables compañe- 
ros de la guerra, pruebas de cariño y de alta é inmerecida con- 
sideración. Mi renuncia es sólo del cargo de Secretario, y no de la 
representación que ostento de las Delegaciones del interior, 
pues no sería justo que yo abandonase á esos importantes nú- 
cleos de veteranos que, hasta ahora, han depositado en mí su 
confianza y han venido prestando su apoyo al criterio que des- 
de los primeros momentos sustenté, respecto á la ley y nuevas 
orientaciones para el porvenir. 

X. — ¿La renuncia de un cargo no implica la separación 
de la colectividad que lo dá ? 

S. — Es preciso tener en cuenta que la Directiva del Con- 
sejo tiene una esfera de acción limitada, en tanto que el Con- 
sejo Nacional está integrado por aquélla y además por los re- 
presentantes de todas las Delegaciones establecidas actualmen- 
te en la República. 

X. — ¿Cuál ha sido la causa principal. . . ? 

S.— J La causa principal de ella es la diferencia fundamen- 
tal de criterio que ha dado origen á mi separación del Conse- 
jo Nacional. Fui contrario desde un principio, á la suspen- 
sión ó derogación de las leyes que garantizaban la inmovili- 
dad de los empleados, por entender que, con esa resolución, só- 
lo se lograba perseguir á los empleados que precisamente por 
determinaciones de esas leyes no podían hacer política, y ade- 
más, porque esos empleados habían venido á ocupar sus desti- 
nos con la garantía de una ley establecida y á cuyo amparo 
habían adquirido indiscutibles derechos. Por otra parte, esa 
suspensión ó derogación de las leyes mencionadas, contradecía 
nuestro Programa-Manifiesto, en que hicimos saber que nues- 
tros propósitos honrados consistían en impedir que fueran ''je- 
fes ó directores" de la República, los que la habían combatido 
antes de que ella naciera ; y en este concepto, nada más iló- 
gico que limitar nuestra acción contra los empleados, "los di- 
rigidos," y no contra los expresados directores de la Nación. 
Es decir que, nuestros propósitos tendían á impedir que ocu- 
paran puestos altos de alta representación é influencia, aque- 
llos elementos que no ofrecían garantías suficientes para la 
estabilidad y conservación de la República; pero nunca pude 
entender — y si así ha sucedido, confieso que me hablaron otro 



225 

lenguaje — que debíamos de empequeñecer esos propósitos, con- 
cretándolos á aquellos elementos que jamás podrían tener in- 
tervención en la pérdida ó conservación de la República. Un 
Secretario de Despacho, por ejemplo, que es el que traza las 
orientaciones políticas en su departamento, puede tener á sus 
órdenes, como empleados, como subalternos, á un gran número 
de enemigos de la independencia, y, sin embargo, estos em- 
pleados nada podrán hacer contra aquélla, contrariando la vo- 
luntad del Secretario, desde el momento en que éste, fundán- 
dose en preceptos legales, puede ordenar la formación inmedia- 
ta de expedientes y con arreglo á esas mismas leyes, declarar- 
los cesantes. En cambio, con un Secretario que fuese enemigo de 
la independencia, su Departamento constituiría un peligro para 
la República, aun cuando desde el cargo de sub-secretario hasta 
los simples ordenanzas fueran patriotas probados é incorrupti- 
bles, puesto que esos no harían otra cosa que recibir instrucciones 
del superior. 

Desnaturalizado el Programa de los Veteranos al suspen- 
derse estas leyes, presenté, en los primeros días del mes de Di- 
ciembre, mi renuncia del cargo que ocupaba en la Directiva del 
Consejo Nacional, por los motivos ya expresados; pero, los 
respetables miembros de aquella, tuvieron la cortesía de no 
querer aceptarla, asegurándoseme que ellos mantendrían uná- 
nimente esos mismos propósitos, y que sí, por el momento, pa- 
recían tomar otros derroteros, prontamente los encauzarían con 
arreglo á nuestro programa. Yo creí en la firmeza de ese cri- 
terio desde el momento en que fué desechado por el Consejo 
todo acuerdo que se relacionara con aplaudir la Ley de sus- 
pensión votada por el Congreso, así como también no interve- 
nir para nada en el Reglamento de la Comisión Revisora, de- 
jándose al Ejecutivo toda la responsabilidad en la creación y 
reglamentación de la misma. 

X.— ¿Cuál es su opinión sobre la Comisión y. . . ? 

S. — Siempre observé que los acuerdos del Consejo 'Na- 
cional se ajustaban á la legislación vigente, sin emplear violen- 
cias de ningún género, que fueron por mí combatidas constan- 
temente. En esas condiciones, creí que los errores anterior- 
mente cometidos podrían ser fácilmente rectificados. 

Pero los últimos acontecimientos me hicieron comprender 
que lejos de esa rectificación, se reincidía en los mencionados 
errores, ya que las bases aprobadas por nuestros valientes ge- 
nerales y ratificadas por nuestro Consejo Nacional, con sólo 
un voto en contra, no venían á ser otra cosa que una plena 
ratificación del acto realizado cuando se votó la Lev de suspen- 
sión, y un aplauso más ó menos directo á la existencia de esa ile- 
gal Comisión Revisora. No quiero emitir juicio extenso so- 
bre esta Comisión, porque ya la opinión pública se lo ha 



226 

formado, si bien no está de más que se haga notar un hecho 
sumamente curioso. Es el siguiente: La Comisión Reyisora 
hacía publicar diariamente en la prensa sus trabajos, que 'Con- 
sistían en despachar, pongamos por caso, los expedientes de un 
vigilante, un cartero, un escribiente, un ordenanza, etc., etc., y 
con esas minucias se mantenía una gran agitación en el país, 
para decretar en definitiva, la cesantía de empleados de ínfi- 
ma importancia, en tanto que un ex-Secretario del Gabinete 
del actual Presidente, al tomar posesión de su cargo, decretó 
en un día la cesantía de más de mil empleados, y se me ase- 
gura que el actual Alcalde de la Habana, en análogo espacio 
de tiempo, lanzó de las oficinas del Ayuntamiento un número 
no menor de 400. Y para que el mencionado ex-Secretario y 
el Alcalde de la Habana tomasen esas resoluciones, no fué ne- 
cesario publicar ningún importante manifiesto, celebrar gran- 
des . concentraciones de fuerzas, excursiones á Oriente y mee- 
tings; actos patrióticos que indudablemente deberían de estar 
reservados para más altos fines y empresas más trascendentales. 
Yo creo, pues, sinceramente, que con esa desviación que 
se ha dado á una campaña pura y elevada como lo fué en su 
inicio la de los veteranos, se ha lanzado, aunque sin darse cuen- 
ta, una sentencia de muerte contra los Centros de Veteranos, 
por habérseles restado, sin duda alguna, fuerzas y prestigios 
en la opinión pública, confirmándose la malévola sospecha de 
que se buscaban, por los directores, destinos y no orientacio- 
nes desinteresadas y patrióticas; y como quiera que estas con- 
diciones repugnaban á mi conciencia, estimé un deber inelu- 
dible separarme de ese camino que considero equivocado y 
erróneo. Ahora bien; si de aquí á un semestre ó un año se 
renuevan los directores del Consejo Nacional que, á mi enten- 
der, han fracasado ante la opinión pública, ó ellos contienen 
su conducta dentro del manifiesto que sirvió de programa á 
esa hermosa campaña, entonces yo no tendría inconveniente 
alguno en volver á prestar mi concurso modesto, pero leal y 
sincero, que se relaciona con el bien de la Patria, y las aspi- 
raciones legítimas (asustándome á la Constitución y las leyes) 
de nuestros inolvidables compañeros de la guerra. 
(La Lucha, Enero ,de 1912). 



DE PIE 



"Los pueblos dignos solo asumen una actitud ante el mun- 
do: estar de pié." 

Eso hemos escrito hace breves días; y eso hace Cuba. 

De toda la República nos han llegado adhesiones entusias- 
tas por nuestra campaña de dignificación, inspirada en ui-. cri- 



227 

teiio nacionalista sereno y razonador; la prensa independien- 
te, la prensa que disfruta de la libertad de pensar porque no 
la coartan compromisos de partido ni conveniencias sospecho- 
sas, se ha puesto denodada á nuestro lado, con virilidad y en- 
tereza, y hoy nos llega una voz autorizada, la palabra enérgi- 
ca y sincera de un jefe libertador, prestigioso y digno, no con- 
taminado con las transacciones bajunas de la política al uso, 
que sintetiza en una frase viril, nuestro programa : 

"Es preferible, dice ese íntegro ciudadano, morir digno, 
á vivir en el oprobio." 

Ese hermoso documento, que traemos á este lugar, como 
un arranque de puro patriotismo y un eco fidelísimo uel sen- 
timiento cubano, dice así : 

"Delegación de Veteranos. — Guantánamo. 

Sr. Mmwiiel Seomchs, Comandante E. L. y Delegado de la Insti- 
tución de Veteranos. 

"Muy distinguido compañero: 

"A nadie se oculta ya, que el ascendiente que han tenido 
las bajas pasiones confabulándose, dirigen su acción en contra 
de ios sufridos hombres de la Libertad. "La nota cruzada por 
el Gobierno Americano, ¿á qué obedece? Fines bastardos, pro- 
testas en la sombra, maquiavelismo que no llega á nosotros, 
se mueven, en estos instantes, hasta contra las libertades pa- 
trias. No sabemos que sería mejor: si sufrir pacientemente ó 
poner la protesta á la altura del agravio. Es preferible morir 
digno, que vivir en el oprobio. 

"¡No soy ni he sido nunca de los exagerados. Pero si es 
cierto que se nos manda callar las desvergüenzas por patrio- 
tismo, temo que no seamos obedecidos. Soy el primero en rebe- 
larme contra la injusticia y no se á qué grado aquilatar la 
paciencia de los que, un día y otro, protestan y sostienen, con 
virilidad y con energía, que la 'República se administra mal; 
que los Libertadores son preteridos, que las ventajas las apro- 
vechan los enemigos de las libertades. En fin, tal cúmulo de 
desvergüenzas deben ponerse al descubierto. 

"¿Cuál será nuestra situación al pasar por el sonrojo de 
que nos hagan diseminar las Delegaciones de Veteranos? 

"Es la condición del Paria. No tenemos ni siquiera el 
derecho que tienen los Partidos Políticos. .Somos esclavos 
dentro de la realidad de una Patria que manejan á su antojo 
los malos cubanos. 

"¿Y será delicado y conveniente, aceptar una situación 
denigrante.? 'Grave es la situación. Si en la Habana la ensal- 
zan por cobardía con banquetes, en Oriente, el Libertador pien- 



228 

sa y medita, sobre cual <es el camino que debe seguir. No pue- 
do escribir. No tengo imaginación siquiera para decir lo que siento 
en las presentes circunstancias. 

"'Creo que usted se hará cargo de la situación difícil 
que debe inspirar serios temores si es cierto que los Veteranos 
tenemos que quedar en una situación desairada y comprometi- 
da obligados á soportar el yugo de los malos cubanos. 

"Díganos algo, usted que debe estar enterado por estar 
en el teatro de los acontecimientos. 

Soy como siempre atento amigo. — (f ) Pedro Díaz, Coronel 
Presidente de la Delegación." 

Por todo comentario á palabras tan serenas á razonamien- 
tos tan sólidos, nosotros formulamos esta interrogación : 

Los Centros de Veteranos, constituidos para velar por los 
fueros patrióticos, por la dignidad de Cuba y su libertad é in- 
dependencia ¿pueden disolverse en momentos en que esos fueros 
se pretenden desconocer, en que esa dignidad se intenta lesionar 
y contra la independencia y la libertad se labora arteramente? 

¡ Nunca ! 

Ante la impotencia real de los partidos, ante la falta de 
fe de los gobernantes que desautorizan á las Instituciones polí- 
ticas organizadas, los Centros de Veteranos son más y más ne- 
cesarios; pero, entiéndase bien, para velar por Cuba, para enal- 
tecerla, y realzarla, para que nadie la ofenda impunemente, 
ni su independencia peligre. 

¡Y junto á los Veteranos que enarbolen tal bandera, desin- 
teresada y generosa, estarán todos los cubanos de buena volun- 
tad, todos los patriotas sinceros, todos los hijos de esta tierra 
que alienten el ideal grande y legítimo, de verla perdurable- 
mente independiente y libre ! 
(La Prensa, Enero de 1912). 



POSTALES HABANERAS 

Invariablemente sucede siempre lo mismo : detrás de la tem- 
pestad viene la calma. 

A la agitación peligrosa que hubiera - dado seguramente al 
traste con nuestra tranquilidad pública, ha sucedido el sosiego y 
la paz de todos los espíritus. 

Bastó que el gobierno de los Estados Unidos nos diera un 
aviso oportuno y prudente, para que el patriotismo cubano sur- 
giera de todos los ámbitos, y conservadores, y liberales,' vetera- 
nos y paisanos, dando al olvido sus rencillas y prevenciones, pu- 
sieran por encima el amor á Cuba y á la República, que debe ser 
santa para todos, para los que se sacrificaron por ella, derraman- 



229 

-do su sangre, y para los que habiéndola combatido por un error, 
hoy no tienen más patria que aquella de cuya independencia fue- 
ron enemigos, y á la cual tienen hoy que defender. 

El espectáculo que al cabo ha dado la república de Cuba 
es consolador, y él nos habrá reintegrado un tanto del descrédi- 
to en que habíamos caído en el extranjero durante estos últi- 
mos meses. 

En nuestras Postales anteriores decíamos que ahora lo que 
cabe es que todos por igual, partidos, prensa y Gobierno, rectifi- 
quemos nuestra línea de conducta y procuremos dar á todos 
nuestros actos la normalidad debida, para que dentro de ese or- 
den pueda desarrollarse pacíficamente nuestra vida política y 
•económica. 



Hablando con un inteligente y observador amigo, á propósito 
de los sucesos de actualidad nos decía: 

— No se ha fijado usted amigo que en Cuba, generalmente, 
los sabios de cartel son los que más se equivocan? 

— ¿Y por qué dice usted eso? 

Pues ahí voy. ¿No recuerda usted cuando se reunió el par- 
tido conservador y acordó, á propuesta del señor Freyre de An- 
drade, la derogación de la ley del Servicio Civil como manera 
única de solucionar el conflicto? ¿No recuerda usted que los 
conservadores se ufanaron de haber encontrado la piedra filo- 
-sofal con esa medida? 

— I No recuerda usted también que el general Freyre de An- 
■drade, pidió no solo la suspensión de la ley sino la completa de- 
saparición de la misma? 

— Bien ¿y qué? 

— Pues nada, que el motivo principal de la nota americana 
se ha debido á eso, á la suspensión de la ley del Servicio Civil, 
que ellos hicieron como una garantía de orden para la repúbli- 
ca, y cuya derogación había de producir el más tremendo desas- 
tre. Y tanto es así, que la base sobre la cual han girado todos 
los acuerdos adoptados, ha sido sobre la ley del Servicio Civil, 
que empezará á regir otra vez en el mes próximo. Por donde 
verá usted amigo que á pesar de cuanto dicen algunos equivoca- 
dos, la vuelta de los conservadores al poder sería muy peligrosa ; 
porque esos sabios son los mismos que en 1905 pusieron la Repú- 
blica al borde del abismo y ahora, sin estar en el poder, fueron 
los causantes de la nota americana con su impremeditado acuer- 
do, que tenía un fin político muy conocido, facilitar al gobierna 
conservador, si obtenía el triunfo en las próximas elecciones, pa- 
ra echar de los destinos públicos á todos los liberales como ya 
hicieron en la época inolvidable del moderantismo y del célebre 
y funesto Gabinete de Combate. 



230 

— Es usted atroz, nos replicó el amigo. 

— Nada de atroz, nos replicó el amigo. 

— Nada de atroz; es la verdad monda y lironda. Estos son? 
Ihechos que nadie podrá negar. Lo que hay es que aquí no que- 
remos fijarnos, é impresionables como buenos latinos no quere- 
mos ver más que lo que se nos presenta delante con grandes ca- 
racteres. En una palabra, que somos algo sencillos é inocentes,, 
y además un poco perezosos para analizar con la debida calma 
todos los acontecimientos. 

Por lo demás, la prueba de todo lo que digo está en lo que- 
brantado que ha salido de esta crisis el Partido Conservador, el 
cual no obstante los errores del gobierno, y la popularidad que 
dá siempre la oposición, no ha podido designar su candidato pre- 
sidencial, en la última junta celebrada, pretextando un argumen- 
to falso, cual era el de que la situación política no se había nor- 
malizado por consecuencia de la nota americana, cuando el Par- 
tido no tenía ningún antecedente para afirmar que aun estaba 
en pie el conflicto, cuya solución vio todo el mundo después de 
la reunión y acuerdo de los generales en Palacio. 

Tres Estrellas. 
(El Correo, Habana, Enero de 1912). 



LOS VETERANOS 



En la noche del miércoles último celebraron una reunión en 
el salón Luna Park los Veteranos de la Independencia residen- 
tes en Marianao, para tratar de la cuestión palpitante, iniciada 
■en el Centro de Veteranos de la capital. 

Se procedió á la elección del Consejo Directivo, que fué 
elegido por aclamación, designándose al coronel Charles Her- 
nández para Presidente, coronel Baldomero Acosta para Vice- 
presidente, al capitán Gabriel Villa da para Secretario y otros 
prestigiosos miembros del Consejo para los demás puestos de la 
Directiva. 

Se pronunciaron algunos discursos significándose en todos 
la identificación con el propósito de que no participen del Go- 
bierno y Administración de la República los que fueron sus ene- 
migos y la combatieron por todos los medios. 

Fué la nota saliente el discurso del General 'Collazo, rebo- 
sante de patriotismo, discreción y verdad. 

Dijo que tanto él como el General Gómez y prestigiosos 
miembros de la honrosa Asociación de Veteranos, estaban iden- 
tificados con el deseo de que no se confiaran cargos ni mando 
en la Administración pública á los guerrilleros ni á los que com- 
batieron la independencia y fueron sus enemigos encarnizados;. 



231 

pero que esta medida no podría adoptarse de una manera vio- 
lenta ni inmediata sin. peligro de las instituciones y sin producir 
alarma y perturbación en la evolución y riqueza del país: que 
«esa aspiración puede perseguirse y realizarse discretamente dic- 
tando leyes y disposiciones que la hagan armónica con el estado 
de derecho creado en el tiempo que lleva de establecida la Repú- 
blica: que los Veteranos por sus honrosos antecedents patrióti- 
cos y por la legítima representación que ostentan en el país, cons- 
tituyen la más firme garantía de paz, orden y tranquilidad de 
la patria, que es la base de la riqueza y la prosperidad. 

Que el general G-ómez, como veterano, desea que la Repú- 
blica 'libre, que ha costado tanta sangre y sacrificios, esté regida 
y administrada por buenos cubanos, y que á ese fin debe ten- 
derse por todos los medios legales ; pero es necesario prestar aca- 
tamiento á las leyes y garantizar el derecho de los ciudadanos, 
evolucionando ordenadamente en favor de los propósitos de los 
Veteranos, hasta lograrlos en toda su integridad. 

De esa solemne reunión integrada por valiosos elementos de 
la revolución libertadora, hemos sacado la convicción de que los. 
Veteranos y la inmensa mayoría de los cubanos de buena fe tie- 
nen el empeño de que la República cubana esté en manos de 
buenos cubanos ó de ciudadanos dignos que no tengan el estig- 
ma de traidores. 

En la reunión reinó el más entusiasta sentimiento patriótico 
y un orden completo, como era de esperarse de los valiosos ele- 
mentos que la integraron. 

Concurrieron más de doscientos veteranos, personas conoci- 
das y de verdadera significación, cuyos nombres no reseñamos 
■en esta ocasión por carecer de espacio para ello. 

Huelga decir que estamos absolutamente identificados con. 
las patrióticas aspiraciones de los Veteranos de la Independencia. 
(El Sol, Enero de 1912). 



DELEGACIÓN DE VETERANOS 

JSr. Manuel Secades. 



Cristo, Enero 31 de 1912. 



Habana. 

Muy distinguido caballero : Es en mi poder la comunicación 
de usted, dirigida á esta Delegación de Veteranos, y ha sido muy 
bien acogido su propósito de publicar un libro sobre nuestros 
fines y las causas y cosas que motivaron nuestra campaña. 

Compañero : como Presidente de esta Delegación, puedo de- 
cirle que cuente con ésta, y quedo de usted atentamente, 

Jucm Fustiei Valido, Presidente, 



232 

DELEGACIÓN DE VETERANOS 

Caño, Enero 31 de 1912:. 
Sr. Dr. Manuel Secaées. 

Habana. 

Distinguido señor y estimado compañero : Son en nuestra* 
poder sus dos cartas fechada una en 22 del pasado Enero y la 
otra el 6 del corriente y recibida en ésta el 10, en la cual interesa 
de esta Delegación la contestación de la primera, ó sea á la del 
día 22, y como no hemos podido imponernos de ella, se la remiti- 
mos adjunta á fin de que se nos envíe más clara y poder así darle 
--contestación más satisfactoria. 

Lamentamos de veras haber tenido que demorar la respuesta 
pero hemos esperado ver si á alguno se le hacía fácil el poder 
leerla, pero ha sido tiempo perdido. 

En tal virtud, rogamos á usted perdone nuestra molestia y 
me devuelva en carta más clara, entienda que en este lugar todos 
somos gentes puramente de campo. 

Aprovecho á la vez esta oportunidad para manifestar á us- 
ted el testimonio de admiración, cariños y respetos que por usted 
siente esta región de Oriente, sacando á los malos cubanos. 
De usted atentamente, 

Domingo Marinos, 

.Secretario. 



Habana, 31 de Enero de 1912. 
Sr. Coronel Pedro Díaz, 

¡Presidente de la Delegación de Guantánamo. 

Mi muy estimado y distinguido compañero : Su afectuosa é 
interesante carta, relativa á las anormalidades de la situación ac- 
tual, y á los conflictos posibles para el porvenir, con motivo 
de la inesperada solución dada á la campaña Veteranista, oblí- 
ganme á estudiar alguno de sus puntos esenciales, para responder 
cumplidamente á sus deseos, que revisten el sello del patriotismo 
y de la cordura, manifestándole, que la demora que usted obser- 
vará en la contestación, obedece, en primer término, á mi mal 
estado de salud; pero aunque esta circunstancia no existiera, 
habríala demorado de propósito hasta el momento en que esti- 
mara tranquilos los espíritus y definitivas las resoluciones, porque 
tengo por hábito no servir de motivo de entorpecimiento ni de 
elemento de discordia. 

Ante todo, permítame que le haga una observación : termina 
usted su carta pidiéndome que le diga algo, porque debo estar 
enterado, puesto que estoy en el teatro de los acontecimientos., 



233 

T aunque aquí hay muchos que siendo actores en el desarrolla 
de los sucesos, se encierran en un prudente silencio, aconsejado 
por el personal interés, yo me complazco en romper con esos 
moldes trazados por el egoísmo, para restablecer la verdad — 
que ha venido siendo violada, — tanto por imposiciones de mi 
conciencia, cuanto por consideración á usted, y por defensa de 
los intereses del país, que estimo comprometidos. 

Yo debo á esa Delegación de Guantánamo, gratitud inmensa, 
porque — de modo espontáneo — me ha concedido el honor de 
conferirme su representación, ante el Consejo Nacional de Vete- 
ranos; y más aún, porque — con espíritu levantado, y con rec- 
titud de juicio, — se dignó aceptar la moción por mí propuesta, 
como eficazmente resolutoria del llamado conflicto de los Vete- 
ranos, y se opuso — por medio de racional protesta — á la dero- 
gación de la Ley del Servicio Civil, solicitada por los elementos 
conservadores, lo mismo que á la suspensión de esa Ley, acordada 
por algunos elementos liberales, en la Cámara de Representantes. 

Lo mismo la derogación que la suspensión, eran, según vati- 
ciné, y se convencieron después, un atentado al derecho, una 
violación de la justicia, una infracción de la Ley. 

Esas circunstancias de detalle que ustedes conocen, me 
eximen de insistir en el estudio de esa materia ; pero queda en 
pié, una afirmación mía, fundamental y categórica: la suspen- 
sión imprudente de la Ley del Servicio Civil, no sólo no ha re- 
suelto los problemas del presente, sino que lleva, en germen, 
gravísimos conflictos para el porvenir. E'l tiempo se ha encar- 
gado de darme la razón. 

He de pasar por alto las perturbaciones del presente, que 
tienen su causa determinante en la falta de veracidad, en la 
ocultación de la verdad al pueblo, que — como supremo Juez, — 
tenía el derecho de conocerla, ora esas perturbaciones hayan sido 
producidas por el licenciado señor Barraqué, siempre contem- 
porizador y sólo restricto á última hora, cuando ya había per- 
dido fuerza moral y prestigios, y su caída era inevitable, ora 
provengan del conflicto creado con el Ejército, y del cual tienen 
ustedes exacto conocimiento ; y paso por alto esos que estimo — 
á pesar de su significativa importancia — detalles sin conse- 
cuencia, porque se impone al análisis una cuestión de suprema 
gravedad : la nota displomátiea, más ó menos oficiosa, dirigida al 
Ejecutivo de la República, por el Gabinete de Washington, nota 
que era una conminación y una encubierta amenaza, motivo 
por el cual — invocando deberes patrióticos no siempre bien 
interpretados — se convocó, en el Palacio Presidencial, á una 
•reunión de distintos elementos pertenecientes á los partidos polí- 
ticos, á las Cámaras y al Centro de Veteranos, al objeto de buscar 
en 'esa Asamblea un principio de armonía y de concordia que 
permitiera dar solución satisfactoria al peligro de muerte que nos 



234 

amenazaba con una nueva intervención — la tercera y ¡ acaso la úl- 
tima ! — que venía á mezclarse en nuestras discordias intestinas. 

En esos actos, lie tenido necesidad de intervenir dos veces: 
la primera, en la reunión de Palacio, acerca de la cual tendré 
que extenderme en algunas consideraciones ; la segunda, en el 
Consejo Nacional, en cuyo Centro voté en contra de las bases. 
acordadas en la reunión de Generales, porque — á mi juicio — 
esas bases, desnaturalizaban nuestro programa eminentemente 
patriótico y regenerador, se oponían á la realización de nuestras 
aspiraciones, y eran una contradicción palmaria de los concep- 
tos sustentados en el M>a<)iifiie>sto dado por nosotros al país, que 
era la condenación leal de nuestros propósitos. 

Como quiera que de este detalle, se hizo eco la prensa de 
todos los matices, no creo necesario entrar en explicaciones, pues 
basta saber — para formar juicio, ■ — ■ que yo fui contrario á esas- 
bases acordadas, por considerarlas insufle i entes y opuestas á la 
finalidad fundamental de nuestros propósitos, toda vez que era 
nuestra aspiración regenerar la vida pública de Cuba, llevando 
el saneamiento *y la desinfección á las esferas más altas y á Ios- 
Centros directores, y toda la labor verificada se reducía á sanear 
las más humildes esferas, reduciendo á la miseria á pobres mo- 
destísimos trabajadores, — no siendo tal el deseo de los Vetera- 
nos. — Pero no puedo contener en esas limitaciones, la conferen- 
cia en el Palacio Presidencial realizada, porque esa conferencia,, 
desvirtuada por una parte de la prensa, que ocultó, ó disfrazó 
muchos de sus aspectos, debe ser conocida. 

El Honorable Presidente de la República, General José Mi- 
guel Gómez, dijo á los congregados, en formas afectuosísimas, re- 
veladoras de un deseo de concordia y de pacificación, que desea- 
ba oir consejos, y no acusaciones recíprocas ; y correspondiendo 
á esa manifestación presidencial, expresó el ilustre General Eu- 
sebio Hernández, que todos, hombres y partidos, tenían parte 
de culpa, y que por lo mismo, todos estaban obligados á confesar 
y á rectificar sus errores. 

Contra estas manifestaciones cívicas de alguna estimación, 
levantóse un grupo de intransigentes, compuesto por los señores 
Enrique José Varona, .Fernando Freyre de Andrade, Gonzalo Pé- 
rez, Miguel Coyula, González Lanuza, Alfredo Zayau, Orestes Fe- 
rrara (quien tuvo una nota hermosa, á la cual habré de referirme 
más adelante) , que interpretando torcidamente la nota patriótica 
del General Hernández, la recogen como bandera, no para confe- 
sar errores y rectificar imprudencias, sino para lanzar cargos con- 
tra los Veteranos, obligando á los representantes del Consejo Na- 
cional, General Emilio Núñez, Coronel Gálvez, Coronel Menocal 
(que evidenció en discurso interesante, las contradicciones en que 
incurre, parece que por hábito de su vida pública, el Sr. González. 
Lanuza) y á mí, especialmente, en uso de legítima defensa, á com- 



235 

batir, reiteradamente, esas acusaciones temerarias, que semeja- 
ban la fábula de los pájaros tirando contra las escopetas, porque 
es verdaderamente notable, en el orden teratológico, que los 
partidos políticos, que con sus desaciertos, con sus codicias y con 
sus divisiones, han sido los autores de todos los desequilibrios 
reinantes, se atrevan boy á formular acusaciones contra los Vete- 
ranos, que han sido hasta ahora, y seguran siendo en lo sucesivo, 
los mantenedores de la ley, y los más activos defensores de la 
justicia. 

En esa reunión palatina, manifesté mi oposición á que se 
constituyera arbitrariamente un tribunal de justicia, análogo á 
los viejos tribunales de expurgación, y mucho menos, siendo 
ellos los verdaderos delincuentes, los acusadores, y nosotros los 
acusados. Ellos examinaban, desde un punto de vista parcial é 
interesado, los efectos de una moción, pero no descendían al 
examen de las causas determinantes de ese movimiento, por el 
temor natural de verse envueltos en su oleaje, toda vez que ellos 
habían sido los provocadores y nosotros los provocados ; y han 
sido los provocadores, principalmente, porque sin estudiar las 
causas determinantes del movimiento veteranista, que tenía un 
objetivo patriótico y honrado, adoptaron, como solución contem- 
porizadora, la suspensión de la Ley del Servicio Civil, que era 
ley de garantías, dándse el caso insólito en las esferas de la 
honorabilidad, que los mismos autores de esa derogación ó sus- 
pensión, la combatieron en privado por estimarla incompleta é 
inconstitucional, circunstancia que sorprende tanto más, cuanto 
que los que así procedían, con versatilidad inexplicable, son, en 
su mayor parte legisladores, y están, por lo mismo, autorizados 
para oponerse á toda resolución que contrarié los preceptos de la 
Ley fundamental, ó que lastime los intereses del país ; pero es lo 
cierto que al hacérseles por mí, en la mencionada reunión palati- 
na, observaciones sobre este particular, se me contestó que esa 
actitud obedecía al propósito de evitar accidentes ó perturbacio- 
nes de carácter revolucionario que pudieran dar pretexto para 
una nueva intervención ; pero los que así discurrían no tenían en 
cuenta que los movimientos revolucionarios, las alteraciones del 
orden en los pueblos cultos, salvo muy limitadas excepciones con- 
vulsivas, sólo se producen por los abusos del poder, por los vicios 
de la administración, tolerados, y por el predominio de las in- 
justicias consentidas, y nunca, ó sólo en casos muy extraordina- 
rios, por la aplicación extricta de la justicia. 

Las revoluciones, se dice, son el estallido poderoso de sufri- 
mientos y de agonías harto tiempo comprimidas ; y claro es que 
•si la ley se cumple, el derecho se ejercita y la aplicación de la 
justicia es una hermosa realidad en la vida práctica, no es posi- 
ble, salvo casos de degeneración, que surjan esas protestas colecti- 
vas á que torcidamente se hace referencia. 



■ 



23tí 

Y los Centros de Veteranos no han abrigado jamás propósi- 
tos convulsivos, y sólo aspiraron, en sus diversas manifestaciones,. 
á restablecer el equilibrio de las leyes, trastornado por las con- 
cupiscencias de los políticos, y á imponer el dominio de la justi- 
cia en las esferas de la administración. 

Todos esos esfuerzos patrióticos, de tendencias esencialmente 
moralizadoras, han resultado estériles, porque todos, hombres y 
partidos, sólo se ocuparon de estudiar el problema superficial- 
mente, sin tener en cuenta sus orígenes : apreciaron los efectos, 
sin ocuparse de buscar las causas que los determinaban, y es in- 
dudable que dada aja imperfección en el estudio, las resolucio- 
nes habían de ser incompletas. 

Todos se ocupaban, ante el peligro probable, que no inmi- 
nente, en buscar el remedio en el sacrificio de las nobles aspira- 
ciones de los Veteranos, que vienen siendo en Cuba, desde el cese 
de la soberanía española, el más poderoso, sino el único elemento 
moralizador; pero, como contraste, ha podido observarse, que ni 
los hombres directores de nuestra política, ni los partidos, han 
renunciado á sus codicias, á sus concupiscencias, ni á sus ambi- 
ciones: los que hicieron patria, no vacilaron en sacrificarse nue- 
vamente por la patria, y los que á la sombra de la patria viven y 
medran explotándola, no le dan ni honor, ni prestigios, ni siquie- 
ra elementos de vida. 

Y he ahí por qué yo afirmo que ha resultado estéril el sacri- 
ficio de los Veteranos. 

Empero, háse comprobado una vez más, y esto es una nueva 
lección experimental, que no hay mal que por bien no venga,. 
puesto que se ha puesto de relieve que en Cuba, en términos ge- 
nerales, no existen caracteres en la actualidad; falta heteroge- 
neidad en los principios, falta esa fuerza motriz de la energía 
ilustrada y justa que puede dominar el mundo. 

Y esto se demuestra en todos nuestros actos, en nuestra con- 
ducta toda, que por lo común, presenta dos fases igualmente 
inaceptables: ó una violencia extremada ó una postración que 
acusa debilidad extrema. Los términos medios propios para 
ejercitar, legítimamente, acciones de derecho, son desconocidos. 

Esto se comprobó cuando el doctor Orestes Ferrara y yo — - 
inspirados por sentimientos lógicos — propusimos en esa Jun- 
ta de Palacio, solicitar del Grohierno que se contestara la nota 
diplomática, amistosa ó conminatoria, de los Estados Unidos, pro- 
testando de las indicaciones en ella contenidas, porque ni Cuba 
estaba en estado anárquico, ni había llegado el caso de ejercitar 
el derecho reconocido por los pobres de espíritu, por el Artículo 
3.° de la ominosa Ley Platt, que hoy forma un apéndice cons- 
titucional. 

¿Qué determinaciones se adoptaron V — Ninguna. . .. 



237 

Y eran tanto más de adoptarse, cuanto que yo signifiqué en 
esos momentos, la necesidad de investigar la procedencia de los 
informes despectivos, sin duda de aquí enviados traidoramente, 
que dieron lugar á la nota humilladora. 

Es más — dá tristeza decirlo, pero es preciso que el pueblo 
lo conozca, que el pueblo lo sepa — en ese momento solemne, uno 
de los leaders reconocido de uno de los partidos militantes, uno 
de los que se titulan directores de la opinión pública, el doctor 
José González Lanuza, manifestó que esa nota diplomática, amis- 
tosa ó conminatoria, por mí protestada, lejos de tener carácter 
despectivo y significar una humillación, era de tal modo intere- 
sante, que nos obligaba á darle las gracias al Gobierno ele los 
Estados Unidos. 

¡ Ah ! El pueblo no debe ignorar esos detalles, y por eso los 
reproduzco en estas líneas. 

Ese latigazo cayó sobre nuestras frentes, sin protesta algu- 
na ; y la reunión de políticos y de Generales verificada en Palacio 
para dar solución al conflicto, lo recibió como bueno, sin que en 
su contra se haya levantado en el Consejo Nacional otra voz que 
la mía, sincera y honrada, pero ineficaz, porque predicaba en 
el vacío. 

Y en esos momentos de alarma producida por esa nota, vino 
como una especie de decaimiento en todos los espíritus, hasta el 
extremo de que la prensa diaria, que debe ser vocera de la opi- 
nión y representante del sentimiento nacional, enmudeció ante la 
amenaza, siendo solamente un periódico, La Premm, el que for- 
muló protesta digna y enérgica contra esa intromisión de los Esta- 
dos Unidos en las manifestaciones de nuestra vida política 
interior. 

Entre los distintos rumores circulantes, hay uno que sostiene 
que esa nota diplomática no ha sido espontánea, sino derivación 
de una labor oculta emprendida por algunos interesados aquí y 
allá en que no se investigue la procedencia de las fabulosas for- 
tunas adquiridas por determinados funcionarios, orientación que 
últimamente, como usted sabe, llevaba la campaña de los 
Veteranos. 

La verdad de estos asuntos aún permanece en el misterio ; 
y es lo cierto que tanto al Gobierno de Cuba como al Gobierno 
de Washington, conviene, por dignidad y por honor, esclarecer 
esos sucesos, para que en ningún tiempo pueda decirse que 
sólo se ha pretendido por ambos gobiernos aplastar la campa- 
ña Veteranista en cuanto se trataba de perseguir y castigar in- 
moralidades. 

Por eso yo sostenía en la conferencia de Palacio, y no me can- 
saré de repetirlo, que esa inmiscusión de los Estados Unidos en 
nuestra vida pública actual, no está autorizada por la Ley Platt, 
ni tiene justificación posible en las esferas del derecho, porque 



■ 



238 

se refiere á informes recibidos, sin determinar cuáles esos infor- 
mes sean, ni qué persona ó autoridad los hubiere trasmitido, con 
respecto á la violación de las leyes. s 

¿ Cuáles son esas leyes violadas ? 

iMi conciencia, decía yo, no me acusa de esas violaciones,, ni 
creo que acuse á la inmensa mayoría de los Veteranos. Si hubo 
violaciones, procede averiguar de modo perfecto, cuáles han sido 
las leyes violadas, y quiénes fueron sus eoneulcadores. 

Y lejos, muy lejos de tomarse en consideración esas medidas 
racionales de prudencia, necesarias para adoptar resoluciones jus- 
tas ; lejos de asentir á investigaciones precisas, cerca del 'GTabinete 
de Washington para conocer el alcance de la maquiavélica de- 
nuncia y los tonos en que había sido formulada, hubo un grupo 
formado especialmente por elementos conservadores, cuya repre- 
sentación parecía llevar el General Freyre de Andrade, que ex- 
tremó las notas de la fuerza, pidiendo enérgicas medidas de res- 
tricción para los Veteranos, medidas que de haberse adoptado im- 
prudentemente, hubieran constituido la más temible de las arbi- 
trariedades, puesto que los Veteranos no eran responsables de los 
desaciertos cometidos. 

Señalar las contradicciones entre lo que allí se decía por esos 
elementos oposicionistas y lo que esos mismos elementos habían 
manifestado veinticuatro horas antes, sería labor inacabable, y, 
por lo mismo, prescindimos de olla ; pero hay una ¡de carácter me- 
dio cómico, que conviene que sea conocida. Cuando yo isostenía 
el principio de que todos los Veteranos que en la Cámara, en la 
prensa y en la tribuna, 'combatían nuestra campaña, debían ir al 
Centro á exponer sus doctrinas contrarias á las otras, á discutir 
honrada-mente con nosotros, el Dr. Ferrara me pidió permiso — que 
en el acto le fué concedido — para interrumpirme, con el objeto 
de significar que si él no acudía al 'Centro de Veteranos era por el 
temor de ser ahorcado, y como quiera que esta manifestación del 
doctor Ferrara no respondía á la verdad de los hechos, heme 
visto obligado á recordarle que mientras yo predicaba en el 'Con- 
sejo 'Nacional de Veteranos el respeto á la ley, la necesidad de 
conservar el orden, y de velar por la pública tranquilidad, él 
había defendido en ese nuestro Centro de Veteranos, la necesidad 
urgente de llevar á la práctica la aplicación de la pena de muerte 
por algunos formulada ; y que después de excitar los ánimos con 
esas prédicas imprudentes, llevó á la 'Cámara la absurda teoría 
de que el símbolo de los Veteranos era el lazo ensebado. 

¿Cuál era, en este caso, el criterio efectivo del simpático 
doctor Ferrara? 

¡ Cualquiera lo sabe ! 

Ahora mismo se acaba de presentar un caso típico que con- 
firma mis apreciaciones, y que me obliga á poner en tela de 
juicio el valor cívico que sistemáticamente se invoca. 

Cesó la campaña veteranista por imposiciones del patriotis- 



239 

mo, y apenas extinguido, por el sacrificio, el último eco de las 
reclamaciones justas, sur je un acto de venganza ruin contra un 
funcionario dignísimo, que no había cometido otra falta que la de 
colocarse al lado de nu&stra campaña regeneradora : el Jefe de Po- 
licía de la Cámara de Representantes, Coronel Justiniani, ha sido 
declarado cesante por el Presidente de la misma, señor O rest es- 
Ferrara, constituyendo este acto imprudente una provocación; 
esto es un guante de desafío lanzado contra el pueblo, á imita- 
ción de lo que se hizo con los obreros declarados en huelga en 
tiempo de Estrada Palma, y más aún al elemento veteranista, 
cuya impotencia implícitamente se declara, sin que se ocurra,, 
para protestar de ese acto, otro recurso que una visita oficial que, 
en el fondo constituye una humillación y una vergüenza, como 
constituye humillación y vergüenza haber desistido de los em- 
peños, por mí iniciados, y hasta ahora sostenidos, de investigar 
la procedencia de las fortunas fabulosas, creadas rápidamente 
por muchos funcionarios sobre los cuales lanza la opinión pública 
terribles anatemas, investigación que todos los hombres honrados 
deben pedir y facilitar, puesto que aquellos que presentan obs- 
táculos son los únicos interesados, como culpables, en ocultar el 
delito cometido. 

Todas estas circunstancias, todas estas condiciones de nues- 
tra vida actual, han traído á mi espíritu desencantos y decepcio- 
nes; y perdida ya la fé en una regeneración que no veo posible, 
creo inútil hacer nuevos sacrificios, porque la experiencia dolo- 
rosa nos enseña que mientras los sacrificados viven olvidados y 
preteridos, los explotadores eternos, de conciencia venal, siguen 
siendo los eternos triunfadores. 

Usted y otros cientos de patriotas á imitación de aquellos 
grandes hombres que se llamaron Céspedes, Agramonte, Aguile- 
ra, Martí, Moneada y Maceo, resultarán uno de los sacrificados, 
perdiendo su fortuna, y mañana sus hijos, sentirán miseria que 
la patria no habrá de remediar, más que si acaso, con pequeña 
limosna muy solicitada y muy discutida. 

'No, amigo mío, no : es preciso colocarse en la realidad. Pue- 
de morirse por la patria, cuando el sacrificio es útil ; pero morir 
por la patria para el engrandecimiento de los que especulan con 
ella, resulta candidez incalificable. 

Acaso usted, con sus fantasías, consiga que le levanten una 
estatua, que mirarán sonriendo, los aprovechados. 

Si usted se sublevara en nombre de la moral y de la justicia, 
no faltaría quien le llamara mal patriota, porque provoca con sus 
actos una intervención ; si pretende usted combatir contra los 
americanos, seguramente habrá de encontrarse en frente de los 
cien mil voluntarios y guerrilleros, enemigos ayer de nuestras 
revoluciones sediciosas, que en ese momento supremo, vendrán á 
formar parte del Ejército de los Estados Unidos, por lo mismo 



240 

que no han sido jamás patriotas, ni sienten amor por nuestra 
independencia ni por nuestra libertad. Aparte de que esa lucha 
no sería de americanos y cubanos, sino de cubanos entre sí, por- 
que el gobierno de Washington procuraría constituir la fuerza 
militar con hijos degenerados de este país, para que recíproca- 
mente se destrozaran, dejando ancho margen abierto á ulte- 
riores fines. 

En este período de crisis, que acaso algún día experimente los 
fenómenos de una enérgica reacción, no quedan más que tres ca- 
minos que adoptar : ó el que usted propone, impulsado por gran- 
des entusiasmos patrióticos, y no le arriendo á usted la ganancia ; 
ó el de emprender un viaje por el extranjero, para establecerse en 
otros países, y esto depende de los recursos pecuniarios que se 
posean, ó el de vivir como extranjero en la propia patria, sin 
ocuparse para nada de sus vicisitudes. 

¡ Dios sabe el camino que á cada uno toque recorrer ! 

Sabe que lo estima en alto grado, su siempre afectísimo ami- 
go y compañero, 

Manuel Secades. 



Habana, Febrero 2 de 1912. 
Señor : 

Tengo el honor de citar á usted para un cambio de impresio- 
nes privado, que se ha de celebrar el sábado 3 de Febrero de 
1912, á las 8 p. m., en el local del Consejo. 
De usted atentamente, 

Emilio Núñez, 

Presidente. 



Habana, 2 de Febrero de 1912. 

Comandante Sr. Manuel Secades. 

Aguiar núm. 50 (altos). — Habana. 

Estimado amigo y compañero: Muy ocupado en estos últi- 
mos días no he podido disponer de tiempo necesario para irlo á 
ver y hablar largamente con usted, pues me ha preocupado mucho 
su determinación en estos momentos en que más que nunca nece- 
sitamos la cooperación de los cubanos leales y honrados, para 
salvar los grandes intereses patrios. 

Me propongo hacerle una visita muy pronto, para tener el 
gusto de departir con usted á quien siempre le he tenido tan 
buen afecto. 

De usted atento amigo y compañero, 

Emilio Núñez. 



241 

Habana, Febrero 7 de 1912. 

■JSr. General Emilio Núñez, Presidente del Consejo Nacional 

de Veteranos. 

Ciudad. 

<Mi distinguido general y muy estimado amigo y compañero : 
Con toda oportunidad he tenido el gusto de recibir una tarjeta 
de usted del día 2 del actual invitándome á un cambio de impre- 
.siones en el local del Consejo, y una carta también de usted de la 
misma fecha, muy afectuosa, relativa á nuestra actual situación 
patriótica, productora de alarma para algunos, y generadora de 
reivindicaciones para otros : y confirmando mi propósito decidido 
de no volver á intervenir, ni directa, ni indirectamente, en con- 
tiendas que estimo mal orientadas, hubiérame complacido en co- 
rresponder á sus invitaciones, si á ello no se hubieran opuesto, 
de una parte, mi mal estado de salud, y de otra parte, exigencias 
del bufete, pues usted sabe muy bien que correspondo sincera- 
mente á los afectos con que usted me distingue y que yo en alto 
grado estimo. 

Si mis ocupaciones me lo permiten, será para mí una gran 
satisfacción ir á verlo, como será una satisfacción recibirlo, si 
usted me concede el honor de su visita. 

Siempre de usted affmo. amigo y compañero. 

Manuel Secades. 



DELEGACIÓN DE VETERANOS 

Holguín, Febrero 7 de 1912. 
Sr. Dr. Manuel Secades. 

Habana. 

Distinguido amigo y compañero : Cuando estuvo usted en 
-ésta prometí escribirle pero los acontecimientos extraordinarios 
que se desarrollaron me tuvieron en suspenso. ¡Cuan lejos hu- 
biéramos llegado si algunos desaciertos, que aprovecharon nues- 
tros enemigos de siempre no se hubieran cometido ! Sin embargo, 
lo que se ha hecho no ha resultado del todo estéril; hay que con- 
servar las posiciones adquiridas y laborar para el porvenir, pero 
se necesita, á mi humilde juicio, toda prudencia. 

El domingo pasado se efectuaron aquí las elecciones y fué 
aprobada, por unanimidad, la siguiente candidatura que tengo 
el gusto de incluirle. Hubiera sido mejor para Presidente un Ge- 
neral, por su mayor influencia entre las masas de Veteranos ; 
pero todos los elegidos son entusiastas por la Institución y traba- 
jaremos; es más, en Holguín no le hemos dado importancia á los 



destinos, son pequeños destinos y creemos que nuestra misión es 
más alta. Por eso me gustó siempre su moción, la Ley Seeades,. 
porque ella iba contra los pájaros gordos, que son los temibles en 
un momento dado. 

Es probable que vaya á Camagüey el 24, y si usted vá ha- 
blaremos. 

Ordene como guste á su atento amigo y compañero, 

Dr. B. Socarras, 

Teniente Coronel. 



GAMEETTA, VETERANO 

(Especial para "La Lucha") 

Nueva York, Enero 30. 

También Gambetta, el grande y simpático Gambetta, hizo — -;- 
6 intentó hacer — política veteranista ; y le salió mal. 

Eso ocurrió en Enero del año setenta y uno, cuando termi- 
naba la guerra entre Alemania y Francia; y ha venido á darle 
actualidad al episodio la publicación de los "Recuerdos" de 
Mr. de Preycinet, el eminente político francés, conocido por el 
apodo de "El ratoncito blanco". 

Cuando en aquella fecha se firmó el armisticio entre los dos 

beligerantes, el gobierno francés — ó de la Defensa Nacional — 

estaba encerrado en París ; con la escepción de Gambetta, ministro 

del Interior y de la Guerra, que estaba en Burdeos, Mr. de Frey- 

t cinet era Subsecretario de la Guerra. 

En el convenio de armisticio se estipuló que el 9 de Febrero ■ 
se elegiría "libremente" una Asamblea, para decidir "si se con- 
tinuaría la guerra ó con qué condiciones se haría la paz". Gam- 
betta, como Ministro del Interior, al publicar el Decreto de con- 
vocatoria, introdujo en él una cláusula, declarando inelegibles á 
quienes durante el Imperio de Napoleón III, hubieran sido fun- 
cionarios políticos ó candidatos ministeriales al cargo de diputado.. 

Bismark, que, como Canciller de la Confederación Alemana 
del Norte, había negociado el convenio, protestó contra la ex- 
clusa "a decretada por Gambetta, fundándose en que violaba la 
convención. El gobierno de París ordenó la derogación de aquel 
artículo del Decreto de convocatoria, con lo que desautorizó á 
Gambetta. 

Este, según Mr. de Freycinet, hubiera podido resistir, por- 
que su popularidad era inmensa : "pero — añade el autor — pre- 
firió, y por esto merece alabanza, dimitir los cargos de ministro • 
del Interior y de la Guerra". 

Mr. de Ferycinet ha pensado siempre que aquella medida de 
exclusión no había sido fruto de las inspiraciones personales de 



243 

Gambetta. "'Me parecía — dice — contraria á su espíritu políti- 
co. Cuando se recuerda la facilidad con que acogió, primero, en 
nuestros ejércitos, y más tarde en la administración, á hombres 
que habían pertenecido á los regímenes, pero que podían prestar 
servicios al país, no se explica uno aquella proscripción en masa." 

Cuenta Mr. de Freycinet que, tímidamente, porque entonces, 
aún no solía tratar de estos asuntos con Gambetta, procuró disua- 
dir á éste de su idea. Le expuso que había interés en no lanzar á 
una oposición irreconciliable á hombres que deseaban aceptar el 
nuevo régimen, y muchos de los cuales eran considerados é influ- 
yentes en sus distritos. "Algunos — añade — habían servido en 
nuestros ejércitos : ¿cómo proclamar, ahora, su indignidad?" 

Gambetta escuchó sin impaciencia ; pero perseveró en su 
propósito. 

— Los que han arruinado á Francia — dijo — no deben ser 
de los que decidan sus destinos. 

' ' En tiempos posteriores — agrega Mr. de Freycinet — nun- 
ca volví á hablar de esto, porque á Mr. Gambetta "no le gustaba 
mirar alo pasado", por lo menos con sus interlocutores." 

El gran republicano era el año setenta y uno un tribuno en- 
tusiasta y algo inexperto; como tenía muchísimo talento y un 
noble corazón, pronto se convirtió en un verdadero hombre de 
Estado, sin exclusivismos ni intransigencias en materia de perso- 
nas y con un claro sentido de la realidad política. 

Que estaba equivocado el año setenta y uno, lo demostró el 
resultado de las elecciones ; fueron muy pocos los bonapartistas 
elegidos miembros de la Asamblea Nacional ; no había necesidad 
de proscribir á los partidarios del imperio, puesto que el pueblo 
no ponía confianza en ellos. Y los pocos elegidos, no solo no per- 
judicaron á la causa republicana, sino que la favorecieron, con- 
tribuyendo á las divisiones de la mayoría conservadora, compues- 
ta de bonapartistas, legitimistas y orleanistas. 

Gambetta hubiera llevado adelante su medida de proscrip- 
• ción — copiada de los peores tiempos de la Revolución Francesa 
— ^si no hubiera tropezado con un obstáculo como el de la En- 
mienda Platt, que era el convenio de armisticio, y con un Secre- 
tario Knox, que era nada menos que el conde de Bismarck. Este 
poderoso personaje tenía de su parte, la fuerza, y, además, la 
justicia, la moderación y buen sentido porque si la Asamblea 
reunida para decidir sobre la guerra y la paz, había de represen- 
tar á Francia, tenían derecho á entrar en ella todos los franceses 
elegidos por el pueblo, fuese la que fuese su historia política. 

Sirva este ejemplo de bálsamo para la herida que han sufri- 
do en su amor propio los Veteranos de Cuba. Son, sin duda, 
hombres inteligentes ; pero no más que Gambetta ; y cuando aquél 
<erró, no es cosa sorprendente el error de ellos. 

Han demostrado condiciones de energía, de constancia y de 



244 

disciplina; puesto que no se les permite emplearlas contra los, 
que fueron "lo otro" — como dijo el Secretario Barraqué — 
¿por qué, no las utilizan contra la inmoralidad político-adminis- 
trativa ? Esa sería una obra meritoria ; pero nada de sogas ni de 
expedientes secretos; publicidad, procesos y presidio. Si se em- 
prende esa tarea de saneamiento, todo hombre honrado se decla- 
rará en Cuba veterano honorario. 

Antonio Escobar. 
(La Lucha, 8 de Febrero de 1912). 



DELEGACIÓN DE VETERANOS DE BAUTA 

Bauta, Febrero 9 de 1912. 

Convalidante, señor Manuel Seca-oles. 
Señor : 

Esta Delegación en Junta ordinaria de Diciembre 17 del ! 
ppdo. año acordó apoyar sus trabajos en pro de la "Ley Seca- 
des"; así como lo designó á usted Presidente de honor de esta- 
Delegación, por unanimidad, ep consideración á sus méritos in- 
discutibles. 

Aprovecho esta oportunidad para reiterar á usted el testi- 
monio de mi consideración más distinguida. 

Antonio Varona. 
Presidente 



DELEGACIÓN DE VETERANOS 

Cacoeum, Febrero 9 de 1912. 
Sr. Dr. Manuel S&caides. 

Habana. 

Compañero : iMe es grato acusar recibo de su muy atento 
escrito de fecha 22 de los corrientes, y enterado de los fines y 
causas de nuestra campaña, que se propone publicar en un libro r 
aprovecho esta oportunidad para hacer llegar á usted el testimo- 
nio sincero de mi más alta estimación y aprecio, ofreciéndome 
como uno de sus más ardientes admiradores por su cívica campa- 
ña en pro de nuestra Institución. 

Ordene en lo que guste á su afectísimo y humilde s. s., 

N. Medrano. Tesorero. 



245 
DELEGACIÓN DE VETERANOS 

Caeoeum, Febrero 9 de 1912. 
Sr. Manw&l S emees. 

Habana. 

Compañero : El golpe que parece desmoralizó ó espantó á los 
Veteranos allá, en el 'Consejo ¡Nacional, del que inútilmente espe- 
rábamos noticias, y explicaciones sobre la nota americana, bien 
para animarnos ó disolvernos de una vez, dejando la República 
en manos de los traidores, nos impidió contestar su grata del 22 
pasado con cuyos propósitos, así como con todo lo suyo, según 
hacemos constar en comunicación al Consejo Nacional, nos im- 
pidió contestar antes. 

Sus opiniones las encontramos sabias y patrióticas, por eso 
las deseamos : en nuestra pasada sesión, por unanimidad, se acor- 
dó felicitarlo por su interesante labor en pro de los Veteranos, 
•de la Independencia. 

Acepte nuestro cordial saludo de la Delegación, cuyo acuer- 
do cumplo gustoso, transmitiéndolo á usted. 

Luis 31asfermr. Braulio Gorvidi, 

Secretario- 



DELEGACIÓN DE VETERANOS 

Grifa, Febrero 10 de 1912. 

Comamdmite, señor Mamuel Secades. 

Habana. 
Distinguido compañero : 

Tengo el honor de manifestarle que, en Junta general ex- 
traordinaria para dar nueva lectura á su luminoso informe, pre- 
sentado con aprobación de la Comisión mixta ele la Cámara de 
Representantes, se acordó : 

Felicitarlo por tan acabado trabajo, por entenderlo — pa- 
triótico y constitucional, y el único medio de solucionar de- 
una vez y para siempre el problema Veteranista, así como nues- 
tras legítimas aspiraciones, en lo que tenemos empeñado nues- 
tro honor. 

De usted affmo. compañero y S. S. 

Enrique Casbellaiws. 
Presidente. 



246 

i 

DELEGACIÓN DE VETERANOS 

Quemados de Güines, Febrero 10 de 1912. s 

<$r. Comandante Mcmwel S<ecwde?s. 

Habana. 

'Comandante : El motivo de no haberle contestado en su opor- 
tunidad su atento escrito de fecha 22 del mes último ha sido en 
espera de reunir esta Asamblea, la cual reunión ha tenido efecto 
hoy, y entre los acuerdos tomados, fué el de su referida comuni- 
cación, por la cual se acordó lo siguiente: Felicitar á usted por 
el trabajo patriótico empleado en su moción á la Cámara de ¡Re- 
presentantes y con la cual esta Asamblea muestra su identifica- 
ción. — De usted atentamente, 

Baldomcro Martínez, José Brito, 

Presidente. Secretario. 



DELEGACIÓN DE VETERANOS 

Güira de Melena, Febrero 10 de 1912. 

Leo. Sr. MwiuM Recades. 

Habana. 

Distinguido y apreciable compañero : Desde el momento de 
recibir su grata del 22 del pasado, todos los que tuvimos conoci- 
miento de su trabajo, consideramos su importancia y mérito por- 
que tenemos la convicción de su sentir como cubano y Veterano. 
De usted atentamente. 

Evaristo P. Collazo, 
Secretario. 



DELEGACIÓN DE VETERANOS 

Guantánamo, Febrero 1912.— 4 las 8 p. m. 

Comandante Secades. 

Habana. 

Urge desmienta Juan Marino fuera mal cubano, sí poderoso 
auxilio guerra Independencia único que mandaba medicinas 
oficialmente conocido. Es asociado Delegación de Veteranos 



247 

por servicios no desmentidos por nadie; es Marino acusador de 
León Hermanos si declarante Manuel no ha prestado servicios 
conocidos por nadie Ramón tampoco. Lo que se sabe es que 
Manuel León fué Sargento Húsares de Pando y fué manifesta- 
ción muerte Antonio Maceo su hermano Ramón también fué 
vitorear á España por muerte Maceo. Conservadores no han 
intervenido este asunto ni liberales; es puramente Delegación 
Veteranos. Expedientes Manuel León y Ramón León han de- 
clarado todos jefes prestigiosos Revolución manifestando uná- 
nimemente que no les consta que estos señores prestaran nin- 
gún servicio y sí probado ser afectos gobierno España y 
con cargo Sargento Húsares Pando declaran General Martínez 
Coronez, Coroneles, Juan de León, Enrique Tudela, Emilio Gi- 
ró, únicos que según Leyes revolución podían tener confiden- 
cias palabra empeñada estos Jefes no puede desmentirse menos 
por los que presenta León, Teniente Coronel Negret estaba en 
invasión y no podía saber servicios en Guantánamo y menos Ja- 
vier Colas jurisdicción Santiago. Nemesio Herrera su pariente 
Alberto Jane en los Estados Unidos en esa fecha Antonio Carbo- 
nell en Santo Domingo, Francisco Lobaína fué revolución en 
bloqueo demás personas firmadas en periódico "Triunfo" día 
tres corriente no conocidas Delegación reunida esta noche por 
unanimidad acordado dirigir este mensaje acalaración de la 
verdad y justicia Marino. 

Dé estos informes todos periódicos. 

¡General Prudencio Martínez, Coroneles, Juan de León, Se- 
rrano, Enrique Tudela, Tenientes Coroneles, Bozard y Pedro 
Díaz, Tudela Busquéis, Feliciano Martínez, Comandante Pache- 
co Cien, Toledano, Capitanes, Artigas, Simón ó García, Coro- 
neles, Rojas, Oficiales, Jay, 'Cabaillón Sánchezi Momparle, Du- 
rand, Herrera, Justiz, Revert, Clases, A. Faure, Rivery, Coro- 
nel Desquirón, Capitanes, Arbois, Guerra, Chacón, Muñoz, Ibert,. 
Kindelan, Teniente Aldana, López, Cabrera, Comandante Wil- 
son y doscientas firmas. 

Pedro P. Díaz. 

Presidente. 



DELEGACIÓN DE VETERANOS 

Zulueta, Febrero 11 de 1912. 
Sr. Comandante Dr. Manuel Recades. 

Habana. 

Distinguido compañero : Me ha favorecido su atenta fecha T 
del presente que tengo el gusto de contestar. 



248 

Entre los muchos acuerdos tomados por esta Directiva y 
■Junta general para moralizar la unión de la República separan- 
do á los guerrilleros y traidores de los puestos públicos, aparece 
uno mío en Junta general con más de setecientos concurrentes y 
aprobado por unanimidad en que con gran entusiasmo se acordó 
apoyar su informe ó moción, para que sean también separados 
los de puestos electivos. 

Lo que tengo el gusto de comunicarle según sus deseos. 

¡De usted atento compañero, 

Comandante Francisco Coello, 
. . Presidente. 



DELEGACIÓN DE VETERANOS 

'Cascorro, Febrero 11 de 1912. 
Sr. Ldo. Mwmwel Semde<s. 

Habana. 

Distinguido compañero : Por encargo del señor Presidente de 
esta Delegación tengo el honor de acusar á usted recibo de su 
atenta de fecha 6 del actual. 

Referente á su moción no ha habido ningún acuerdo acá; 
los Veteranos están corrompidos con la política y somos pocos los 
que quedamos : los cuales aplaudimos su moción. 
De usted muy atentamente. 

Alberto Cisneros, 

Secretario. 



DELEGACIÓN DE VETERANOS 

Punta Alegre, Febrero 11 de 1912. 

Sr. Convalidante Dr. Manwel Secades. 

Habana. 

Muy señor mío y de mi mayor consideración : Es en mi poder 
su atenta de fecha 6 del corriente, y quedo enterado de la gran 
■obra que se propone publicar en un libro. 

Al mismo tiempo, aprovecho esta oportunidad para felicitar- 



249 



le en nombre mío y demás miembros que componen esta Sub- 
Delegación de Veteranos. 

■En espera de su contestación, quedo de V. muy atentamente,, 

Enrique Florido, ■ Cecilio Casares. 

Secretario. 



Habana, Febrero 12 de 1912. 
Coronel señor Pedro Díaz. 

Guantánamo. 

¡Mi muy estimado amigo y distinguido compañero : : 

Complázcome en acusar recibo de su telegrama del mes que- 
cursa, del cual — correspondiendo á sus deseos — di traslado á 
la prensa para su publicación. 

Los accidentes que vienen desenvolviéndose, en los desarro- 
llos y manifestaciones del delicado problema llamado "Vetera- 
nista," se han encargado de dar la razón á las gestiones por 
mí sustentadas : mejor hubiera sido — como yo proponía — le- 
gislar para el porvenir, que emprender una lucha imprudente- 
contra el pasado, que estaba amparado por la Ley, y consagra- 
do por la inviolabilidad del derecho legítimamente adquirido. 

Yo había previsto esos conflictos, y muy especialmente él 
á que á usted se contrae en su telegrama, pues era lógico pen- 
sar que se presentaran esas confusiones. Por eso había pro- 
puesto las soluciones racionales que usted conoce, porque ellas - , 
hubieran evitado, para el presente y para el porvenir, todo género- 
de trastornos. No han querido tenerse en cuenta, y esa omisión 
produce conflictos diarios que acaso tengan gravísima trascen- 
dencia para el porvenir. 

Yo he cumplido con mi deber advirtiéndolo : si surgen res- 
ponsabilidades, serán imputables á aquellos que ofuscados, teme- 
rarios ó ambiciosos, no han querido tener en cuenta los efectos 
de la realidad. 

Es siempre suyo muy affmo. amigo y compañero que lo 
aprecia. 

Manuel Secades. 



DELEGACIÓN DE VETERANOS 

Alacranes, Febrero 12 de 1912. 
Sr. Ldo. Manuel Secades. 

Habana. 

Distinguido compañero : Ayer noche á mi llegada de la Capi- 
tal recibí su estimada del 8, siendo la causa de encontrarme fuera 
el no contestar de momento. 



250 

Ante los fracasos sufridos en la Delegación, renuncié irre- 
vocablemente el 14 de Enero, del inmerecido puesto de presi- 
dirla, pues los egoísmos personales de la política de mis compa- 
ñeros, ante los que sacrifican la causa Veterana, no podía con 
ellos compartirlos en el momento que aprecié los propósitos poco 
leales empleados. 

Como compañero decidido y leal, mande cuanto guste de 
su atento y s. s. 

Eduardo Suárez Menéndez. 



DELEGACIÓN DE VETERANOS 

Araz, Febrero 13 de 1912. 
¿Sr. Dr. Manuel Secades. 

Habana. 

¡Muy señor mío y compañero : Tengo el gusto de contestar su 
atenta de fecha 6 del presente, manifestándole que para mí y to- 
dos mis compañeros nos es muy grata la idea de usted y de todos 
los Veteranos. 

Quedo de usted atento compañero y s. s., 

Avelina M&léndez, Presidente. 



DELEGACIÓN DE VETERANOS 

■Sagua la Grande, Febrero 14 de 1912. 
■8r. Dr. Manuel Svmdes. 

Habana. 

'Mi muy querido compañero ; Es en mi poder tu última carta 
referente á un apunto que desconocía y del cual me he enterado 
«con motivo de la misma comunicación, pasada por tí á la Delega- 
ción de R. Veloz, en la que le hablas referente á que te prestemos 
¡concurso para la obra, importantísima á mi juicio, y que merece 
toda la cooperación posible, relativa á la campaña Veteranista. 

Sin otro particular en que molestarte por hoy, recibe mi 
felicitación por tu constante labor en pro de nuestra santa causa, 
y cuenta siempre con el apoyo decidido de tu affmo. compañero 
y amigo que te quiere, 

Pedro Vüldés Fuentes. 



251 
DELEGACIÓN DE VETERANOS 

Velazco, Febrero 16 de 1912. 
Sr. Teniente Coronel Manuel Secades. 

Habana. 

Estimado incansable y prestigioso compañero : Es en nuestro» 
poder su atenta comunicación de fecha 6 del actual, la que hace 
alusión á escrito remitido por usted á esta Delegación con fecha 
anterior, pero no obstante, reconocedores del indiscutible mérito- 
así como la valiosísima campaña emprendida por usted, la que en 
su día y en Junta celebrada por .esta Delegación, expresamos ai 
Consejo Nacional nuestra conformidad, haciendo nuestra la cam- 
paña por usted emprendida. 

De usted atentamente con la mayor consideración, 

Capitán Sacramento del Campo,. 
Secretario. 



DELEGACIÓN DE VETERANOS 

. San Andrés, Febrero 16 de 1912. 
Sr. Manuel Secades. — Habana. 

Señor : Muy favorecidos con su escrito de fecha 8 del mea 
actual. Con respecto á lo que usted se refiere en la adición de su. 
última, sobre su moción luminosa, ¿qué podemos decir ó añadir 
nosotros 1 

Bien, muy bien : ¡ Nuestra humildad no alcanza á otra cosa t 
Muy atentamente, 

Antonio Gutiérrez A., 

Secretario-»,. 



CONSEJO NACIONAL DE VETERANOS 

Habana, Febrero 19 de 1912. 
Sr. Dr. Manuel Secades. 

Habana. 

Distinguido amigo: Le envío las circulares de las Delegacio- 
nes que he hecho sobre nuestra campaña en la prensa. 



252 

'Tengo interés en que, si les posible, publique los recortes 
que le incluyo por ser de importancia bajo el punto de vista 
doctrinal. 

Sobre las Circulares escoja la que crea pertinente. 

Suyo affmo. amigo y compañero, 

> 

Emilio Núñez, 

■General. 



ENTREVISTA CON EL GENERAL FERNANDEZ DE CASTRO 

OREE TERMINADO EL ASUNTO DE LOS VETERANOS. — LA LEY DEL 
SERVICIO CIVIL SE PONDRÁ EN VIGOR 

Por considerarlas muy interesantes, damos á continuación 
las declaraciones que á un repórter de La Prensa hizo en la tarde 
de hoy en la Cámara baja el general Pedro Fernández de Castro, 
representante conservador por Bayamo : 

— Diga general: ¿ya se ha arreglado el asunto de los 
"Veteranos ? 

— Por terminado debemos darlo, ya que no es posible supo- 
ner falta de cumplimiento á lo ofrecido por unos y otros. Por 
que lo demás que los veteranos tengan que tratar, ó se refiere á su 
misión estatuida en su ley orgánica, que cumplirán, ó á otras 
orientaciones, con igual derecho que las demás entidades organi- 
zadas que en el país existen. A menos que se pretenda que los 
"veteranos no puedan ya levantar la vista del suelo. 

— ¿Cree usted que después del 24 de Febrero se pondrá en 
"vigor la Ley del Servicio Civil? 

— Debe ponerse; no oreo que haya obstáculo para ello. 

(La Prensa, 19 de Febrero de 1912). 



LA NUEVA ORIENTACIÓN DE LOS VETERANOS 

DECLARACIÓN DEL GENERAL EMILIO NUÑEZ Á LA DISCUSIÓN. LO QUE 

SERÁ LA CAMPAÑA VETERANISTA DESPUÉS DEL 10 DE MARZO 

Satisfaciendo nuestros deseos de dar á conocer al público, las 
"interesantes opiniones del Presidente de la Asociación Nacional 
de Veteranos de la Independencia, sobre los próximos y nuevos 
:rumbos de la campaña, ha respondido amablemente el general 
3Súñez, á las preguntas de un repóter de La Discusión. 



253 

He aquí nuestra interviú : 

— "¿Qué opina usted, General, de la situación del problema 
veteranista en relación con los partidos políticos ? 

— Permítame que haga un poco de historia. Al movimiento 
vivificante de la conciencia nacional iniciado por nosotros, corres- 
pondió la inmensa mayoría del país que sentía ansias de vida nue- 
va y, de moralidad en medio de un ambiente asfixiante de excepti- 
cismo que ahogaba las iniciativas individuales más levantadas. 

Después de la instauración de la República jamás se había 
emprendido en Cuba campaña tan noble y desinteresada, en pro 
de la colectividad gen niñamente cubana. Pero todos los elementos 
conscientemente nocivos á nuestra vida republicana viendo los 
peligros que le creaba á sus desapoderadas ambiciones, en conjun- 
ción con quienes, aún siendo buenos cubanos, se dejaban arras- 
trar por un sentimiento de piedad ageno á los impulsos de un 
sano y edificante patriotismo, se movieron en nuestra contra, 
sin resultado en el seno de nuestro pueblo, que conocía la pureza 
de nuestras intenciones, pero con éxito en el Gobierno de la 
gran República vecina, que no ha querido ver más que un aspecto 
úe nuestra vida colectiva, el de los "negocios", y, por informes 
seguramente exagerados, algunos con notoria mala fé, ha venido 
á intervenir diplomáticamente, para detener la acción benéfica de 
los libertadores, sobre el cuerpo social cubano so pretexto de que 
estaba en peligro la paz pública. 

Fuerza mayor nos ha obligado á detenernos en nuestro pa- 
triótico empeño, inspirados en el más elevado de nuestros senti- 
mientos, el de la conservación de nuestra combatida nacionalidad. 

— ¿Qué harán ustedes en el porvenir? 

— Nuestra campaña contra los "guerrilleros y traidores", no 
podía tener exclusivamente el objeto de eliminar de sus cargos á 
unos cuantos sujetos de más ó menos reprochable conducta, para 
sustituirlos por otros mejores. E.sto hubiera sido pequeño. Ni nos 
movía á ello, no, el odio á nadie por malvado que hubiese sido 
contra nosotros en la guerra de independencia. Allí acostumbrá- 
bamos á perdonar á nuestros enemigos. ¿'Cómo no hacer lo mismo 
en tiempo de paz? Lo que quisimos, en primer término, fué poner 
un dique, alto y resistente, á la despreocupación tanto del pueblo 
como del Gobierno en llevar á los más altos puestos de la Nación á 
gentes que, con el andar de los tiempos, podían en un solo día 
entregar nuestros destinos, ya por acuerdo de las Cámaras, ya 
por un conflicto traidoramente provocado, ya por otro medio de 
los mil que sugieren la audacia y la codicia, en manos del 
extranjero. 

— ¿ Según lo que nos dice usted, General, perseguían los ve- 
teranos en su campaña otros propósitos que la eliminación de los 
"guerrilleros" de los puestos públicos? 



254 

— Seguramente. Nuestro propósito fundamental era cubani- 
zar, singularmente, la Administración pública. 

Entendemos los veteranos que sin la influencia predominan- 
te del nativo virtuoso en los asuntos públicos, sin una perfecta 
moralidad política y 'administrativa en un país como el nuestro, 
tan sujeto y estrechado en su desenvolvimiento por fuerzas encon- 
tradas, la nacionalidad es un mito, porque la ¡República no tiene 
el afianzamiento necesario para hacerle frente á futuras even- 
tualidades. Y al propio fin, y mirando al orden de la vida mate- 
rial de nuestro pueblo, tan pobre como es, con un inmenso número 
de familias que todo lo habían perdido en nuestras guerras deso'la- 
doras, preferimos que los terrenos del Estado, hoy detentados por 
particulares para traspasarlos á poderosas compañías extranjeras, 
deben ser divididos entre pequeños agricultores cubanos, vetera- 
nos ó no, para fomentar la población rural, creando así, á la vez. 
que una mayor fuente de riqueza para el país, un fuerte baluarte 
•en los' campos para la defensa, moral y económica, de nuestra 
independencia. 

También nos proponíamos influir para que el sistema de tri- 
butación que hoy tenemos, en que las cargas públicas pesan de 
manera abrumadora sobre el proletario, eximiéndose de ellas, en 
realidad, á las grandes compañías extranjeras, se reformase en 
cuanto fuese posible, para traer un justo y equitativo bienestar 
á las clases trabajadoras, elevando al propio tiempo el nivel de su 
cultura y de sus grandes y legítimas aspiraciones ; pensamos 
otras muchas reformas que contribuyan á enaltecer la condición 
del ciudadano cubano, haciéndola amable así á los numerosos in- 
migrantes que vienen á cultivar nuestro suelo. 

Nuestra más ardua y patriótica labor consiste en encauzar la 
Administración pública librándola de toda clase de elementos 
perniciosos. 

No desconocemos la conmoción social que hemos producido 
con nuestras exigencias ; sin embargo, preferimos que la Repúbli- 
ca la sufra, á verla sumida, como lo está, en la quietud abyecta 
en que vive, aceptando con la sonrisa del fatalista, la muerte que 
lleva en su seno por la dilapidación continua y vergonzosa de su 
tesoro. Es necesario, para evitar el fracaso que nos ha de des- 
honrar ante el mundo, una reacción honda, viva, formidable y 
esta reacción no ha podido comenzar sino por la voluntad tenaz 
y decisiva de los libertadores. Los partidos de oposición, tal 
como están formados, con elementos de todas clases, y con la fina- 
lidad única que tienen de llegar .al poder, son impotentes para se- 
mejante obra, que no se realiza por medio del cálculo frío, la 
protesta razonada y la acción exclusiva, meramente teórica, ac- 
tualmente, de 'los Tribunales de Justicia. 

— ¿No cree usted, General, que la campaña de moralización y 
cubanización que ustedes se proponen realizar es contraria á los, 



255 

"Estatutos de la Institución de los Veteranos y por lo tanto no 
autorizada dado el pacto del Ejecutivo Nacional con los mayores 
Generales y aprobadas por el Consejo Nacional? 

— Entiendo que es un deber nuestro, teniendo en cuenta el 
Artículo primero de nuestros Estatutos, poner en juego todos los 
medios legales en pro de la defensa y mantenimiento de la Repú- 
blica, y sería torpe pensar, conociendo el medio en que se mueve 
nuestra vida nacional, que pudiéramos existir como país indepen- 
diente, con mía administración corrompida y sin un espíritu de 
defensa contra la invasión pacífica pero absorbente de elementos 
extraños y contrarios á nuestra nacionalidad. 

No debemos hacer política de partido ; pero política nacio- 
nal, si no la hiciésemos, seríamos unos menguados que después 
de haber obtenido la independencia de la Patria con enormes sa- 
crificios, por incuria ó ignorancia, la dejáramos perder." 

(La Discusión, 20 de Febrero de 1912). 



LA DEROGACIÓN DE LA LEY DE 13 DE DICIEMBRE 

EL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA., POR MEDIO DE UN MENSAJE, 
SOLICITA DEL CONGRESO LA DEROGACIÓN DE ESA LEY 

En el día de hoy el señor Presidente de la República ha diri- 
gido al Congreso el siguiente mensaje: 

AL CONGRESO: 

Conocidos son los motivos que decidieron al Honorable Con- 
greso á votar la ley promulgada el día trece de Diciembre del año 
próximo pasado en cuya virtud se suspendieron durante diez y 
ocho meses cuantas leyes garantizaban la inamovilidad de los fun- 
cionarios y empleados públicos, quedando por tanto modificado 
temporalmente e'l más importante de los preceptos consignados en 
las leyes orgánicas del Poder Judicial y del Servicio Civil. 

Por haber cesado las causas que tuvo el Poder Legislativo 
para adoptar una medida de tanta trascendencia, creo por extre- 
mo conveniente restablecer en toda su integridad las leyes modi- 
ficadas, derogando al efecto la mencionada de trece de Diciembre 
último ; si, como no lo dudo, dadas la justificación y sabiduría 
del Congreso, así lo estima éste procedente. 

Palacio de la Presidencia en la Habana, á veintiuno de Fe- 
brero de mil novecientos doce. 

José Miguel Gómez. 
(La Prensa, Febrero 21 de 1912). 



256 

LA PRIMERA ASAMBLEA 
DEL CONSEJO NACIONAL DE VETERANOS (1) 

En el Diario La Lucha, correspondiente al día 23 de Enero 
de 1899, aparece un artículo que bajo el epígrafe "Los Veteranos 
de la Independencia", dice: 

"Ayer se reunieron en Marianao, según la convocatoria pu- 
blicada, gran número de Jefes y Oficiales cubanos de distintos 
cuerpos de ejército, con el objeto de proceder á la formación del 
Consejo Territorial de Veteranas de la Independencia. 

Entre los concurrentes vimos á los distinguidos generales 
Francisco Pérez, Mario M en ocal, Leyte Vidal, José M. a Rodríguez, 
Juan Dueasse, José Lacret Morlot, Eugenio Molinet; coroneles 
Temístocles Molina Derteano, Carlos Duboy Zaldívar, Puentes,. 
Payaso, Cosme Torriente, M. Masferrer, Pedro Piñán de Ville- 
gas; comandantes Maximino Arias, Ignacio Penichet, Eliseo Fi- 
gueroa, Aurelio Andreu, Manuel Secades y otros Jefes y Oficia- 
les no menos distinguidos y que no recordamos. 

Una vez abierta la sesión por el General Rodríguez, y explica- 
do por éste el fin para el cual se había convocado, se procedió 
por el señor Torriente, á la lectura del Reglamento de una socie- 
dad análoga constituida con el mismo nombre en la provincia de 
Santiago de Cuba. 

En breves frases manifestó el general Rodríguez la necesi- 
dad de establecer, en la Habana la "Asociación de Veteranos", 
recomendando al mismo tiempo la mayor unión entre los hom- 
bres que hicieron la guerra. 

Anunciada la votación por el Presidente, hizo uso de la 
palabra el general Leyte Vidal, protestando sobre la forma en 
que se pretendía efectuar aquélla, y asegurando que la candidatu- 
ra impresa, repartida allí con profusión, pudiera influir gran- 
demente en el ánimo de los congregados. 

Siguióle en el uso de la palabra el Comandante Manuel Se- 
cades, que con vehemencia de patriota, unía su protesta á la del 
general Leyte creyendo que la candidatura impresa era una im- 
posición, y estimando deber de los cúbanos poner en la directiva 
de la "Institución de los Veteranos" á aquellos hombres que 
siempre permanecieron en Occidente sin doblegarse ante el ham- 
bre, la desnudez y la incansable persecución de las tropas españo- 
las. Analizó detenidamente el señor Secades la situación difícil 
de nuestras fuerzas, hoy víctimas de privaciones y del desaire. 

Las palabras del Comandante Secades fueron recompensa- 
das con nutridísimos aplausos y gritos de "bravo", procedién- 
dose acto continuo á la votación. 



(1) Po- error de los encargados de ordenar estos trabajos, por orden cronológicos 
aparece aquí esta información, cuando ha debido figurar al comienzo de esta obra. 



257 

En aquel instante abandonó el local el General Lacret, ha- 
ciendo constar que su voto para la Presidencia era en favor del 
generalísimo Máximo Gómez. 

La opinión se dividía con respecto á quién debiera ocupar 
la Vicepresidencia. 

Trátase por algunos de anular al General Lacret Morlot, á 
quien acusaban de exaltado. 

En el escrutinio alcanzaron igual número de votos Lacret 
Morlot y Mario Menocal, aunque ausente el primero. 

Procedióse á votar de nuevo, obteniendo el general Lacret 
una notable mayoría. 

A las seis y media de la tarde terminó la sesión, proclamán- 
dose la Directiva en esta forma: 

Presidente, General José María Rodríguez ; Viaepr evidente, 
General Lacret Morlot ; Secretario , Coronel Duboy ; Tesorero, Co- 
ronel Federico Mendizábal. — Voowlm: Francisco Leyte Vidal, 
General Juan Ducasse, General Rafael Portuondo, General Ja- 
cinto Hernández, Coronel José Camejo, Coronel Miguel Iribarri, 
Coronel José Manuel Martínez, Comandante José Dolores Aranza 
y el señor Juan Gualberto Gómez. ' ' 

(La Lucha, Febrero 21 de 1912). 



DELEGACIÓN DE VETERANOS 

Manicaragua, Febrero 23 de 1912. 
Sr. Manuel Secades. 

Habana. 

Estimado compañero : Puede usted satisfecho contar con el 
concurso de esta Delegación, para la obra que usted nos indica 
que publicará en breve. 

De usted atentamente, 

Miguel Domínguez, 

Presidente. 



MANIFESTACIONES DEL DOCTOR SECADES 

La Verdad Histórica falseada. — La Resolución del Tribunal Supremo 
no resuelve el Conflicto. — Respuesta al Sr. Eduardo Dolz. 

"Sólo la verdad nos pondrá la toga viril." 

José de la Luz Caballero. 

Es tal la anarquía que parece reina en Cuba, en este período 
de ciertos desequilibrios morales, que es fácil observar — aun por 
parte de los menos avisados — la naturalidad y rapidez con que 



258 

la mayor parte de los hombres que intervienen en la cosa pública, 
tornadizos y voltarios, cambian de opinión, muchas veces en el 
espacio de veinticuatro horas. Y ese mismo procedimiento irre- 
gular y censurable se o'bserva en algunas colectividades y sus vo- 
ceros en la prensa, que un día piensan de una manera y al otro 
día piensan de otra, sin que existan fundamentos para esos cam- 
bios, ni causas racionales que los determinen. 

Es indudable que las personas imparciales que con espíritu 
levantado observen esas incomprensibles variaciones de criterio, 
esa irregularidad en el juicio, esa versatilidad del sentimiento, 
han de llegar precisamente á una de dos conclusiones ; ó los polí- 
ticos han llegado á un grado radical de amnesia. que los incapa- 
cita, ó los convencionalismos de secta arrastran al impudor en 
todas las esferas. | 

Y estas aseveraciones tienen una explicación. 

Apenas hace dos meses que el partido conservador acordó 
pedir al 'Congreso, por medio de sus representantes en las Cáma- 
ras, la derogación de la ley del Servicio Civil, llevando la voz 
cantante, muy especialmente, el doctor González Lanuza, y los 
liberales, con excepción del licenciado señor Viondi, que ssotuvo 
una actitud franca de oposición á esos proyectos, acordaron la 
suspensión en vez de la derogación pedida, y ese acuerdo, con 
algunas pequeñas variantes introducidas en el curso de su desen- 
volvimiento, de la Cámara al Senado y de éste á aquélla, se hizo 
ley en definitiva. 

En 'esa época, y con anterioridad á la promulgación de dicha 
ley, yo combatía el proyecto en el Centro de Veteranos y en la 
prensa, sin encontrar á mi lado otra cooperación, entre los políti- 
cos, que la labor activa del señor Viondi en la Cámara de Re- 
presentantes. 

Promulgóse la ley de 13 de Diciembre, y todos los partidos 
y la casi totalidad de los hombres públicos, por mediación de su 
prensa, la aplaudieron con hiperbólicas manifestaciones, llamán- 
dola feliz soluoión, acuerdo Utnimoso, etc., etc., y poco menos que 
levantaron estatuas á los autores de esa lucubración, en tanto que 
me dejaban sólo cuando yo sostenía que esa resolución, que era 
inconstitucional, habría de traer, dejando en pie el problema, 
muy graves conflictos en plazo no lejano. 

Ahora, esos mismos que ayer tributaban sus más escogidos y 
entusiastas aplausos á la ley de suspensión, en conciliábulo im- 
prudente generado, nos dan hoy la sorpresa de celebrar unáni- 
memente, con todo género de elogios, la sentencia dictada por el 
Supremo 'Tribunal, y por la cual se dice que la expresada ley de 
suspensión es, en su artículo primero, inconstitucional. Esa sen- 
tencia es de todo contraria á la ley por ellos votada y reconocida 
como buena en aquella fecha. 

Esa sentencia, dados los antecedentes conocidos, que están 



259 

en la memoria de todos, porque son frescos, no podía sorpren- 
dernos, ni al señor Viondi ni á mí, y especialmente al señor Vion- 
di, puesto que con datos suficientes había justificado en la Cámara 
que quien presentara contra esa ley recurso de incon-stitwciona- 
Udad, lo ganaría. 

De modo que el Supremo vino á consagrar, con su sentencia, 
las doctrinas expuestas por el señor Viondi en la Cámara de Re- 
presentantes en sus extremos fundamentales. 

En una palabra, en tan poco tiempo se desfiguran los hechos 
/ se oculta la verdad histórica, que nos vemos obligados á descon- 
fiar de los sucesos ocurridos á nuestra vista de un año atrás, á 
imitación del célebre historiador Gualterio Raleigh, citado por 
Giuriati, que se vio dbligado á romper los manuscritos de su 
H'istoria del Mundo, porque al día siguiente de haber presenciado 
un accidente desde la ventana de su prisión en la torre de Lon- 
dres, se lo contaron de muy distinta manera de cómo él lo había 
visto y observado, los otros testigos también presenciales. 

(Lo lamentable es que tales procedimientos llevan fatalmente 
á la conclusión de que aquí, ó está subvertido el sentido moral, 
ó no existe una verdadera opinión pública, puesto que aun los 
acontecimientos más recientes, los que más se han evidenciado, se 
eomentan en forma desigual, se trastornan y se desfiguran. 

Precisa, pues, que esta sociedad reaccione, por conveniencia 
propia, para dar á cada uno lo suyo y colocarlo en el lugar que 
le corresponda. 

Otro aspecto de la cuestión, con relación á la verdad 
histórica. 

Con motivo de una alusión que el día 25 de Diciembre de 
1911, se me hizo en el popular diario El Día, mandé á sus esti- 
mados directores una carta en la cual, entre otras cosas, invitaba 
á cualquiera redactor ó colaborador del mismo á probar determi- 
nados extremos. 

Mi invitación concreta, que ahora reproduzco, es la siguiente : 

"Que el periódico El Día, representado por cualquiera de 
sus redactores ó colaboradores, pruebe — dentro de la esfera ju- 
rídica — que el proyecto Secades es tendente á mermar la sobera- 
nía del pueblo, obligándome yo á demostrar, también jurídica- 
mente, que la solución por mí presentada, teniendo en cuenta 
especialmente la adoptada por el 'Congreso, es la única que se 
ajusta á' la Constitución, á la justicia y al derecho. 

Sólo señalo una condición, y es la de que todos los trabajos 
aparezcan firmados, no porque me preocupe la idea de que la 
discusión deje de mantenerse á la elevada altura á que habrán 
de colocarla personas bien educadas, como se sostuvo hace años 
otra polémica, por mí sostenida en La Lucha, con un inteligente 
escritor que se escudaba con el pseudónimo de Pedro Pérez Pera- 
za, sino porque es conveniente que se sepa de una manera positiva 



260 

quién de los contendientes alcanza el triunfo, y quién de ellos 
va al fracaso. 

Es lo regular que la persona ■ que sostiene una opinión de 
carácter legal no tenga inconveniente en adquirir las responsabi- 
lidades públicas subsecuentes á la misma, y que, por lo tanto, 
la revistan y expongan con la garantía de la autoridad de su 
nombre. ' ' 

Esa invitación no fué admitida por El Día en respuesta 
afectuosa y correcta. 

Ahora bien: el autor de la Nota del día, en ese periódico, 
que como miembro del Partido Conservador aceptó el acuerdo de 
la derogación de la ley del Servicio Civil ; que como miembro de 
la Cámara de Representantes no se opuso á ese acuerdo, á pesar 
de haber concurrido á la Cámara cuando el licenciado Viondi 
pronunció su discurso; que siendo redactor de El Día no quiso 
lucir en la prensa sus habilidades y conocimientos en esa fecha 
de mi invitación, sale diciendo en la Nota, de hoy, 24, lo siguiente : 

"Y hasta se adelanta á lo que no ha sucedido, por si pudiera 
suceder ó para que no quede duda á nadie ni arma ya que esgri- 
mir á tales justas y torneos. 

"Hasta la Ley Secades, inédita, virgen y mártir es, sin haber 
sido parte en el pleito, declarada, preventivamente, inconstitu- 
cional por el 'Supremo. 

' 'A ella va dedicada, á manera de recuerdo ó advertencia ca- 
riñosa este "Considerando": 

" '.Considerando : que en cuanto al establecer una diferencia 
entre los ciudadanos que combatieron con las armas la indepen- 
dencia de Cuba y ¿os demás, al efecto de separar á aquéllos de 
los cargos públicos que desempeñan, infringe el Artículo 11 de 
la Constitución que declara la igualdad de los cubanos ante la 
Ley, no obstando á este concepto la alegación de que las leyes 
pueden, sin violación del principio de igualdad consignado en 
este precepto de la Constitución, exigir condiciones de aptitud 
para el desempeño de cualesquiera cargo, puesto que no tiene 
por objeto asegurar el buen servicio público mediante la aptitud 
de aquellos á quienes se confíe, adecuada á la naturaleza de cada 
cargo, sino que excluye de todos los cargos públicos, sean los 
que fueren, á toda una clase de ciudadanos sin atención á las 
condiciones de aptitud ó ineptitud que en ellos puedan concu- 
rrir, sino por razón de las opiniones políticas que en el pasado 
hayan tenido y de la defensa que en ellas hayan hecho por .me- 
dio de las armas". 

"El señor Secades puede, en derecho, demandar al Tribunal 
Supremo, si no por "plus petición", al menos por "plus resolu- 
ción": le mata la ley en flor, sin haber salido del claustro ma- 
terno. Es una especie de infanticidio." 

Las personas sensatas que conozcan los antecedentes del caso, 



261 

aún sin conocer los del autor de esa Nota, habrán de darse cuen- 
ta de la versatilidad continua de dicho escritor, que cambia de 
opiniones como cambian de camisa las personas pulcras. 

Sin embargo, y aún cuando dentro de poeo tiempo verá la 
luz un libro que trata de estas materias por su orden cronológico, 
y en el cual se condensan muchos particulares hasta ahora igno- 
rados para la generalidad, los cuales habrán de evidenciar faltas 
de carácter y de criterio fijo en la mayoría de los hombres pú- 
blicos, quiero darle ahora nueva oportunidad al inteligente au- 
tor de la Nota para que demuestre, antes ó después de la publica- 
ción del libro, que ese su actual criterio es hijo de una convicción 
profunda, y no una de tantas impresiones y vacilaciones de su 
espíritu artístico y caprichoso á que nos tiene acostumbrados por 
sus convencionalismos del momento. 

Yo, por mi parte, estoy dispuesto á probar al autor de esa 
Nota, no obstante mis escasos conocimientos, que el proyecto de 
Ley por mí redactado se ajusta á la Constitución, como no se 
ajustaba la creación híbrida realizada, en colaboración, por los 
conservadores, la mayoría de los liberales del Congreso y algunos 
veteranos concupiscentes que buscaban destinos. 

Yo estoy dispuesto á probar, igualmente, que el Consideran- 
do que él menciona, nada tiene que ver, en lo fundamental, con 
mi proyecto. Y si él así lo ha pensado ó algún Magistrado, que no 
lo creo, le hizo indicaciones en ese particular, demostraré tam- 
bién que, ó no está muy fuerte en derecho público, ó que no 
procede con arreglo á convencimientos profundos, como tampoco 
ha procedido en muchas ocasiones y en diferentes trabajos de 
inconstitucionalidad el propio 'Tribunal Supremo que hoy cele- 
bramos, no obstante no haber defendido en otras ocasiones la 
Constitución, conforme expuse en 1908 en un folleto titulado 
Los mitins al aire libre. 

Por lo demás, bueno es que el público sepa que así como 
desde los primeros instantes siempre fui contrario á la promul- 
gación de la Ley de 13 de Diciembre, y al Reglamento dictado 
para su ejecución y á las bases más tarde acordadas por los Ge- 
nerales, por estimar que esas soluciones lejos de poner fin al 
grave conflicto estaban llamadas á agravarlo, entiendo también 
que, aun cuando esa sentencia nos ha dado la razón al señor 
Viondi y á mí, en lo por nosotros previsto muoho antes de dictar- 
se, no solucionará el problema planteado, sino que, por el contra- 
rio, habrá de complicarlo por no haberse podido trazar una línea 
recta y firme, una orientación general, sino resolver un caso 
particular ó sea solamente para el reclamante, circunstancia por 
la cual vienen á establecerse en la práctica verdaderas desigual- 
dades repulsivas; pues mientras que á uno de los declarados ce- 
santes se le repone, otros — en iguales condiciones — permanecen 
privados de ese derecho, aparte de otros aspectos que \>mito en 



262 

obsequio á la brevedad en virtud de los cuales podría eviden- 
ciarse que el Tribunal Supremo lejos de amparar la igualdad 
ante la ley vino á producir desigualdades prácticas. 

De modo, que no se ha resuelto el conflicto creado hace me- 
ses, porque subsisten las mismas causas generadoras, las mismas 
inmoralidades patrióticas y políticas, y ni siquiera se ha resuelto 
en favor de los calificados como enemigos de la independencia, 
porque aún entre éstos, unos se beneficiarán con detrimento de 
los demás. 

En una palabra, repito lo que he dicho en otras ocasiones, 
refiriéndome al problema de los veteranos : los notables que se han 
congregado para resolver el conflicto veteranista — que aún está 
en pie — han resultado, en la mayoría — notabilidades inútiles ; 
porque estamos observando que es un problema demasiado gran- 
de para que lo resuelvan, en términos generales, hombres tan 
pequeños en convicciones. , . 

Manuel Secades. 
(La Ultima Hora, 24 de Febrero de 1912). 



FIN DEL TOMO PKIMERO 



< £— — ^ ** 

■n 









m 







% 



m I 







■ ; 




.■,..:■'•■ ■■■.■''■.'■■■ - : ■ ' : : .' .-■ ■'.■. .- ' :■ ' -■ •■'.-'-■■■; ..-'■.. "■ ■■■'• .:,- 

:' ; -^:íV.-:-: :; . : '-\ -.:■';■ v:":: : !i J-¿ ■ -./'V ■■■:■■,. --.'■■ ■■.■:■-? ■■'■■'-. 



LA JUSTICIA EN CUBA 






LIBROS Y FOLLETOS PIIBLI&pOSi 

La mujer y la prole en las uniones ilegitimas 

Agotada la edición. 

Los Veteranos y los Indultos 

i* y. 8f edición.— Agotadas. 

Los Mitins al aire libre 

Agotada la edición. 

El Calvario de los Obreros ó el proceso de la HaÉP 



m 



Patriota^ y Traidores 



Primer Tomó. 



EN PREPAR ACIÓN: 

El Derrumbe de ía Fábrica de Gener, 

La Causa déla Suiza ó el Asesinato de ViHuendas, 

La Revolución de Agosto y la Administración de Justicia, 

El Crimen del Cangre*— La Doctrina de Monroe* 

Los Tribunales militares cubanos, 
Eí duelo, la denostactón, injuria y calumnia, 

(Hortsman-Secá~désí|